Antes de nada pediros perdón por la escasez de fotos. Mi novia no estuvo en Madrid, que es la que suele manejar la cámara, así que mucho me temo que este año, al contrario que otros, no va a haber sesión fotográfica. Sea como sea, fotos se hicieron un montón, tanto oficiales como extraoficiales, así que conforme vaya obteniendo material lo iré subiendo al blog. Disculpad el despiste.
¿Qué significa para mí viajar a Madrid? Lo primero y principal: ver, charlar y reencontrarme con un montón de amigos a los que quiero muchísimo y, por desgracia, sólo puedo ver de uvas a peras (y de manera muy soslayada). En esta ocasión me acompañaron a Madrid los habituales Victor y David Martínez (¡¡muchas gracias, hermanos, ya no sé ni cuantas os debo!!) y se unió a la expedición ferial Rafa Alonso, el dibujante de la Taju, que se quedó alucinado con la experiencia.
El día comenzó muy bien. Gracias a una huelga de cobradores de zona azul, el parking nos salió gratis (a ver si empiezan a usar la vaselina también en Valencia) y el pateo hasta el Retiro fue mínimo. Desde la Sombra de Grumm nos solidarizamos con el gremio de cobradores de zona azul, pero le pedimos a Gallardón que no atienda sus exigencias hasta el año que viene, así podremos volver a aparcar por la patilla junto al Retiro.
La mañana fue más floja que de costumbre. La gente remoloneaba a la hora de dejarse caer por el parque y no se atisbaba esa marea continua de cabezas subiendo y bajando por el paseo. Aun así, la jornada de firmas no se dio nada mal. Sin presentar novedad en la caseta de Sirius, cayeron un buen montón de libros de gente anónima y nuevos lectores, por lo que servidor está tremendamente satisfecho por la marcha de la saga. El que también va lanzado como una locomotora es Claudio Cerdán, que llegó firmar su «Dios de los mutilados» al mismísimo David G. Panadero. El niño de Yecla es un crack en todos los sentidos y estoy segurísimo de que llegará muy lejos. Tarde o temprano alguien se estirará de los pelos por no haber publicado esa novela negra que quedó finalista en un conocido concurso literario. A Manolo, de Escuela de Escritores, debo de darle las gracias por la entrevista. Fue un tanto accidentada por un par de interrupciones, pero me lo pasé pipa. Estoy seguro de que en la próxima ocasión habrá posibilidad de hacerla más tranquilamente y con menos agobios.
Gente a la que aprecio con locura y se dejó caer por ahí: Raxar (¡¡mi gurú friki, santificado sea tu nombre y bendito el suelo que pisan tus pies, por los siglos de los siglos, amén!!) y su novia Lestat (sorry, esta vez no pude llevarme a tu amiguita, la tenía pachucha en cama), el gran Alfredo (Excali-vila, el Negretista más recalcitrante y uno de los amantes de la literatura fantástica más concienzudos que jamás he conocido), Miguel «Uriel» (con el que siempre me quedará una conversación pendiente), Alex (que lo primero que me dijo fue que el Real Madrid había ganado la liga… grrrr… pero no la supercopa de España, que esa ya está dada), Lawbug, Inno, Melkor, el novio de la Miñaña (perdón, ahora mismo no recuerdo el nombre), etc etc etc… si me dejo a alguno, lo siento (por cierto… Inéeeeeeees… Karuuuu… ¿dónde estáis?… snifff).

Por otro lado tuve la ocasión de conocer a David Panadero, el hombre con la voz más cavernosa que jamás he sentido, y a un tipo que tenía muchas, pero que muchas ganas, de conocer: el gran José Miguel Pallarés, con el que tantos emails he cruzado y al que todavía no le había puesto cara. Fueron diez o quince minutos de conversación, pero en sólo ese tiempo me pareció uno de los escritores más íntegros con los que me he cruzado (¡¡además, me traje firmado a casita su «Tiempo prestado» y ya estoy esperando con muchas muchas muchas ganas «El tejido de la espada», de próxima aparición en Timunmas, una de las novelas que promete convertirse en lo mejorcito de la literatura fantástica española de los últimos tiempos!!).
Como siempre, debo darle las gracias a Jorge Ruíz Morales por la deferencia de invitarme a la caseta de Equipo Sirius y por ese suculento entrecot en el restaurante gallego. Mucha suerte en los años venideros, Jorge; vienen tiempos convulsos en el panorama literario pero queda mucha guerra que dar todavía.
Al mediodía tuve la ocasión de reencontrarme con el genial David Rus, uno de mis ilustradores favoritos y un tío que tiene un futuro por delante apoteósico. Ya andamos preparando un par de proyectos conjuntos y una novela que, crucemos los dedos, puede tener mucho que ver con La Tierra del Dragón. En breve, tal como prometí, daré más datos en este mismo blog. Por entonces, os puedo asegurar que la cola de Zafón daba cuatro veces la vuelta al Retiro y la policía aconsejaba a los desdichados lectores que desistieran de permanecer en aquel víacrucis interminable, bajo un sol de justicia… ¡¡¡y aún faltando tres horas para el inicio de la sesión!!! A mí, personalmente, no me da tanta envidia la cantidad de gente que atrae Zafón (¡¡que también!!); lo que me da envidia de verdad son las azafatas que le ponen al gachó y que cuando yo voy a una caseta, por mucho que mire, no veo por ningún lado.
