
Pasaron los Oscars y «Slumdog Millionarie» se convierte en la gran triunfadora. Pero… ¿se ha hecho justicia? ¿Es la mejor película de las cinco nominadas? Voy a hacer un repaso de todas y ustedes mismos juzgarán.
«El curioso caso de Benjamin Button» para mí es una película tramposa, y me explico. Comienza con un halo mágico que envuelve todos los fragmentos de la vida de Benjamin. Es más, hasta que Brad Pitt aparece en pantalla en su máximo apogeo, esa magia funciona, con Benjamin trabajando en el barco del capitán Mike, la relación con Elizabeth Abbott, la mujer del embajador, en el hotel ruso o, incluso, la propia infancia de Benjamin y sus encuentros esporádicos con Daisy y con su padre arrepentido. Estábamos ante un verdadero cuento mágico, ante una historia inverosímil que no trataba de engañarnos con un nudo demasiado sentimentaloide. Pero a media película, el cuento acaba y se convierte en un dramón de esos que se te atragantan y te hacen preguntarte: ¿de verdad es ésta la misma película del principio? ¿Dónde ha ido a parar toda esa maravillosa fantasía? ¿En qué momento ha acabado la fábula y el cuento y ha comenzado el drama puro y duro? Y estamos hablando de un buen argumento, pero me da la sensación de que al final, el señor Fincher se traiciona a sí mismo y se olvida de la esencia del personaje y se queda con los elementos más desgarradores para completar un drama que descuadra con unos primeros pasos magistrales.
Y, ojo, no estoy diciendo en absoluto que Benjamin Button sea una mala película, yo la puntuaría con un notable alto, pero es que las competidoras son duras del copón.
En cuarto lugar yo situaría «Mi nombre es Harvey Milk», y aquí es donde ya comienzo a tener serios problemas para situar una película delante de otra. El gran problema de este film es que el señor Ron Howard ha realizado uno de los mejores duelos interpretativos del 2008 y también está situado en el marco de la política. Sea como sea, la peli de Milk y la de Nixon comparten un rasgo común pero enmarcado en diferentes perspectivas. Mientras que en la peli de Ron Howard el poder de la política se concreta en una persona, en Havey Milk se habla de un colectivo, y es todo ese colectivo el que lucha por la necesidad de un hombre de llevar una causa justa a las instancias más altas del gobierno norteamericano. Todavía no he visto la peli de Mickey Rourke, así que no me atrevo a decir si el oscar a Sean Penn es merecido, lo que sí que digo es que la actuación de Penn es merecedora de Oscar, aunque yo se lo hubiera dado a Frank Langella simplemente por una mirada (y si ustedes han visto la película de Nixon ya sabrán de qué mirada hablo), pues esa mirada capta perfectamente la caída y todas sus consecuencias de uno de los hombres más poderosos de EEUU.
Volviendo a Harvey Milk, tras su visionado tuve la sensación de que había asistido a una historia deslavazada en su conjunto. Mientras que la acción de Nixon contra Frost se centra en ese duelo interpretativo, transmitiendo una sensación de consistencia, de historia concreta, en «Mi nombre es Harvey Milk» vamos saltando de fragmento en fragmento de la vida de Milk, por tanto la cohesión de la historia parece un pelín más volátil. Y ya estoy buscando excusas para rizar el rizo y tratar de hallar una justificación que me ayude a situar una peli sobre la otra, porque la historia social que trata la peli de Gus Van Sant es lo suficientemente intensa como para estar en el carrusel de las ganadoras.
En tercer lugar «El desafío: Frost contra Nixon», y ya comenzamos con los sobresalientes. Mucho se ha hablado de esta peli y se ha dicho que es demasiado política. Sí, la película tiene un marco político porque no nos olvidemos que estamos hablando del presidente de los EEUU que protagonizó el mayor escándalo acontecido en la Casa Blanca. Probablemente, a más de uno la perspectiva de encerrarse en un cine para que dos tipos discutan sobre política le haya echado para atrás. Pero puedo aseguraros que esta peli tiene muchísimos más alicientes que un mero enfrentamiento político. Simplemente quédense con la llamada que Nixon le hace a Frost la noche del cumpleaños del segundo, cuando Frost está hundido y Nixon le suelta el discurso que le pone las pilas. Justo en esa escena está la esencia del conjunto de la película. Frost contra Nixon representa la lucha entre dos hombres, la confrontación de ideales y de la capacidad dialéctica entre el animal del espectáculo y el poder de una figura que ha sido capaz de arrasar la estabilidad de una nación. Nixon representa la imagen de la máxima corrupción, pero a su vez es un personaje lo suficientemente atractivo como para que haya llegado a protagonizar un buen puñado de películas, novelas y series. Es decir, es una figura relevante dentro de la historia contemporánea.
