miércoles, enero 16

Palabras fantásticas preferidas por los niños

Hagamos un ejercicio de reflexión. Mente en blanco. Escuchad mi voz. Pensad en las cinco primeras palabras que os vienen a la cabeza cuando escucháis los nombres de ciencia ficción, fantasía y terror.

Más o menos estas son las directrices que reciben mis fieras del colegio Abelí Corma de Moncofa en la primera clase. Recordemos que son chavales y chavalas de 10, 11 y 12 años a lo sumo, es decir, hijos directísimos de la generación videoconsolera, de la televisión mediática y de las pelis de Jackie Chan, Rob Zombie y Uwe Boll. Sin embargo, la causa no está del todo perdida. Votaron una media de treinta niños por clase, cada uno con sus cinco palabras, y luego, de entre todas, los chavales votaron sus preferidas. Por curso, estas fueron las escogidas:

En 5ºA: Magia – Hada – Unicornio – Zombi – Ahorcado.

En 5ºB: Demonio – Bruja – Máquina del tiempo – Guerrero sin cabeza – Muñeco diabólico.

En 6ºA: Internado – Duende – Brujas – Hada – Magia.

En 6ºB: Hadas – Muerte – Magia – Cueva – Sueño hecho realidad.

Echándole un vistazo a todas las palabras (y dejando a un lado a los chicos de 5ºB, que son de armas tomar y cada vez que acabas la clase necesitas un reconstituyente de valiums), vemos que las brujas, hadas y la magia siguen de moda, que las series de televisión influyen mucho (creo que me voy a hartar a leer relatos sobre internados, es más, las palabras de algunos chavales se concretaban en: «5 niños», «4 profesores»… En un principio me pilló pez, pero luego la clase me aclaró que 5 niños y 4 profesores son los protas del Internado) y que la película de Tim Barton sigue dando caña aun en las generaciones venideras (o que simplemente la han repuesto hace poco en televisión).

Por supuesto, siempre aparecieron las muy recurridas motosierras, superguerreros, cuchillo ensangrentado, infierno, diablo, zombi viviente, Chuky, katana y tiburón asesino, pero la criatura estrella de este curso ha sido el LICÁNTROPO. El hombre lobo de marras ha sido mencionado en todas las clases y la mayoría de los chavales no tenían demasiados problemas para identificarlo. Supongo que Underworld habrá ayudado a difundir el mito del hombre lobo.

Un chaval de 5ºB, en el que he puesto todas mis esperanzas, mencionó al HIPOGRIFO y al CENTAURO. Y otra chica llegó a identificar al HIPOCAMPO, obviamente, ahí me tuve que quitar el sombrero y hacer una reverencia. Creo que en Harry Potter todavía no ha salido ningún bichejo de estos. Por supuesto, los trasgos, enanos, elfos, orcos, duendes y los ogros tuvieron su pequeño espacio en la clase. También lo tuvieron las palabras naturales: bosque, murciélago, ballena, planta (no, no era asesina, simplemente planta), árbol… La cercanía con la Navidad trajo algún Papá Noel, pero los chavales lo desestimaron rápidamente en favor de los asesinos en serie, creo que no recibió ni un voto. Y, por supuesto, también hubieron composiciones maravillosamente sorprendentes: aviones de cuatro kilómetros, peces brillantes, estrellas con alas, seres acuáticos, máquinas del tiempo, águilas acuáticas e, incluso, un hombre de tierra, pero esa me parece más arácnida que sorprendente.

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martes, enero 15

La incultura del cine

El fin de semana pasado tocó ver «Mimzy, más allá de la imaginación», una peli de ciencia ficción con sus toquecillos hard que no estuvo nada mal comparada con las castañas que hay en la cartelera. En esta ocasión no voy a hablar de la película y voy a centrarme en el show que se forma al otro lado de la pantalla, es decir, en la platea de los espectadores.

Es alucinante la incultura general que hay en las salas de cine. ¿Es que la gente no comprende que se debe guardar silencio durante la proyección? El cine cada vez es más caro (no sé en otras ciudades, pero en Valencia ya van por los seis euros y pico) y eso ni siquiera te asegura un visionado tranquilo de la película. Y como ésta sea mínimamente juvenil… ¡¡sálvense quién pueda!!

Recuerdo que hace unos años eran los críos los que se revolucionaban como una moto a mitad de la película. Comentarios como: «Papá, ¿cuándo sale el monstruo?» «Mamá, ¿por qué lo ha estampado contra la pared?» «Papá, ¿por qué ese señor se tumba encima de esa señora?», estaban a la orden del día. Incluso en un momento dado la llamada de la selva: «Tengo pipi» se extendía como un eco contagioso por toda la sala. En cambio, hoy en día, pasa lo contrario. Es decir, los comentarios se transforman en: «Ya verás, hijo, ahora mismo sale el Duende Verde y va a por Spiderman.» «¿Has visto? No te pierdas lo que va a pasar ahora.» «Uy… vaya puñetazo le ha pegado.» «¿De verdad que no te meas, hijo?» y en el peor de los casos está el papá intérprete (ya podéis cambiaros de sitio si os toca uno de esos) que es el que se dedica a contarle de principio a fin el argumento a su hijito de tres años que acaba de sacarlo de la cuna para que experimente la sensación de ver una película en THX.

Pero lo peor de todo son los diferentes Prototipos de Seres Humanos Cinéfilos (PSHC) que, a su vez, los podemos subdividir en diferentes categorías.

