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jueves, mayo 19

Democracia real YA

Hace unas cuantas semanas tuve la oportunidad de ver Inside Job, ese documental en el que Charles Ferguson nos cuenta con todo lujo de detalles los desmanes de la banca norteamericana, las causas de la crisis mundial y donde unos caníbales financieros, que han deparado la pobreza en el mundo simplemente para enriquecerse ellos, titubean y balbucean ante una cámara para luego ser recompensados por el gran líder norteamericano y formar parte de esos gabinetes financieros que asesoran a Obama.
La crisis mundial ha sido provocado por el actual sistema financiero y una clase política devaluada y sin lustre, que hoy por hoy, rinde pleitesía incondicional a los magnates financieros. ¿Y qué hacen los grandes medios de comunicación: desviar la atención de los asuntos que verdaderamente importan y seguir mamando de las carnosas ubres que les proporciona nuestro sistema político?
Ha llegado el momento de decir BASTA con toda la fuerza que impone la Democracia. Y todos aquellos que tenemos un pequeño o gran púlpito a nuestra disposición, tenemos que hacernos eco de esta proclama. Yo no voy a deciros a quién o a qué tenéis que votar, pero sí que hay que recalcar una cosa: la Moncloa, los ayuntamientos o cualquier sede municipal de gobierno no puede convertirse en la casita de verano donde un partido político aparque su caravana y se tire cuatro años de vacaciones. Ha llegado el momento de que los cinco millones de parados de este puñetero país vayan a las urnas y voten contra aquellos que les están negando el pan a sus hijos, ha llegado el momento en el que todas las viudas y pensionistas que reciben una paga miserable del gobierno con la que no pueden hacer frente a los gastos corrientes del hogar vayan a las urnas y voten, ha llegado el momento en que los autónomos y las pequeñas empresas que vivimos ahogados a causa del férreo látigo de HACIENDA y que temblamos ante la posibilidad de cerrar la paraeta vayamos a las urnas y votemos.
Y de una puñetera vez digamos NO al bipartidismo político y SÍ a una democracia real YA.
Que se acabe el servilismo bancario, que las viviendas vuelvan a estar al alcance de todos, que nuestros sueldos estén compensados, que las grandes riquezas de los caciques naufraguen, que el dinero vuelva a correr por las manos de aquellos que se han empobrecido a lo largo de estos años, que aquellos que antaño tenían una familia y hoy se arrastran entre el tráfico pidiendo limosna recuperen sus hogares… BASTA YA de políticos demagogos y falsos. Los españoles nos merecemos políticos de verdad.
Que les quede bien claro que en España no se nos puede mostrar la cabeza de Bin Laden para contentarnos y nos empuje a salir a la calle con banderitas patrióticas que exalten a aquellos que nos quitaron hasta el último céntimo del bolsillo. Estas elecciones deben servir para que aprendan una lección, para que les quede bien claro que el estacionamiento que hay en la Moncloa no es permanente y está señalizado con línea azul (y verde, si me apuran); que los españoles no queremos un bipartidismo eterno, que no creemos en posturas radicales (NO AL EXTREMISMO RACIAL: todos somos habitantes del mundo), que no queremos excusas, que queremos acción y queremos esa acción ya. Que queremos un futuro labrado de esperanza, un futuro hecho a nuestra medida, forjado con trabajo y sudor. Y, desde luego, no queremos el porvenir impuesto por unos banqueros sin escrúpulos que utilizan a los políticos como monigotes de ventrílocuo y se deshacen en promesas mientras se guardan los billetes de 50 en el bolsillo de la chaqueta.
¿Permitirás que a partir del domingo todo siga igual? No te dejes vencer por el desánimo. El domingo la fuerza está en tu mano. Dales una lección: no al bipartidismo, sí a la democracia real YA.

By David Mateo with 13 comments

viernes, agosto 6

Despacito, despacito...

Caminaba despacito, por la sombra, en silencio. Tan despacio, tan despacio, que a veces ni siquiera eras consciente de que estaba a tu lado. Contemplaba las semanas en silencio, con discreción, con esos ojos atemperados tras décadas de trabajo y una vida compleja sobre las espaldas.
Desgastó la salud y la energía con una herramienta en la mano, desde entonces hizo gala de una discreción a prueba de bomba. ¿Cuántas frases se dejó en el rellano de la escalera? ¿Cuántos consejos? ¿Cuántas formas de contar el mundo desde una perspectiva distinta a la que ahora mismo vivimos? Recuerdo con especial ternura los domingos por la mañana, hace una eternidad, cuando era niño; cogíamos el viejo Ford Fiesta, aparcábamos en la Plaza de los Patos y juntos paseábamos hasta la Plaza Redonda. Entre los ladridos de los perros, los trinos de los pájaros y el regateo de los trapicheadores de cromos y novelillas de a duro, adquirí mis primeros comics. A su lado, cada tenderete se convertía en un universo maravilloso en donde convergían superhéroes, monstruos, damiselas en apuros y personajes disparatados, catapultando mis sentidos hacia universos extraordinarios que jamás había vislumbrado antes. Luego paseábamos hasta Viveros y la mañana se templaba con ese sol Mediterráneo que transforma los domingos de primavera en auténticos paraísos de gozo y sosiego. Él se sentaba en un banco y yo a su lado, y mientras los ciclistas y las parejas nos flanqueaban, arrancaba el plástico que envolvía mis comics y, presa de los nervios, me sumergía en un océano de aventuras trepidantes que hasta entonces ni siquiera había atisbado en sueños.
Ahora intento verlo de nuevo y solo capto una imagen desenfocada. Es como mirar a través de una mirilla y verlo todo lejano, distorsionado, opaco. Su figura menuda desciende por la escalera, peldaño a peldaño, y se aleja por un túnel cada vez más difuminado. Se marcha con todas esas frases que jamás pronunció, rodeado de esos silencios que lo hicieron inmortal a los ojos de sus semejantes. Al final de la escalera, en el rellano, aguarda un charco de recuerdos, de imágenes y de sigilos. Un charco donde veo reflejadas mi niñez y mi propia existencia. Ojalá al final me asemeje a él, porque incluso en su descenso por la escalera permaneció en paz, y eso lo ha convertido en el héroe más poderoso que jamás he visto en los comics que él mismo me compró en la Plaza Redonda.
Sí, era silencioso, discreto y caminaba despacito, pero fue fuerte, muy fuerte. Y en sus silencios radicaban los arrestos que a otros hombres les faltan.
¡¡Feliz viaje y gracias, gracias por todo!!

