miércoles, enero 14

Los ángeles de Charlie moncofitas

En el taller literario de Moncofa estamos preparando un guión de teatro para representar una obrilla en el pueblo… o al menos estamos intentándolo. Comenzamos a trabajar en el mes de diciembre y, de momento, hemos logrado rellenar algo más de seis minutos… todos hablados, eso sí. Teniendo en cuenta que nuestra intención inicial era llegar a la hora y media, creo que vamos para rato.
Estamos realizando la enésima versión de la Cenicienta, aunque adaptándola a los tiempos modernos. Es decir, un reputado jugador de póker que se queda viudo y acaba casándose en segundas nupcias con una abogada que tiene dos hijas. Nuestra cenicienta, Pili Póker, horrorizada ante la perspectiva de tener que rehacer su vida en el seno de una nueva familia a la que odia, hace las maletas y comienza a labrarse un futuro haciendo la única cosa que se la da bien: jugar a póker.
La vida de Pili Póker es un drama urbano localizado en la bonita población de Moncofa. Es una historia en la que hay muchas lecciones morales y una gran carga emocional que no dejará indiferente a nadie del público.
Hay muchos factores por los que la obra va tan retrasada. El más importante es que cada día se apunta un chaval, o varios chavales nuevos, y entonces hay que parar máquinas, reexplicar toda la obra (que cuesta un montón) y ser sumamente explícitos con los detalles. No sé si antes he dicho ya que la vida de Pili Póker es una historia con muchísimas lecciones morales y una gran carga emocional que no dejará a nadie indiferente, así que imaginad lo complicado que es relatar la obrita al nuevo y que sea capaz de asumir la cantidad de matices y situaciones que comporta un trabajo de semejante envergadura.
El caso es que ya tenemos diez chavales en el taller (o tendría que decir chavalas, porque son todo niñas y un pobre niño con pendiente), y un par que van y vienen cuando pueden. Yo llamo al grupo los ángeles de Charlie moncofitas, porque las chicas le ponen mucha ilusión y son bastante buenas (cuando se lo proponen y no piensan en música maquinera). Las mayores, preadolescentes en potencia, son terribles. Viven enganchadas a un móvil. Es más, pienso que la niña, en realidad, es la extensión del dichoso cacharro y es el móvil el que controla a la niña. Ahora les ha dado por amenizar las sesiones del taller con música maquinera (sí, sí, ese tipo de música que acaba una canción y comienza la otra y no sabes en qué momento ha sucedido), dicen que les ayuda a concentrarse y que les inspira. Ya, yo pienso lo mismo que vosotros, pero como los coloco en grupos, a las mayores las pongo un poco más apartadas y así mi cabeza no padece las inclemencias maquineras de los móviles.
Luego está el grupo de las chicas que cursan sexto de primaria. Las mayores del cole. La verdad es que es sorprendente la responsabilidad y la capacidad de sacrificio que llegan a asumir las medianas. A estas chicas las dejas solas y trabajan a destajo, además implicándose cien por cien en la obra. A veces me da pena porque la clase te obliga a poner la vista en las mayores o en las más pequeñas, pues les cuesta más (o tienes que estar peleándote con ellas para que dejen de hablar de amoríos), y las dejas un poco de lado. Pero creo que hay dos peque-escritoras en potencia: una con muchísimo talento y otra que a base de constancia puede conseguir cualquier cosa que se proponga.
Por cierto, ayer una de estas niñas, que andaba con la oreja puesta en la música maquinera de las mayores, me dijo que la canción que estaba sonando molaba mogollón y que ella también la tenía en su móvil (móvil, que gracias a Dios, estaba bien guardadito en casa). Yo puse cara de póker. Todas las canciones maquineras me suenan igual. Me es imposible distinguir una de otra pues los ruidos siempre son los mismos: repetitivos y machacones.
Y luego están las peques, que son las de cuarto. Son un poco más república independiente. El grupo de peque-angelitos de Charlie se formó ayer mismo, así que las estoy probando antes de meterlas en la dinámica de la obra. A ver qué tal funcionan entre ellas y cómo desarrollan los diálogos. Si logro que los otros dos grupos se independicen y comiencen a funcionar a pleno rendimiento, probablemente me incorpore a las pequeñas para echarles una mano y que su parte de obra no desentone de las otras.
Esta entrada probablemente continuará en próximas entregas, porque este taller tiene tela.