Frost contra Nixon habla de muchas cosas, pero siempre centralizadas en el duelo dialéctico. En esta película percibes la banalización de Frost en sus primeros pasos, cuando sólo ve en Nixon la posibilidad de ganar dinero, y como poco a poco se va dando cuenta de que la figura del expresidente, pese a todo lo que ha hecho, no está ni mucho menos hundida y que gracias al poder de su oratoria, una simple entrevista podría suponer el relanzamiento de su carrera política. Estamos ante una historia que nos habla de dos oponentes, de dos hombres que mantienen un pulso, dos figuras cuyas carreras profesionales dependen de la capacidad de repartir las cartas y mantener el tipo ante las cámaras. Personalmente, creo que esta película tendría que haber merecido algo más en la ceremonia de ayer por la noche, pero ni el argumento es el más adecuado para el gran público, ni la figura de Nixon, para mí fascinante, nunca ha sido del todo atractiva para los espectadores.
Llegados a este punto, sólo queda preguntarme: ¿Por qué «El lector» es mejor película que «Slumdog Millionarie» o viceversa? ¿Qué distingue a una película de la otra? Y, la verdad, me cuesta muchísimo tomar la decisión final, pero como estamos jugando a los Oscars, hay que hacerlo, y esta vez no me queda más remedio que darle la razón a la gente de la Academia.
Segundo puesto para «El lector» y miren que me da rabia porque esta película habla de algo que me apasiona: el poder de la lectura. Kate Winslet se sale y se merece el Oscar que se ha llevado, demostrando una vez más que es una de las mejores actrices de Hollywood. Pero es que el chaval que encarna a Michael Berg (Ralph Fiennes) en la Alemania de posguerra también se sale. Esta es la típica película que hay que ir a verla completamente virgen, sin haber leído nada sobre ella e intentando evadir los trailers, críticas y argumentos que desvelan un momento importantísimo que acontece a mitad de la historia.
Es una película sobre la culpa y sobre las consecuencias. Kate Winslet, en el papel de Hanna Schmitz, está maravillosa. Nunca me la hubiera imaginado tan adusta, tan áspera, tan antisocial. Cada gesto de su rostro tiene un significado. Cada reacción viene provocada por una consecuencia de su pasado. Es una película con miles de lecturas y que invita a la reflexión y a seguir comentándola una vez que se sale del cine. Sobresaliente en todos los aspectos, de principio a fin. Creo que esta historia merecería muchísimo más, lástima que haya dado con el único film que podría robarle (y de hecho le ha robado) su paseo triunfal por la alfombra roja.
¿Y qué se puede decir de «Slumdog Millionarie» que no se haya dicho ya? Pues que es la mejor película en el mejor año de cine de los últimos tiempos. Que le ha ganado a «El lector» y le habría ganado a tito Clint si «El intercambio» hubiera entrado en la quiniela (y tito Clint, para servidor, es el mejor director que sobrevive junto a Sidney Lumet en el panorama internacional). No pasa nada, en los oscars del año que viene nos tomaremos la revancha con Gran Torino. Pero es que Slumdog Millionarie cuenta mejor el cuento que Benjamin Button no supo contar. Y el escenario es simplemente maravilloso: esa India sobrecogedora, decadente y a la vez embrujadora que envuelve a los protagonistas. Cada actor que encarna a los distintos personajes que van creciendo durante la trama se sale, desde los renacuajos corriendo por las claustrofóbicas calles de Dharavi, hasta los preadolescentes haciendo su agosto ante la grandiosa planta del Taj Mahal. Pero yo siempre me quedaré con la escena de la lluvia, con Jamal y Salim refugiados en un cobertizo y Latika desdibujada bajo el aguacero, suplicándoles con la mirada. Pero la película tiene más y más escenas: la respuesta dibujada en el espejo del baño (¡¡que cabrón!!), la brutalidad de Nanda, el declive de Salim… en fín, se podría comentar cada fragmento de la historia del señor Boyle, pero mucho me temo que no tenemos espacio para tantas alabanzas.
El único “pero” de la película se le puede poner a esa pregunta final del concurso que todo occidente conoce y que, inevitablemente, resta emoción al último tramo del film. Pero también hay que comprender que oriente no es occidente y que para ellos ciertos libros deben ser tan exóticos como para nosotros las primeras preguntas que responde Jamal.