By David Mateo with 5 comments

lunes, agosto 2

Márgenes literarios

Agricultores de toda España exigen una política de márgenes comerciales más transparente regalando 15.000 kilos de fruta en la cuesta de Moyano.

Con este titular, El país ponía de manifiesto la movilización que el pasado 29 de julio montaron los agricultores de toda España en pleno centro de nuestra capital. Si leen con atención la noticia, existe un desajuste brutal entre lo que cobra el agricultor por un kilo de acelgas y lo que se llevan los diferentes intermediarios que tratan la fruta. A veces, ese porcentaje llega a datarse en más de un mil por ciento.
Mientras leía esta noticia, no pude evitar que mi cabeza comenzara a dar vueltas y extrapolara esas cifras al negocio de los libros. Os aseguro que los agricultores son unos afortunados si se comparan con los profesionales de la escritura. En nuestro caso, el porcentaje de diferencia entre el precio de venta y el precio del tratamiento de la materia prima no se situaría en el 1000%... probablemente estaría entre el millón y el millón de millones por cien.
El beneficio que obtiene un autor de una novela es paupérrimo, ridículo e, incluso, insultante cuando se compara con el precio del producto que tiene que pagar el consumidor. El proceso sigue siendo parecido al de la fruta (entran los mismos profesionales y los mismos distribuidores), pero al final de la corrida, yo ya me sentiría un afortunado de la vida si pudiera llevarme el margen que se llevan los pobres agricultores.
¿Y qué hacemos los escritores por evitarlo? Nada. El oficio de escritor se puede comparar al de las putas. A la hora de vender un libro, todos queremos pillar el mejor cacho, y a veces en el proceso perdemos hasta las bragas. ¿Alguna vez han visto en una rotonda a un montón de putas peleándose por meterse en un BMW? Pues así de anárquicos somos los escritores.
Hay quien tiene la casa barrida y no le preocupan estos menesteres. La chacha, léase el agente literario, le arregla la esterilla de la puerta de entrada y el escritor no tiene más que sentarse en el salón a la espera de que le lluevan las palmaditas al hombro. Pero la mayoría de los escritores tenemos que esperar al editor en el rellano, con los brazos abiertos y dispuestos a vender incluso la casa si es necesario.
Desde que el mundo es mundo, la puta hace la calle y el escritor se pega de hostias en solitario contra la adversidad con tal de vender su cuerpo… perdón, su trabajo. Somos así de chulos y así de llorones. La unión hace la fuerza, pero en el oficio de escribir, no hay sindicatos que valgan ni asociaciones profesionales que nos protejan. Aquí lo único que vale es vender la novela a cualquier precio y si en el camino nos dejamos unos cuantos euros y el alma, tampoco pasa nada. Este mundillo está montado así y así seguirá durante mucho tiempo.
Aunque, quizás, los agricultores ya nos hayan enseñado el camino. Quizás mañana o pasado unos cuantos tengamos que cargar una fragoneta, acampar en la cuesta de Moyano y regalar nuestros libros a todo el que pase por delante. La gran pregunta es: ¿habrá algún alma caritativa que se acerque a recogerlos para leerlos?

By David Mateo with 5 comments

viernes, julio 30

El velo taurino

Ayer me senté delante del televisor, a ver las noticias, ya saben, toros sí, toros no, politización de la fiesta nacional sí, politización de la fiesta nacional no. Me quedé absorto mientras taurinos y antitaurinos se echaban los trastos a la cabeza y los políticos hacían apología sobre la fiesta nacional.
Debo admitir que llevo un verano bastante cruzado, negro podría decirse. No solo porque haga calor, que lo hace y mucho, sino por una serie de circunstancias que no vale la pena ni mencionar ahora. Estar mal —o no ser positivo— te hace contemplar la vida de una manera distinta. No sé si me entienden. No es lo mismo asomarse a la venta y contemplar un día soleado con un velo oscuro frente a los ojos, que verlo desde la misma perspectiva con un velo amarillo, rojo o dorado; pongan ustedes el color. El caso es que tras la consabida retahíla de noticias de la nueva ley aprobada por el parlamento de Cataluña, salió una presentadora y dijo que de aquí a sesenta años, Sevilla se quedaría seca y se convertiría en algo parecido al Desierto de Arizona. Madrid pasaría a ser Sevilla y Bilbao se transformaría en la nueva capital de España, climatológicamente hablando, por supuesto. Y lo más intrigante es que tras esta noticia no hubo reacción popular, y si la hubo fueron los tristes comentarios de ‘me parece muy mal’, ‘así no vamos a ningún sitio’ o incluso un ‘pues a ver si es verdad y empieza a hacer algo de calorcito’. El caso es que no hubo mayor polémica. Nos asamos lentamente. España se ha convertido en una sartén ignífuga en la que nuestros pensamientos se achicharran como la grasilla que rezuma un bistec de ternera cuando está demasiado hecho.
Y voy más allá, mientras el resto de Europa levanta cabeza después de haberlas pasado canutas con esto de la crisis económica, aquí las empresas siguen en regresión, las familias cada vez son más pobres y el paro se dispara hasta cifras inconcebibles. Pero los catalanes y sus reformas taurinas han venido a salvar la plana a nuestros políticos –los catalanes y el modestito viajecito de Obama a un conocido Parador de Castellón—; el debate está en la calle y unos hablan de toros, otros hablan de la reforma del estatut y otros dicen que Barcelona cada vez está más lejos de España.
¿Recuerdan el velo que comenté antes? ¿El velo negro, amarillo o rojo? Creo que los sagaces políticos que gobiernan nuestro país se han vuelto a salir con la suya y han corrido un velo taurino frente a nuestros ojos. Solo vemos toros. El resto de las vergüenzas se esconden a varias calles de distancia.
Pero tampoco me hagan demasiado caso… llevo el verano cruzado y, probablemente, no tendré razón en nada de lo que aquí diga.

