Scrubs

Scrubs es una de esas series que no te puedes tomar en serio. Te descojonas con sus paridas surrealistas: John Dorian soñando con los doctores cabeci-suelto y cuerpo, esbozando el libreto del Dr. Ácula, los viejos gays montando fiestas en su porche a medio construir, Elliot Reid cada vez más neurótica, el Conserje intentando averiguar cuantos picos y patas caben en una caja, osito de canela disfrazado del doctor más grande del Sagrado Corazón o Ted buscando nuevas maneras de suicidarse… y, de repente, aparecen episodios como el que subo a continuación, que te pega una hostia en los morros y te deja bien claro que es una serie muy hija de puta.







Por cierto, después de ver 'Scrubs' ¿a alguien le queda alguna duda de que 'Anatomía de Gray' le ha fusilado más de una trama?

¿Está al alcance de todos la cultura en Valencia?

Hay un dicho popular que asegura que la cultura debería estar al alcance de todos. Para comprobarlo, no hay nada como darse una rule por Valencia y ver qué costaría entrar en los principales establecimientos/espectáculos de nuestra ciudad. Además, lo vamos a hacer acompañados (a nadie le gusta ir solo al cine), así que vamos a sacar el precio de lo que costaría la entrada de manera unitaria, para una pareja o para un trío (no seáis mal pensados, quién más quien menos tiene un hijo… si no dos).

¿Qué tal una tarde de domingo en el Principal, disfrutando del espectáculo musical ‘Mamma mía’? Pues bien, si fuéramos una sola persona y pilláramos butacas en el tercer piso (allá en el gallinero, donde Cristo perdió el gorro), nos costaría 21 euros, si fuéramos una pareja la cifra ascendería a 42 y si lleváramos un churumbel, la cifra se volvería escandalosamente escandalosa, es decir, 63 eurazos, más de diez mil de las antiguas pesetas. Mejor nos olvidamos del niño, se lo dejamos a los abuelos y nos vamos la parejita que lo disfrutaremos más.

¿Y si nos vamos al Olympia a ver ‘Fiebre del sábado noche’ un sábado por la noche, después de cenar? Las butacas de piso, es decir, el gallinero, donde apenas se ve nada, nos cuestan 31,20, si llevamos a nuestra pareja (¿quién va a ver ‘Fiebre del sábado noche’ sin la novia?) ya subimos a 62,40, más de diez mil de las antiguas pesetas, y si nos llevamos a un hijo nos vamos a 93,60 euros. Que ustedes lo disfruten. Yo casi mejor me voy al cine.

Vale, pues nos vamos al cine. Nos apetece ver con toda la familia la nueva de Disney en 3D, a lo grande, para disfrutar bien del cine, así que nos metemos en la sala de ‘Cuento de navidad’ de Robert Zemeckis. En Valencia, un sábado por la tarde la entrada nos costaría 10,05 euros (casi 1.820 pesetas de las antiguas); si mi padre leyera esto me diría: yo por cinco duros veía tres películas en el cine de mi barrio. Si lo multiplicamos por dos, nos vamos a los 20,10 euros. Y si nos llevamos a un niño (por el bien de vuestra economía, no sigáis procreando) la cifra sería de 30,15 euros. ¿Compramos palomitas?

Vamos a ver unos cuantos conciertos: David Bisbal (puagg), grada sin numerar, una entrada 28 euros, dos 56 euros, tres 84 euros. Alex Ubago (más puagg), entrada general, una 18,90 euros, dos 37,80 euros y tres 57,7 eurazos. Fito y Fitipaldis, entrada general, una 26 euros, dos 52 euros, tres 78 euros (¡todas agotadas, viva la crisis!). Marilyn Manson en Madrid, una 35 euros, dos 70 euros, tres 105 euros. Mark Knofler en Barcelona, una 42 euros, dos 84 euros, tres 126 euros (aquí yo ya me plantearía pasar del niño y dejarlo en la perrera). El musical de Nino Bravo, una 35 euros (no estoy de coña, lo juro), dos 70 euros, tres 105 euros (como ir a ver a Marilyn Manson). U2 en el Estadio Olímpico de Sevilla en el 2010, una 87 euros (ya que nos vamos a Sevilla que no sea en la Grada Alta), dos 174 euros, ¿de verdad queréis que saque el precio de tres?. Depeche Mode, nos vamos a Barcelona, una 84 euros, dos 168 euros, tres 252 euros (medio sueldo del mes en entradas)… casi mejor, me espero a las fiestas del pueblo de mi novia a ver si este año vuelven a traer a la Niña Pastori.

