Feria del libro de MADRID


Como cada año, la Feria del libro de Madrid demuestra que es uno de los eventos multiculturales más abiertos a nuevas tendencias que se pueden encontrar a lo largo y ancho de nuestro país. Este año, toca doble sesión de firmas.

Día 7 de Junio (sábado).

Por la mañana, en la caseta 252, de Equipo Sirius, firmaré La Tierra del dragón, de 11:30 a 14 horas.

Por la tarde, en el stand de la librería Estudio en escarlata, volveré a dar un rato más la tabarra, esta vez firmando el resto de mi bibliografía (La tierra del dragón, Perversa, El susurro del bosque…), de 18 a 19:30 horas.

¡¡Os espero!!

Además, este año, en la feria se presenta, además de PERVERSA, una novedad en primicia primiciosa:


El susurro del bosque



Es en la oscuridad donde moran los secretos que todos deseamos mantener ocultos. La aldea de San Pedro, situada entre los bosques de Kangucha, ha permanecido aislada desde que Francisco Pizarro arrebató los territorios de Nueva Castilla al emperador Atahualpa. Pero los parajes bañados por el río Oxoca no se han librado de una presencia tenebrosa que se esconde entre los árboles, un monje fantasma armado con una guja española que acecha a los inocentes habitantes de San Pedro. Sólo el tartamudo Tomás, ayudante del padre Bernal, tiene la clave para resolver los misterios que conciernen al Monje fantasma de Nueva Castilla.

Historia y leyenda se dan la mano para crear una novela de misterio a la vieja usanza, tal como la idearon grandes clásicos de la literatura como Poe, Lovecraft o Stevenson. Con fantasmas que buscan justicia y personajes entrañables que se debaten en un juego enigmático que se enraiza hasta sus orígenes. El Susurro del Bosque es un claro homenaje a "La leyenda del Valle Dormido", del inmortal Washington Irving. Un libro en el que una simple pasarela separa la civilización de lo oculto.

Edimater

ISBN: 9788496870017 | 105 páginas | Rústica

Ilustración David Martín Rus


Supongo que el señor Rus andará por la feria y no le importará echar una firmita a vuestros libros.











¡¡¡Os recordamos que hoy toca actualización de Tajundra!!!

Esos nuevos dioses

Hay días en los que me levanto de la cama y me siento Dios. Contemplo la ciudad desde el mirador de mi villa victoriana, enclavada a las afueras del pueblo más tranquilo de Valencia, y percibo con satisfacción que la ciudad lleva horas despierta. Es lo que tiene el burgo, trabaja veinticuatro horas con jornadas de sol a sol. La profesión de ser Dios es más relajada, se reduce a poco más de dos o tres horas diarias. ¿Que esta profesión es tan chunga que los sábados y los domingos hay que ponerse el mono de trabajo? ¿Y qué más da? A cambio recibo decenas de millones de euros que dan liquidez a mis inmobiliarias, a mis empresas de publicidad y, para más inri, eleva el caché de mis derechos de imagen.