PSHC A y B: Es decir, la parejita que normalmente van a la discoteca y, fíjate, esa noche se les ocurre hacer algo distinto e inusual y se meten en una sala de cine. Normalmente comienzan a sentirse a gusto cuando se apagan las luces y se enciende la pantalla, están como en casa. Es más, no les importa el sonido porque están habituados a hablar a golpe de música disco. Son insufribles.

PSHC C: ¡¡Este es terrible!! El gañán que sale del fútbol y se va con la mujer, la vecina, la cuñada y la suegra al cine. Se les conoce porque echan tufo a bocata de morcilla con cebolla que echa de espaldas y no se han tomado la molestia de quitarse la bufanda de su equipo. Su voz natural —sin forzar mucho— supera los decibelios de cualquier sala. No hablan excesivamente, pero cuando murmuran algo los escuchan en las veinte o treinta salas colindantes.

PSHC D: El intérprete. Este caso se está llevando a la máxima potencia últimamente. En la película de Mimzy fue exasperante. Voy a poner un ejemplo muy claro que os prometo fue real.

Escena en la que aparece el niño protagonista encerrado en un cuarto y la voz de su hermanita se escucha en su mente.
PSCH D (superemocionado): ¡¡Mira, mira, mira, si le está hablando a la mente!!
Hermanita a la mente del hermanito: No temas. Te estoy hablando telepáticamente.
PSCH D: ¡Mira, le está hablando telepáticamente! ¡Sin verlo!
Hermanita a la mente del hermanito: Si yo puedo hacerlo tú también.
Hermanito a la mente de la hermanita: Es cierto, puedo hacerlo.
PSCH D: ¡¡Mira, mira, mira, si él también puede hablar con la mente!!

Pues así toda la película. Suele ser gente que vive en un shock permanente y cada escena que ocurre, les impacta de tal manera que tienen que expresarla en voz alta entre signos de admiración.

PSCH E: El que se ha visto la peli y acompaña al amigo, novia o compañero del curro a verla como favor personal, pero a medida que va transcurriendo, para hacerse el listo, se la va contando a su colega bien alto para que se enteren todos los de alrededor. «¿Ves? Aquí es cuando se da la primera pista de que Bruce Willis es un fantasma».

PSCH F: El fan. Estos suelen darse en macroproducciones de superhéroes, adaptaciones de libros superconocidos y películas de ralea friki. Es decir: «… pues Gwen Stacy tenía el lunar en la parte izquierda de la cara porque en el Amazing Spiderman 44, Romita Sr. lo dibujó expresamente para que Norman Osborn se fijara en él y años más tarde Strazinsky pudiera…»

PSCH G: El tío que en vez de ir al cine a ver la película, monta el guateque de los domingos. Este comenta indiscriminadamente todas las películas con la boca llena, no para de comer, le roba a la mujer sus palomitas y, encima, cuando le llaman la atención se pone chulo. Es como llevar el salón de tu casa a la sala de cine.

PSCH H, I, J, K, L, LL, M, N, Ñ… y de vez en cuando hasta O, P, Q, R, S… : Son las peores de todas las razas, cuando las veas entrar reza para que se vayan al fondo, para que se vayan al otro extremo de la sala y, si tienes la desgracia que se te ponen delante, al lado o detrás, ya puedes ir a la taquilla y que te devuelvan la entrada o te cambien de sala. Son las Maripilis. Niñas entre 14 y 17 años que se mueven en manada. Se las oye llegar incluso por el pasillo, por lo que te da tiempo a reaccionar. Suelen ocupar cuatro o cinco filas y son peores que la marabunta. Si no fueran menores las decapitarías una por una, pero no puedes porque la ley las ampara. Gritan, chillan, se tiran las palomitas, se parten la caja cuando ven un culo, en los diálogos trascendentales de las películas empiezan a contarse por qué las ha abandonado el novio, mientras hay una persecución se pasan unas a otras los apuntes de álgebra… ¡¡son terribles!! Les llamas la atención, pero a los dos minutos se han olvidado y siguen hablando. Si caes al lado de un grupo semejante, adiós película.

Para no extenderme mucho más, hay otras razas de Prototipos de Seres Humanos Cinéfilos: los bulleros (juro por Dios que en la película de Los Simpsons dos tíos estuvieron a punto de darse), los Rappeles, los risa floja, los moscones que hablan en susurro y ponen la BSO alternativa a la película, los que siempre llegan tarde y se recrean delante de la pantalla, etc etc etc…

Y digo yo, con lo caro que está el cine, ¿por qué no ponen un acomodador por sala para que vele por el orden?


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lunes, enero 14

Domingo Santos ha regresado

Ayer, dando un voltio por la Fnac, me llevé una gratísima sorpresa al encontrar en la mesa de novedades: El día del dragón, de Domingo Santos, publicado por Ediciones B. Lógicamente, el libro ya está en mi estantería y a la espera de leerlo. No obstante, más allá del valor que acapara esta obra por encontrarse entre las novedades de un gran almacén, uno siente una satisfacción muy alta al ver que Domingo Santos regresa a la trinchera y está dispuesto a dar guerra.

Supongo que a estas alturas, hablar de Domingo Santos está por demás: uno de los grandes promotores de la ciencia ficción y de la literatura fantástica durante las décadas de los 60, 70, 80 y 90, creador junto a Luis Vigil y Sebastián Martínez de Nueva Dimensión, editor de contenidos de la extinta Isaac Asimov, autor de celebérrimos éxitos como Gabriel, La cárcel de acero o Hacedor de mundos, traductor y una de las personas que más ha ayudado a los autores noveles que hoy andamos pululando en esto del fantástico.