Volvemos al teatro, pero ahora a ver una obrita. En el Principal, un sábado, la obra ‘Calcetines OPUS 124’, una entradita nos cuesta 19 euros verla desde el segundo piso, así que si vamos en pareja nos tenemos que gastar 38 euros y si ya nos llevamos al churumbel nos vamos a 57 euros. Lo mismo cuesta en el Olympia ver la obra ‘Mentiras, incienso y mirra’, así que por menos de 19 euros no vamos al teatro, si entramos dos subimos a los 38 euros y por el trío pagamos 57 euros, casi sesenta euros, diez mil de las antiguas pesetas. Juzguen ustedes. ¿Es barato el teatro?

Ya que ir al teatro o al cine sale caro, vámonos a un parque de ocio como Terra Mítica, entrar dos adultos y un niño nos sale por 71,50 el día, eso sí, la comida la pones tú. Ir a Terra Natura cuesta un poco menos, dos adultos y el churumbel sale por 64 euros. El zoo, en mis tiempos, te salía por cien pesetas, ahora ir a ver el elefantito y el león cuesta 21 euros al adulto y 15,50 si eres niño, por lo tanto dos adultos y un niño sale por 57,50 ¡¡viva el zoo!! Ver una película en 3D en el Hemisférico no sale muy caro si lo comparamos con el cine, es decir, 7,50 euros, pero empiecen a multiplicar si llevamos a la familia: 15 si vamos dos y 22,5 si vamos tres. Ir a ver a las ballenas y a los tiburones en el Oceanográfico nos cuesta 23,90 si eres adulto y 18 euros si eres un niño (yupiiii), así que un día en el oceanográfico nos sale por la módica cantidad de 65,8 euros. Entrar a ver una exposición en un museo emblemático de la ciudad de Valencia como el Príncipe Felipe nos sale por unos 7,50 euros por cabeza, más o menos como el Hemisférico, y si eres niño 5,80, así que un día en el museo nos sale por 20,80 euros.

Ver el ‘Lago de los Cisnes’ del Ballet Estatal Ruso de Rostov en el Palacio de Congresos de Valencia nos cuesta la friolera de 49 euros, si me llevo a mi pareja nos vamos a los 98 euros… ustedes deciden si se llevan al niño, yo lo tengo muy claro. El Gran Concierto de Año Nuevo en el Palacio de Congresos (que por cierto, se hace el día 27 de diciembre, así que no sé que tiene de Año Nuevo) nos sale por 50,25 euros, así que si me llevo a la novia nos sale por 100,50 euros, eso sí, que no se espere Regalo de Reyes porque me he arruinado. Ir a ver cómo los «Oh happy day!» cantan en el Palacio de Congresos el «Alabama Gospel Choir» —ustedes ya se hacen una idea— nos sale por 41,25 eurazos, como se supone que el Gospel lo disfruta toda la familia, en pareja nos sale por 82,50 y la familia (no numerosa… gracias a Dios) 123,75 euros.

Ir a ver ‘Saltimbanco’ del Circo del Sol en Barcelona nos cuesta desde 28 a 72 euros. Nos pillamos la de 39 euros, que siguen siendo de las baratitas, y nos vamos la pareja con el niño, nos dejamos 117 euros en taquilla.

¿Y la Ópera en Valencia? ¿Dónde la vemos? Pues nada como darse un paseito por el Palacio de las Artes Reina Sofía, otro de esos edificios monumentales que hemos pagado todos los valencianos, para disfrutar de una buena tarde de ópera. Pues bien, ver ‘Madame Butterfly’ en la Sala Principal nos sale por 99 euros por persona, eso sí, en el gallinero, porque si quieres ver y escuchar bien la ópera en primera línea mejor pagas 175 euros y la ves de puta madre. Ver a Lucia di Lammermoor un sábado nos sale por 49 euros, si vamos a lo barato, y 175 si nos vamos al mejor palco. Ver ‘La Traviata’ nos cuesta desde 35 euros (70 si vamos dos) a 135 euros (270 si vamos dos). Por cierto, que para eso nos sacamos el abono de temporada del ‘Palau de la Música’ y por 400 eurazos disfrutamos de 15 conciertos desde el Anfiteatro y 300 si queremos verlos desde las Tribunas.

