Mostrando entradas con la etiqueta Bárbaros y fantasía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bárbaros y fantasía. Mostrar todas las entradas

Red Sonja, heroína de las Crónicas Nemedias

Dicen de ella que fue violada a los diecisiete años por un grupo de mercenarios, que desde entonces hizo juramento de castidad y que sólo podrán tocarla aquellos que logren arrancarle la espada de la mano. Esas fueron las premisas iniciales que Roy Thomas le atribuyó a Red Sonja, luego dibujantes como Frank Thorne, Neal Adams, Esteban Maroto o John Busceman le otorgarían un cuerpo escultural y el rostro de una diablesa. El mito de Red Sonja nunca ha sido tan popular como el de Conan, sin embargo las premisas que la mueven son tan poderosas, o más, que las del cimmerio. Una amazona ingobernable que atraviesa los territorios Hyborios haciendo gala de inapetencia sexual, pero ofreciendo a la vista de los hombres el cuerpo más escultural que jamás ha exhibido heroína alguna. El personaje, desde siempre, se le ha atribuido a Roy Thomas, aunque como ya se ha dicho centenares de veces, el escritor de Missouri echó mano de la Sonia de Rogatine de Howard para definir a su heroína.

Sonja hizo su primera aparición en Conan el bárbaro nº 23 y en el 24 ya estaba dejando plantado al cimmerio. Nuestra fiera guerrera triunfó donde un centenar de mujeres habían claudicado antes. Su fuerza interior es tal que, en un mundo hecho por y para el hombre, acaba alzándose sobre el macho dominante. Su imagen, lejos de dulcificarse, se identifica con los rasgos de una diablesa. Por tanto, no sólo elude la tentación, sino que se recrea en ella. Castiga los instintos lúbricos del prójimo exhibiendo su cuerpo semidesnudo y, gracias a su destreza con la espada, se convierte en un trofeo ingobernable que se exhibe impúdicamente en caminos, bosques y castillos.

El pasado traumático de nuestra diablesa se narraría en Kull and the Barbarians nº3, una colección en la que Thomas trató de sacar a la luz a diversos personajes de la factoría Howard. Pero Red Sonja brillaba con tanta fuerza, que pronto se adjudicó un par de series limitadas para ella solita y más apariciones en las distintas colecciones del cimmerio.

La cabalgadura de la diablesa hyrkania en España se reparte entre las distintas colecciones de Conan, sin embargo, en 1988 apareció un maravilloso tomo en el que se recopilaron sus mejores aventuras (el Marvel Fanfare que sirvió de pistoletazo de salida, el citado Conan the barbarian 68 y su propia colección que llegó hasta los doce números). En él podíamos disfrutar de las historias de Roy Thomas, de Clara Noto y, sobre todo, de un inmenso Bruce Jones que ya por entonces realizó un puñado de historias trepidantes.

Los aficionados a Red Sonja hemos sufrido un largo periodo de sequía, pero tras la revitalización de Conan gracias a la colección de Dark Horse (en España, Planeta Comics), parece que nuestra diablesa preferida ha resucitado de la mano de Dynamite Entertainment, y mientras Kurt Busiek apadrina al cimmersio, a Red Sonja le ha caído en suerte el dibujante Mel Rubi y los guionistas Michael Avon y Mike Carey (al menos en este primer volumen que lleva por título: La caída de Gathia). La principal diferencia que encontramos entre esta nueva versión y la Sonja original de Adams, Thorne o Maroto radica en la suavización de sus rasgos. Esta Sonja no posee la fuerza que la convirtió en la diablesa indomable. El nuevo dibujante ha depuesto parte de esa energía feral que desprendían las facciones de nuestra heroína en pos de una belleza más humana, más suave. La nueva Red Sonja no deja de poseer unas curvas imposibles y un cuerpo de ensueño (amén de ese milimétrico biquini de hierro que la hizo tan popular), pero atiende a unos estereotipos de belleza que la alejan de esa divinidad impura y maldita para convertirla en una mujer, quizás más real, pero menos amenazante.