By David Mateo with 6 comments

jueves, diciembre 31

El último mensaje del año

Es el último día del año… el día que en Vallecas se corre la San Silvestre (en Valencia se corrió ayer… y si no que se lo pregunten a Claudio Cerdán) y más de uno acaba cabeza abajo con un coma etílico (y si no que se lo pregunten también a Claudio Cerdán). A mí, este día me gusta hacer la lista de lo mejor del año (mentira cochina porque el año pasado no lo hice), así que voy a comenzar con las diez mejores películas del año:

10. Celda 211
La peli de Luís Monzón merece estar en esta lista con todo merecimiento. Es la mejor película de cine español del 2009 (con permiso de Agora de Amenabar), se ha arriesgado a hacer algo diferente y el reparto completo acompaña a la tensión del film. Merece el puesto que ocupa.

9. Watchmen
Alan Moore decidió repudiar sus obras cinematográficas, pero el señor Zack Snyder hizo lo que nadie esperaba: una adaptación genial de una obra cuyo lenguaje estaba destinado a permanecer oculto entre las páginas de un cómic.

8. Star Trek
Abrams es el nuevo Rey Midas de Hollywood. Todo lo que toca lo convierte en oro, así que tocó a una joven tripulación del Enterprise y… voilà ¡¡ya tenemos nueva y flamante Star Trek para los próximos treinta años!!

7. UP
¿Qué se puede decir de los estudios Pixar que no se haya dicho ya? Que en el plano de la animación, junto a los Estudios Ghibli son los mejores. En Up, como ya sucedió con Wall-E, nos encontramos con el mejor arranque de una película de animación de los últimos tiempos.

6. Los mundos de Coraline
Henry Selick es un auténtico cuentacuentos de historias tenebrosas. Su estética Burtoniana nos encanta, sus películas llenas de giros macabros y de seres grotescos nos hacen permanecer clavados en la butaca. Coralina tiene lo mejor de ‘Up’ y una pizquita más de mala leche.

5. Déjame entrar
Sin duda, esta película debería de estar en el podium de honor, pero gracias a las distribuidoras, el estreno en España de la joyita del señor Tomas Alfredson llegó un poco tarde porque todos tuvimos la oportunidad de verla en el 2008. Aún así, el impacto argumental de la historia entre Oskar y Eli es tan poderoso que permanece en nuestro subconsciente el tiempo que haga falta.

4. Malditos Bastardos
Sólo por el coronel Hans Landa esta peli merece todos los elogios que se ha llevado. Tarantino juega con los bastardos a pasárselo bien y perpetúa uno de los finales más orgásmicos de la historia del cine. Por supuesto, algunos de sus diálogos son magistrales y la capacidad de asimilar escenas del spaghetti western y de ponerlas a disposición de esta historia de nazis nos hace admirar aún más al genio de Knoxville.

3. 500 días juntos
¿Quién ha dicho que el cine ya está escrito? ¿Quién ha dicho que no se puede hacer algo diferente con los mismos clichés de siempre? La historia de Summer Finn y del desgraciado Tom Hansen nos hizo mirar hacia atrás y recordar esos trasnochados romances que todos tenemos en el armario y los sentimientos que en su día despertaron. Una historia bella, romántica, divertida y agria a la vez que se ha convertido en una de las películas del cine indie más alabadas de los últimos tiempos.

2. Gran Torino
Clint, con el permiso del señor Sidney Lumet, es el director veterano que mejor filma hoy por hoy en el mundo. En Gran Torino le dijimos adiós al cowboy de espuelas plateadas, gesto gruñón y corazón noble. Clint nos demostró en Gran Torino que los tiempos han cambiado, que los viejos héroes ya no pueden defenderse como lo hacían antaño, pero que aún, en los momentos más desesperados, saben como solventar una situación fea sacrificando lo que haga falta. Si el año pasado, el señor Eastwood ya rozó el cielo con ‘El intercambio’, este año lo vuelve a hacer con otra obra magistral que quedará como una muesca dorada en su maravillosa carrera como director.

1. Avatar
James Cameron prometió cambiar el modo de ver el cine y lo ha vuelto a hacer. El romance en 3D entre el humano y la na’bi en el remoto planeta Pandora ya ha recaudado 232 millones de dólares en la primera semana y 212 en la segunda en Estados Unidos y Canadá y los más entusiastas hablan de mil millones de dólares en todo el mundo. El cine es espectáculo y todos deberíamos disfrutarlo, desde el más empedernido fan de la ciencia ficción al espectador ocasional que se sienta en la butaca y espera que lo sorprendan… y Cameron nos ha dado una lección de cómo se debe de hacer una película y dejarnos con la boca abierta. Grande Cámeron y grande su Avatar. Para un servidor, la mejor película del 2010.

El 2009 ha sido un año muy laaaaaaargo y pesado para muchos españoles y este blog, en cierta forma, ha sido un reflejo de mi vida. Cada entrada es una porción de mi 2009, así que voy a rescatar las cinco mejores entradas que, por una razón u otra, han sido significativas para mí.

5. Los escritores pasamos malas rachas, de eso no cabe duda. Yo también tuve mi momento nublado que se reflejó perfectamente en la entrada del 28 de septiembre titulada: ¿Y la tierra del dragón? ¡Pero tras una discusión de ochenta mensajes y el apoyo de unos cuantos benditos amigos, uno levantó la moral y continuó adelante!

4. Si hay momentos malos en la vida del escritor, también hay momentos muy buenos. El ‘Xe que bo’ me ha permitido conocer otro tipo de lectores, otro tipo de actos, me ha llevado por las cadenas más importantes de radio de esta ciudad y me ha permitido vivir en primera persona una de las presentaciones más multitudinarias que jamás he visto. La experiencia fue en Viveros, durante la Feria del Libro de Valencia, el post del 2 de mayo. Que gran día el de aquel año.