Como podéis ver, Valencia ofrece una vida cultural muy interesante, adecuada a los tiempos de crisis que corren. No hay nada como ir a un concierto por Navidad, a una ópera en Año Nuevo o disfrutar de una interesante película en 3D desde una butaca del cine. La cultura y el arte están al alcance de todos, por eso yo voy a pasar unas Navidades muy cómodas… leyendo un libro en el salón de mi casa.

'Marchitas por dentro' en la Z de Dolmen


Dolmen editorial ha desvelado por fin los 17 títulos de los 17 relatos que compondrán el primer volumen de la antología zombie que sacaran proximamente en su nueva linea Z.

- Ave Cesar.
- Floro, el perro.
- Declaración de un superviviente.
- En el metro.
- Estoy Cambiando.
- El judío.
- Fragmentos de nuestra muerte.
- El huésped.
- Tiene mensajes nuevos.
- No por mucho madrugar...
- Casi humano.
- Clonk!
- Marchitas ...por dentro.
- La última balada de Xeoglia.
- Santuario.
- 3113.
- Sin aliento.

Y aquí uno que está contentísimo porque entre los seleccionados está 'MARCHITAS POR DENTRO', un pequeño spin off de la novela que me llevo entre manos. No voy a desvelar mucho porque creo que lo mejor de ese relato es descubrirlo sobre la marcha, pero en él encontraréis un Universo Zombi muy especial.
Por cierto, enhorabuena a los seleccionados.

La fiesta de Orfeo de Javier Márquez Sánchez

Otro libro que tengo pendiente 'La fiesta de Orfeo' de uno de los habituales de la casa y buen amigo, Javier Márquez, publicado por Almuzara. Prometo que de este fin de semana no pasa que me haga con un ejemplar. Os dejo la sinopsis:

Inglaterra, 1956. El gobierno británico está desconcertado ante los horribles sucesos acontecidos en una aldea de la frontera escocesa. El caso es puesto en manos de un agente de Scotland Yard especializado en sucesos extraños, el inspector Andrew Carmichael, y su compañero, el detective Harry Logan. Al mismo tiempo, una modesta compañía cinematográfica, Hammer Films, se ha propuesto volver a poner de moda el cine de terror con una innovadora y truculenta adaptación de Frankenstein. Para ello contratan al actor televisivo Peter Cushing y le encargan, de cara a preparar su papel, que recurra a diversos especialistas para profundizar en las raíces del miedo humano. Todos coinciden en la búsqueda de La fête du Monsieur Orphée, un misterioso rollo de película de los años del cine mudo que parece ir dejando un rastro de destrucción y tragedia tras ella.
Una ola de crímenes se extiende por Inglaterra. La amenaza de un secreto ancestral... Y el rodaje de un clásico del cine de terror.

Javier Márquez Sánchez (Sevilla, 1978), es periodista y escritor, y ha trabajado en Madrid, San Sebastián y Sevilla para diversos medios de comunicación. En la actualidad es subdirector de la revista Cambio 16, y colabora habitualmente en publicaciones como Esquire, La aventura de la Historia, Cuadernos para el Diálogo, Interfilms, Efe Eme o Beta. Revista de libros. Ha participado en la enciclopedia musical Canciones de Oro (Planeta, 2004), y ha elaborado las guías Bruce Springsteen. El espíritu del rock (Midons, 2005), Neil Young. El rockero indómito (Midons, 2005) y Paul Simon. El maestro artesano (Midons, 2005). Es autor de los libros Paul Simon & Art Garfunkel. Negociaciones y canciones de amor (Milenio, 2004), Rat Pack. Viviendo a su manera (Almuzara, 2006) y Elvis. Corazón solitario (Almuzara, 2007). La fiesta de Orfeo (Alumazara, 2009) es la primera de sus novelas que sale al mercado, impregnada de nostalgia por el terror británico de los años sesenta, las novelas de detectives y, ante todo, su pasión por el cine.