También ha cambiado el pasado de Sonja. En esta ocasión no hay violaciones ni asesinatos. La nueva Sonja se opuso a un rey y desde entonces cabalga haciendo promesa de castidad hasta que alguien logre abatirla. Algo que también vamos a echar en falta son los cruces entre Conan y nuestra hyrkania. Ahora que los dos personajes pertenecen a distintos sellos editoriales, se hace complicado esos crossovers tan habituales en las décadas de los setenta y ochenta). Por cierto, tras los guiones de la nueva Sonja se encuentra la mano del amigo Pallarés, y eso da un toque de distinción a la traducción de Panini.

Sea como sea, volvemos a tener entre nosotros a la diablesa hyrkania, y uno que ha seguido desde siempre sus aventuras (e incluso hizo sus primeros pinitos literarios adaptando sus aventuras en libretas de gusanillo) se siente inmensamente feliz. Espero que, esta vez, Red Sonja permanezca con nosotros una larga temporada.



Krotar que no es Krotar... es Sangraal.

Hace mucho que no doy la tabarra con películas de bárbaros y ya toca. Razones por las que NO debéis ver La espada salvaje de Krotar.

1º Si estáis cansados de ver las típicas masacres que se producen en las pelis de bárbaros, es decir, malos atacando una aldea y arrasando con toda la familia del prota, ya podéis ir pasando porque en esta… ¡¡se producen dos!! El héroe es tan gafarrón que unos malos se cargan la aldea donde nació y, tras convertirse en un Moisés bíblico y llevar a su gente a la tierra prometida, salen otros malos y se vuelven a cargar a todos los supervivientes. Y digo yo, ¿con la primera no bastaba? Pues no. A Sangraal había que crucificarlo y arrancarle los pelillos de los huevos para que sufriera más.

2º Si os pone el título de Krotar y esperáis ver a un peazo bárbaro en pantalla, marcando paquetón, olvidaos. Krotar no sale, ni su espada tampoco. El protagonista es Sangraal (una especie de David Hasselhoff a lo cañí). Y ahora me preguntaréis: ¿por qué la peli se llama La espada salvaje de Krotar? Pues ni puta idea.

3º Sabrina Siani sale sólo cinco minutos haciendo el sorprendente papel de bruja que seduce al héroe (eso sí, enseñando las tetas, pero si queréis vérselas ya os pongo el trailer en el que el director se recrea bien recreado). Si queréis ver a la Siani en todo su esplendor mejor mirad El trono de fuego.

4º Sangraal es un capullo. Se pasa toda la peli diciéndole al chino que le acompaña y a la wenorra que va con él que se queden atrás. Consecuencia: dos aldeas destruidas, emboscadas en las que siempre son heridos, es atrapado por un tribu salvaje de caníbales, etc etc… Lo dicho, el tío es gafarrón, gafarrón.



5º El malo, un tal Nantuk, es lamentable. En la última pelea no hace más que huir de Sangraal (ya tiene guasa de que el malo final sea el único que se acojona ante Sangraal) y exhibir un taparrabos que deja ver sus vergüenzas. Da mucha pena, de verdad.

6º El arma final (sí, como el cañón de fotones que usas en el Doom 2 para cargarte al becerro gigante) es una ballesta mágica que mata dioses. Eso está muy guay, sí. Lo malo es que la ballesta es más grande que Sangraal y está escondida en… tachán tachán: ¡¡EL ARCA DE LOS TEMPLARIOS!! ¿Ein?

7º Se cargan al chino compañero de Sangraal (¿es que dudabais que saliera un chino? ¿Es que dudabais que fuera compañero? Si en todas estas películas de bárbaros hay un compañero chino que es arquero) que, sin duda, era el mejor de la película y el que sacaba a Sangraal de todos los apuros. Menos mal que es al final, porque sino al pobre Sangraal lo matan en la primera emboscada.

8º Los laberintos son de diferentes colores a sus nombres. Es decir, sale la Gruta Verde que se ve a la legua que no es verde… es azul. ¿Por qué la llaman entonces la Gruta Verde? ¿No sería más fácil llamarla la Gruta Azul cuando se ve a la legua que es azul?