Aunque para chica guapa, guapa, guapa de verdad (y que se vayan al carajote todas las azafatas de Zafón), mi amiga Blanca Martínez, que los dieciocho añitos le han sentado de maravilla (aysss… quien los tuviera) y está más tremenda y simpaticota que la última vez que la vi, y eso ya es decir. Una lástima que no se trajera a Cristinita. Mi amigo Marc R. Soto no es tan guapo como Blanca (¡¡compren el «Hombre divergente» de AJEC, no se arrepentirán!!), pero es un tío al que quiero un montón y volver a compartir un rato con él en Madrid fue toda una experiencia (religioso y pagana... tanto monta, monta tanto). Se echó de menos a Pily B. (el terremoto rojo), a Ismael Biurrun y a Santi Eximeno, pero seguro que andarían liados con sus respectivas obligaciones maritales.

Por cierto, si hubo un nombre que sonó con mucha fuerza en los mentideros del fantástico y que ya es una figura consolidada en el panorama madrileño es el Todopoderoso Javi Negrete. Durante todo el día, su nombre estuvo danzando de boca en boca. No pudimos coincidir mucho rato, y ya me jode ya, porque como bien sabrán los lectores habituales de este blog, a parte de ser uno de los escritores que más admiro, es un buen amigo, y en esta ocasión el trabajo tan sólo nos permitió intercambiar unas cuantas frases de pasada. Pero para mí es una gran satisfacción ver cómo un tío con una calidad tremenda como Javi está entrando en la literatura por la puerta grande y cada vez tiene más y más seguidores. Aun así, pude conseguir «Amada de los dioses» y «Nox Perpetua», que el propio Javi me trajo de casa. ¡¡Te debo un par de birras, compañero!!
La firma en Estudio Escarlata también estuvo muy bien. Ahí, el verdadero libro estrella fue «Perversa», aunque también cayó algún «Susurro del bosque» y algún «Nicho de reyes». Debo de darle las gracias a los propietarios de la librería por el buen trato que me dispensaron en todo momento. Además, tuve la ocasión de coincidir durante unos minutos con otro de los padres carrozones de la ciencia ficción: Rodolfo Martínez, que firmaba sus novelas de Sherlock Holmes y también vendió unas cuantas. Por cierto, otro buen amigo con el que apenas pude compartir unos minutos de charla fue José Luís Mora. Y es que a veces las estrecheces y el continuo pulular de gente obligan a que las conversaciones sean más cortas de lo que uno hubiera deseado.
Debo decir que si la mañana en la feria fue floja, la tarde se convirtió en una marea continua de gente. Y es que la feria del libro de Madrid es diferente. Mucho tienen que aprender los organizadores de Valencia para estar, proporcionalmente, a la altura. Victor Martínez hizo una comparación muy oportuna: la feria del libro de Madrid es como las fallas, pero sin petardos. ¡Y es verdad! Es una auténtica fiesta del libro, en la que las masas invaden los chiringuitos y forman tapones ante las casetas donde firman los autores. Yo no he visto nada igual. Para recorrerla de cabo a rabo en hora punta puedes invertir perfectamente casi una hora… ¡¡y sin detenerte en ninguna caseta!! Es, sin lugar a dudas, uno de los ambientes más mágicos que pueden encontrarse en el panorama literario español.
Por la tarde, cuando el sol comenzaba a decrecer en el Retiro y el cansancio afloraba en nuestros rostros, tuve la oportunidad de saludar a una de las escritoras de culto con la que últimamente ando trabajando en un par de proyectos: Pilar Pedraza, uno de los más grandes exponentes de la literatura gótica contemporánea. Andaba firmando en la caseta de Valdemar (¡¡compren «El síndrome de Ambras»!!), así que aproveché para cargar con unas cuantas joyas de esta editorial decimonónica. Y la última gran sorpresa de la tarde aconteció cuando casi estábamos llegando a la caseta de Equipo Sirius para recoger trastos y nos encontramos de cara con dos buenos amigos: Laura y Andrés, ¡¡cómo mola ver rostros valencianos en la inmensidad de Madrid!! Estoy seguro de que Laura arrasaría el domingo y la cola de Zafón será una tontería comparada con la suya. Laura es un fenómeno de masas; una auténtica curranta a la hora de crear novelas y «Dos velas para el diablo» pronto se va a convertir en otro de sus grandes éxitos literarios… si es que no lo es ya.
Pues nada, el día, como habréis podido comprobar, fue muy intenso. Llegamos cansadísimos a Valencia, a altas horas de la madrugada, pero con la sensación de que vivimos rodeados de buenos amigos y de que este mundillo literario cada vez es más interesante. Hay una crisis flotando en el horizonte, de eso no hay la menor duda ya, pero de momento hay fuerzas para afrontarla. El futuro se presenta oscuro, pero con gente tan estupenda como la que apareció en la feria (y la que no apareció), estoy seguro de que también hay una pequeña luz que vuelve el negro menos negro y le da un matiz un poco más brillante. Gracias a la gente de Sedice por ser siempre tan atenta y cariñosa conmigo. Gracias a los amigos, lectores y colegas que encontré deambulando por la feria o vinieron a visitarme. El sábado día 7 de junio de 2008 ocupa desde ya un lugar muy importante en mi corazón. ¡¡Gracias por ser tan rematadamente cojonudos!!