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jueves, septiembre 11

Malas artes

No me gusta nada entrar en este tipo de polémicas, pues suelen estar organizadas por chalados mentales, resentidos o frikis recalcitrantes que en vez de dedicarse a llevar una vida normal, pasan las horas enganchados a un ordenador, cavilando como pueden malmeter contra alguien que no conocen (o sí… váyase usted a saber, tampoco me preocupa demasiado), en vez de dedicarse a vivir la vida y hacer algo constructivo con su gris existencia. El perfil de este tipo suele atender al típico fracasado social, muy culto en sus formas pero muy necio en sus pensamientos, adolece de vida sexual e invierte todos sus esfuerzos en alcanzar un éxtasis orgásmico arremetiendo contra otros en los que ve su reflejo distorsionado. Debo decirte, amigo mío, que seguramente moras por estos pagos y me lees día a día (supongo que será un pobre desgraciado. Servidor es tan insignificante que no puede arrastrar más de uno o dos trolls), que me importa tres pimientos tu existencia, que me haces mucho más grande de lo que soy y que no es necesario que te dediques a destruir mi obra porque no soy más que un pequeño escritor que trata de ganarse la vida con mucho esfuerzo y mucho trabajo, y si sobresalgo unos centímetros del montón (no mucho, tampoco te preocupes) es porque me lo curro cada día.
Dicho esto, también tengo que lamentarme de otro aspecto. Mira que hay trolls por el mundo, pues a mí, el que me ha salido, debe ser el más tonto de todos. (Sí, amigo, además de amargado e impotente mental, eres tonto, qué se le va a hacer). Ya que en vez de esgrimir argumentos inteligentes, se limita a lanzar acusaciones fácilmente desmontables: que si no acude ni Dios a tus presentaciones, que si no te entra tanta gente en el blog… ahora se ha sacado de la manga, váyase usted a saber por qué, que La tierra del dragón ya no se va a publicar más. Y no contento con eso, se dedica a ir por las webs más importantes pregonándolo a los cuatro vientos y desaconsejando su compra, y aquí van unos cuantos ejemplos:

Pablo G.C. en Cyberdark en el hilo de Nicho de reyes.
Pablo G.C. en Cyberdark en el hilo de El último dragón.
Pablo G.C. en Cyberdark en el hilo de Encrucijada.
Mixtil en Sedice, en el foro de El último dragón.

A ver, querido, dudo mucho que La tierra del dragón vaya a dejar de publicarse a corto o medio plazo. Jorge Ruíz Morales, editor de Equipo Sirius, en alguna entrevista ha dicho que la saga se vende muy bien, y mi intención no es cerrarla de momento. Eso sí, ya no puedo mantener el ritmo de un libro al año porque me han surgido otros encargos editoriales y debo compaginar mi vida laboral. Esto último no va para el troll, sino para todos aquellos incondicionales de La tierra del dragón que hayan visto la noticia en Cyberdark o en Sedice y se hayan alarmado.
Tampoco entiendo este tipo de política de los administradores que aceptan comentarios tan censurables. Una cosa es una crítica demoledora contra el libro, que se tiene que asumir por parte del autor y no pasa nada, pero otra cosa bien diferente es un ataque visceral y público contra otros factores que nada tienen que ver con el contenido de la obra. Creo que estos comentarios son censurables, deberían atajarse de raíz y no darles cancha, porque al fin y al cabo están atentando contra la honorabilidad y el negocio lícito de una empresa y un pequeño autor. Pero dejo bien claro que esta es mi opinión, la expreso en mi blog, y no tiene porque ser compartida por ningún administrador de webs. Punto.
Esta entrada, ni debería haber nacido, ni debería haberse hecho pública, pero las circunstancias y el mensaje de alarma que está sembrándose en Cyberdark y en Sedice (y dios sabe en cuantos foros más) me han impulsado a escribirla. No hagáis caso a las chaladuras mentales del típico troll resentido. Cualquier novedad oficial respecto a la saga sólo puede partir de la web de la editorial o de mi blog. Cualquier otro rumor no tiene sentido, ni razón de ser, y atiende más al delirio y a la impotencia de un maniático, que a una realidad tangible. Y yo, por supuesto, tampoco voy a hacer nada por atajar este tipo de sinsentidos porque tengo otras cosas más importantes en las que pensar (no, amigo troll, yo no me amargo la vida por tí... me la sopla bastante lo que hagas o dejes de hacer).
Editando: Desde este blog quiero agradecer, una vez más, el apoyo y la buena cabeza de Cyberdark al borrar las entradas ofensivas y perniciosas del individuo que se dedicó a filtrar una información falsa sobre mi obra.
David, gracias, eres una máquina omnisciente. La racionalidad sigue existiendo en la literatura de género.
Ale, os dejo una bonita cancioncita para suavizar el ambiente.