3. A mi amigo Víctor Martínez y a mí nos mola ir cada dos semanas a la Fnac, aprovechando la quedada, y mirar las portadas de los libros. Hemos visto libros de espaldas, libros de torsos situados de costado y, por supuesto, libros de vampiros con portadas rojas y negras. Al final, me pareció tan curioso el tema, que decidí hacer una entrada ‘Rojo sobre negro’ allá sobre el mes de marzo e inoculé cierta ironía en el tema. Vamos, que surgió lo de Vlan Storque y la grandísima Stephanie Meyer… pues bien, aún hoy sigue entrando algún despistadillo a ponerme a parir por no saber nada de vampiros y por decir que Stephanie Meyer es mejor que Anne Rice. Al día entran decenas de visitas al blog a través de ese hilo, han copiado el artículo en alguna web y ha acabado convirtiéndose en la entrada más bizarra e hilarante del 2009.

2. Si ha habido un tema del que se ha hablado (y mucho) en este blog a lo largo del 2009 ha sido del libro electrónico. No sé por qué, pero muchos internautas cogieron la entrada ‘Mercado futuro’, publicada el 23 de marzo como entrada de referencia y la enlazaron en mogollón de blogs. Personalmente, me parece una de las reflexiones más básicas que he hecho (dentro de mi basiquismo… tampoco os creáis que doy para mucho más), pero el caso es que se ve que a muchos les moló el tema del Corte Inglés y el soplo que me dio Luís Rosales y la cosa prosperó por otras comunidades. ¡En la Sombra de Grumm siempre estamos encantados de servir al prójimo!

1. Para mí el mensaje del año fue el que se dio el 29 de octubre y que me transmitió el propio Jorge Ruíz Morales un par de días antes: la publicación de ‘Heredero de la alquimia’ durante el 2010. Si hemos empezado la recopilación de lo mejor del año con las penurias del escritor… ¿por qué no acabarlo con el mayor late motive de mi vida? Es decir, la publicación de un libro. En el 2010 volverá la fantasía a mi vida, después de un pequeño lapso de un año, lo hará con Neferet y Akbeth y con un montón de personajes que aún pueblan mi mente. Espero que ‘Heredero de la alquimia’ esté pronto en vuestras manos y todos podréis disfrutarlo.

Ha sido un 2009 complicado, lleno de talleres, de ferias, de Hispacones, de buenas películas y mejores libros (haceros YAAAAA con ‘Alarido de Dios’ y con ‘Día de perros’ y con ‘El dios de los mutilados’ y con ‘Sombras de honor’ y con ‘La red de Indra’ y con ‘Bebés jugando con cuchillos’ y con ‘Naturaleza muerta’ y con ‘El enviado’ y con ‘Metaversos’ y con ‘Noche cerrada’ y con ‘Sombras de una vieja raza’ y con ‘Mundo de dioses’ y con ‘La última noche de Hipatia’ y con ‘Rojo alma, negro sombra’ y con ‘Friki’ y con ‘La perra de Alejandría’ y con ‘Aquamarine’ y con ‘Mentiras’ y con ‘El tejido de la espada’ y con ‘El adepto de la reina’ y con ‘Sol de Misterio’ y con ‘Salamina’ y con ‘La cosecha de Samhein’ y con 'El legado del hechicero' y con 'El rey de las esfinges' y con ‘Cuentos de Bereth’ y con ‘Las caras del tigre’ y con ‘Porta Coeli’ y con ‘Alas de fuego’ y con 'El hombre divergente' y con 'La luz de Egipto' y con 'Las largas sombras' y con '¿Quién necesita Cleopatra?' y con 'La luz del diablo' y con 'El imperio contra dios' y con 'El mapa del tiempo'… y con… y con… mil novelas más de grandísimos autores españoles… y, por supuesto, haceros con el ‘Valencia CF, Xé que bó’), nos hemos pegado contra las nuevas tecnologías, hemos puesto a caldo a Quesadilla mientras intentábamos rescatar el romance imposible entre Peter y MJ (y no te pases ni un pelo Quesada que en el 2010 vas a seguir recibiendo), hemos hecho muchísimas tiras de Tajundra con un tío genial como Rafa Alonso, nos hemos peleado contra todo político viviente, hemos hecho una teoría de Perdidos que jamás se cumplirá, hemos ido al Cine de Barrio, visitamos Roma, hemos leído los primeros pasitos de 'Carne muerta'…
En total, este año, la Sombra de Grumm ha tenido 314 latidos de vida, en nada cumpliremos los cinco añitos (al menos en este blog), las mil entradas están al caer, ya hemos superado las 225.000 visitas y diariamente entran 450 tíos en alpargatas en su casa y comentan o no comentan… lo mismo da.
Y todo esto te lo debo a ti. Sí, a ti que estás al otro lado del monitor. Mil gracias por leerme.
Feliz Noche Vieja y un maravilloso 2010 para todos.


By David Mateo with 17 comments

martes, diciembre 15

Sol y sombra

Ayer parecía que se iba a acabar el mundo y hoy luce un sol majestuoso sobre la ciudad de Valencia. Podría decirse que hace una mañana fantástica, pero estando a mediados de diciembre, me niego a ser tan estúpido de pregonar a los cuatro vientos que este tiempo que vivimos pueda tener nada de extraordinario.