Mi trato con Domingo Santos siempre ha sido exquisito y señorial. Desde que salió publicado «El enigma de Trujillo» en el número 18 de la revista Isaac Asimov (¡¡ya ha llovido!!), debo decir que hemos mantenido una comunicación escalonada, pero siento una admiración sin igual por su trabajo y ante su empeño por llevar la ciencia ficción hasta cotas muy altas. El trabajo que este hombre realizó en Nueva Dimensión es colosal y sólo puede ser valorado adecuadamente desde el prisma actual. Domingo Santos mantuvo un pulso a la censura y sacó adelante un proyecto dirigido a un sector de gente muy determinada. Sólo los intrépidos son capaces de llevar a cabo proyectos así. Quizás, en los últimos años su trabajo haya pasado algo más desapercibido o su labor se haya centrado en el circuito menos comercial, desarrollando esa faceta que siempre lo ha distinguido: la de escritor de cuentos (recordemos que durante los años 60 y 70 el libro antológico fue una práctica popular en España), pero Domingo Santos siempre ha estado ahí para echarnos una mano. Su labor colosal e incansable por apoyar a los autores nacionales sigue dejándose entrever, aunque ahora mantiene una cómoda postura tras la atalaya, lejos del frente y de las balas envenenadas del mundo editorial. Basta escuchar a nuevos valores de la ciencia ficción, como mi buen amigo J.E.Álamo, autor de «El enviado» (Grupo AJEC) para comprender que la grata labor del veterano autor de Zaragoza sigue existiendo y que es fácil encontrar su mano detrás de muchos proyectos y escritores que están apareciendo en el panorama actual.

Por mi parte, sólo puedo mostrar respeto y agradecimiento hacia este señor que lo ha sido todo en el mundo editorial español. No sólo por dar a conocer «El enigma de Trujillo» al principio de mi carrera, sino por sus consejos y por la amabilidad demostrada a lo largo de estos años. Por la voluntad de cooperar con TODO tipo de proyectos que le he propuesto: desde el prólogo de la antología «Te lo cuento» (Editorial Ábaco), hasta el broche de oro que pone en el primer número de Historias Asombrosas y el cuento que, amablemente, ha cedido para el número dos.

Queda la amargura de ver que alguien que tendría que ser reconocido como uno de los grandes escritores españoles queda relegado a su solaz retiro en Zaragoza, pero espero y deseo con todas mis fuerzas que este «El día del dragón» le aporte el reconocimiento y la notoriedad que un personaje de sus características, enseña de toda una generación de escritores, realmente merece.

Enhorabuena, Domingo.


El día del dragón (Domingo Santos)

El descenso a los infiernos de un rico ejecutivo que controla una poderosa multinacional cuyo papel resulta determinante. Un mundo del futuro cercano en el que, de manera larvada, se está fraguando una nueva revolución sociopolítica posiblemente inesperada.Eugen Kirzner se ve obligado a conocer de primera mano la realidad última de la sociedad tecnológica de finales del siglo XXI, mientras, casi sin quererlo, desentraña la más inesperada conjura. Una conjura que significará el mayor cambio en los viejos mecanismos de poder hasta entonces en activo y que Kirzner conoce tan bien.

Editorial: EDICIONES B
Colección: NOVA.
Encuadernación: Rústica.
Tamaño: 23x15.

Fecha de publicación: 9/01/2008.
Número de páginas: 256.
ISBN:
8466637591-978846663759


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domingo, enero 13

Frikicomic


Leo en Universo Marvel:

El guionista Mike Protosevich pasó su infancia y adolescencia inmerso en montañas de cómic-books, películas de ciencia-ficción e historias de terror. Con el texto de Soy leyenda ha alcanzado escribir la película más taquillera de la historia de Estados Unidos estrenada un mes de diciembre, y sólo le ha costado doce años de trabajo desde que preparara el primer borrador de guión. Ahora no trabaja, porque es miembro del sindicato de guionistas que ha planteado una huelga para reivindicar su parte del pastel en los beneficios de la transmisión por internet de series y películas.

¿Veinte años para mutilar el libro de Richard Matheson? Encima con alevosía y premeditación. Por favor, que siga de huelga pero que se mantenga indefinidamente.

Por cierto, una de las reacciones más acertadas al acto vandálico que Quesada ha hecho contra Spiderman:

Hay unos cuantos más, podéis encontrarlos en Spiderman bajo la máscara.


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sábado, enero 12

Adiós a Vampira


Se llamaba Maila Nurm...


...aunque todo el mundo la conocía como Vampira.
Ha muerto con 86 años.
Se nos fue uno de nuestros mitos eróticos más oscuros.

Aunque, si queréis recrearla, ella mismo nos dio la fórmula:

2 oz. Theda Bara (vamp, vamp)
2 oz. Morticia (mórbida victoriana)
3 oz. Norma Desmond (Sunset Boulevard)
4 oz. Tallulah Bankhead (la voz, querido)
2 oz. Marilyn Monroe (los demonios son los mejores amigos de una gul)
3 oz. Katherine Hepburn (victoriana inglesa)
2 oz. Bettie Davis (mama, baby)
3 oz. Billie Burke (diletante sin salsa)
3 oz. Marlene Dietrich (la voz cantante)
8 oz. Pin-ups bizarras
Añadir 3 huevos de lagarto, 2 capullos de mariposa y un ojo de cristal de un pigmeo.
Agitar vigorosamente hasta evaporarlo.