By David Mateo with 27 comments

martes, junio 10

La tierra del dragón – Volumen 4

¿Y ahora qué digo? La verdad es que se me da mejor mirar el ombligo de los demás que mi propio ombligo, pero el viernes pasado prometí explicar qué pasaría con el cuarto volumen de «La tierra del dragón» y hoy toca ser fiel a mis propias palabras.

Hablar tan prematuramente de los planes que han de venir mañana, me resulta un pelín agobiante. Siempre he pensado que la literatura es como la liga de fútbol, es decir, se gana partido a partido, sin pensar en el largo plazo y sí en el futuro inmediato. El año pasado terminé el libro que saldrá el año que viene (¡¡imaginaros con qué cara sale uno a la palestra cuando tiene que hablar de un libro que se agazapa en lo más profundo de la cabeza!!) y este año estoy escribiendo un libro que sólo Dios sabe cuándo saldrá. Muchos os preguntaréis: ¿y por qué has perdido un año entero escribiendo «Noches de sal», una novela arriesgada que ni siquiera tienes claro si se publicará, en vez de meterte de lleno en un proyecto seguro como «La tierra del dragón»? Pues porque soy un escritor instintivo (¿lo ves, Jasso, yo también tengo una pequeña brújula en el corazoncito?). A la hora de elegir el siguiente manuscrito, no soy yo el que manda, sino que es el propio proyecto el que manda sobre mí. Es él el que me dice si ha llegado la hora de salir a la luz o si, en cambio, permanecerá agazapado un par de años más en mi córtex cerebral. Para lanzarme a escribir un libro, tengo que verlo en mi mente en Tecnicolor y con grandes luces de neón. Y hace un año era «Noches de sal» la que reclamaba su cuota de protagonismo. Conforme estoy escribiendo este libro, creo que acerté a la hora de escribirlo. Me he enamorado de sus personajes, siento la historia, me he vinculado cien por cien con el libro: hay veces que lo detesto, otras veces lo amo con locura, otras veces tiraría el procesador de texto por la ventana y me liaría a patadas con los restos que sobreviviesen. Es decir, creo que la novela esta quedando redonda.

Y ahora os preguntaréis: ¿qué pasa? ¿Es que no ves «La tierra del dragón» en Tecnicolor? Pues sí, sí que la veo. La historia de Galen, de Elvor, de Ikra y demás chiquillería dragoniana siempre la veo y la veré en Tecnicolor, más que nada porque esa sí que es mi historia del alma, pero hay momentos en el que el miedo escénico te impide regresar a una obra de culto, y cuánto más te separas de ella, más grande se hace, más profano te vuelves y más miedo te da a la hora de abordarla. Si recordáis la última parte de «Encrucijada», Elvor y Jassmín emprenden el camino hacia el corazón de las Tierras Baldías. Les guía la pequeña Alura (a los que algunos han tenido la desfachatez de comparar con Gollum… ¡¡pobrecita!!) y en el horizonte, bajo la bruma espesa, disciernen una interminable línea de antorchas y hogueras que se alarga hasta donde alcanza la vista. Por supuesto, es el gran enemigo, la hueste que se va a precipitar sobre Argos e iniciar su devastadora conquista. La sensación de que los protas se encuentran atrapados entre la espada y la pared (¡¡nunca mejor dicho!!) es agresivamente espeluznante. El cuarto volumen, como es obvio, comienza con una cuenta atrás en la que la supervivencia en un territorio hostil es la clave para seguir con vida. Desde el primer volumen, he dejado pequeñas semillitas en la trama que determinarán el destino de los personajes (¡¡eso es escribir con mapa!!); se promete grandes sorpresas e inesperadas reapariciones. Por lo tanto, la expectativa a la hora de empezar con el cuarto volumen es muy alta, lo cual me pone aun más nervioso.

De momento, puedo adelantaros que el año que viene, si Equipo Sirius da su consentimiento, habrá «Tierra del dragón» pero en una edición especial y con una historia inédita. No será el cuarto volumen, pero será una historia integrada dentro de la continuidad de la saga y que contará la historia de un personaje muy especial. Y hasta aquí puedo leer. Eso me permitirá aproximarme un poco más a los personajes y para el 2010, si todos los astros se ponen en conjunción y la divina providencia da su beneplácito, tener lista la cuarta parte. Por lo tanto, ahora todo está en manos de los editores (ya podéis inundarlos a emails pidiéndoles ese libro especial :p ). Mientras recibo una respuesta, terminaré de escribir «Noches de sal», comenzaré un par de proyectos rápidos apalabrados con un par de editoriales y según el plazo que quede hasta el 2010 iniciaré la cuarta parte de «La tierra del dragón» o meteré por el medio alguna novelita más.

By David Mateo with 18 comments

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