By David Mateo with 2 comments

viernes, noviembre 13

Estamos en el paro

El otro día aparecía el presidente de Mercadona en los medios de comunicación dando la siguiente noticia: «El 2010 puede llegar a ser más tétrico que el 2009, pues toda la gente que este año está en el paro, el año que viene dejará de cobrar el subsidio.» Es una visión desalentadora, no cabe duda, pero… ¿de verdad estamos luchando para reducir las tasas de paro?
Como pequeño autónomo ayer viví en primera persona una situación que, dadas las circunstancias, jamás imaginé que sucedería en estos tiempos de crisis. En apenas unos meses voy a tener que poner en marcha dos o tres talleres más, y los horarios se pisan unos con otros, de tal modo que no los voy a poder impartir. Así que puse anuncios en dos de las páginas más importantes de búsqueda de empleo de la web. En una me respondieron 65 candidatos y en la otra 135… por momentos me sentía abrumado, pero a más candidatos, más posibilidades de encontrar el perfil adecuado. Al final, me decidí por cuatro señoritas. Tampoco tenía ganas de hacer más entrevistas, así que para no marear demasiado la perdiz opté por establecer cuatro entrevistas rápidas.
Por supuesto, de los doscientos candidatos que se presentaron al puesto de trabajo, el 60% presentaba un perfil que no se adecuaba a las peticiones que yo hacía (como que el trabajo estaba en Castellón y el candidato era de Valencia, la edad, la disponibilidad a la hora de moverse con vehículo propio, etc etc…), pero consciente de que ‘la cosa está muy chunga en España’ opté por cerrar los ojos. Al fin y al cabo, el precio de la hora no está nada mal y a una persona de Valencia, llegado el caso, podía compensarle el desplazamiento.
Pues bien, pese a que habían aceptado las condiciones del puesto, de las cuatro candidatas, a dos no les pareció muy bien que el trabajo estuviese en Castellón. Así que cuando les pregunté que por qué habían respondido a una oferta de trabajo que exigía movilidad, no supieron qué responder. Una de ellas me dijo que estaba trabajando y me pidió sin rodeos el horario que iba a tener, luego me suplicó que nos entrevistáramos en Valencia, que en Moncofa le venía mal (y yo me pregunto: si Moncofa le viene mal, ¿cómo le vendrá el pueblo donde tiene que desempañar la faena?). Llevo siendo autónomo un porrón de años, así que apenas recuerdo mis avatares laborales, pero lo que sí que recuerdo claramente es que cuando me citaban a una entrevista de trabajo, yo acudía como un corderito, defendía mis intenciones para trabajar con la empresa que ofrecía el puesto y, finalmente, con muchísima humildad preguntaba las características del puesto. Se ve que en estos tiempos de crisis, esta fórmula ya no se lleva y es el entrevistador el que debe de preocuparse de adecuar el perfil del puesto a la oferta que le hace el trabajador.
La tercera candidata se presentó a la entrevista y, oigan, ¡¡una monería de chica en todos los sentidos!! Cumplidora, humilde, con ganas de trabajar, con entusiasmo… de no tener a las otras tres petardas empastradas, le hubiera dicho que sí allí mismo.
A la cuarta y última candidata la cité en el Casal Jove de Moncofa después de dar clase en el cole. El encuentro se estableció a las cinco y cuarto… y a las seis menos cuarto todavía no había dado señales de vida. Le pregunté a mi amigo Toni, el encargado del Casal, que cuánto era el tiempo de cortesía en estos casos y Toni me constató que según su parecer ese lapsus ya hacía rato que había pasado. Aún así, la llamé al móvil y no me lo cogió. Temeroso de que se hubiera perdido, la llamé a casa y me lo cogió una mujer mayor, supongo que la madre de la candidata. La conversación, más o menos, se produjo en estos términos.
David: Hola, ¿está X?
Mamá de X: Sí, está hablando por teléfono. ¿Quién es?
David: Mire, soy David Mateo y le llamo porque X no se ha presentado a una entrevista que tenía concertada en Moncofa.
Mamá: ¿Una entrevista? ¿De qué?
Comienzo a preguntarme por qué tengo que darle explicaciones a una señora que no conozco de nada y no me pasa directamente con su hija.
David: Verá, es que X respondió a una oferta de trabajo y concerté con ella una entrevista en Moncofa.
Mámá: ¿De trabajo? ¿Qué trabajo?
David: Oiga… ¿de verdad que no me puede pasar con X?
Mamá: Ya le he dicho que está hablando.
David: Ya, pero es que yo la estoy esperando en Moncofa y su hija no se ha presentado.
Mamá: Es que se ha echado, tiene unas décimas de fiebre.
David: No, si eso me parece muy bien, pero podía haberme avisado, ¿no?
Mamá: Oiga, oiga, oiga, que en estos tiempos quién más quién menos está enfermo.
Que yo sepa vivimos una crisis económica, no la peste negra que azotó Europa en el siglo XIV. Puede que la chica esté enferma, pero eso no es óbice para que se generalice a medio planeta.
David (cansado de que mamá de X le eche la bronca por ofrecerle a su hijita un curro): Pues nada, le dice a su hija que cuando se ponga buena me llame si sigue interesada. Gracias.
Por supuesto X no ha llamado desde entonces. Menos mal.
Resumiendo: de cuatro, una. Cuatro candidatas y sólo una verdaderamente interesada en aceptar las condiciones especificadas en la oferta de trabajo. Obviamente, voy a aguardar hasta la semana que viene a ver si alguna de las candidatas que andan mareando la perdiz con la hora y el lugar de la entrevista se deciden de una vez, pero lo llevan crudísimo.
Todo esto me lleva a pensar que sí, que habrá gente en España pasándolo mal porque no encuentra trabajo, otros estarán rezando porque se les acaba el subsidio económico y la ayuda que ZP les ha concedido, pero… ¿cuánta gente habrá en España que se queja de su situación económica y se dedica a seleccionar trabajos como si nadara en la abundancia?
Por cierto, conforme avanza noviembre los parkings de los veinte centros comerciales de Valencia cada vez están más petados… imposible aparcar los sábados en el Centro de la ciudad. ¡Llega la Navidad! ¿De verdad se acaba la crisis económica en Navidad?