¡¡Suerte!!


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viernes, enero 11

Quiniela para el Minotauro


Pues como todo el mundo está haciendo sus quinielas para ver quién se lleva este año el Minotauro, yo también voy con la mía. Además, como he sido paciente, muy paciente, creo que tengo todos los datos en la mano y sólo me aparece UNA TAPADA. Pero primero vamos con los finalistas:

"Ángeles de titanio", de Klaus Gordonkraff (seudónimo).
"Aquamarine", de Vera Parkhutik.
"El libro de Nobac", de Federico Fernández Giordano.
"Rey Sátiro", de Antonio Domínguez Leiva.
"Switch in the Red", de Anónima de las 9:59 (seudónimo).


¿Quién es Klaus Gordonkraff?

Por Sedice.com (que este año se ha convertido en la página ineludible para conocer a los candidatos ya que casi todos se han dejado caer por ahí) se hace llamar Oyanor y su web debe ser la siguiente:
http://usuarios.lycos.es/syzethal/index.htm
El chico es de un pueblecito cerca de La Coruña y ha salido a la palestra rápidamente.

¿Quién es Vera Parkhutik?

(Datos de la biblioteca de Sedice).

Vera Parkhutik (Bielorrusia, 1979), emigró a España a los doce años. Estudia Medicina en Valencia y Colonia y actualmente es Residente de Neurología en el Hospital La Fe de Valencia. En 1996 fue la ganadora de la Olimpiada Española de Física y medalla de plata en la de Matemáticas, y representó a España en la Olimpiada Internacional de Física en Oslo, Noruega. Habla cuatro idiomas y toca el piano. En la vertiente literaria, ganó el tercer premio del XVIII Concurso Juvenil de Cuentos Ciudad de Eibar en 2003. Ha publicado un cuento en Espiral Ciencia - Ficción. Es la autora de Tierra y Arán, libro publicado por la línea Transversal de Equipo Sirius.

¿Quién es Federico Fernández Giordano?

(Esta vez tiro de su perfil de Blogger)

http://scorpiace.blogspot.com/

Federico Fernández Giordano es escritor y colaborador editorial desde 1995. Ha colaborado como articulista, crítico literario y/o musical en diversos medios culturales tales como la revista literaria Lateral, www.espacioLuke o www.MetalCircus. Su primera novela publicada, "Los justos" (2007), ha sido galardonada con el I Premio de Novela El Andén Express 2007. Asimismo, ha trabajado como argumentista de cine y se desempeña como músico y guitarrista con el seudónimo de Mad Wilson.

Por cierto, un poco triste que mogollón de gente se le haya tirado encima y se haya dedicado a echar pestes sobre Planeta por un error, obviamente causado por la inexperiencia, ya que ni Planeta, ni el propio Federico salen beneficiados con ello. Hay veces que nos aburrimos demasiado.

¿Quién es Antonio Domínguez Leiva?

Ensayista, novelista, doctor en Lengua Francesa, en Letras Modernas y Catedrático de Literatura de la Universidad de Borgoña (Dijon, Francia), socio fundador de AULIGA y especialista en novela, pintura e historia cultural de las ideas y movimientos artísticos. Es coguionista, junto a José Angel Mañas, de la cañera obra gráfico-textual «21» y autor de El laberinto imaginario de Jan Potocki, editado por la UNED.

¿Quién es Anónima de las 9:59?

Es la tapada, aunque ya no es tan tapada ya que se ha dejado caer por Sedice. Hasta donde sé, pulula mucho por los foros de los autores importantes de fantasía de este país: Rafa Marín, Miquel Barceló y Juanma Santiago. Una de estas tres personas ya sabe quién es, por lo que podría tener cierta afinidad con ella. Hacia donde se vuelven las miradas: Care Santos o Elia Barceló (Elia sale en las quinielas de todos los años).


Por tanto, mi quiniela se mueve por un simple pálpito, ya que todos los autores presentan credenciales estupendas para llevarse el Minotauro, pero eso de ir de tapado por la vida parece que aumenta la pompa y la rumorología de envuelve al escritor/ra. Así que mi favorito, por mera intuición, es Anónima de las 9:59; aunque si quieren que les diga la verdad, no pondría la mano en el fuego.

Talento, parece ser, que este año hay de sobra. Tres autores con sendos libros a sus espaldas es aval suficiente para presentar una pugna de lo más emocionante. Sea como sea, suerte para todos.

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jueves, enero 10

Columna para Sedice. Recuerdo para un colega escritor.

Llevaba tiempo queriendo escribir algo sobre los lazos que unen a las comunidades de Internet y, sobre todo, las sensaciones que recorren mi cuerpo cuando estrechas la mano de un amigo con la promesa de volver a verle. Desde que estoy vinculado al mundo de la literatura de género, muchas veces he sentido tristeza al decir adiós a un grupo de amigos y aficionados a la lectura. Hago repaso y pienso en todos los colegas de Madrid, los amigos que tengo en Barcelona, la gente de sur (Sevilla, Cádiz, Granada), la gente que tanto quiero en Murcia, la gente joven y emprendedora de Huesca, los asturianos, los del norte y, por su puestos, la gente más cercana, la gente de la Comunidad Valenciana. En fín, son tantos rostros y tanta la alegría que siento cuando vuelvo a reunirme con ellos que, a veces, casi no te das cuenta de que puede haber una última vez.