Por supuesto, la palabra profesional no va conmigo, es un mero adjetivo que queda muy bien en las ruedas de prensa, donde acuden los amigotes con los que me voy de farra noche sí y noche también. Por cierto, hablando de farra, la de anoche se fue de madre, tengo lagunas en la cabeza que no sé muy bien de dónde vienen. Es lo que tiene eso de ser un profesional… ¡¡de la noche!!; en ciudades como Valencia se vive muy bien en esos aspectos y eres poco menos que Hércules renacido de las cenizas. Todo el mundo te adora. Ahora que lo pienso… ¡¡hay dos tías en mi cama!! ¡¡Y no las conozco de nada!! Seguro que mi padre me diría que soy un machote. A mi mujer no le haría tanta gracia (como tampoco le haría mucha gracia la juerguecita que nos corrimos hace dos semanas en el viaje a Sevilla… creo recordar que entraron putas de lujo sufragadas por uno de los capullos que se creen nuestros jefes y que vienen lamiéndonos el culo cada vez que viajamos. ¿¿No estaba también esa presentadora de televisión que sale al mediodía en un programa del corazón??). ¡¡Hay que levantar la moral, chicos, que las cosas no van muy bien y no quiero veros con la cabeza gacha!! La moral no nos la levantaron, pero otras cosas sí. Hay que joderse. La morena está de vicio, pero la rubia está aun mejor. Anoche se montó una buena… creo que hubieron hostias y todo con un capullo que se acercó a darnos el sermón, lástima que no lo recuerde muy bien. Malditas lagunas. De todas formas… ¿acaso hay noche que se de mal? Valencia debe ser algo así como el Valhala de los dioses nórdicos. Buen tiempo, hermosas mujeres, gilipoyas que besan el suelo que pisas y cuatro capullos que juegan a ser nuestros jefes y cuyos cargos están a una simple patada mal dada.

¿Sabéis cómo terminaría de funcionar mi profesión de suma deidad en el mundo de los mortales? Si todos esos chiflados que vienen a vernos a trabajar se largaran al cine, o al teatro, o se quedaran en casa leyendo un libro. Si es que no saben más que dar por culo. Si haces esto… mal. Si haces lo otro… mal. Si haces lo de más allá… doblemente mal. ¡Es que no veis que no se puede tener todo en la vida! En el curro me llamáis hijo de puta, pero luego por la noche me venís a pagar las copas y a ver si podéis rascar bola con los pivones que suelen retozar con nosotros. ¡Anda que no sois infelices! ¿Es que no veis la cara de asco con que os miran? Estas tías están acostumbradas a tratar con dioses como yo, no con mequetrefes del tres al cuarto como vosotros.

Otras de las cosas buenas de mi profesión, es que eres tan famoso que te invitan allá donde vas. Cenas gratis, pases VIPS, funciones por la patilla en el cine. A la gente le mola verme entrar en su local, enseguida aumenta el caché del sitio y pueden poner las copas más caras. En ocasiones vienen con sus cámaras a retratarse con nosotros y cuando vuelves de visita, ves esa foto enmarcada en la pared más visible. Mola ver tu geta colgada por media Valencia, aunque tampoco me hacen falta esos recuerdos miserables, en la autopista hay vallas publicitarias enteras con mi cara.

En fin, que vivo muy bien… ¿para qué nos vamos a engañar? Que cuando no me tiro a Lucía, me tiro a la Susana, y mientras tanto a la mujer la tengo de compras por media Europa. Además, mi cuenta de ahorro no se resiente porque, como ya he dicho antes, me invitan en todos los sitios —desde que llegué a Valencia creo que sólo he pagado una cena y es porque me obligó el anterior jefe ya que llegué tarde al trabajo—… eso sí, que no se retrasen en ingresar la nómina porque mi cuenta corriente es un animal voraz a la hora de digerir ceros. Por lo demás, la vida me va bien: sexo, drogas y rock n’roll, que hay que ser un buen profesional. ¿Lo peor de todo? Cuando me pongo las botas y salgo al campo a darle patadas a una pelotita. ¡¡Pero qué más da… en Valencia se olvida rápido una patada mal dada!!

La moraleja de Arya


—Weese —susurró Arya aquella noche, mientras cosía el desgarrón del vestido—. Dunsen, Polliver, Raff el Dulce —siguió, un nombre con cada puntada de la aguja de hueso en la lana sin teñir—. Cosquillas y el Perro. Ser Gregor, Ser Armony, Ser Ilyn, Ser Meryn, el rey Joffrey, la reina Cersei. —Se preguntó cuánto tiempo más tendría que incluir a Weese en su plegaria, y se dejó llevar por el cansancio. Cuando se quedó dormida soñó que por la mañana, al despertarse, Weese ya habría muerto.