By David Mateo with 5 comments

martes, enero 13

Xilxes

Hoy comienzo un nuevo taller en el Colegio Público de Xilxes. Como siempre que esto sucede, noto en mi interior un mezclijo de nervios e ilusión, que me pone las pilas y me impulsa a meterme en el coche y a hacer los kilómetros que sean necesarios para llevar adelante mi trabajo.
Y lo cierto es que hoy se prepara un día de esos cojonudos, porque son tres talleres los que tengo que llevar a cabo (si todos los días fueran tan fructíferos como hoy me retiraba). Por la mañana en Xilxes, por la tarde en el Abelí Corma de Moncofa y por la tarde-noche en el Casal Jove de Moncofa con el taller permanente (¿he mencionado que ya no trabajo los sábados? ¡Yujuuuuuuuu!), casi seis horas de enseñanza repartida en dos municipios diferentes.
Lo cierto es que en Xilxes voy a hacer un experimento que llevaba tiempo queriendo realizar en Moncofa y, dado que en este último cole no tienen aulas de ordenadores con Internet (¡toma nota, Paco Camps!), todavía no he podido poner en práctica. Voy a intentar que el taller de Xilxes tenga un alto componente de clases de literatura aplicada a Internet. Mi meta, a corto plazo, es poder ofrecer un taller literario para chavales pero todo dedicado a Internet. Por lo tanto, Xilxes va a ser mi piedra de toque. Tengo muchas ideas que iré organizando poco a poco. Ya os iré contando como salen.
Por otro lado, en breve también pondré en marcha un nuevo taller en la Vall d’Uxó, de ese ya os contaré más cosas si sale adelante porque es muy curioso y todavía estoy dándole vueltas a su planteamiento.
Y, por supuesto, el taller literario de Yecla, que magistralmente dirige Claudio Cerdán, sigue adelante, incluso me da la impresión de que en breve tendrá eco en alguna población cercana.
Pues eso, que me aguarda un final de invierno y un principio de primavera moviditos, con muchos niños. Tendré que hacerme adicto a la biodramina para superar los vértigos.


By David Mateo with 5 comments

lunes, enero 12

El regalo estrella

Sí, estamos en crisis. Sí, las editoriales se quejan de que venden poco. Pero… ¿saben cuál ha sido el producto estrella de estas Navidades? Piensen… piensen. ¡¡Correcto!! El libro. Con la venta de treinta millones de ejemplares (de los doscientos cincuenta millones brutos que se manejan al año), el libro se ha convertido en el regalo más recurrente a la hora de hacer felices a nuestros allegados. Otra cuestión será si luego esos libros se leen o acaban en una estantería llenándose de telarañas.
No obstante, las editoriales siguen quejándose de que venden cada vez menos y que la crisis está haciendo verdaderos estragos, coartándoles la publicación de nuevas novelas, nuevos títulos y nuevos autores. ¿Por qué cuando el libro se convierte en un objeto mítico en nuestras listas de regalos, las editoriales se lamentan más del retroceso del mercado?
Les propongo un juego muy sencillo. Díganme de memoria, cinco títulos que están actualmente en las librerías:
-El último de Zafón… sí, ese que es la segunda parte de la sombra del viento. Que sí, hombre, que lo sacó hace poco. Bueno, no sé como se titula, pero si es la segunda parte de un libro que vendió tanto, será bueno.
-El del niño del pijama de rayas.
-Hay unos libros muy gordos y con nombre muy raro, algo de chica y bidón de gasolina, que ponen pilas altísimas en el Corte Inglés y que todo el mundo los compra.
-¡Ah, sí! La segunda parte de los pilares de la tierra, que ese libro le gusta a todo el mundo.
-¿El último de Gala?
Si a lo mejor, ahondamos un poquito más, y el perfil tipo de comprador de regalos de Navidad es un poco ducho en esto de la literatura, sabrá que:
-El viaje del elefante es el último libro de Saramago.
-Que están disponibles los premios Planeta de Savater y Ángela Vallvey.
-Que los libros románticos de Crepúsculo son adecuados para la sobrina adolescente.
-Que siempre se puede echar mano del último libro de Laura Gallego. Es una garantía.
-Que han sacado la segunda parte del ocho: El fuego.
Pero si vamos pidiendo más y más títulos, el comprador ocasional, el que se acerca a un gran almacén a pillar un regalo y no está muy al día de las novedades editoriales, probablemente se haga la picha un lío y acabe recurriendo a las carátulas de los libros que están en la mesa de novedades, se deje aconsejar por el dependiente (craso error, los pobres dependientes en Navidades van estresados y siempre van a quitarse de encima al cliente con la novedad más novedosa) o escoja los títulos anteriormente citados.
Por lo tanto, ¿tienen razón las editoriales a la hora de quejarse de la crisis? Me da a mí que sí. Se han vendido muchos libros: concretamente treinta millones de ejemplares. Pero de esos treinta millones, quince o veinte títulos se repetirán más que el ajo aceite, habrán unos cuantos incunables y mucho libro de fondo. Teniendo en cuenta que, hoy por hoy, nos encontramos ante un auténtico aluvión de novedades, me vuelve a dar la sensación de que se compran cada vez más libros de un determinado título y el resto queda olvidado en las mesas de novedades y en las estanterías de los grandes almacenes.
Obviamente, así es muy difícil sobrevivir en este negocio. Mucho para unos pocos y miseria para el resto.