Dominio de R: La pasión según Satán

Hace un añito y medio, mi amiga Ana Zaragozí (la escritora del relato ‘Estrella matutina’, para un servidor, junto a ‘Umbría’ de Santiago Eximeno, los dos mejores relatos del 2009) me pidió que encontrara una saga de libros en Internet: Dominio de R del autor francés Jacques Sadoul. Dimos con ellos, los descargamos, pues a día de hoy están agotadísimos, y nos los quedamos para una futura lectura. A partir de ahí, leí varios cuentos de Ana, tuve la suerte de revisar su biblioteca personal y comencé a fiarme en gran medida de sus gustos. De ahí que metiera el primer tomo de Dominio de R en mi Papyre y comenzara a leer.
Ha caído en apenas una semanita. Jacques Sadoul construye una historia sencilla pero apasionante que navega por el mundo real y por el mundo de los sueños. Su estilo de redacción pasa por el epistolar y el abstracto, fusionando géneros como el terror, la fantasía y el erotismo. En algunos momentos, la influencia de Lovecraft resulta avasalladora y en otros cabalgamos por universos fantásticos inspirados en ‘Las mil y una noches’ o en la fantasía más bizarra de Howard.
La historia arranca con un castillo maldito situado en los Dominios de R y una joven abocada a un hechizo que la lleva a acudir a la fortaleza una y otra vez, como si una influencia mayor estuviera obrando sobre ella. Poco a poco, iremos conociendo a través de Ai-d´Moloch, uno de los grandes gatos del mundo onírico, la terrible historia del brujo Joachim Lodaus, su lucha contra el Dios Viviente Shamphalai y el trágico romance entre el humano Didier y la diablesa Mylène.
El primer volumen nos narra una historia cruel y llena de situaciones macabras, con un alto componente sexual. En ocasiones, incluso, da la sensación de que el bueno de Sadoul divaga sobre la naturaleza casi indefinida de su creación cosmogónica, recreándose en atmósferas y en viajes hacia las distintas fases de la insustancialidad, de la muerte, de limbos inconcretos en los que los personajes vagan sin saber muy bien adónde van, dominados siempre por voluntades superiores que los mueven como piezas de ajedrez. Pero es precisamente en esas atmósferas, intercaladas con aventuras de un mundo heredero de las historias fantásticas de Howard, donde el libro alcanza su mayor baza y se convierte en una de esas obras imprescindibles que atrapan de principio a fin.

Tajundrerías y el nuevo himno de España

Más Tajundra, aquí.

Por cierto, para que todos salgamos motivados a la calle este bonito fin de semana, les dejo con el NUEVO HIMNO DE LA FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE JURGOL. Made in José Manuel Soto y los Morancos, ahí es nada. Juntemos las manos y cantemos todos al son de esta maravillosa canción.



La historia lo cuenta que la Furia roja
fue el nombre que puso a la selección
que fue por su garra, su casta y coraje
y fue el propio fútbol quien la bautizó
banderas al viento de los españoles
que se entere el mundo que España es así
¡Cantemos, gritemos , que son los mejores
nuestros jugadores que ya están aquí!
Roja pasión española, dueña de los corazones
de una afición centenaria, que se muere por sus colores
Roja pasión española, la dueña de nuestras almas
que hace que todos cantemos ¡Viva España, viva España!

(¿Seguro que este estribillo no lo ha escrito Emilio Aragón cuando componía canciones para 'La aldea del alce' y otras series infantiles?)