La escena es inolvidable. Todos hemos fantaseado con ser Arya, con contar a nuestros enemigos y guardarlos en la mente, a la espera de que suceda algo que nos permita descargar nuestra hacha vengadora. Mientras leemos Canción de Hielo y Fuego, nos compadecemos de la pequeña Arya (y de todas las desventuras que le pasan) y rezamos para que algún día se transforme, para que se convierta en esa asesina implacable que todos vemos en Jaquen H'ghar (el Hombre sin Rostro que ya asumió la identidad de Syrio Forel) y que la sangre de los asesinos resbale por el filo de Aguja.

Hay muchos que tendrían que tomar ejemplo de la moraleja de Arya. Cuidado a quién se la jugáis porque hoy podéis hacerle el caldo gordo a otro y dar la espalda a un pequeño escritor, pero la vida da muchas vueltas y estas cosas, lejos de olvidarse, escuecen el alma y las llevas dentro, muy cerca del corazón. Y aunque no enumeras cada noche la retahíla de nombres como hace Arya Stark, sí que los tienes en la cabeza, planeando como una bandada de cuervos, a la espera de que les llegue su hora.

Por suerte en la vida hay buenos compadres que aligeran el peso de Arya. Les doy las gracias a varios amigos desde este blog por su apoyo y solidaridad. Ellos ya saben quienes son. Un blog, que por cierto, se está haciendo tan popular gracias a todos vosotros, que ya recibe peticiones para insertar publicidad en los márgenes. Muchas gracias por vuestra fidelidad, amigos y compañeros de andanzas.

Volviendo al tema en cuestión, los autores tenemos una cosa que se llama INTEGRIDAD, y no nos gusta que nos tomen por tontos o nos sustituyan por la estrella mediática del momento. Que está muy bien alabar a las grandes plumas de este país, pero para ello no hace falta pisotear al que está debajo. Por otro lado, los profesionales de un sector determinado, podemos ser buenos, pero tontos no. Y eso es algo que la gente debería tener bien presente antes de incumplir su palabra.

Así que nada, la lista sigue en la cabeza y, aunque no se recita cada noche, sigue ahí presente, como un escalofrío que se niega a desaparecer del todo, a la espera de que se lleve a cabo la transformación y entonces sea el pequeño escritor el que tenga la sartén por el mango.

Por cierto, os dejo una reseña que apareció de Perversa en Scifiworld. Pinchar sobre la imagen para ir directamente a ella:


¡Os recuerdo que Perversa estará en la feria del libro de Madrid en la caseta de Estudio en Escarlata!


¿Cómo publico mi primera obra?


Es algo que me preguntan bastante, así que voy a dejar una entrada en mi blog y cada vez que me lo vuelvan a preguntar, suelto este enlace. Al fin y al cabo, es lo que suelo hacer cuando me preguntan cómo renovar el DNI o qué es lo que se debe de hacer cuando los municipales te tienen enfilado.

Lo primero y más importante, terminar el libro. Hay mucha gente que piensa: «tengo entre manos una obra maestra y nadie va a cometer la osadía de rechazármela, así que envío el manuscrito más un folio donde se explican las últimas cien páginas». Ejem… un consejo: casi mejor desarrolla esas cien páginas y luego te planteas enviar la novela entera. Piensa que en España hay otras ciento veinte mil personas que confían que su libro es una obra maestra y que lo van a publicar a las primeras de cambio, y encima su novela está acabada, así que no seas osado y creas que el editor, haciendo uso de su maravillosa indulgencia, va a imaginar el final del libro leyéndolo en un folio aparte. Es imperativo no dejar de escribir hasta poner la palabra FIN.