By David Mateo with 9 comments

viernes, enero 9

Diferentes idiomas

—Hola, buenos días. Mi nombre es César Pijos y le llamaba del Centro de Control de Telefónica. ¿Es usted el titular de esta línea?
—Sí, pero me pillas a punto de entrar a clase y no tengo mucho tiempo para atenderte.
—No se preocupe, señor Mateo. Simplemente nos interesaría hacerle una pregunta.
—Vale.
—¿Su teléfono funciona bien?
—Pues mira, ahora que lo dices últimamente no coge muy bien la carga. Lo enchufo al cargador y le cuesta que pase la carga. No sé si está rota la batería, el cargador, el teléfono…
—¿Y se escucha bien?
—Sí, perfectamente. Es más, me encanta mi teléfono, pequeñito, manejable, tiene mucha potencia. Es muy cuco él.
—¿Cuánto tiempo tiene?
—Pues un año y medio, más o menos.
—¿Le interesaría cambiarlo por otro mejor?
—Hombre, claro. Si me vas a regalar otro mejor, te lo cambio ya.
—En realidad, le llamábamos para informarle de una nueva oferta de Telefónica Móviles en la que por un módico precio, le intercambiamos su teléfono antiguo por uno mucho mejor.
—Ya, pero es que mi teléfono ya es mucho mejor para mí. No lo quiero cambiar por un módico precio. Pero si me lo cambias por otro gratis, entonces hacemos negocio.
—Sí, sí, entiendo lo que quiere decirme, pero nosotros le ofrecemos otro teléfono mejor que el suuuuyo por un coste mínimo.
—No, yo creo que es usted el que no me entiende. Usted me quiere cambiar el teléfono abonando yo una cantidad. Mi intención es que usted me lo cambie sin abonar yo nada. Entonces sí que sería una buena oferta.
—Hombre, la oferta que le estoy presentando es irrechazable.
—Bajo su punto de vista sí, pero bajo mi punto de vista la mía es más.
—Está claro, señor Mateo. Lo que pasa es que nosotros ese servicio de intercambio sólo lo ofrecemos a usuarios con servicio de contrato, no a usuarios con servicio de tarjeta prepago.
—¿Por qué? Le puedo asegurar que debido a mi trabajo, me dejo una pasta en el móvil.
—Ya, pero no es lo mismo.
—Entonces a mí sólo me interesa la oferta de intercambio gratuita. La otra no. Ya sabes, estamos en tiempos de crisis y no estoy por la labor de gastar dinero en telefonía.
—No se preocupe. Si en algún momento nos sale una oferta semejante, le mantendremos informado. Ahora una última pregunta para nuestro servicio de atención al cliente. ¿Qué clase de oferta le gustaría que le ofreciéramos en futuras llamadas?
… … …
(Esto comienza a sonarme a chamusquina)
… … …
—¿Cualquiera en la que me intercambien el móvil gratis?
—Sí, sí, sí… esa ya la tenemos en cuenta. Nos referimos a servicios de llamadas, mensajes de móvil gratis.
—¡Hombre, mira, por fin has dicho la palabra mágica: gratis! Estoy interesado en cualquier servicio que puedas ofrecerme que resulte gratuito y no tenga que pagar nada.
—Es decir, ¿cómo llamadas gratuitas?
—Eso es… gratis es un buena oferta para mí. Lo que sea. Llamadas, mensajes, teléfonos… pero todo gratis.
—Vale, tendremos en cuenta su opinión y le haremos saber futuras ofertas que se adecuen a sus exigencias. Gracias por atendernos.
Transcurren los minutos. Mensaje al teléfono móvil del 4545:

Movistar publi: Movistar premia tu confianza. Habla 1000 min gratis con movistar del 25/01/09 al 31/01/09. Alta hasta 17/01 (3€ + IVA) + info 4545 (0,23€). Feliz Navidad.

Definitivamente, Telefónica y yo hablamos diferentes idiomas. Eso o no conocen el significado de la palabra gratis.










¡¡¡Os recordamos que hoy toca actualización de Tajundra!!!

By David Mateo with 8 comments

jueves, enero 8

Profes o alumnos, que da más miedo.

Recuerdo que cuando era pequeñito, iba al primer día de cole pensando: ¿qué profesores me tocarán? ¿Serán buenos, serán malos…? Ahora que soy mayorcito y vuelvo al cole con un nuevo ciclo del taller literario me pregunto: ¿qué alumnos me tocarán? Y eso me da más miedo que lo de los profes.

By David Mateo with 2 comments

Historias Asombrosas



Los proyectos comienzan y acaban, y la andadura de las personas involucradas en esos proyectos se distancia y, por supuesto, también puede terminar.
El año pasado, por estas fechas, anunciaba la publicación de la revista Historias Asombrosas. Ha sido un año arduo, de mucho trabajo y algunas presentaciones aquí y allá. Por los tres primeros números de Historias Asombrosas, bajo mi coordinación, han pasado autores de la talla de Javier Negrete, Laura Gallego, Rafa Marín, Pilar Pedraza, Elia Barceló, Domingo Santos, Santiago Eximeno… y en la recámara, a disposición de su editor, quedan cuentos de José Carlos Somoza o Juanmi Aguilera. Considero que la revista no ha podido dar más de si durante el tiempo que he estado al frente y por eso hoy me marcho contento y satisfecho del trabajo realizado. Después de Historias Asombrosas y Tierras de Acero MGZN no creo que vuelva a involucrarme de forma amater en ninguna otra revista. El gusanillo creativo ya lo he matado. A partir de ahora, el proyecto de Historias Asombrosas debe volar sólo o en manos de otros coordinadores.
Por mi parte, darle las gracias al editor, a los currantes de Scifiworld y a los autores que tan amablemente se han involucrado en la revista. He disfrutado muchísimo de estos cuatro números.
Supongo que ahora surgirán muchas dudas respecto a los relatos aceptados. Mi consejo al editor siempre ha sido el de respetar ese material, pero la decisión no es mía, sino del editor. Supongo que Luís y el nuevo coordinador anunciarán las medidas tomadas a su debido tiempo.
A partir de ahora yo seguiré siendo un consumidor habitual de Historias Asombrosas y le deseo lo mejor a una de las pocas revistas de género fantástico que quedan en el panorama nacional, aunque grupos fandomitas y grandes padrinos de la literatura fantástica se obcequen en negar su existencia desde sus respectivas editoriales. Así le va al género: restando en vez de sumando. Historias Asombrosas no es de esas revistas destinadas a ganar un premio de la crítica, o un premio popular de los grandes seguidores de la literatura fantástica. Supongo que nos faltan amigos aquí y allá. Pero el proyecto sigue siendo igual de sugerente que el primer día, y con sus aciertos y sus errores, con mucho trabajo y mucha constancia, estoy seguro de que seguirá saliendo adelante.
Ya, desde las bambalinas, darle un aplauso a la gente que se queda al mando de la nave y desearles lo mejor para lo que tiene que llegar aún.