Hoy, algo de mí me lleva a escribir ese texto pendiente con muchos claroscuros. No, con más oscuros que claros. Lo siento, debía de ser un texto más entrañable, pero la noticia del fallecimiento de Enrique todavía me golpea. Aun así, he tratado de ser fiel a mí mismo y volcar todo lo que quería decir.

La vida del aficionado a la literatura de género se desplaza por un mapa muy determinado. A muchos nos une Internet, nos fideliza un Messenger y, al que es un poco más atrevido, acaban atrayéndole las distintas quedadas localizadas por toda la geografía española. Más allá de Rohan, de Terramar, de Endor o de Tramorea, cuando volvemos a la realidad y miramos a nuestro alrededor, encontramos un pequeño pero gran mundo. Pequeño porque así nos gusta vernos a nosotros mismos: esos entrañables locos a los que les agrada la fantasía. Grande porque aquí y allá, en donde menos te lo esperas, ya sea en la metrópolis más poblada o el pueblo más pequeño de España, puedes hallar a uno de los nuestros. Y si tu espíritu es emprendedor, no tardas demasiado en encontrarte con las distintas subrazas, y más allá de filias y fobias, te das cuenta de que en el fondo late un corazón afín al tuyo que te impulsa a conocer a la otra persona, a hablarle de tu libro, a escuchar sus gustos, a compartir experiencias, a enriquecerte con su parte de sabiduría, que es suya y sólo suya, y que nace a raíz de la lectura de esos libros que tanto nos agradan. Somos una comunidad invertebrada, pero somos una comunidad fiel. Y el hecho de conocer a alguien supone un crecimiento interior y el consecuente ensanchamiento del círculo de amistades que te rodea.

El resto, pues ya lo sabéis, a un solo clic del ratón.

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miércoles, enero 9

Adiós Cromber


Enrique Timón Arnaiz… escritor colega, emprendedor de aventuras fantásticas, apenas tuve la oportunidad de conocerle durante una quedada, pero era miembro de la comunidad más grande dedicada al género fantástico: Sedice y, por lo tanto, un hermano escritor muy próximo. Puedo deciros una anécdota maravillosa de él: venía poco a Valencia, pero siempre que se iba en el tren, camino de Castellón, se iba con bolsas llenas de libros de fantasía.

Ayer se nos fue CROMBER, con 41 años de edad, con buenos proyectos en cartera y un entusiasmo innato por escribir.

Descansa en paz, compañero. Hoy la Sombra de Grumm está más oscura que nunca.

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El monstruo monstruoso

Desmentido que el monstruo de Cloverfield sea éste:


Según las malas lenguas dicen que se parece más a éste, que está más cuadradote y es más mocetón:

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El video de Banega.

Antes de ayer comienza la sección de deportes de Antena 3 y ¿cuál es la primera noticia? ¡¡Gran escándalo en el Valencia CF… el nuevo fichaje argentino se la casca delante de la webcam!! Leo la página electrónica del Marca (sí, me conformo con mirar la web, el diario no lo leería ni aunque me lo regalaran) y me parto la caja con la noticia: Ever Banega le 'regala' otro escándalo al Valencia. Vamos, que un niño de dieciséis años no tiene derecho a ponerse cachondón delante de una webcam sin que los cuatro periodistas estirados de turno se lleven las manos a la cabeza. Y me pregunto: ¿quién es el guapo que no se ha puesto mástil delante de Internet cuando la madre web alberga 80% de pornografía y un 20% de “otros menesteres”? ¿Y qué culpa tendrá el bueno de Banega de que una desalmada le filme un video y luego lo cuelgue en el Youtube? Desde luego, no voy a convertirme en defensor de los jugadores de fútbol, más que nada porque en muchos momentos las actitudes que ostentan estos señores son indefendibles, pero resulta desquiciante que te pongas a ver los deportes de Antena 3, escuches al pueblerino del larguero, o leas el As o el Marca (diarios de marcada tendencia madrileña) y se dediquen a hacer prensa amarilla. Es decir, que los deportes de las cadenas nacionales cada vez huelen más a Salsa Rosa o a la hora del cotilleo de Ana Rosa Quintana, perdiendo todo el valor informativo que poseen.

Si ves que el rival sufre estertores, no le ayudes, mejor cháfale la cabeza a ver si lo acabas de hundir. Para eliminarlo definitivamente, vale todo: incluso practicar prensa amoral, amarillista, injustificable y hacer gala de un progresismo recalcitrante. Difundir el video privado de un chaval de 16 años que realiza prácticas onanistas como la noticia que abre la sección de deportes de un canal de televisión no es más que el pistoletazo de salida de la prensa más chabacana y aberrante que se puede digerir hoy en día. Hasta ahí ha llegado el fútbol español. Pues nada, sigan ustedes que yo me bajo de este tren en la siguiente parada.


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martes, enero 8

Año nuevo, libro nuevo.


Los vientos del 2008 traen indicios favorables. Los proyectos se van concretando y parece que un nuevo libro (que no es El Monje de San Pedro) está por cerrarse. No soy amigo de levantar la liebre hasta que no está cogida, pero en el caso que nos ocupa han existido hasta tres editoriales involucradas en el proceso de selección. Obviamente, la primera que ha dado su visto bueno y ha confiado en la obra, se ha llevado el gato al agua. Aún quedan flecos por cerrar, por eso no puedo extenderme más. Pero tengo muchas ganas de que salga adelante esta obra, es un proyecto muy personal. Por supuesto, estoy muy contento de poder publicar con esta editorial en concreto, pues hoy por hoy es una de las editoriales señera y con mayor proyección dentro de la literatura de género. A ver si en breve puedo dar más datos.