Mucha gente acude a mí en busca de opinión de la obra y amenaza con mandármela por email (¡¡¡HORROR HORROR HORROR HORROR HORROR!!!):

a) Soy escritor y soy editor de una revista llamada Historias Asombrosas, leo en la pantalla del ordenador durante quince horas diarias… ¡¡y odio leer en la pantalla del ordenador!! Lo juro por Snoopy. Os aseguro que cuando quiero corregir medianamente bien uno de mis textos lo imprimo en folios porque mi vista se adapta mejor y la corrección se vuelve más minuciosa. Por lo tanto, si imprimo mis textos porque sino no los leo… ¿creéis pusilánimes criaturillas del averno que voy a leer vuestros libros en la pantalla de un ordenador? … … (Dejo la pregunta en el aire y ya le ponéis vosotros la respuesta).

b) Si alguien le apetece que le eche un vistazo a su texto, que me lo mande en papel. Y que no se impaciente porque a servidor le mola, a parte de leer cuentos y libros de autores noveles, echarle el garfio a otras novelas que de vez en cuando se compra en las librerías y en los grandes almacenes. Así que, si alguien me manda su texto, que no me pregunte al día siguiente: ¿Lo has leído? Porque la respuesta resultará obvia.

Es muy chungo encontrar lectores de confianza al principio. Normalmente, recurres a tu padre, a tu madre, a tu hermano el listo (al tonto ni se lo propones), a los amigos que no han abierto un puto libro en toda su vida y cogen el tuyo mientras te observan con condescendencia y suspiran por lo bajo, a tu novio o a tu novia, a tu esposo o a tu esposa, a tus hijos, y si el perro también leyera, le encasquetarías la novela. ¡¡Qué le vamos a hacer!! ¡¡Es la vida!! El ochenta por cien de estas personas va a darte la palmadita en el hombro. El amigo que no ha leído un libro en su vida, si se trata de una novela de Espada y Brujería, va a decirte: «¡¡Coño, si es como El señor de los anillos!! ¡¡Pásame ya el siguiente capítulo!!», el caso es que cuando vayas por el décimo octavo o décimo noveno, dejará de leerte y pasarán largas temporadas sin que te diga nada. Entonces comenzarás a comerte el tarro: «Joder, ¿no le estará molando? ¿Tan malo soy? Pero si me decía que estaba superenganchado…». No le des más vueltas, el tío se ha ligado a alguna guiri o ha encontrado un garito donde ponen las birras más baratas y se dedica a asaltarlo, y tu novela ha pasado al vigésimo puesto en su escalafón de prioridades. ¿Y qué esperabas de un tío que no ha leído una puñetera novela en su vida?

El feedback de la familia es importante, sobre todo al principio. Pero os aseguro que a la larga no se van a tomar en serio vuestra carrera literaria, a no ser que comencéis a meter en la cuenta corriente dinero a espuertas u os convirtáis en el gemelo tenebroso de Zafón (si os convertís en Zafón, entonces experimentaréis la sensación contraria: ¡¡Pero podéis dejar de leerme de una puta vez!! … je, no he podido reprimir la coña), así que lo mejor es que rastreéis algún club de lectura, que en la madre red abundan, y comencéis a trabajar con ellos. Lo más probable es que si encuentras gente para que te lea, tú también tengas que leer el trabajo del otro. Es la ley del Talión: ojo por ojo. Así hasta que publiques el primer libro y los aficionados vengan a ti o, simplemente, encuentres a un grupo de personas que te ofrezcan su confianza y no se cansen de leerte.

Ya tienes tu libro acabado y tus críticos implacables dicen que es la obra más maravillosa que jamás han leído. Problema: es el primer libro de una saga de veintitrés volúmenes. ¿Lo envías o escribes la saga completa? Piensa un momento, recapacita… si es el uno de veintitrés, lo más seguro es que hasta el 2028 (como muy pronto), no vayas a terminarla, así que lo mejor es enviar el libro. Y si cuela… cuela. Si le interesa a la editorial, ya se pondrá solución a esa pequeña cuestión.