¡¡Suerte HA!!

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miércoles, enero 7

Crítica de Rojo alma, negro sombra de Ismael M. Biurrun

Hace un tiempo, desde el portal Anika entre libros, recibí la novela de Ismael: «Rojo alma, negro sombra» de la Editorial 451. La novela me la leí hace un par de meses y Anika ya ha subido la crítica. Os pongo unos párrafos y el resto lo leéis en su web, que para eso Anika es la propietaria de esta crítica.

¡¡Ese peazo crítica!!

Conozco a Ismael Martínez Biurrun desde hace tiempo y ya con su primera obra: "Infierno nevado", publicada por Equipo Sirius, presagiaba muy buenas maneras. Lenguaje sutil, textos sobresalientes, personajes poderosos… todo ello, bien combinado, creaba una atmósfera histórica-terrorífica con fuertes connotaciones lovecrafianas.

Hoy, después de leer "Rojo alma, negro sombra" tengo la sensación de que Ismael ha evolucionado hacia una literatura más intimista, con un lenguaje aún más sutil, enriquecido de bellas metáforas. Ismael, en su propio blog, definió la novela como un psycothriller que perfectamente podría estar en la órbita de "El sexto sentido". Yo no soy muy amigo de poner etiquetas a los libros, pues las historias siempre beben de aquí y de allá, y existen suficientes elementos fusionados para imposibilitar la suscripción de la novela a un género o a otro, como más tarde veremos, pero sí que es cierto que el terror (o mejor definámoslo como suspense, pues "Rojo alma, negro sombra" es una novela limpia, sin elementos bizarros o macabros) sigue la estela de las producciones sobrenaturales de M. Night Shamalayan, aunque sin esos espacios en blanco que el director de Pondicherry suele derramar en sus películas.

El resto… aquí mismamente. ¿Y la entrevista? Cuando a la Anika se le antoje, ea.

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Hoy es uno de esos días que…

… que dan asco, para qué nos vamos a engañar. Uno se levanta sin ganas de nada. Si al menos mañana no currara, podría burlarme de los estudiantes y podría decirles aquello de «quien se pica, ajos come», que hay que estudiar mucho, hacerse hombres y mujeres de provecho, que hay que levantar el país, que hay que... ¡¡pero si es que mañana yo también trabajoooooo!!


Hoy es uno de esos días que te apetece cargar contra alguien, poner verde a la vecina del quinto, al mundo editorial, al alumno que me hace la pascua, al fandomita que se cree el más listo de la clase en esto de leer libros, al concejal de Matalascañas que no me paga, al… al… al…
Zapatero… ¡¡ponnos dos días más de fiesta en el calendario para jugar con lo que nos han traído los reyes!! (o al menos para no tener que ir a currar).


La verdad es que estas Navidades me peleé con Bancaja porque no me regalaba una agenda de trabajo (ya veis, la entidad financiera más grande de Valencia y no es capaz de regalarle una agendita a sus clientes), así que tuve que recurrir a mi hermano, que trabaja en Teinsa, para que me diera una. Ahora voy haciendo propaganda de Teinsa por todos los ayuntamientos (que se joda Bancaja). El caso es que cuando no necesitaba agenda y tenía todas las citas en la cabeza, solía decirme: el día que tenga que comprarme una agenda significará que tengo tal volumen de trabajo que ya no necesitaré contratar más.
¡¡Kk pa mí!!


Ahora tengo una agenda y sigo necesitando más trabajo. Al menos ese trabajo llega, por mucho agobio que me den los días como hoy. Creo que en breve dos centros más se sumarán al circuito de coles: el de Xilxes y el de la Vall d’Uxó. Lo peor es que en vez de venirme para Valencia, estoy yéndome para Castellón. Espero que cuando llegue a la frontera con Tarragona, alguien de mi tierra se acuerde de mí y me de trabajo al lado de casa.
¡¡Kk pa mí!!


Lo sé, hoy estoy un poco pitufo gruñón. Es lo que tiene terminar las vacaciones y darse cuenta de que hasta fallas y Semana Santa faltan un montón de días.
Lo único bueno de no estar de vacaciones es que el país empieza a moverse, los emails volverán a acumularse en mi correo electrónico, mi agente volverá a llamar a nuevas puertas de editoriales y puede que alguno de mis libros se venda pronto. También es posible que Israel y Palestina se den un abrazo en la Franja de Gaza y todos se vayan de fiesta a Hamás.