Estamos en el paro

El otro día aparecía el presidente de Mercadona en los medios de comunicación dando la siguiente noticia: «El 2010 puede llegar a ser más tétrico que el 2009, pues toda la gente que este año está en el paro, el año que viene dejará de cobrar el subsidio.» Es una visión desalentadora, no cabe duda, pero… ¿de verdad estamos luchando para reducir las tasas de paro?
Como pequeño autónomo ayer viví en primera persona una situación que, dadas las circunstancias, jamás imaginé que sucedería en estos tiempos de crisis. En apenas unos meses voy a tener que poner en marcha dos o tres talleres más, y los horarios se pisan unos con otros, de tal modo que no los voy a poder impartir. Así que puse anuncios en dos de las páginas más importantes de búsqueda de empleo de la web. En una me respondieron 65 candidatos y en la otra 135… por momentos me sentía abrumado, pero a más candidatos, más posibilidades de encontrar el perfil adecuado. Al final, me decidí por cuatro señoritas. Tampoco tenía ganas de hacer más entrevistas, así que para no marear demasiado la perdiz opté por establecer cuatro entrevistas rápidas.
Por supuesto, de los doscientos candidatos que se presentaron al puesto de trabajo, el 60% presentaba un perfil que no se adecuaba a las peticiones que yo hacía (como que el trabajo estaba en Castellón y el candidato era de Valencia, la edad, la disponibilidad a la hora de moverse con vehículo propio, etc etc…), pero consciente de que ‘la cosa está muy chunga en España’ opté por cerrar los ojos. Al fin y al cabo, el precio de la hora no está nada mal y a una persona de Valencia, llegado el caso, podía compensarle el desplazamiento.
Pues bien, pese a que habían aceptado las condiciones del puesto, de las cuatro candidatas, a dos no les pareció muy bien que el trabajo estuviese en Castellón. Así que cuando les pregunté que por qué habían respondido a una oferta de trabajo que exigía movilidad, no supieron qué responder. Una de ellas me dijo que estaba trabajando y me pidió sin rodeos el horario que iba a tener, luego me suplicó que nos entrevistáramos en Valencia, que en Moncofa le venía mal (y yo me pregunto: si Moncofa le viene mal, ¿cómo le vendrá el pueblo donde tiene que desempañar la faena?). Llevo siendo autónomo un porrón de años, así que apenas recuerdo mis avatares laborales, pero lo que sí que recuerdo claramente es que cuando me citaban a una entrevista de trabajo, yo acudía como un corderito, defendía mis intenciones para trabajar con la empresa que ofrecía el puesto y, finalmente, con muchísima humildad preguntaba las características del puesto. Se ve que en estos tiempos de crisis, esta fórmula ya no se lleva y es el entrevistador el que debe de preocuparse de adecuar el perfil del puesto a la oferta que le hace el trabajador.
La tercera candidata se presentó a la entrevista y, oigan, ¡¡una monería de chica en todos los sentidos!! Cumplidora, humilde, con ganas de trabajar, con entusiasmo… de no tener a las otras tres petardas empastradas, le hubiera dicho que sí allí mismo.
A la cuarta y última candidata la cité en el Casal Jove de Moncofa después de dar clase en el cole. El encuentro se estableció a las cinco y cuarto… y a las seis menos cuarto todavía no había dado señales de vida. Le pregunté a mi amigo Toni, el encargado del Casal, que cuánto era el tiempo de cortesía en estos casos y Toni me constató que según su parecer ese lapsus ya hacía rato que había pasado. Aún así, la llamé al móvil y no me lo cogió. Temeroso de que se hubiera perdido, la llamé a casa y me lo cogió una mujer mayor, supongo que la madre de la candidata. La conversación, más o menos, se produjo en estos términos.
David: Hola, ¿está X?
Mamá de X: Sí, está hablando por teléfono. ¿Quién es?
David: Mire, soy David Mateo y le llamo porque X no se ha presentado a una entrevista que tenía concertada en Moncofa.
Mamá: ¿Una entrevista? ¿De qué?
Comienzo a preguntarme por qué tengo que darle explicaciones a una señora que no conozco de nada y no me pasa directamente con su hija.
David: Verá, es que X respondió a una oferta de trabajo y concerté con ella una entrevista en Moncofa.
Mámá: ¿De trabajo? ¿Qué trabajo?
David: Oiga… ¿de verdad que no me puede pasar con X?
Mamá: Ya le he dicho que está hablando.
David: Ya, pero es que yo la estoy esperando en Moncofa y su hija no se ha presentado.
Mamá: Es que se ha echado, tiene unas décimas de fiebre.
David: No, si eso me parece muy bien, pero podía haberme avisado, ¿no?
Mamá: Oiga, oiga, oiga, que en estos tiempos quién más quién menos está enfermo.
Que yo sepa vivimos una crisis económica, no la peste negra que azotó Europa en el siglo XIV. Puede que la chica esté enferma, pero eso no es óbice para que se generalice a medio planeta.
David (cansado de que mamá de X le eche la bronca por ofrecerle a su hijita un curro): Pues nada, le dice a su hija que cuando se ponga buena me llame si sigue interesada. Gracias.
Por supuesto X no ha llamado desde entonces. Menos mal.
Resumiendo: de cuatro, una. Cuatro candidatas y sólo una verdaderamente interesada en aceptar las condiciones especificadas en la oferta de trabajo. Obviamente, voy a aguardar hasta la semana que viene a ver si alguna de las candidatas que andan mareando la perdiz con la hora y el lugar de la entrevista se deciden de una vez, pero lo llevan crudísimo.
Todo esto me lleva a pensar que sí, que habrá gente en España pasándolo mal porque no encuentra trabajo, otros estarán rezando porque se les acaba el subsidio económico y la ayuda que ZP les ha concedido, pero… ¿cuánta gente habrá en España que se queja de su situación económica y se dedica a seleccionar trabajos como si nadara en la abundancia?
Por cierto, conforme avanza noviembre los parkings de los veinte centros comerciales de Valencia cada vez están más petados… imposible aparcar los sábados en el Centro de la ciudad. ¡Llega la Navidad! ¿De verdad se acaba la crisis económica en Navidad?