¿Cómo envío el libro? ¿En un archivo adjunto o en papel? ¡¡Vamos a ver, alma de Dios, si yo, que soy un simple mierdecilla en el mundo editorial, te estoy diciendo que me jode el basto tener que leer en el ordenador, ¿¿cómo osáis enviarle un archivo adjunto al Dios Todopoderoso del mundillo literario, que es el editor??!! Si hay que besar y arrastraros por el suelo que pisa. Pero no os preocupéis porque todas estas afrentas hay que apuntárselas en una agendita para que el día de mañana, cuando seáis Zafón (hoy le voy a pasar la minuta al de la sombra del viento por las veces que lo he nombrado), podáis descargar sobre los lomos de los editores el látigo de la venganza juas juas juas. Bueno… volviendo al lío, enviad siempre una copia del libro en papel a no ser que la editorial os diga lo contrario. Hay que intentar facilitarle al editor toda la faena, al fin y al cabo pretendemos que nos lean entre masas y masas ingentes de libros de autores noveles, así que actuad siempre con inteligencia.

Normalmente suele bastar con un ejemplar encuadernado con gusanillo, pero hay autores que se gastan un pastón y le ponen sus propias tapas al libro y los encuadernan como profesionales. En fín… pensad una cosa: cuanto más azúcar más dulce, al fin y al cabo se trata de destacar entre montones de manuscritos, pero que no se os vaya la hoya tampoco.

¿¿¿Tengo posibilidades de ganar el Minotauro con mi primera novela??? …. No.

Desconfiad de las editoriales que pongan mensajes en su web del estilo: «Pasamos un detallado informe editorial tras leer la novela. Nuestro servicio de lectura se volcará en su manuscrito. Le daremos mil posibilidades para publicarla.» El camino a la publicación profesional solamente tiene una dirección: el autor aporta trabajo y el editor es el que pone las perras para promocionar la obra y distribuirla. Todo lo que se salga de ese axioma, son fórmulas no profesionales y allá cada cual con lo que hace con su vida. Servidor no ha puesto, ni pondrá un solo céntimo para publicar su novela. El día que tenga que pagar para publicar dejaré de escribir. Ahora bien, esa es mi visión, el resto de los mortales pueden tener una visión diferente.

Una vez mandado tu manuscrito, toca esperar una respuesta. Os aconsejo que mandéis vuestro libro sin prejuicios a todo tipo de editoriales. Es decir, si habéis escrito una novela de ciencia ficción, no os limitéis sólo a las editoriales de género. ¡¡Enviadla incluso a las de autoauyuda!! ¿Por qué? La mente de un editor es un jeroglífico indescifrable. ¿Quién te dice que por su cabeza no está pasando el abrir un nuevo sello editorial y tu novela es el detonante que le hace decidirse? No os cortéis a la hora de enviar ejemplares. Invertid en esta parte del proceso vuestro dinero porque es la llave que os abrirá las puertas de la edición.

¿Cuánto tarda en responderte una editorial? Podría decir lo que es políticamente correcto: de 3 a 5 meses. Pero tampoco devenguéis vuestra vida a una editorial. Hay algunas que ni contestan. Suena chungo, pero es la pura y dura realidad. El escritor novel es el último eslabón de la cadena. Por delante de ti siempre estará cualquier autor cuyo nombre sea Dan, John o Matthew, los autores españoles consagrados y los currantes de la editorial. Así que, como nuestro objetivo es publicar, búscate un buen listado de editoriales y prueba suerte con todas.

Yo creo que más o menos estas son las premisas básicas. Recuerdo que una vez Domingo Santos me dijo que entrar en el mundo editorial era muy complicado, pero una vez que metes cabeza y empiezas a conocer gente, todo se vuelve más atractivo. Sea como sea, publicar un libro no es más que poner una primera pica. Tras ese libro, llegan mil preguntas incómodas. Pero eso ya es otro cantar. Ánimo con esos manuscritos, movedlos por el amplio pasto de las editoriales profesionales y mucha suerte. El bien de un nuevo autor español es el bien de todos los escritores nacionales.