By David Mateo with 23 comments

martes, agosto 18

Memoria del lugar

Siempre se ha dicho que hay lugares con magia. Que una plaza, que una calle o simplemente una habitación, pueden estar impregnadas por una suerte de hado o encantamiento que otorga una visión especial al entorno. ¿Cuántas veces hemos hecho una foto y tras verla en el ordenador, nos hemos sentido satisfechos por guardar ese pedacito de recuerdo para siempre en nuestra retina?
Yo creo que los lugares son simples lugares y no pueden acaparar esa magia. Las calles son membranas por las que discurre el hormigón, el asfalto o los coches. Un paisaje puede estar vivo o no, pero son nuestros sentimientos y nuestros recuerdos los que infunden vida a ese lugar. A veces es una parte de nuestra memoria. En otras ocasiones es una vivencia ocurrida o una huella que queda impresa para siempre. Es nuestro aliento lo que da vida a las cosas y lo que hace que crezca entre los recovecos de nuestra cabeza hasta alcanzar dimensiones catárticas.
El Castellar es un pueblecito pequeño situado en la Sierra de Gúdar y que gracias a Dios todavía se salva de los innumerables incendios que asolan la geografía española. Apenas un puñado de casas esparcidas por el monte, rodeadas de pinos y de naturaleza viva que se remonta a los tiempos de nuestros ancestros. Allá en invierno pueden vivir treinta o cuarenta personas. En verano, por supuesto, muchas más.

Mi novia Yolanda tiene una amiga que se llama Maria Jesús en el pueblo. Ambas son de Valencia, o mejor dicho, de Alfafar y de Torrente. Los quince quilómetros que las separan en Valencia se convierten en quince metros en el Castellar. En el pueblo son almas inseparables, hasta el punto que si nos volvemos a Valencia y una de las dos se queda, tienen que ir a despedirse como si no se fueran a ver más o las uniera ese nexo que vincula los estratos familiares que se encuentran una vez al año si hay suerte. El domingo por la tarde nos volvíamos a Valencia y ambas andaban cotorreando en el patio de la casa del pueblo de Yolanda. Nosotros tenemos planificado regresar este viernes, para las fiestas del Castellar; Maria Jesús, sin embargo, se vuelve a Valencia mañana o pasado. Cuando ya había empaquetado todos los bártulos en el maletero, le insté a mi novia a que partiéramos. Ella me reprochó que las dejara tranquilas, que se estaban despidiendo.

Por supuesto, yo no dije nada (benditos aquellos que interrumpan la cháchara entre dos mujeres porque quedarán encadenados al Infierno de por vida), pero pensé que perfectamente podrían quedar el miércoles en Valencia y seguir con aquella discusión. Pero no, ellas se despidieron como si no fueran a verse más en todo el año y nos marchamos del Castellar con un nudo en la garganta (ya véis, soy así de tontorrón, asimilo las emociones de mi entorno como una esponja y luego me cuesta quitármelas de encima).
El caso es que Yolanda y Maria Jesús apenas se ven en todo el año en Valencia. A ambas les separa una barrera jurisdiccional que obliga que sus conversaciones y discusiones se posterguen al verano, en la plaza del pueblo o en el porche del único bar que hay en el Castellar. Por eso, cuando llega el invierno o el otoño y regresamos a Teruel, caminamos por esas mismas calles y sentimos el aliento tibio de los recuerdos en cada losa que conforma la plaza.

Creo que esa es la verdadera magia que impregna los lugares. La magia que creamos nosotros, los propios hombres, con nuestra testarudez, nuestras reacciones inteligentes o estúpidas, con nuestra memoria o nuestros recuerdos. Somos poseedores de una magia que va más allá de la roca sólida que construye nuestro mundo y, como entidades vivas e inteligentes, estamos capacitados para derrocharla en aquellos lugares que pisen nuestros pies.
El viernes volveremos al Castellar, no estará Maria Jesús, porque ella vendrá hoy o mañana a Valencia. Pero da igual, llegaremos a la plaza en fiestas y la echaremos de menos. Ese es el poder de la nostalgia de un pueblo. El poder de los seres humanos que dejamos nuestra huella benevolente allá donde nos lleva el destino.

By David Mateo with 5 comments

jueves, abril 23

Autónomos

Iba yo ayer camino del centro de Valencia para intervenir en una reunión, cuando me encontré uno de los puentes cerrados, así que me tocó dar una vuelta enorme y encarar mi destino por otro rumbo mucho más largo. El caso es que más tarde me enteré de que había una manifestación en la Plaza del Ayuntamiento como rechazo a las cantidades económicas e impuestos con que el Estado y Hacienda extorsiona a los pequeños autónomos.
Yo, que llevo adelante una pequeña empresita y cada mes pago religiosamente mi cuota de 249 euros a la Seguridad Social y cada trimestre el correspondiente tributo modelo 303, estoy hasta los cojones de que el señor Zapatero cada dos por tres salga ante los medios de comunicación y diga: Nos preocupan muchísimo las familias, estamos luchando para ayudarlas.
Señor Zapatero, déjese de historias. Eche una mano a los autónomos y a las pequeñas empresas que vivimos ahogados por sus impuestos y somos incapaces de dar empleo, por mucho que lo necesitemos. Los impuestos que tenemos que afrontar son despiadados para la situación de crisis en la que vivimos. Este tipo de política sólo sirve para que las grandes empresas tiren a la puta calle a más y más padres de familia que ahora mismo viven apurando sus últimos meses de paro. ¿Y la solución cuál es? ¿Establecer una nueva prestación compensatoria a la gente a la que se le acaba el paro? ¿Y quién va a pagar esa nueva contraprestación? ¿Las pymes? ¿Los pequeños autónomos que somos incapaces de contratar un trabajador porque los bancos no ofrecen créditos y apenas ganamos lo suficiente para afrontar unos impuestos desorbitados? Usted siga así, señor Zapatero, y verá como cada vez hay más empresas pegando el cerrojazo ante sus narices. Quizás mañana, cuando vaya a comprar el pan y se encuentre con la persiana echada, comience a recapacitar sobre los hachazos que nos esta metiendo a los pequeños autónomos que tratamos de reactivar la economía de este país.