En fin, un año maravilloso de cine con grandes películas. Y, por supuesto, los aficionados al género fantástico esta vez nos hemos llevado unas cuantas alegrías refrendadas en el galardón al desgraciado Ledger como mejor actor de reparto y en la maravillosa Wall-E como mejor película de animación. Y, por si todo esto fuera poco, nuestra Pe se ha llevado el oscar a la mejor actriz de reparto.
¡Ale, alegrías para todos!
MEJOR PELÍCULA
Slumdog Millionaire
MEJOR ACTOR PROTAGONISTA
Sean Penn por Mi nombre es Harvey Milk
MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA
Kate Winslet por The reader
MEJOR ACTOR SECUNDARIO
Heath Ledger por El caballero oscuro
MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA
Penélope Cruz por Vicky Cristina Barcelona
MEJOR DIRECTOR
Danny Boyle por Slumdog Millionaire
MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN
Andrew Stanton por Wall-e
PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA
Departures (Japón)
GUIÓN ORIGINAL
Dustin Lance Black por Mi nombre es Harvey Milk
GUIÓN ADAPTADO
Simon Beaufoy por Slumdog Millonaire
DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA
Anthony Dod Mantle por Slumdog Millionaire
EDICIÓN
Slumdog Millionaire
DIRECCIÓN ARTÍSTICA
Donal Graham El curioso caso de Benjamin Button
MEJOR DISEÑO DE VESTUARIO
Michel O´Connor por La Duquesa
MEJOR BANDA SONORA
A. R. Rahman por Slumdog Millionaire
MEJOR CANCIÓN
A. R. Rahman y Gulzar por Slumdog Millionaire
MAQUILLAJE
Greg Cannom por El curioso caso de Benjamin Button
MEJOR SONIDO
Slumdog Millionarire
MEJOR EDICIÓN DE SONIDO
Richard King por El caballero Oscuro
EFECTOS ESPECIALES
Eric Barba por El curioso caso de Benjamin Button
MEJOR DOCUMENTAL
Man on wire
MEJOR CORTO DOCUMENTAL
Smile Pinky
MEJOR CORTO DE ANIMACIÓN
Kunio Kato por La maison en petit cubes
MEJOR CORTOMETRAJE
Jochen Alexander por Spielzeugland (Toyland)
ÓSCAR HONORÍFICO
Jerry Lewis
«El curioso caso de Benjamin Button» para mí es una película tramposa, y me explico. Comienza con un halo mágico que envuelve todos los fragmentos de la vida de Benjamin. Es más, hasta que Brad Pitt aparece en pantalla en su máximo apogeo, esa magia funciona, con Benjamin trabajando en el barco del capitán Mike, la relación con Elizabeth Abbott, la mujer del embajador, en el hotel ruso o, incluso, la propia infancia de Benjamin y sus encuentros esporádicos con Daisy y con su padre arrepentido. Estábamos ante un verdadero cuento mágico, ante una historia inverosímil que no trataba de engañarnos con un nudo demasiado sentimentaloide. Pero a media película, el cuento acaba y se convierte en un dramón de esos que se te atragantan y te hacen preguntarte: ¿de verdad es ésta la misma película del principio? ¿Dónde ha ido a parar toda esa maravillosa fantasía? ¿En qué momento ha acabado la fábula y el cuento y ha comenzado el drama puro y duro? Y estamos hablando de un buen argumento, pero me da la sensación de que al final, el señor Fincher se traiciona a sí mismo y se olvida de la esencia del personaje y se queda con los elementos más desgarradores para completar un drama que descuadra con unos primeros pasos magistrales.Y, ojo, no estoy diciendo en absoluto que Benjamin Button sea una mala película, yo la puntuaría con un notable alto, pero es que las competidoras son duras del copón.