En fin, que el que hoy venga a la Sombra de Grumm en busca de positivismo y buen rollito, que se vaya a escuchar a Federico Jiménez Losantos en la COPE, que lo mismo le alegra un poco más la mañana. Yo voy a intentar escribir un poquito, que dadas las circunstancias, ya es.
¡¡Juanito, ponnos dos días más de fiesta en el calendario!!



By David Mateo with 7 comments

lunes, enero 5

Déjame entrar - Let the Right One In

¿Hay algo peor que esto? Sí, lo hay. Las compras de navidad pasadas por agua. Por suerte, el sábado terminé de saquear mi cuenta corriente y hoy me espera un plácido día de escritura, sin preocuparme de regalos y atascos en centros comerciales.
No obstante, debo advertiros que me tienta un último regalo de Navidad. Ese regalo que te haces a ti mismo en el último momento y que quiebra ese equilibrio lógico de tranquilidad para la noche de Reyes.
Andaba yo ayer gambeteando por casa, cuando me puse una de esas películas importantes del 2008 que me quedaba por ver: Let the Right One In, o como será llamada en España el día que a algún iluminado le de por traducirla y distribuirla por los cines: Déjame entrar.


¿Y de qué va la película? Vampiros románticos. ¡Stop! ¡¡Nooooo!! ¡¡¡Parad!!! No cambiéis de blog, ni cerréis la página, ni dejéis la crítica a medias. Que sí, que síiiiiiiiiii, que soy consciente de lo mucho que he despotricado de las pelis románticas de vampiros, pero… «Déjame entrar» es una gran joya que nadie debería dejar pasar. Avisados quedáis.


Oskar es un niño un tanto rarito. Sus padres están divorciados, vive en los suburbios de Blackeberg, en Estocolmo, junto a su madre. No tiene más de doce años y ya se dedica a recortar los periódicos para hacer su propio fichero con las noticias más macabras. Sujeto a las cacicadas de sus compañeros de clase, lleva una vida de perros.
Entonces conocerá a Eli, una niña de su edad, pálida, fría, que sólo sale por las noches y que vive con un tío raro que se dedica a recolectar la sangre de los confiados paseantes.


Por supuesto, no estamos ante una película para adolescentes, así que todo aquel que tenga en la cabeza Crepúsculo, que se vaya olvidando ya. Tampoco estamos ante una película macabra, aunque sí es cierto que Eli mata, bebe sangre, vuela y, por supuesto, descuartiza.
Es una película dirigida con una sensibilidad sobresalienta. En la que empatizas inmediatamente con la soledad en la que vive sumergida Eli. En la que creas vínculos con Oskar. Es una peli en la que el horror te salpica de forma natural, sin grandes topicazos o trivialidades que roban el interés al argumento. «Déjame entrar» es una historia que se toma en serio a sí misma, que en ningún momento ridiculiza el mito. Todo lo contrario. Lo utiliza para crear atmósferas realmente bellas y cuajadas de desasosiego entre los dos niños. Impresionante el momento en que Eli acude a la ventana de Oskar y le pide, por primera vez, que le deje entrar en su habitación. Los ojos de Lina Leandersson rebosan ternura, pero a su vez llegan a ser primitivos y terroríficos, impropios de una niña de su edad.
Podría tirarme horas y horas hablando de esta película, pero los premios que ha cosechado a lo largo del 2008 hablan por ella: Chicago, Edimburgo, Fant-Asi, Goteborg, Sitges, Toronto, Woodstock Film Festival… y, en España, por supuesto, sin estrenar. Este es el país en el que nos ha tocado vivir.
Ya se habla de un remake de Matt Reeves. No sé si esa futura película tendrá la carga emocional que Tomas Alfredsson introduce en su film. Sea como sea, Let the Right One In debería de ser una de esas películas que no tendrías que dejar pasar en su versión original. Os costará quitaros el nudo de la garganta.
Y, a partir de aquí, es donde surge mi dilema… que ya no es tan dilema porque lo tengo clarito. ¿Voy a por el libro de John Ajvide Lindqvist? Pues va a ser que sí. La peli ya ha hecho méritos suficientes para convencerme, así que esta misma tarde me meteré en la primera librería que encuentre en mi camino y me autorregalaré «Déjame entrar», de Espasa. Seguro que vale la pena.



By David Mateo with 16 comments

sábado, enero 3

¿Quién manda en Internet?

Los autores de ficción más valorados en Internet, junto al número de referencias. Aquí va la lista de los 50 más seguidos:


Y aquí el Top 100 completo.