9º No hay araña gigante. OoOoOoOoOoOoOhhh… lo siento amigos.


La Mazmorra de Sfar y Trondheim

Uno de los comics más irreverentes y trasgresores que se publican hoy en día es La Mazmorra de Sfar y Trondheim. Una serie que se disgrega entre diferentes sellos: Amanecer, Zenit y Crepúsculo (y de vez en cuando sale algún ejemplar de las series Monstruos y Festival).

¿Y de qué va la Mazmorra? Vaya por delante que el comic de Joann Sfar y Lewis Trondheim no es una historia de espada y brujería más, sino es el cómic contemporáneo de Espada y Brujería. En él se nos narra la historia de Terra Amata durante las diferentes épocas de esplendor. En Amanecer el argumento gira entorno a la creación de La Mazmorra, una fortaleza en donde se guardan los mayores tesoros de reino Amata y custodiada por monstruos desahuciados. A ella acude Jacinto de Cavallère, no el protagonista (en La Mazmorra incluso los secundarios acaban siendo protagonistas) pero sí el principal aliciente de la historia. Jacinto, un tanto fundamentalista y bastante inmaduro, llega a Antípolis para quedar bajo la tutela de su tío, un mafioso que mantiene la ciudad atemorizada. Ante semejante panorama, Jacinto decide convertirse en justiciero nocturno.

En Zenit, Jacinto es ahora el guardián de La Mazmorra y Herbert, un pato repudiado por cortarle el brazo a su padre y matar a uno de sus profesores, encuentra su lugar al amparo de Jacinto y de los monstruos que se cobijan en los pasadizos de la fortaleza. Junto a Marvin, el dragón rojo, tendrá que encontrar los Objetos del Destino.

Por último, en Crepúsculo, Herbert se ha convertido en el amo de la Mazmorra y ejerce su yugo sobre Terra Amata. Además, la tierra ha dejado de rotar alrededor del sol, así que en un lado del planeta reina la oscuridad y en el otro hallamos un desierto abrasador.

Sin duda, una serie superdivertida (y adictiva) que nadie debe perderse y que, de llegar al final, se convertirá en uno de los universos fantásticos más importantes del comic internacional.

El cimmerio regresa...


¡¡Ya era hora, por Crom!!

Y para los que tenían ganas de ver las Dragonlance animadas, ya está disponible el primer trailer. Eso sí, vaya mi pésame por delante.




Miles O'Keefe es Ator, el hijo de Thor (y otras muchas cosas más...)

Como ya hemos mencionado en algún momento en este blog, fueron muchas las películas que surgieron a raíz del estreno del Conan de Milius, pero entre todas ellas brilló una con luz propia: ¡¡Ator el poderoso!! ¡¡Ator el invencible!! ¡¡Ator, el águila luchadora!!


¿Por qué? Porque detrás de las cámaras estaba Joe D’Amato (uno de los grandes la Serie B con películas gore, spaghetti western y eróticas) que se lanzó al ruedo con una de espada y brujería. Como no podía ser de otra manera, en la película aparece Sabrina Siani (que ya había debutado en Gunan y a partir de este film se deja ver prácticamente en todas las producciones de género italianas posteriores a Ator) y el que es, a partir de hoy, uno de mis mayores sexsymbols masculinos: MILES O’KEEFE.

Miles O'Keefe iba para estrella del fútbol, pero John Derek lo pilló para interpretar a Tarzan en la versión de 1981. O'Keefe aceptaría con toda la ilusión del mundo, pero rápidamente se dio cuenta de que su intervención en Tarzán (a pesar de ser Tarzán) iba a pasar muy muy muy desapercibida porque las cámaras estaban más pendientes de la verdadera protagonista del film: Bo Derek (a la sazón esposa del director). Asi que el pobre O’Koffe comenzó a replantearse su regreso al deporte profesional, pero entonces apareció D’Amato y le ofreció su gran oportunidad: interpretar al nuevo icono de los años ochenta, Ator l'invincibile.