Que cutrez...

La feria del libro nuevo de Valencia cada vez da más pena. Nos estamos convirtiendo, a pasos agigantados, en la feria más cutre de todo el panorama español. Este año cincuenta casetas… ¿saben cuántas ponen en Murcia? Entorno a las treinta.

El empecinamiento por parte del Gremio de libreros, organizadores del evento, porque las editoriales tengan que exponer sus obras a través de ellos o no tienen acceso al recinto ferial, supone que año tras año, los mismos autores sean los protagonistas y que grandes librerías de Valencia prefieran pasar de exponer sus libros. Al fin y al cabo, tener a la venta los mismos títulos que tienen en la caseta de al lado supone un handicap a la hora de venderlos.

Me comentaba un amiguete que trabaja en viveros (el recinto ferial de la feria) que las presentaciones que se realizaban entre semana no podían ser más desangeladas, la que lograba atraer a más de tres despistados ya era un éxito rotundo. Está claro que el referente literario valenciano de la feria va por otro camino distinto al que ha emprendido servidor y otros tantos escritores de la tierra.

Establecer una comparación entre la feria del Retiro de Madrid y la de Valencia suena casi ridículo (¿cómo no serlo si cuando comenzamos a establecer esa misma comparación con la de Murcia es para echarse a temblar?), y ya me jode tener que denigrar Valencia en comparación a Madrid, pero es lo que hay. La Feria del libro de Madrid es un verdadero festival de la cultura que recibe miles y miles de visitantes. La posibilidad de que las editoriales expongan libremente su catálogo, lejos de suponer competencia desleal para las librerías, provoca que haya mayor diversidad de libros expuestos (¡¡y no siempre los mismos títulos, por Dios!!) y el baile de conferencias, firmas y exposiciones sea muy superior, porque son las propias editoriales las que mueven el culo y llevan a sus autores al recinto.

Si la feria del libro antiguo de Valencia cada vez es más importante y supone un aliciente para todos aquellos que nos encanta el mundo del libro, la feria de libro nuevo se esta convirtiendo en un plato cada vez más rancio que muchos preferimos dejar de lado, al menos como compradores. Uno espera, por el bien de la propia ciudad, que las cosas cambien en un futuro y que las firmas de libros no tengan siempre los mismos protagonistas. Que hacer patria esta muy bien y ensalzar nuestros valores también, pero lo que no se puede hacer es una feria del libro exclusiva, en donde cuatro gatos decidan qué libros aparecen en las estanterías de las exposiciones y cuales no. O cambian mucho las cosas, o el glamour que se le supone a este tipo de actos va a ir marchitándose año tras año hasta convertirse en un episodio más del integrismo irracional, barato y caduco que se vive en nuestra ciudad. De momento, los buenos compradores de libros sabemos que vale más la pena pasar la tarde en la Fnac, en París Valencia o en La casa del libro, antes que darse un garbeo por la feria. Al fin y al cabo, en sus estanterías encuentras los libros que nunca jamás encontrarás en la feria del libro nuevo de la ciudad.

Por cierto, un último inciso, hablando del papanatismo de los organizadores de la feria del libro, no dejen pasar la oportunidad de echarle un vistazo a la columna de Rafa Marín: Pregonando. Otro ejemplo dantesco del querer y no poder de algunos organizadores de ferias del libro.


La saga de amor y muerte del Mono Ma'nholo

Por cierto, hemos remozado el blog de Tajundra, a partir de ahora subiremos un par de tiras a la semana. Lo que sí que vamos a hacer es subir los viernes una tira de la macrosaga:

La saga de amor y muerte del Mono Ma'nholo

Una hermosa historia de amor que se remonta a los tiempos en los que Tajundra vivía en El Terruño.

Que ustedes la disfruten con salud.