Pandorum con SPOILERS y la nueva V

Y pongo con spoilers para que no me venga ningún tiquismiquis a decirme que le he fastidiado la película cuando en realidad el spoiler que voy a soltar ocurre a los cinco minutos de comenzar la historia.
El gran problema del cine actual es que quieren vendernos una película como algo que no es. A Pandorum la han comparado con «Horizonte final» o «Alien» y lo cierto es que no tiene nada de ninguna de ellas. Pandorum es «The descent» y punto y pelota. A los cinco minutos sale el ejército de gollums que se dedicó a tocar los ovarios a las espeleólogas de la archiconocida película de Neil Marshall y si no son clavaditos poco les falta.
Si en «The descent» las protas entran en una cueva, en Pandorum lo hacen en una nave. Si en «The descent» la secundaria de turno se queda encallada en un paso estrechísimo, en Pandorum se queda encallado en un respiradero. Si en «The descent» descendían por un precipicio vertical, aquí lo hacen por un reactor nuclear. Si en «The descent» hay otra espeleóloga que enloquece de terror, en Pandorum hay uno que está como una puta cabra. Que luego en Pandorum quieren darle un subargumento, cogido por pinzas, que no está en la primera parte de «The descent», vale, ahí radica la diferencia, pero casi seguro que en «The descent 2» también nos contarán como Gollum abandonó las Montañas Nubladas y como se pasó por la piedra a alguna hobbit despistada y tuvieron bastarditos que llegaron a nuestra época.
Con todo esto no quiero decir que Pandorum sea una chuminada de película. Yo me lo pasé bien viéndola, mucha acción, mucha adrenalina, un par de sustillos por ahí sueltos y una nave crepuscular que acojona nada más verla. El ambientillo resulta sofocante y aunque, a diferencia de «The descent», los protas tienen pilila, también sale una superviviente femenina que cuando se pone a repartir panes deja a Ben Foster con las vergüenzas al aire.
Si os gustó «The descent» probad con Pandorum, al menos servirá para ir abriendo boca hasta la llegada de la segunda parte de las archifamosas espeleólogas perdidas en las grutas de los Montes Apalaches.