Es de suponer que el bueno de Miles volvería a coger su papel de barbarus horríbilis con muchas ganas, pero rápidamente nos damos cuenta de que su interpretación suena un tanto agarrotada (siendo muuuuuuy magnánimos). Durante la primera media hora de la película se pasea por la aldea con un tabardo lleno de plumas de águilas, se enfrenta a los Jinetes Negros con una corona de florecitas amarillas en la cabeza y tiene más pinta de rockero ochentero pasado de vueltas que de bárbaro. Como muestra de ese dechado de virtudes interpretativas, un botón:

Que pena, ¿verdad? Pues aun más pena da ver el fragmento en donde el indocumentado de Ator acude acomplejado a su progenitor porque se ha enamorado de su hermana y el padre le anima a que se la cepille (claro, lo que no sabía el pobre Ator era que había sido adoptado y en realidad era el hijo de Thor). Simplemente por esta escena, vale la pena visionar una vez más la película.

Por cierto, cada vez que sale el oso que Ator le regala a su novia, se convierte en el verdadero protagonista del film (pobre O'Keefe, en Tarzán salió trasquilado por la Bo Derek y en Ator por un osito con cresta peliblanca). Además, está tan obsesionado con su prometida (que obviamente se la lleva el malo tras provocar la consabida masacre de aldeanos) que durante la hora y media de metraje pasa de los pivones que D’Amato le pone en su camino. Y, ojo, que no estamos hablando de cualquier mujer, estamos hablando de Sabrina Siani ni más ni menos. Pero Ator tiene la voluntad de hierro y es más casto que una beata en la misa de los domingos, y por muchas tetas y culos que se interpongan en su camino, se mantendrá inamovible en su misión de rescatar a su chica. ¡Ole mi Ator!

Otro día, Ator 2 (sí, O'Keefe no escarmentó e hizo la segunda parte, era un tío duro de mollera, qué le vamos a hacer). Mientras tanto, apaciguad vuestras ansias con la banda sonora:




Barbaridades de malos II

Va otra de malos (aunque corta esta vez que, aunque mañana es fiesta, me toca salir de viaje):

Si había una película que de pequeñito me acojonaba vivo era: Cromwell, el rey de los bárbaros. ¿Por qué? Porque salía este notas:


A los dos minutos de metraje, el tío le arranca el corazón a un desgraciado que se ha metido en su cueva. ¡¡Y qué cueva!! La casa con las caras de Bélmez es el portal de Belén comparado con la cabaña del colega.


Unas cuantas fotos más del amigo. Da grima, ¿eh?

En algo así nos convertimos los frikis cuando leemos dos veces seguidas la saga de Añoranzas y pesares.

Y ahora, para terminar, el espectacular y maravilloso final de la película: HUNDRA. Que sé que muchos de vosotros estábais deseando verlo:



Si es que ya no se hacen finales como éste (gracias a Dios).

Mad Warrior, son hombres armados y entrenados para matar

Película filipina de ciencia ficción de 1986, dirigida y guionizada por Willie "yomeloguisoyomelocomo" Milan que presenta uno de los mundos postapocalípticos más acojonantes vistos en la ciencia ficción.

¿De qué va?
En un futuro apocalíptico, Rex, un gladiador, se enfrontará con Vasa, el jefe del torneo de gladiadores, que lleva la cara quemada y usa una máscara de pinchos para tapársela. Vasa obligará a Rex a matar a su mejor amigo, si quiere seguir con vida. Al no acceptar, Rex se vé obligado a escapar y será perseguido por los secuaces de Vasa para que entre en el pozo de los gladiadores.

Acojona, ¿verdad? Pues esperad a ver un fragmento de la misma. Eso sí, luego no me reprochéis que habéis quedado marcados para toda la vida con este dechado de interpretación.




Barbaridades de malos

¿Alguien ha pensado que para llegar a ver reflejado a un gran villano como Sauron o el Rey Brujo, los aficionados a las pelis de bárbaros y fantasía hemos tenido que transitar un largo camino de fracasos y decepciones?