By David Mateo with 5 comments

miércoles, febrero 4

Peter Parker el superhéroe

Una de las grandes cosas que consiguió Straczynski antes de que el nefasto Quesada metiera sus zarpas en Amazing y convirtiera la serie en una caricatura, fue dotar a la figura de Peter Parker de seriedad. Peter Parker evolucionó. El guionista estadounidense situó a nuestro añorado personaje al frente del Instituto Midtown, como profesor de ciencia. Desde ese momento, Peter desarrolló una segunda faceta superheroíca, más si cabe que la del propio Spiderman. Peter tuvo que enfrentarse al sistema educativo y, discúlpenme cuando digo, que ser profesor en los tiempos que corren puede llegar a ser más peligroso que enfrentarse a una cuadrilla de supervillanos armados con tentáculos con pinzas, simbiontes o bombas calabazas explosivas.
Situarse frente a una clase con veinte o veinticinco niños requiere una capacidad especial que no todo el mundo posee.
Antaño veía lógico cuando un amigo me decía: Es que estoy buscando el mejor colegio para mi hijo. Hoy ya no. El problema no es el colegio, el problema es la clase. Vivimos una época en la que los profesores están indefensos ante el alumnado. Le pedimos a los profesores que eduquen a nuestros hijos; que les enseñen y que a la vez les inculquen un código moral que los haga más personas en esta vida, pero al mismo tiempo les estamos arrebatando las armas para que metan en cintura a nuestros chavales.
El sistema cada vez está más indefenso ante una serie de individuos que lo explotan a sabiendas de que ellos tienen el poder. Os puedo asegurar que si yo fuera padre, no me sentiría muy cómodo con la situación actual. Y no porque mi hijo pueda cometer una barbaridad y sea castigado severamente. Al contrario, si el padre ejerce de verdadero educador, el niño estará bien educado, pero… ¿y los que tiene a su alrededor?
Tengan una cosa muy clara: la voluntad de un individuo (sobre todo de un preadolescente) debe de ser muy férrea para prevalecer sobre la del colectivo. Y si el colectivo es negativo, nuestro niño estará recibiendo vibraciones negativas que pueden desviar su código moral.
Tengamos en cuenta que vivimos una época de gran diversidad cultural, nuestros hijos conviven día a día con chavales procedentes de otros países, cuyo desarrollo intelectual y psicológico es diametralmente opuesto al nuestro (y no me malinterpreten, no quiero decir que sea mejor o peor, simplemente digo que es diferente), en algunos casos la madurez de esos chavales, por circunstancias intrínsecas a sus países de origen, está muy por encima de nuestra psicología acomodada. Estamos juntando productos químicos que, sin el debido cuidado, pueden generar un auténtico cóctel molotov que puede estallar en nuestras narices. Y lo peor de todo, es que lo estamos haciendo en una edad demasiado temprana, demasiado delicada.
Hemos logrado que el sistema “amanse” a nuestros maestros y hemos metido en la jaula gatos y leones, con el riesgo de que los leones se coman a los gatos y a los domadores. Hemos asumido que la educación se da en los colegios, pero no se da en los colegios, se sigue dando en casa. Nosotros, y solo nosotros, tenemos la vara de mando. El “cachete a tiempo” ya no le corresponde al maestro, somos nosotros los que tenemos que propinarlo si alguna vez es necesario. Pero tengamos una cosa clara: hay quien no da ese cachete jamás porque tampoco le importa la educación de su hijo, hay quien se llena la boca de hablar de educación y códigos morales y cuando llega a casa se dedica a rascarse los huevos mientras mira la tele y se bebe un cubata, hay quien maleduca a sus hijos y luego los mete en el aula enfrentándose a quién haga falta porque su hijo es su hijo y nadie le pone una mano encima. Y pensemos que nuestros hijos conviven con esos otros niños, y nuestros hijos son esponjas que asimilan conductas y modales dominantes, y tengamos aún más claro que una manzana podrida (sobre todo si está muy podrida) puede llegar a echar a perder todo el capazo.
No quiero decir que el sistema educativo esté fracasando, Dios me libre, pero entre todos tenemos que respaldarlo, entenderlo y apoyarlo cuando sea necesario. El futuro de nuestros hijos está en juego y, en más de una ocasión, he visto como algunas vidas preciosas han acabado perdiéndose por el sumidero de la sociedad por culpas de malas influencias.
Yo hace tiempo que reconocí que Peter Parker, el profesor de ciencias, podía llegar a ser un superhéroes más poderoso que Spiderman. Espero que otros muchos también comiencen a valorar esa faceta y asuman la responsabilidad que les corresponde. Recuerden: Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, y entre todos hemos conseguido que esa responsabilidad acabe en nuestras manos. Asumámosla antes de que sea demasiado tarde.