Hoy va de libros zombis

Los amantes de los zombis y de las pelis de George Romero estamos de enhorabuena. Está a punto de desembarcar en nuestro país el legendario libro de Max Brooks, World War Z. ¿Que quién es el tipo éste? El sr. Brooks escribió un manual de cómo sobrevivir a un Apocalipsis zombie que, a parte de ser muy divertido, se hizo superimportante en EEUU. Hasta el punto, que el tipo iba por los institutos enseñando a los alumnos a cómo sobrevivir en caso de que los zombis se adueñaran del mundo.

Años más tarde escribió World War Z y rápidamente se coló en la lista de los libros más vendidos del New York Times. World War Z no es un libro convencional. No presenta una historia con un comienzo y un final, sino que se desarrolla a modo de entrevistas a supervivientes que han logrado salir con vida del holocausto. El libro es muy complejo, pero a la vez superadictivo, ya que narra desde los inicios de la infección en China y su expansión con la inmigración ilegal y el tráfico de órganos a la incapacidad de la CIA para enterarse del tinglado. Se dice que los derechos para hacer la peli ya están vendidos, de momento nos conformaremos con su traducción en español por parte de la editorial Almuzara: La guerra mundial Z. ¡¡Deseandito estamos hincarle el diente!!

Mientras tanto, uno que sufre obsesión por los libros de casquería y de zombis purulentos (admito ante el tribunal supremo de mis lectores que me compré todos los Residen Evil que sacó Timun Mas sólo porque salían muertos vivientes, mutaciones genéticas y demás chiquillería zombi) ha caído en la gran tentación que parece azotar media España y se ha hecho con Apocalipsis Z, de Manel Loureiro. Me llamó mucho la atención que este libro apareciera en las listas de venta de Gigamesh, así que algo debe tener si ha enganchado a tanta gente. De momento, su blog ha sido todo un fenómeno mediático. Yo no lo he leído —ya leo suficientemente en pantalla—, pero parece que pinta bien, o al menos la peña lo pone por las nubes. Supongo que por aquí más de uno lo habrá leído y dejará su opinión. Cuando acabe con Salamina, me pondré con él ya que le tengo ganas.

¡¡Pues nada, que se avecina una nueva avalancha zómbica, y aun así estoy seguro que Zombies Party resistirá como una campeona y seguirá siendo una de las mejores pelis de muertos vivientes de todos los tiempos!! A ver qué hace el señor Romero con su cámara al hombre en la nueva saga que se ha sacado de la manga. Mientras tanto, el que no tuvo suficiente con Cell, que se aprovisione en la habitación de su casa y comience a leer libros necróticos… que parece que material no le va a faltar en los próximos meses.

Sinopsis:

Guerra mundial Z (Almuzara)

Ha recorrrido el mundo en busca de los testimonios que ahora reúne aquí sobre la guerra mundial zombi. Por insólito que parezca este libro, que algunos tildan de novela, es la parte censurada del informe que le encargó Naciones Unidas para que quedara memoria de “La Crisis”, los “Años Oscuros” o la “Plaga Andante”, principalmente conocida como Guerra Mundial Z. Al parecer había “demasiado factor humano”. Este libro aclara como el doctor Kwang Jingshu descubrió los primeros casos y se destaparon las pruebas ocultas por el gobierno chino sobre el gran estallido. Además contiene los testimonios directos de gentes de la posguerra: contrabandistas del Tibet, oficiales de servicios secretos, militares, científicos, industriales, políticos, ecologistas, supermodelos, gentes de culturas alternativas tras el cataclismo y tantos otros que lucharon para defendernos de la amenaza zombi.

Apocalipsis Z (Dolmen)

¿Qué sucedería si un día al levantarte descubrieses que la civilización se está cayendo en pedazos? Eso es lo que le sucede al protagonista de Apocalipsis Z, un joven abogado que lleva una vida tranquila y rutinaria en una pequeña ciudad española, hasta que un oscuro incidente médico tiene lugar en un remoto país. Paulatinamente, lo que tan sólo era una pequeña noticia breve en los periódicos se transforma en una epidemia de proporciones devastadoras que, devorando país tras país, amenaza con aniquilar a toda la humanidad. España no será una excepción, y el pánico comienza a cundir...