¡¡Así es!! Antes del Señor de los anillos de Peter Jackson existieron muchos, muchos malos de películas épico-salvajes que trataban de ser siniestros pero que quedaban en reyezuelos de medio pelo o punkeros resacosos tras la melopea del fin de semana.

Y empezamos a despellejar a uno de los más salvajes: Vood, el hombre león. Así, como suena. El tío se pasa toda la película de Ironmaster (La guerra del hierro) con una capucha con pinta de león que más que acojone da ganas de echarte una jartá a reir. Para más inri, el tipo comanda una pandilla de cavernícolas que, allá por donde pasa, no deja títere con cabeza. No en vano, la película en México recibió el nada despreciable título de La guerra cavernícola. El cartel de la peli es espectacular, pero cuando te pones a verla… El caso es que no es muy antigua: 1982, pero es un subproducto italiano-francés de Umberto Lenzi que nació a la sombra de las grandes producciones bárbaras.

Pero Vood el hombre león era un cacho bestia si lo comparamos con el emperador de La reina de barbaria. Teóricamente la peli va de unos romanos que saquean una aldea, se cargan a todo cristo y se llevan al noviete de Amethea. La tipa reúne a un grupo de tres mujeres y se larga en busca de su hombre. La peli, dirigida por Héctor Olivera y producida por Corman es posterior a Ironmanster (1985). Presenta a la típica amazona tetona y con cara de malas pulgas que destripa a todo el que se pone en su camino. Os dejo una foto de la protagonista, Lana Clarkson:

Obviamente, en cuanto ves al malo de turno (el capo de los romanos) te dan ganas de descojonarte. La niña se lo va a comer con patatas fritas.

Lana Clarkstones, ni en un día con jaqueca, tiene para empezar con ese tipo. Pero no, incautos televidentes de los tiempos contemporáneos. Las pelis de Espada y Brujería de los años 80 no eran como las de ahora. En aquel tiempo, las luchas podían volverse desiguales por el más minimo descuido: aunque enfrentaran a una tía de dos metros veinte y a un tapón de dos palmos. Cualquier escusa era buena para ver a una maciza mediodesnuda retorcerse ante el malo de turno. Mejor no os desvelo el final de la contienda para no fastidiaros la película. Por cierto, es un film de romanos sin romanos. Lo aviso para los fetichistas de la Historia: no sale ni un yelmo ni una alpargata, así que no busquéis anacronismos porque los encontraréis en cada fotograma. Todo tetas, culos y violaciones.

Y para terminar (¡¡por hoy!!) con los malosos de las pelis de fantasía, una auténtica troupe de freaks que sale en una de mis preferidas: ¡¡LOS BÁRBAROS!! Una deliciosa producción italiana de 1987, dirigida por Ruggero Deodato (al tipo le salió una peli tan redonda porque ya había dirigido obras tan interesantes como La lavadora asesina, Teléfono mortal, Camping del terror y La bestia asesina), que cuenta con los inigualables hermanos Paul (Peter y David). ¿Y de qué va la película? ¿De verdad que a estas alturas os interesa? Vale, vale, la cuento: el tirano Kadar ha destruido la aldea de dos hermanos forrados de testosterona y estos tienen que enfrentarse a sus hordas para rescatar a su reina. Original, ¿eh? Pero la cuestión en estas películas ya no es el argumento, ni tan siquiera cuando se le deslizan las sedas a la protagonista de turno, lo más importante (y lo que seguro que estáis deseando ver todos vosotros) es la panda de freaks que acompañan a Richard Lynch, el malo de la película.

Aquí va una muestra de la chusma:

Y, por supuesto, ante semejante canallesca, el malo de la película Kadar (el ya mencionado Richard Lynch) queda en un discreto segundo plano. Aunque porte no le sobra al notas.

Bueno, me voy a poner a preparar la conferencia del sábado en Dos Hermanas, porque estas frikadas me pierden. Prometo regresar otro día con más malvados bárbaros.