En cuarto lugar yo situaría «Mi nombre es Harvey Milk», y aquí es donde ya comienzo a tener serios problemas para situar una película delante de otra. El gran problema de este film es que el señor Ron Howard ha realizado uno de los mejores duelos interpretativos del 2008 y también está situado en el marco de la política. Sea como sea, la peli de Milk y la de Nixon comparten un rasgo común pero enmarcado en diferentes perspectivas. Mientras que en la peli de Ron Howard el poder de la política se concreta en una persona, en Havey Milk se habla de un colectivo, y es todo ese colectivo el que lucha por la necesidad de un hombre de llevar una causa justa a las instancias más altas del gobierno norteamericano. Todavía no he visto la peli de Mickey Rourke, así que no me atrevo a decir si el oscar a Sean Penn es merecido, lo que sí que digo es que la actuación de Penn es merecedora de Oscar, aunque yo se lo hubiera dado a Frank Langella simplemente por una mirada (y si ustedes han visto la película de Nixon ya sabrán de qué mirada hablo), pues esa mirada capta perfectamente la caída y todas sus consecuencias de uno de los hombres más poderosos de EEUU.Volviendo a Harvey Milk, tras su visionado tuve la sensación de que había asistido a una historia deslavazada en su conjunto. Mientras que la acción de Nixon contra Frost se centra en ese duelo interpretativo, transmitiendo una sensación de consistencia, de historia concreta, en «Mi nombre es Harvey Milk» vamos saltando de fragmento en fragmento de la vida de Milk, por tanto la cohesión de la historia parece un pelín más volátil. Y ya estoy buscando excusas para rizar el rizo y tratar de hallar una justificación que me ayude a situar una peli sobre la otra, porque la historia social que trata la peli de Gus Van Sant es lo suficientemente intensa como para estar en el carrusel de las ganadoras.
En tercer lugar «El desafío: Frost contra Nixon», y ya comenzamos con los sobresalientes. Mucho se ha hablado de esta peli y se ha dicho que es demasiado política. Sí, la película tiene un marco político porque no nos olvidemos que estamos hablando del presidente de los EEUU que protagonizó el mayor escándalo acontecido en la Casa Blanca. Probablemente, a más de uno la perspectiva de encerrarse en un cine para que dos tipos discutan sobre política le haya echado para atrás. Pero puedo aseguraros que esta peli tiene muchísimos más alicientes que un mero enfrentamiento político. Simplemente quédense con la llamada que Nixon le hace a Frost la noche del cumpleaños del segundo, cuando Frost está hundido y Nixon le suelta el discurso que le pone las pilas. Justo en esa escena está la esencia del conjunto de la película. Frost contra Nixon representa la lucha entre dos hombres, la confrontación de ideales y de la capacidad dialéctica entre el animal del espectáculo y el poder de una figura que ha sido capaz de arrasar la estabilidad de una nación. Nixon representa la imagen de la máxima corrupción, pero a su vez es un personaje lo suficientemente atractivo como para que haya llegado a protagonizar un buen puñado de películas, novelas y series. Es decir, es una figura relevante dentro de la historia contemporánea.Frost contra Nixon habla de muchas cosas, pero siempre centralizadas en el duelo dialéctico. En esta película percibes la banalización de Frost en sus primeros pasos, cuando sólo ve en Nixon la posibilidad de ganar dinero, y como poco a poco se va dando cuenta de que la figura del expresidente, pese a todo lo que ha hecho, no está ni mucho menos hundida y que gracias al poder de su oratoria, una simple entrevista podría suponer el relanzamiento de su carrera política. Estamos ante una historia que nos habla de dos oponentes, de dos hombres que mantienen un pulso, dos figuras cuyas carreras profesionales dependen de la capacidad de repartir las cartas y mantener el tipo ante las cámaras. Personalmente, creo que esta película tendría que haber merecido algo más en la ceremonia de ayer por la noche, pero ni el argumento es el más adecuado para el gran público, ni la figura de Nixon, para mí fascinante, nunca ha sido del todo atractiva para los espectadores.
Llegados a este punto, sólo queda preguntarme: ¿Por qué «El lector» es mejor película que «Slumdog Millionarie» o viceversa? ¿Qué distingue a una película de la otra? Y, la verdad, me cuesta muchísimo tomar la decisión final, pero como estamos jugando a los Oscars, hay que hacerlo, y esta vez no me queda más remedio que darle la razón a la gente de la Academia.Segundo puesto para «El lector» y miren que me da rabia porque esta película habla de algo que me apasiona: el poder de la lectura. Kate Winslet se sale y se merece el Oscar que se ha llevado, demostrando una vez más que es una de las mejores actrices de Hollywood. Pero es que el chaval que encarna a Michael Berg (Ralph Fiennes) en la Alemania de posguerra también se sale. Esta es la típica película que hay que ir a verla completamente virgen, sin haber leído nada sobre ella e intentando evadir los trailers, críticas y argumentos que desvelan un momento importantísimo que acontece a mitad de la historia.