By David Mateo with 4 comments

viernes, enero 2

Gran Hermano

El otro día, Juanmi Aguilera destapó la liebre: ¡mirad este otro Gran Hermano!
Y, osado de mí, lo vi… al fin y al cabo también he visto Crepúsculo y he sobrevivido. Tengo tragaderas. Pero este Gran Hermano es un poco especial. Pongámonos en situación. Noche de expulsión en la casa de Gran Hermano. Mercedes Milá, en este caso una tal Davina que está divina de la muerte, anuncia la expulsión de uno de los concursantes, una tal Pippa (que compensa con piernas la falta de cerebro). Jolgorio junto a la casa de Guadalix (en este caso el Reino Unido). Todo el mundo ovaciona a la expulsada. La gente grita enfervorizada. La muchedumbre anima a los supervivientes que están aislados dentro de la casa.
Pero en el centro de producción cunden los nervios. Un noticiario especial sustituye a la gala de Gran Hermano. El productor no se lo cree. Mira la pantalla, ve revueltas, ve humo, ve masificaciones de gente corriendo y provocando altercados y no se cree que esa miseria haya podido sustituir su programa.
En Gran Hermano ponen música. Las chicas bailan, los chicos escuchan el exterior. Todos los de la casa quieren saber si el público corea su nombre. A pesar de que han pasado varios minutos la gente sigue gritando. Grita mucho. Grita más de lo que debería gritar.
¿Queréis saber lo que pasa? Aviso: espíritus sensibles, abstenerse.

Pincha sobre la foto para ver el vídeo.

¡¡¡¡Sí, sí, síiiiiiiiiii!!!! ¡¡¡¡Orgasmo pandémico!!!! Lo que todos hemos querido ver alguna vez. Zombis comiéndose a los habitantes de Gran Hermano. El Apocalipsis en una noche de expulsión. Y si no te has atrevido a ver el vídeo y esto que te estoy contando te suena a cachondeo, debo decirte que Dead Set coge lo mejor de las películas zombis: la mala hostia de los zombis de Romero, la rapidez de los zombis de Fresnadillo y Danny Boyle y la estética adrenalínica de Zack Sneyder. Dead Set es simple y llanamente una obra maestra que nadie tendría que dejar de ver. Son cinco episodios simplemente. La serie se ve en menos de dos horas y media. Y, repito, es una virguería a la altura de «28 días después», «28 semanas después» o «El amanecer de los muertos».
Gore, persecuciones que cortan el aliento, tensión y, sobre todo, diálogos chispeantes e ingeniosos.
Ejemplo:
Kelly, una chica del equipo de producción que logra llegar a la casa y sobrevivir a la pandemia, y Space, uno de los competidores de Gran Hermano. Ambos están en la terraza de la casa y observan un amplio patio lleno de zombis.
—¿Tienes un cigarrillo? —le pide Kelly.
—No me quedan.
Kelly le devuelve una mirada recriminatoria.
—Tienes todo un alijo debajo de la cama.
—Los guardaba para una ocasión especial.
Kelly y Space vuelven a observar el patio. Una docena de zombis arremetiendo contra cuerpos descompuestos y montañas de vísceras y órganos.
Kelly suspira.
—¡Putas Navidades!
Ale, ya estáis tardando en bajaros esta serie.
De lo mejorcito del 2008.
Dead Set, Dead Set, Dead Set, Dead Set...
IM-PRE-SIO-NAN-TE.










¡¡¡Os recordamos que hoy toca actualización de Tajundra!!!

By David Mateo with 7 comments

jueves, enero 1

Abrir los ojos y...


¿Cuántas personas abrirán los ojos esta mañana y verán un rostro desconocido junto al suyo? En el aire olor a tabaco, a alcohol, a noche vieja cuajada de sexo y excesos…
Mi primera cita con Yolanda fue en Año Nuevo, aunque lo nuestro ya venía de antes.
¿Nuevas parejas? ¿Nuevos amores? ¿Nuevos follamigos? ¿Nuevos novios?
Mañana de uno de enero bañada de amor.
¡Va por vosotros! ¡Lo que encontrasteis el amor anoche! ¡Y también por lo que lo intentasteis infructuosamente!
Que vuestro rollo dure, o no, pero que lo disfrutéis intensamente.