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lunes, enero 7

A cojón visto macho seguro

Quien se deja caer por aquí de vez en cuando sabe que mis pensamientos no suelen rayar los radicalismos estrechos de mira. Creo que el mundo literario es lo suficientemente amplio como para que nuevos rostros alternen con autores que llevan tiempo fogueándose en esto del fantástico. ¿Acaso hay mejor síntoma de salud para un subgénero que la inevitable aparición de nuevos autores? Hace diez años esto era un erial, sin embargo, la proliferación de nuevas editoriales, fan-editoriales y proyectos vinculados a Internet ha propiciado que caras jóvenes, con ganas de escribir y de hacer pasar buenos ratos a los lectores —que en definitiva, de eso se trata— hayan proliferado y nos ofrezcan un panorama editorial esperanzador. Es de desear que todos estos proyectos se consoliden y, lo más importante y más difícil, que tengan continuidad. Llegar es relativamente fácil, mantenerse es lo jodido.

El caso es que en la entrada de hoy no quiero divagar sobre la tan cacareada perspectiva literaria del género nacional, sino de un asunto bien concreto que suele sacarme de mis casillas: la publicación en Internet. Y no es que tenga nada en contra de este tipo de proyectos; no en vano, estamos irremediablemente abocados a ella. Es el futuro. Tarde o temprano, en cuanto los soportes electrónicos sean acordes a la comodidad y al tipo de publicación, el papel acabará relegado y otro tipo de libros ocuparán su lugar. Sin embargo, hay una serie de autores que, aferrándose a una perspectiva cambiante, a un mercado al que inevitablemente nos veremos abocados en un futuro no muy lejano, empuñan un discurso tendencioso. Autores que tras fracasar en el mundo editorial convencional, tras ver sus libros rechazados sistemáticamente por todas las editoriales habidas y por haber, se dedican a ir por los foros haciendo apología de esas mismas editoriales y reivindicando la publicación electrónica.

El escritor debe ser consecuente consigo mismo. Aquí no vale el «a cojón visto macho seguro». No seamos hipócritas, por favor. Acudimos a un sistema de publicación convencional, buscamos que las editoriales apuesten por nosotros como autores, se gasten el dinero con nuestros libros y nos hagan la campaña mediática, y cuando eso no funciona, vemos la luz y nos dedicamos a echar mierda sobre esas mismas editoriales a las que hemos acudido buscando su confianza. Es más, acabamos amparándonos en la autopublicación como remedio a todas nuestras frustraciones y nos dedicamos a ir por los foros haciendo apología contra el sistema, contra las editoriales y auguramos una nueva década de esplendor gracias a Internet en la que el ecosistema será revitalizado pues habrá más arbolitos (y ya, de paso, incluimos en el discurso que las editoriales tienen la culpa del cambio climático y del deterioro de la capa de ozono). Creo que las convicciones deben prevalecer desde el principio. Jugar con una doble moral ante los lectores es tan tendencioso como la editorial que te hace ir de Sevilla a Madrid sólo para presentarte un contrato de autoedición sobre la mesa. Antes de lanzarnos al mundillo editorial debemos tener muy claro lo que queremos, a dónde queremos llegar y cómo queremos hacerlo. ¿Que es difícil publicar con una editorial al uso? ¿Pero quién ha dicho que la empresa sea sencilla? Publicar ha sido toda la vida de Dios un auténtico quebradero de cabeza para miles y miles de autores. Incluso opino que aquellos autores noveles que estamos publicando con cierta asiduidad somos unos privilegiados. El problema (o la suerte que tenemos) es que vivimos en la era del autoservicio; con dinero sobre la mesa, es relativamente sencillo obtener un libro con la misma calidad que cualquier producto editado por una empresa profesional. E Internet facilita hacer llegar ese libro al lector. Y no me malinterpretéis, cada autor elige el camino que prefiere emprender y aquel que apueste por Internet como una vía de recursos a su alcance y decida construir su emporio desde un circuito no tan convencional, merece toda mi admiración. Lo que me parece reprobable es la actitud de algunos escritorcillos que, tras ver su obra rechazada por el entramado editorial, se reconvierten a sí mismos y comienzan a predicar en el desierto contra todo lo que huela a profesional. Un poquito de respeto, hombre.


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sábado, enero 5

La Hora Chanante - The pesetor EL TAXISTA

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viernes, enero 4

Orgasmo premonárquico

Hay algo que me depara una satisfacción brutal durante la Navidad. ¿Sabéis qué es? Comprar el ÚLTIMO regalo de reyes. No sé cómo me las apaño, pero soy de los cabestros que tiene que comprar tooooodos los regalos la última semana antes del día 6 (quizás, que sea escritor y siempre vaya pelado de pasta tenga algo que ver); el caso es que soy de los que se chupan las retenciones de miles de coches en la rotonda de turno que da al centro comercial, que se sitúa el trigésimo quinto en la cola de la juguetería para pagar, el que vaga por la tienda como un muerto en vida buscando a un dependiente libre que lo atienda, el que se embute a codazo limpio en la masa sudorosa para poder tocar el chisme de turno, el que se pelea con la abuelita para coger el último artículo de la estantería, etc etc… Supongo que dentro de uno perdura el espíritu Indiana Jones y eso es lo que me impulsa a buscar el Arca de la Alianza el día en que todos los esbirros de Belloq están asaltando el centro comercial.