Es una película sobre la culpa y sobre las consecuencias. Kate Winslet, en el papel de Hanna Schmitz, está maravillosa. Nunca me la hubiera imaginado tan adusta, tan áspera, tan antisocial. Cada gesto de su rostro tiene un significado. Cada reacción viene provocada por una consecuencia de su pasado. Es una película con miles de lecturas y que invita a la reflexión y a seguir comentándola una vez que se sale del cine. Sobresaliente en todos los aspectos, de principio a fin. Creo que esta historia merecería muchísimo más, lástima que haya dado con el único film que podría robarle (y de hecho le ha robado) su paseo triunfal por la alfombra roja.
¿Y qué se puede decir de «Slumdog Millionarie» que no se haya dicho ya? Pues que es la mejor película en el mejor año de cine de los últimos tiempos. Que le ha ganado a «El lector» y le habría ganado a tito Clint si «El intercambio» hubiera entrado en la quiniela (y tito Clint, para servidor, es el mejor director que sobrevive junto a Sidney Lumet en el panorama internacional). No pasa nada, en los oscars del año que viene nos tomaremos la revancha con Gran Torino. Pero es que Slumdog Millionarie cuenta mejor el cuento que Benjamin Button no supo contar. Y el escenario es simplemente maravilloso: esa India sobrecogedora, decadente y a la vez embrujadora que envuelve a los protagonistas. Cada actor que encarna a los distintos personajes que van creciendo durante la trama se sale, desde los renacuajos corriendo por las claustrofóbicas calles de Dharavi, hasta los preadolescentes haciendo su agosto ante la grandiosa planta del Taj Mahal. Pero yo siempre me quedaré con la escena de la lluvia, con Jamal y Salim refugiados en un cobertizo y Latika desdibujada bajo el aguacero, suplicándoles con la mirada. Pero la película tiene más y más escenas: la respuesta dibujada en el espejo del baño (¡¡que cabrón!!), la brutalidad de Nanda, el declive de Salim… en fín, se podría comentar cada fragmento de la historia del señor Boyle, pero mucho me temo que no tenemos espacio para tantas alabanzas.El único “pero” de la película se le puede poner a esa pregunta final del concurso que todo occidente conoce y que, inevitablemente, resta emoción al último tramo del film. Pero también hay que comprender que oriente no es occidente y que para ellos ciertos libros deben ser tan exóticos como para nosotros las primeras preguntas que responde Jamal.
En fin, un año maravilloso de cine con grandes películas. Y, por supuesto, los aficionados al género fantástico esta vez nos hemos llevado unas cuantas alegrías refrendadas en el galardón al desgraciado Ledger como mejor actor de reparto y en la maravillosa Wall-E como mejor película de animación. Y, por si todo esto fuera poco, nuestra Pe se ha llevado el oscar a la mejor actriz de reparto.
¡Ale, alegrías para todos!
MEJOR PELÍCULA
Slumdog Millionaire
MEJOR ACTOR PROTAGONISTA
Sean Penn por Mi nombre es Harvey Milk
MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA
Kate Winslet por The reader
MEJOR ACTOR SECUNDARIO
Heath Ledger por El caballero oscuro
MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA
Penélope Cruz por Vicky Cristina Barcelona
MEJOR DIRECTOR
Danny Boyle por Slumdog Millionaire
MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN
Andrew Stanton por Wall-e
PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA
Departures (Japón)
GUIÓN ORIGINAL
Dustin Lance Black por Mi nombre es Harvey Milk
GUIÓN ADAPTADO
Simon Beaufoy por Slumdog Millonaire
DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA
Anthony Dod Mantle por Slumdog Millionaire
EDICIÓN
Slumdog Millionaire
DIRECCIÓN ARTÍSTICA
Donal Graham El curioso caso de Benjamin Button
MEJOR DISEÑO DE VESTUARIO
Michel O´Connor por La Duquesa
MEJOR BANDA SONORA
A. R. Rahman por Slumdog Millionaire
MEJOR CANCIÓN
A. R. Rahman y Gulzar por Slumdog Millionaire
MAQUILLAJE
Greg Cannom por El curioso caso de Benjamin Button
MEJOR SONIDO
Slumdog Millionarire
MEJOR EDICIÓN DE SONIDO
Richard King por El caballero Oscuro
EFECTOS ESPECIALES
Eric Barba por El curioso caso de Benjamin Button
MEJOR DOCUMENTAL
Man on wire
MEJOR CORTO DOCUMENTAL
Smile Pinky
MEJOR CORTO DE ANIMACIÓN
Kunio Kato por La maison en petit cubes
MEJOR CORTOMETRAJE
Jochen Alexander por Spielzeugland (Toyland)
ÓSCAR HONORÍFICO
Jerry Lewis





