Lector de autor/lector de género


No me considero un lector de género fantástico… ¿o sí? Bueno, leo mucho género y leo muchas cosas que no son género. Aunque por encima de todo, me considero un lector fiel. Le fui fiel a King en mis horas mozas. Amé a Howard y a Lovecraft en la adolescencia. Sigo leyéndome todas las novelas de Preston y Child y, por supuesto, sigo fielmente la carrera de tropecientos autores españoles (algunos que comenzaron en el terreno de lo fantástico y luego se despegaron de él y otros que ni se han aproximado a este género minoritario).

El caso es que no entiendo mucho las posturas radicales de «yo sólo leo género». Las comparto pero no las entiendo. Para mí, la esencia de la literatura (como en el cine, el comic o cualquiera de las distintas expresiones plásticas) lo importante es la voz que se esconde tras el papel. Cuando uno aprende a escribir, emprende la búsqueda de su propia voz. Y es esa voz la que tiene que hechizar a lectores y compradores. Sin la voz adecuada, el mejor libro puede convertirse en el panfleto más pusilánime de toda la librería o, al contrario, con la voz idónea podemos convertir en un best-seller el libro más estúpido del mundo.

Para mí, el protagonista más importante de la novela es el propio autor. No obstante, el autor debe ser lo suficientemente perspicaz para ser un protagonista subliminal de la trama. Es decir, verter su impronta en el libro pero que pase desapercibida. Afinemos un poco más: que el lector, al culminar su lectura diaria diga lleno de satisfacción: «estoy leyendo un libro de Pérez Reverte», pero que en ningún momento tenga ese nombre en la cabeza mientras tiene la obra en sus manos.

Todo esto viene a cuento de Salamina, de Javier Negrete. Francamente, no entiendo cómo la gente echa tanto en falta Tramorea. Desde Señores del olimpo, tengo la sensación de que Javier está creciendo constantemente como autor sin dar la espalda a sus señas de identidad. Ha sabido extrapolar la épica, el erotismo y su grandiosa perspectiva por las guerras a cada una de sus obras, ya sea en la novela de Alejandro Magno o en el actual libro de griegos y persas. Encuentro a personajes tan interesantes como Kratos May en el Alejandro de las Águilas de Roma o en el Temístocles de Tramórea. Y a las mujeres negretistas mejor no las menciono porque están todas de toma pan y moja. Por otro lado, el planteamiento escénico es tan sugerente o más que ese universo postapocalíptico que Javi se sacó de la manga en La espada de fuego. La Roma de Alejandro Magno se huele, se respira, se siente. Y, por supuesto, la Grecia de Salamina no puede ser más sublime.

Por tanto, no me importaría que Javier tardara diez años más en volver a Tramórea, si a cambio sigue dándome novelas tan intensas como las tres últimas. Como bien ha dicho miles de veces Rafa Marín: «yo no voy a estar escribiendo Lágrimas de luz toda mi vida». Y de lo que tampoco se puede preocupar un autor es de que los acérrimos a un género le den la espalda llegado el momento de hacer nuevas incursiones (sobre todo cuando el género no da para comer y otros andurriales sí). Creo que el lector con mayúsculas siempre va a ser el que aprecie la forma y no el contenido; aquel que está dispuesto a dar una oportunidad a su escritor fetiche cuando éste comienza a experimentar nuevas fórmulas pero se mantiene fiel a una pauta y sigue demostrando unos parámetros de calidad.

Para mí, el buen escritor es el que se arriesga a experimentar sin dar la espalda a aquello que lo caracteriza, y el buen lector (o al menos el lector comprensivo) es aquel que lo sigue porque en algún momento de su vida se ha sentido atrapado con alguna novela.