Visto el primer capítulo de la nueva V puedo adelantar que me ha gustado. Mucha gente anda diciendo por los foros que el principal handicap de esta serie es que ya se sabe desde el principio que los visitantes son lagartos malísimos que vienen a esclavizarnos y a devorarnos, pero si no recuerdo mal, ya en la serie original, en el primer capítulo Diana salía comiendo ratones y Mike Donovan le daba una toña a un soldado y dejaba al descubierto su rostro de lagartija, así que la V original tampoco es que jugara demasiado al despiste. Es como decir que la nueva versión de Galáctica no tiene gracia porque se sabe desde el principio que las colonias humanas van a ser destruidas y que todos vamos a acabar metidos en una nave especial… pero es que ese es el planteamiento inicial de una serie, luego hay que ver por donde discurre.
Además, supongo que en su día V fue un producto supercomercial distribuido por medio mundo y estaba cantado que los productores iban a hacer lo mismo con esta nueva versión. Tienen entre manos un éxito asegurado y no se van a comer demasiado la cabeza.
Sea como sea, tras ver el primer capítulo, me siento incapaz de juzgar más allá de lo que he visto. No sé si la serie va a ser repetitiva o va a explorar nuevos caminos. Si los antiguos clichés se repetirán, que parece que sí (ya tenemos a la resistencia, al lagarto bueno, al chico rebelde que se convierte en colaborador de los visitantes, a la Diana de turno manipulándolo todo…) o explorarán nuevos subargumentos. Sea como sea, la nueva V no rompe el espíritu principal de la serie, igual que la nueva Galáctica no hacía ciscos las premisas de su antecesora. Otra cosa es que el argumento original de V nos guste o no nos guste, pero ese ya es otro debate.
Por cierto, me mola y mucho el nuevo loock de Dianna. La femme fatale deja paso a una mujer sinuosa y manipuladora, con una mirada escandalosamente inocente que destila ingentes dosis de veneno. Me parece un gran acierto la selección de Morena Baccarin para este papel, pues tiene algo en el rostro que incluso cuando sale en primer plano en la pantalla te hace pensar en un reptil. A ver qué pasa cuando empiece a comer ratoncitos.
Otra de los defectos que se le han achacado a la serie es la imagen new age que presentan los visitantes. Puede que en los años ochenta no causara demasiada inquietud que una nave espacial repleta de soldados armados hasta los dientes quedara suspendida sobre Washington, pero en los tiempos que corren, rodeados de terroristas islámicos y atosigados por el síndrome del vecino psicópata, esa imagen no colaría demasiado. Es lógico que si un ejército de lagartos pretende engañarnos a través de la diplomacia, primero se presenten como el paradigma de la paz (ofreciendo Seguridad Social Universal, aprende Zapatero) y poco a poco vayan quitándose la careta. Supongo que el verdadero rostro de los visitantes irá saliendo a la luz conforme se establezca la resistencia y que todos esos modelitos armani que ostentan ahora, se conviertan en uniformes bélicos (¡con esos cascos molones de los lagartos de los ochenta!).
Por cierto, que lo que sí que tiene Anna es buen gusto a la hora de decorar su nave nodriza. La muy mamona se ha fusilado media ciudad de las Artes y las Ciencias. Rita, a ver si estamos en lo que tenemos que estar y denunciamos a los productores para traernos unas cuantas perritas a Valencia, que hacen falta.
De momento, muy bien la nueva V, a ver qué traen los nuevos episodios.

¿Dónde pongo el título?

Lo peor de trabajar con niños de tercero de primaria es que saben sacar el jugo a cualquier situación. Para ellos una clase se reduce a una ecuación muy simple: cada minuto ganado es un minuto menos de escribir, por lo tanto, la mayoría de las ocasiones, se percibe en el aula un toma y daca tenso en el que una simple pregunta puede convertirse en objeto de una discusión eterna.
El ejercicio del taller de ayer era muy simple. Yo leo un fragmento de un libro, en este caso un párrafo del libro «Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas» de Lewis Carroll.

Como los otros dos bailarines eran gordos, no tardaron en quedarse sin aliento. «Cuatro vueltas bastan para un baile» —dijo Tarará sofocado, y dejaron de bailar de forma tan repentina como habían empezado; en ese mismo momento cesó la música.

Y de este párrafo, destacamos una frase en la pizarra:

Como los otros dos bailarines eran gordos, no tardaron en quedarse sin aliento.

El ejercicio es bien sencillo. Hay que crear un cuento original de siete u ocho líneas, introduciendo la frase de la pizarra al inicio, a mitad o al final del cuento, en un contexto adecuado y con sentido apropiado. ¿Fácil, no?
A continuación hago una breve exposición de la situación que se dio ayer en clase:

El individuo X levanta la mano:
X: No lo he entendido.
David: ¿Qué no has entendido?
X: Todo.
Vuelvo a explicarlo.
Inmediatamente, Z, F, J y L levantan la mano.
David: De uno en uno. ¿Qué pasa, Z?
Z: ¿La frase se pone al principio o al final?
David: Donde quieras.
J: Yo quiero ponerle un título.
David: Pues pónselo.
J: ¿Dónde se lo pongo?
David: Pues arriba, donde se ponen los títulos.
J: Vale.
S: ¡Ocho líneas son muchas!
David: Pues pon siete.
F: Yo no acabo de entender lo de la frase. ¿Tiene que ser igual a la de la pizarra?
David: Exactamente la misma.
F: Pero yo quiero que en vez de dos bailarines sean tres bailarines.
David: Pues no, tienen que ser dos.
F: Pero es que en mi cuento tienen que ser tres porque yo lo había pensado así.
David: F, igual que en la pizarra. ¿No te estoy diciendo que igual que en la pizarra? Pues igual.
X: ¡Pero yo no lo entiendo! ¿La frase dónde va?
David vuelve a explicar todo el ejercicio pacientemente.
L: Oye, David Silva (sí, hijos sí, últimamente se ha implantado esa moda en alguna de mis clases)… ¿puedo ponerle un título al cuento?
David: Que sí.
M: Pero el cuento tiene que ser inventado, ¿no?
David: Claro, inventado.
M: ¿Pero no puede ser de Alicia en el país de las maravillas?
David: Puede ser de Alicia en el país de las maravillas o de lo que quieras.
M: ¡Vale, lo voy a hacer de Alicia!
Z a M: Eres una chica porque te gusta Alicia.
J: ¿Se pueden hacer más de siete líneas?
David: Sí.
J: ¿Y más de ocho?
David: Ocho, nueve, veinte, cien, mil… las que quieras.
Z, J y M: ¡Alaaaaaaaaa, mil!
M: ¿Y se pueden hacer cuatro líneas?
David: He dicho siete u ocho… ¡menos no!
F: ¿Le podemos poner un título?
David: ¡Pero si ya he dicho treinta veces que sí!
F: Pero es que yo lo quiero poner abajo.
David: Ponlo donde te de la gana, pero ponlo.
X: ¡Jooooooo! ¡Yo no entiendo lo que hay que hacer!
David tiene ganas de asesinar a alguien.
J: David, ¿el folio lo ponemos en vertical o en horizontal?
David: En vertical.
David mira el reloj, han pasado cuatro minutos desde que he dicho que comiencen el ejercicio.
N: David… ¿se puede poner un título?
David: Oye, como sigáis así os apunto en la pizarra y mañana la profesora os deja sin patio.
N: Ya, pero es que no es eso, mira, yo lo voy a poner en fosfi.
Inmediatamente se levantan un montón de manos.
David: ¿Qué pasaaaaaaaaaa?
C: ¿Se hace con boli o con lápiz?
David: Con boli o con lápiz o con lo que hagáis los trabajos en clase… yo que sé.
Todas las manos bajan menos las de X, C y M.
David: ¿Qué pasa M?
M: Puedo ir a mear.
David: No.
Todas las manos se levantan.
J: ¿Puedo ir a mear?
L: ¿Puedo ir a mear?
F: ¿Puedo ir a mear?
C: ¡Es que no me puedo aguantar!
Sermón de dos minutos en el que se deja bien clarito que uno no puede ir al servicio hasta el cambio de clase y que si siguen así apuntaré en la pizarra a toda la clase y mañana se quedarán sin recreo.
S levanta la mano.
David: ¿Qué pasa S?
S: Es queeeee…
David: ¿Qué?
S: Es que yo no entiendo nada. Es muy difícil. Además, yo no sé hacer cuentos.
S acaba apuntado en la pizarra.
Cuando parece que la clase comienza a trabajar, C levanta la mano.
C: ¿Se le pone título?
David: No… digo sí… ¡haz lo que quieras!
C: Lo voy a llamar el cuento de los bailarines gordos.
Toda la clase se ríe. C, que sabe que va a ser apuntado en la pizarra por provocar la intifada general, rápidamente pone cara de ‘muy interesado’ en el ejercicio.
C: ¿Cuántas líneas se hacen?
David: Siete… ocho… las que te de la gana.

Vuelvo a mirar el reloj. Los muy canallas han obtenido diez minutos de desconcierto. Diez minutos de revuelta general en el que no han escrito nada. Han ganado una batalla… ¡pero no la guerra!


Ya tenemos trailer de 'Furia de titanes' ¡¡¡Es muy heavyyyyyyyyy!!!