Precisamente esa manera de autoflagelarme, de autoimponerme un castigo, me ha llevado a descubrir uno de los mayores placeres de la vida (sólo comparable al hecho de tener un orgasmo, poner un huevo atascado y de que tu equipo marque un gol en la final de la Champion) y es comprar el último regalito. Anda que no jode ir el día 4 al comercio con la intención de comprarlo todo y rapiñar sólo la mitad por culpa de las colas y de los atropellamientos de la gente. Anda que no jode salir de la tienda triunfante, con tus cuarenta mil millones de bolsas y, de pronto, acordarte de la tía Jacinta. Y, claro, como son las ocho de la noche, sabes que el centro comercial cierra a las diez y calculas que volver a meter el coche en el parking, navegar entre el gentío y hacer la cola ante la caja te puede llevar más de tres horas, acabas desistiendo y volviendo a casa con el rabo entre las piernas (y pensando que mañana habrá más de lo mismo). Una putada, oiga.

Por eso mola mil cuando sales del Carrefú con todas tus bolsitas, con todos tus paquetitos, con todos tus juguetes (que si la Wii, que si la PS3, que si la Nintendo Ds… mira que he sido uno de esos jugones incansables de consola pero, a día de hoy, tengo graves problemas a la hora de comprar juegos para mis sobrinos. Me planto delante de los pasillos donde están los juegos y me toca devanarme los sesos pensando en la consola que tiene cada uno… es una sensación terrible), te metes en el coche, respiras hondo y dices: se acabó. Es que esa bocanada de aire sabe a libertad, a sabiduría (cada vez es más difícil encajar un regalo al tipo de psicología del miembro familiar de turno), a euforia, sabe a pura gloria. Y lo que más mola es tomar la carretera que lleva hacia la rotonda mencionada al principio, volver la cabeza hacia el carril del sentido contrario y ver la cara de pringaos que lleva la gente que se dirige hacia el centro comercial. ¿No me digan que eso no supone una de las satisfacciones más gratas de todo el año?

Pues eso, que ya tengo todos los regalos de reyes, que soy feliz como un tonto con un botijo. Ahora me toca rezar para que mi novia no me llame durante la mañana y me pida que la acompañe al centro comercial para comprar el regalo de su madre, de su hermana, de su primo, de su amiga, de su…

By David Mateo with No comments

jueves, enero 3

Vuelve Spectacular Spiderman

Si el cómic se viene abajo, lo mismo nos queda la esperanza de la nueva serie de animación:





Imágenes manguteadas a mis amigos de Scifiworld.

By David Mateo with 2 comments

Nueva tira tajundrera en Sedice

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lunes, diciembre 31

FELIZ NOCHEVIEJA

Y para que esto no se convierta en el Blog de las Tacañonas...


¡¡¡FELIZ NOCHEVIEJA A TODOS, AMIGUITOS!!!


By David Mateo with 3 comments

¿Soy leyenda?

La he visto, sí. Pese a todas las advertencias fui al cine y la vi. Lo primero que se me pasó por la cabeza tras concluir el film (y lo digo muy en serio) es qué diablos pensaría el guionista/director/productor para cambiar el final de la película, que es, en esencia, el espíritu del libro, la gran paradoja que se esconde en «Soy leyenda». Es decir, el monstruo convertido en hombre y el hombre en monstruo. Me gustaría, en algún momento, tener la capacidad de leer el pensamiento que ronda por la cabeza del artífice de esta cuchillada trapera al libro de Matheson y comprender las causas de este cambio tan elemental y básico. Porque por más que lo pienso, no le encuentro sentido. La película lo tenía TODO para mostrarnos en su esplendor la genial novela del escritor de Allendale. Quitando la pavada que Will Smith siempre tiene que meter en sus películas, en «Soy leyenda» lo borda. Es el Robert Neville que todos teníamos en mente, acomplejado, hundido y psicológicamente perturbado. Nueva York es la ciudad espectral que todos esperábamos ver y los recovecos umbríos en los que se adentra el protagonista son, efectivamente, los emplazamientos donde los “monstruos” pernoctaban durante el día. Entonces… ¿por qué cuando tienes todos los elementos para hacer una de las mejores adaptaciones de una obra maestra del terror, los arrojas por la borda y creas por enésima vez la reinterpretación del mito de zombi, algo que se ha visto montones de veces en pantalla? Es que no lo entiendo. ¿Hasta tal punto ha llegado el «vale todo por la pasta» en la meca del cine que son capaces de arruinar grandes producciones, destinadas a crear culto (pero no sólo entre los amantes de la literatura de terror, sino también entre los fieles a los buenos argumentos cinematográficos) por el óptimo resultado de una taquilla? Estamos sacrificando calidad por dinero y esa es la manera más fácil de convertir una obra magna en un subproducto del tres al cuarto que sí, sacará una buena taquilla, buenas ventas en DVD, pero cuya carrera comercial está destinada al ostracismo tan rápido como el gran público se olvide de ella.