By David Mateo with 2 comments

miércoles, diciembre 31

Mi motor



Decir que este blog nació hace doce meses no es cierto. Han existido otras Sombras de Grumm; y este último formato, parece que el definitivo, se creó hace tres años, en el verano del 2006. Desde entonces ha crecido, se ha expandido, se ha hecho rico en contenidos y ha visto pasar muchas guerras, muchas discusiones y, sobre todo, muchos buenos momentos.
Pero hace un año, justo por estas fechas, asumí un compromiso: una entrada por día. Obviamente, eso ha sido imposible. Estar al pie del cañón los 365 días del año es insostenible. Pero ahora miro el histórico de mensajes, veo doce meses, veo 384 entradas (con esta 385) y pienso: pues no ha estado mal la cosa, joé. Cuando decidí crear un blog dinámico, tomé como referencia el mejor blog de género: Crisei, del maestro Rafael Marín. Obviamente, estar a la altura de este genio es imposible. Rafa ya es muy mayor y yo soy muy joven, y su sabiduría se cuenta en kilates de oro puro. No obstante, también debo decir que, con diferencia, Crisei ha sido el blog más amable con este modesto espacio, pues al día las visitas que llegan desde la bahía de Cádiz son innumerables, por lo tanto también pienso que algo habré hecho bien y que mucho le debo a ese blog padre llamado Crisei.
Como imitar al maestro Marín es imposible y realizar algo que ya está hecho no sirve pa’na, decidí darle a la Sombra de Grumm mi propio saborcillo, el soborcillo friki de David Mateo. Reducir las entradas sesudas y hablar de mis cosas. Y cuando digo mis cosas no sólo me refiero a mis libros (que también), me refiero al gusto por una cultura friki (los modernos la llaman contracultura o géneros undergrounds… yo lo llamo las cosas que me divierten desde pequeño), mi visión de la literatura, el pulso de las noticias que nos rodean y, sobre todo, mi vida.
Probablemente este haya sido uno de los años más jodidos de los últimos tiempos. Yolanda —la persona que más quiero— lo ha pasado muy mal e, inevitablemente, yo lo he pasado mal. Pero tampoco quería reflejar todo ese mal rollo en el blog, porque no sería justo. Ni tampoco creo que hoy sea justo que a todos los fieles a la Sombra les tuerza el día con pensamientos que no vienen a cuento y son muy personales. Pero quiero que sepáis que en muchos momentos, en los peores momentos del año, este blog ha sido un apoyo grandísimo y os debo un abrazo fortisísisisisimo. Quiero agradecer a todos los lectores habituales de la Sombra de Grumm vuestra participación (más activa o más pasiva), a todos los que me habéis mandado emails comentándome cosas, a las webs y administradores que se han hecho eco de cualquier parida que haya salido de esta grotesca mente, a los blogs que me han enlazado en su blogosfera, a los editores y autores que han confiado en este blog para promocionar su obra… en definitiva, a todos los que han puesto su granito de arena en este año tan complicado.
¿Y en el 2009 qué?
Pues chico, ni me ha salido la lotería, ni tengo perspectivas de que cualquiera de mis libros se convierta en «La sombra del viento» y sigue apeteciéndome leer contracultura, cultura underground o culturilla friki… llámenlo como quieran. Así que voy a seguir escribiendo en el blog. Si les apetece acompañarme, la puerta esta abierta las veinticuatro horas.
Por otro lado, he dejado de coordinar Historias Asombrosas ya que el trabajo en colegios e institutos aumenta, así que me va a tocar echar más horas con los niños. En breve comentaré más cosas relacionadas con HA en este blog, pero no os preocupéis que, hasta donde yo sé, la revista va a seguir funcionando normalmente. También hay proyectillos culturales muy importantes por ahí que espero que salgan adelante y deparen buenos momentos en este blog. Pero, como decía unos cuantos párrafos más arriba, en estos tiempos de crisis asegurar algo es una kamikazada.
365 días – 385 entradas.
Un bonito ejercicio literario, que diría mi amigo Marín.
No me atrevo a poner ningún nombre porque seguro que me dejaría a alguien. Pero tú que estás al otro lado de la pantalla (tú, sí tú) a ti te lo agradezco todo. Tú has sido el motor que ha movido esta sombra, por encima de premios, reconocimientos y palmadas en el hombro.
Y no me enrollo más que luego Jorge Ruíz Morales me riñe porque hago las entradas demasiado largas… y juro por Jesusito de mi vida, eres niño como yo, por eso te quiero tanto y te doy mi corazón, que esa no es mi intención.
Gracias por estar conmigo en el 2008 y que el 2009 sea mejor para todos.
¡¡Sois cojonudamente rebuenos, hostia ya!!



¡¡Y despedimos el año con una bonita canción lésbica que seguro les alegrará la vista!!



By David Mateo with 22 comments

martes, diciembre 30

Las siete diferencias...



¿¿¿ ... ???
(Antes de mirar el comentario piensa).

By David Mateo with 6 comments

Gente que da miedo.

El domingo pasado llegaba a casa a eso de las diez y media de la noche, después de dejar a Yolanda e, inevitablemente, verme inmerso en un ritual que debo realizar cada día de unos meses a esta parte: dar vueltas por mil calles distintas para aparcar. Mi barrio es un barrio de jubiletas. Llegas a las nueve y un minuto y ya están todos los coches aparcados junto a la acera, rascándose la pancha. Hay domingos que los abuelillos no mueven el Cintroen BX ni aunque se declare la Tercera Guerra Mundial. Pues bien, el domingo llegaba tan tranquilo y me encontré a una mujer haciendo contorsionismos para entrar por la parte delantera del coche (no penséis mal, porque estaba sola y con toda la ropa puesta… y encima era una de esas abuelillas). Al verme aparcar muy cerca de otro vehículo, cargó contra mí su frustración: «Si es que la culpa la tenéis vosotros por no dejar espacio entre coche y coche, así luego nos pasa a nosotras, las mujeres mayores, que nos las vemos y nos las deseamos para entrar en nuestros vehículos.» Obviamente, repliqué con la única contestación coherente dadas las horas que eran y la melopea que llevaba encima después de dar ciento veinte vueltas al barrio: «Señora, no me coma la cabeza.»

Creo que logré que la abuelilla se acochinara en tablas y no siguiera refunfuñando. Luego me sentí un poco mal, al fin y al cabo estamos en Navidad, hay que tener buen espíritu, ser bueno con todo el mundo y ser indulgente con los abuelillos para no ir al infierno.