By David Mateo with 10 comments

martes, febrero 3

La buena educación

SI YO COMENZARA A ESCRIBIR ESTA ENTRADA EN EL BLOG CON LETRAS MAYÚSCULAS… la mayoría de los aquí presentes me diría: baja el tono, quillo, que estás gritando.
Hay reglas no escritas en Internet. Reglas que determinan nuestro comportamiento y establecen un código moral a la hora de interactuar con nuestro entorno, ya sea en foros, en chats, en blogs o en el mismísimo facebook. El tiempo ha sacado a la luz una serie de normas éticas y morales que la mayoría de los usuarios conocen y aplican a rajatabla.
Sin embargo, hay algo que me revienta de Internet. Cuando uno establece una relación con otro usuario y se intercambian correos electrónicos, de algún modo estas abriendo un canal de comunicación oficial. En estos tiempos en los que el correo electrónico casi se usa más que teléfono móvil, comienza a ser cargante que no se haya establecido un código moral de primer orden que establezca que no responder un correo electrónico es, simple y llanamente, un signo de mala educación.
A estas alturas me parece tan ofensivo el hecho de que una persona no responda una llamada perdida de trabajo, como que el receptor de un correo electrónico en el que se adjunta un documento no se moleste en hacer un acuse de recibo.
Hace casi dos meses envié un presupuesto a la empresa X. Estos señores, haciendo gala de una educación encomiable, ni se molestaron en responder esa petición. El viernes pasado me indicaron que estaban interesados en el trabajo, que cuándo nos poníamos en marcha. ¿Cuánto cuesta responder a la recepción del mensaje si con ello se le ahorra intranquilidad al emisor?
No quiero ni imaginar la cantidad de negocios que se habrán perdido sólo porque el emisor haya enviado un documento adjunto, el correo haya caído en la carpeta SPAM, y el receptor ni siquiera se haya molestado en preguntar. Si existiera un código de buena educación que estableciera que todo correo electrónico en el que se adjunta un documento debe de recibir una respuesta o, simplemente, que cuando uno entrega su correo electrónico asume la responsabilidad de atenderlo, evitaríamos muchos malentendidos.
Y lo que más jode de todo este asunto es que en la jungla de Internet existen muchos interesadillos que:
a) Sí que reciben los correos, los leen y no responden porque no les conviene. Sin embargo, cuando ellos necesitan algo aluden a esos mismos mensajes que quedaron colgados en su día como referencia a la hora de pedirte algo.
b) Gentuza que jamás responde los emails, pero cuando tienes una conversación telefónica encima te dice: ¡Hombre, si es que esto me lo tenías que haber comunicado por correo electrónico! Entonces tú piensas: So cabrón, si el buzón de tu casa lo abrieras con la misma asiduidad que el correo electrónico, el cartero necesitaría todos los buzones de tus vecinos para hacerte llegar la correspondencia.
En fin, que a estas alturas me jode bastante que para ciertos aspectos, sobre todo laborales, no exista un código moral que establezca la respuesta obligatoria de emails, y si existe que todavía hayan inconscientes que no lo apliquen a rajatabla. Internet es un mundo de vericuetos y callejones sin salida en donde un correo electrónico puede perderse fácilmente. Si todos fuéramos un poco más responsables, muchos malentendidos se evitarían. Pero hay ocasiones en las que la responsabilidad choca frontalmente con el desinterés o con la desvergüenza hacia el trabajo del prójimo, y en esos casos nada se puede hacer, porque estamos hablando de una mala educación intencionada.

By David Mateo with 27 comments

sábado, enero 31

Esas pequeñas cosas…

A Yolanda le gusta pintar. Es uno de esos pequeños vicios que le ayudan a hacer frente a la rutina diaria. Una actividad que comenzó cuando peor lo estaba pasando y que a día de hoy es una maravillosa terapia. Suele comprar los materiales que usa para sus cuadros a la profesora, pero hace tiempo descubrió una pequeña tiendecita en su pueblo y desde entonces comparte el gasto.
El establecimiento lo regenta una chica joven, que heredó el gusto por la artesanía y la pintura de su madre. No nos engañemos, una tienda de manualidades en un pueblo pequeño como Benetuser tiene pocas posibilidades de sobrevivir, por eso la chica era especialmente “caritativa” con sus clientes. Siempre estaba dispuesta a echarte una mano con el cuadro que estabas haciendo, a regalarte uno de los seis botes de pintura que te llevabas, a meterte en la bolsa en un desliz un pincel, unas tijeras, un pequeño marco decorativo… Tenía mil detalles con la gente que le ayudaban a conservar la clientela.
Su gran sueño era montar una pequeña aula en la trastienda, pero Hacienda (ese gran monstruo devora fantasías) le impedía darse de alta en otro epígafre debido al alto coste que debía asumir. Todo pequeño autónomo sabe perfectamente que nuestro queridísimo sistema retributario está confeccionado de tal manera que favorece al gran capitalista e impide el crecimiento del pequeño establecimiento. El caso es que la pobre dependienta vivía con sus ambiciones frustradas y con un «ay» en el corazón siempre que llegaba fin de mes y tocaba pagar los impuestos.
La crisis, por supuesto, hizo estragos. La gente es reacia a rascarse el bolsillo de un tiempo a esta parte y más en pequeños detalles que complementan su vida lúdica. En las últimas ocasiones que la visitaba Yolanda, las quejas de la pobre dependienta cada vez eran más amargas: «Si sólo de subir la persiana y encender la luz ya estoy asumiendo más gasto del que puedo afrontar…»
El golpe definitivo llegó en Navidad (dulce Navidad) cuando unos desaprensivos entraron en su tienda y le desvalijaron medio almacén, robándole la exigua recaudación de varias semanas. Por supuesto, el seguro se lavó las manos y le pagó la mitad de la mitad de lo que le habían robado, es decir: miserias.
La semana pasada, la joven dependienta llamó a Yolanda para decirle que se pasara por la tienda porque estaba de liquidación. Echaba la persiana y ponía fin a sus sueños.
Los señores políticos (sean del signo que sean) tendrían que santiguarse tres veces cuando salen por la tele y mencionan a las familias en estos tiempos de crisis, porque mentar a la familia es como mentar el nombre de Dios en vano. A todo aquel que dice en su discurso que se está haciendo todo lo posible por ayudar a la familia, automáticamente, tendrían que pudrírsele todos los dientes en la boca.
Colorín colorado, el cuento de la joven dependienta de manualidades se ha acabado. Para siempre.

By David Mateo with 13 comments

jueves, enero 8

Profes o alumnos, que da más miedo.

Recuerdo que cuando era pequeñito, iba al primer día de cole pensando: ¿qué profesores me tocarán? ¿Serán buenos, serán malos…? Ahora que soy mayorcito y vuelvo al cole con un nuevo ciclo del taller literario me pregunto: ¿qué alumnos me tocarán? Y eso me da más miedo que lo de los profes.

By David Mateo with 2 comments

jueves, enero 1

Abrir los ojos y...


¿Cuántas personas abrirán los ojos esta mañana y verán un rostro desconocido junto al suyo? En el aire olor a tabaco, a alcohol, a noche vieja cuajada de sexo y excesos…
Mi primera cita con Yolanda fue en Año Nuevo, aunque lo nuestro ya venía de antes.
¿Nuevas parejas? ¿Nuevos amores? ¿Nuevos follamigos? ¿Nuevos novios?
Mañana de uno de enero bañada de amor.
¡Va por vosotros! ¡Lo que encontrasteis el amor anoche! ¡Y también por lo que lo intentasteis infructuosamente!
Que vuestro rollo dure, o no, pero que lo disfrutéis intensamente.

By David Mateo with 2 comments

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