Y no me tomen por friki del tres al cuarto porque, en realidad, no me importa el CGI de los monstruos, que el perro acompañe al prota desde el principio, que Neville sea militar y médico, que hayan excluído a Ben Cortman (ahora comprendo cómo Johnny Depp salió por patas en cuanto le mostraron el guión. Además, ¿se imaginan una adaptación de «El señor de los anillos» sin Gollum y su inolvidable frase: «Mi tesssoro»?), ni tan siquiera que los vampiros sean criaturas zombificadas, aunque teniendo el cuenta el final del libro, comienzas a sospechar que algo huele muy mal cuando ves a las criaturas bien despiertas durante el día. Estos señores HAN DESCUARTIZADO «Soy leyenda». Tras un arranque genial y un Neville, repito, inolvidable, se pasan por el arco del triunfo el sentido del libro, la genialidad de una historia muy muy grande, y montan el rosario de la Aurora. Vuelvo a ejercitar la imaginación de mis lectores poniendo un puñado de ejemplos muy concretos. ¿Se imaginan «La Pasión de Cristo» de Mel Gibson, con un Cristo sin crucificar al final del film? ¿Se imaginan «Dos hombres y un destino» sin Butch Cassidy y Sundance Kid lanzándose contra la fatalidad revolver en mano? ¿Se imaginan la adaptación de «Drácula» de Coppola sin el romance entre Winona Ryder y Gary Oldman? Hubieran sido películas paupérrimas, del montón, destinadas a pasar sin pena ni gloria por la gran pantalla. Pues eso es lo que ha hecho el señor Francis Lawrence con «Soy leyenda»: destrozar una de las mejores tramas escritas durante el siglo pasado. Con carniceros semejantes, así le va al cine palomitero.

Sí, hasta al Príncipe de Bel-Air le entró sueño al ver a este Cortman descafeinado.


Por cierto, de vergüenza ajena que al final de la película, tras el título, pongan en letras bien grandes: BASADO EN EL LIBRO DE RICHARD MATHESON. No pude reprimir una carcajada en medio de la sala. Me horroriza imaginar qué le pudo pasar a Richard Matheson por la cabeza tras ver este «No soy leyenda».


By David Mateo with 15 comments

domingo, diciembre 30

Adiós Strackzynski... de lo genial a la más completa mediocridad

SPOILERS de Amazing Spiderman
(si sigues la serie en español y no quieres saber nada... márchate ya y no continúes)





















¿Éste es el GRAN FINAL de Strackzynski?
¿Y aún hay alguien que es capaz de compararlo con Ditko o Stan Lee?
Gracias, señores Strackzynski y Quesada, por tirarme a patadas de la colección de comics que llevaba más de veinte años comprando. Ustedes son lo peor que ha pasado por Amazing desde aquel maravilloso verano del 62.


By David Mateo with 5 comments

viernes, diciembre 28

Krotar que no es Krotar... es Sangraal.

Hace mucho que no doy la tabarra con películas de bárbaros y ya toca. Razones por las que NO debéis ver La espada salvaje de Krotar.

1º Si estáis cansados de ver las típicas masacres que se producen en las pelis de bárbaros, es decir, malos atacando una aldea y arrasando con toda la familia del prota, ya podéis ir pasando porque en esta… ¡¡se producen dos!! El héroe es tan gafarrón que unos malos se cargan la aldea donde nació y, tras convertirse en un Moisés bíblico y llevar a su gente a la tierra prometida, salen otros malos y se vuelven a cargar a todos los supervivientes. Y digo yo, ¿con la primera no bastaba? Pues no. A Sangraal había que crucificarlo y arrancarle los pelillos de los huevos para que sufriera más.

2º Si os pone el título de Krotar y esperáis ver a un peazo bárbaro en pantalla, marcando paquetón, olvidaos. Krotar no sale, ni su espada tampoco. El protagonista es Sangraal (una especie de David Hasselhoff a lo cañí). Y ahora me preguntaréis: ¿por qué la peli se llama La espada salvaje de Krotar? Pues ni puta idea.

3º Sabrina Siani sale sólo cinco minutos haciendo el sorprendente papel de bruja que seduce al héroe (eso sí, enseñando las tetas, pero si queréis vérselas ya os pongo el trailer en el que el director se recrea bien recreado). Si queréis ver a la Siani en todo su esplendor mejor mirad El trono de fuego.

4º Sangraal es un capullo. Se pasa toda la peli diciéndole al chino que le acompaña y a la wenorra que va con él que se queden atrás. Consecuencia: dos aldeas destruidas, emboscadas en las que siempre son heridos, es atrapado por un tribu salvaje de caníbales, etc etc… Lo dicho, el tío es gafarrón, gafarrón.



5º El malo, un tal Nantuk, es lamentable. En la última pelea no hace más que huir de Sangraal (ya tiene guasa de que el malo final sea el único que se acojona ante Sangraal) y exhibir un taparrabos que deja ver sus vergüenzas. Da mucha pena, de verdad.

6º El arma final (sí, como el cañón de fotones que usas en el Doom 2 para cargarte al becerro gigante) es una ballesta mágica que mata dioses. Eso está muy guay, sí. Lo malo es que la ballesta es más grande que Sangraal y está escondida en… tachán tachán: ¡¡EL ARCA DE LOS TEMPLARIOS!! ¿Ein?

7º Se cargan al chino compañero de Sangraal (¿es que dudabais que saliera un chino? ¿Es que dudabais que fuera compañero? Si en todas estas películas de bárbaros hay un compañero chino que es arquero) que, sin duda, era el mejor de la película y el que sacaba a Sangraal de todos los apuros. Menos mal que es al final, porque sino al pobre Sangraal lo matan en la primera emboscada.

8º Los laberintos son de diferentes colores a sus nombres. Es decir, sale la Gruta Verde que se ve a la legua que no es verde… es azul. ¿Por qué la llaman entonces la Gruta Verde? ¿No sería más fácil llamarla la Gruta Azul cuando se ve a la legua que es azul?

9º No hay araña gigante. OoOoOoOoOoOoOhhh… lo siento amigos.


By David Mateo with 4 comments

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