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jueves, junio 26

Sobre Tierras de acero MGZN

Este blog sigue creciendo, y no sólo lo hacen grande sus lectores habituales (si os fijáis en el contador de la derecha ya estamos muy cerca de los ochenta mil y cada día se dejan caer más de trescientas personas), sino que también se hace grande gracias a los trolls (o troll… tampoco me considero tan importante como para atraer a una manada entera) que de vez en cuando se deja caer por aquí.

Normalmente me limito a borrarlos sin más, como haré a partir de ahora en este mensaje. Para mí, el cobarde que se oculta tras un Anónimo y no se atreve a dar la cara, no es más que un enfermo, con graves problemas de personalidad, que puede que haya intentado abrir su propio blog y haya visto con desilusión que no le entran más de dos personas al día y tiene la necesidad de ir saltando de blog en blog, jorobando las comunidades en las que hay buen rollo y tratando de encontrar una pizca de protagonismo en su triste y mísera vida.

Pues bien, ayer hubo una acusación bastante grave en esta web, que no sólo me afecta a mí, sino también al equipo de Scifiworld y a mi anterior compañero en Tierras de Acero Mgzn. Luis Rosales y servidor lo hablamos durante un tiempo y creímos que es necesario una aclaración, y no por darle carnaza al troll, sino porque, gracias a Dios, este blog es cada vez más visitado y no queremos que quede el más mínimo atisbo de sospecha.

Ayer apareció un usuario Anónimo (por supuesto) que después de tres años pregonaba a los cuatro vientos que le debíamos tres números de TDAMGZN ya que se había suscrito para ocho y alentaba a la gente a que no se suscribiera a Historias Asombrosas. Casualmente, una hora después, aparecía un segundo individuo entonando el mismo discurso. Yo traté de explicarle que la suscripción a TDAMGZN era por 6 números (un año), nunca por ocho. Claro, explicarle algo así a un troll es como tratar de decirle a un río que va a llover. Cuando uno se plantea hacer mal, hace oídos sordos a todas las explicaciones.

Vamos con las pruebas empíricas:

Como veis éste es el boletín de suscripción de TDAMGZN. En él se refleja claramente que la suscripción anual era por SEIS números. Ni ocho, ni cinco, ni tres. Cuando TDAMGZN echó la persiana con cinco números en el mercado, Ruben Sousa (por el que pondría la mano en el fuego ahora mismo), administrador de Tierras de acero, habló con los suscriptores de Tierras de acero MGZN para aclarar lo de ese último número no publicado. Servidor jamás llegó a saber cuánta gente estuvo suscrita a TDAMGZN, ni sé cuánta gente esta suscrita ahora mismo a Historias Asombrosas. Ni lo sé, ni me importa. Mi principal función en TDAMGZN era el trabajo editorial de la revista, es decir, el mismo que realizo en Historias Asombrosas. Aun así, me siento tan corresponsable como Rubén de todo movimiento económico que se hiciera en TDAMGZN y, conociéndolo como lo conozco, asumo que hizo fantásticamente su labor de gestor.

Por lo tanto, ayer este blog fue objeto de un ataque injustificado y vil (y ya van unos cuantos) de un desgraciado/a que probablemente no se aguante ni a sí mismo; y no sólo cometió la osadía de jugar con la credibilidad de servidor, sino también involucró indirectamente a otras personas que no tienen porque verse implicadas en estas estupideces. Al tipo se le soportó la murga durante un tiempo. Oigan, si yo me siento defraudado por una revista, acudo directamente al editor y le canto la gallina en vez de empezar a malmeter en su blog después de casi tres años, repito, tres años, de la desaparición de la revista. Y, desde luego, no me creo un clon que repite como un loro mis tics a la hora de escribir y mis faltas de ortografía escandalosas. Por supuesto, no le borré el primer mensaje ya que hubiese sido tendencioso. El tío, por muy troll que sea, me acusaba de algo directamente y había que responder. El mensaje en el que se me insultaba llamándome defraudador, por supuesto, fue fuera, al igual que fueron borrados los sucesivos mensajes que el tío fue dejando a lo largo de toda la noche y que delatan su mentalidad esquizofrénica.

Por supuesto, su modus operandi concuerda con el de otros trolls ya viejos del lugar. Individuo que abre un documento de word, escribe la parrafada, se la guarda, la copia en el mensaje, espera el borrado pertinente, y la va poniendo cada poco tiempo. Lo dicho, toda una personalidad susceptible de pasar por el diván de un psicoanalista para extraer todas sus filias y fobias.

Dejando ya a un lado el tema del troll, que tampoco quería que fuese el eje de la entrada, me gustaría hacer una aclaración. TDAMGZN, lejos de generar beneficios, supuso una deuda brutal para nosotros. Por un lado más de mil euros de pérdidas, que se dice rápido. Innumerables quebraderos de cabeza a la hora de cuadrar los números, sinsabores (¡¡y anécdotas impagables!!) cada vez que Rubén y yo cogíamos el coche y comenzábamos una batida en busca de publicidad. Por supuesto, promociones aquí y allá, presentaciones para dar vidilla a la revista y un largo etcétera que sólo llegará a comprender aquél que haya tratado de subvencionar una revista a través de capital privado. ¿Y por qué reemprender la labor con Historias Asombrosas? Creo que ya lo dije en Huesca y, si no, lo vuelvo a decir aquí: por amor al arte. Porque me gusta el formato revista, porque aunque en mi vida seré editor (me siento más escritor que editor) sí que disfruto echándole una mano a los autores noveles; disfruto trabajando con autores más consagrados, disfruto dándole la tabarra a Eliá Barcelo o a Pilar Pedraza para conseguir un cuento suyo, disfruto con la salida de cada revista al mercado, disfruto viendo como mucha gente agradece el esfuerzo y se ilusiona entregándonos sus cuentos; en resumidas cuentas, disfruto haciendo lo que me da la gana. E Historias Asombrosas, una vez más, generará más pérdidas que beneficios, pero mientras dure (esperemos que muchos años) nos lo seguiremos pasando de puta madre y disfrutando con la salida de cada nuevo número. Y soportaremos que el troll de turno de vez en cuando se deje caer por aquí y cuestione mi labor profesional, y que me diga impunemente que soy un defraudador sin que se le caiga la cara de vergüenza por poner en tela de juicio la moral y la profesionalidad de un modesto escritor. Este mundillo es así, con su parte buena y su parte mala. En realidad el mundo de Internet es así, mientras la legislación ampare los anonimatos, cualquier desgraciado puede ocultarse tras un nick e insultar como le venga en gana.

Mi amigo Juanmi suele decirme que este tipo de gente son terroristas, que dan el golpe, esconden la mano y luego suplican aquello de Liberté, Égalité, Fraternité (ahora que se aproxima julio esta frase viene que ni pintada) y lo cierto es que a mí me gusta tratarlos como tales. Sin contemplaciones y borrándoles los mensajes sin detenerme a leerlos, algo que seguiré haciendo en esta entrada si se da el caso.

Pues nada, lamento esta perorata, pero creo que era necesaria. Sé que los habituales a este blog y los antiguos compradores de TDAMGZN no la necesitaban, porque ellos más que nadie conocieron todo lo que supuso esa revista, pero por aquí hay mucha gente nueva y no me apetece que la palabra de un Don Nadie prevalezca y no se aporten las pruebas necesarias para limpiar el buen nombre que tuvo en su día TDAMGZN.

By David Mateo with 15 comments

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