El caso es que la reacción de la señora me hizo reflexionar mucho sobre el mundo en que vivimos y todo ese tipo de cosas que te vienen a la cabeza cuando tienes un roce casual con otro prójimo. En lo más profundo de mi mente surgió el dilema inevitable: ¿Cuáles son los individuos que más nos aterran en nuestro devenir diario? Y no valen los típicos y tópicos, es decir, el violador que te viola cada año bisiesto, el atracador que te robó veinte euros en el mercadillo o la prostituta de lujo que cada noche se quiere meter en tu coche e insiste en hacerte el servicio gratis. No. Esos no valen. Tienen que ser personajes terroríficos que cohabiten en nuestro devenir diario.

Voy a poner mis cinco ejemplos. Gente malísima con la que te cruzas diariamente y tienes que morderte la lengua para que no te den para el pelo.

—El policía local que está en un control. Es el ejemplo más evidente de todos. Cuando pasas por el típico control de alcoholemia, todos los polis ponen cara de perro y van con las escopetas y las metralletas preparadas, entonces da la sensación de que entras en un microclima semejante a Guantánamo. Una mirada del capitán de turno significa: como te rebotes o me sueltes una tontería, te mato y luego escupo sobre tu cadáver. La reacción es inevitable: bajas la música, te pones las gafa pasta y tratas de componer un gesto intelectualoide para que no de la impresión de que perteneces a la calaña farlopera. A mí, como ya he sobrepasado los treinta y no llevo el pelo muy rapado, no me suelen parar.

—El funcionario del INEM. Cuando estás en el paro y, sobre todo, recibes una contraprestación económica del Estado, entrar en una oficina del INEM es como ir a uno de los antiguos cuartelillos de la mili. Nada más entrar en la oficina hay un cartel que proclama: «Tu alma es nuestra.» Entonces comprendes que tu vida, que tu futuro, que tu situación social está completamente supeditada al funcionario con cara de bulldog deprimido, ya entrado en kilos, que se sienta detrás de una mesa llena de papeles desparramados (y que, por supuesto, llevan siglos sin ordenar) y te pone unos ojitos lujuriosos que transmiten el siguiente mensaje: «ven, ven, ven que te voy a apañar el saco». El parado, cuando se sienta delante de esta clase de funcionario, sabe que tiene que ser dócil y manejable, que debe aceptar a pies juntillas todo cuanto le indique el funcionario (y si el sol sale por el oeste y se pone por el este es porque su majestad INEM así lo dispone, amén) y que si se tiene que despedir de sus hijos, hermanos y padres porque al funcionario de turno le da por mandarle a cuarenta entrevistas de comercial en un solo día, aún tiene que dar las gracias. Y es que si quieres seguir cobrando tu contraprestación, ya puedes hacer unas cuantas oblaciones a su señoría funcionario o el Estado puede reconsiderar tu paga.
Obviamente, esto lo digo porque soy autónomo, sino no tendría huevos para escribirlo.

—El autobusero. Hace años que no cojo ningún autobús de la EMT, pero el antiguo autobusero, el de mis tiempos mozos, solía atender al perfil de tío malcarado que te ladraba mucho a no ser que fueras una tía con tipazo. Es más, a veces se detenía dos metros después de la parada porque el semáforo se ponía en rojo, te abría las puertas y comenzaba a regañarte porque llegabas tarde y se había visto obligado a incumplir la normativa para dejarte pasar. Y tú pensabas: «coño, pues no habérmelas abierto.» Lo importante es que este tipo de autobusero daba muchísimo miedo porque su autobús era el cortijo donde ejercía la máxima autoridad y, pasase lo que pasase, él siempre llevaba la razón. Por cierto, cuando antiguamente el autobús valía 92 pesetas y a ti, pobre desdichado, se te ocurría pagar con un billete de mil porque eran las siete de la mañana y todavía no habías podido cambiar, también te caía una reja de escándalo.

—El revisor del tren de cercanías. Estás tan tranquilo leyendo tu libro y, de repente, un carraspeo. «Ejem, ejem… su billete, por favor.» Levantas la mirada de la página, ves un chaleco de la RENFE, una chaqueta azul marino, un cuello larguísimo que sostiene un semblante de pera agria, dos ojos que te escrutan con frialdad y, entonces, puedes escuchar los pensamientos que bullen tras esa maquiavélica sesera: «Como no lo tengas, te vas a enterar, pardillo.» Sólo en ese momento comprendes lo que es de verdad el infierno. Empiezas a rezar porque el billete siga en tu bolsillo, porque no lo hayas perdido en un descuido, porque no se te haya resbalado de la billetera bajando las escaleras mecánicas de la estación. La mano te tiembla mientras se desliza hacia la cartera. ¡¡Dios mío, como no esté ahí!! Las cejas del revisor se juntan un poco más. Disciernes un brillo en su mirada. ¿Se está relamiendo? Abres la cartera, miras en un compartimiento, en el otro, en el otro… ¡No está! Él sonríe: ya eres mío. Las manos te tiemblan, la cartera está a punto de resbalarse de tus dedos. ¡No está! ¡No está! ¡Lo has perdido! Pero no… en ese momento asoma por un rincón, justo detrás del DNI, medio pegado al plástico. Suspiras aliviado y se lo tiendes al revisor mientras te enjugas el sudor de la frente. Él te mira con escepticismo —como si todavía existiese una mínima oportunidad de “pillarte”—, comprueba fecha, hora y estación, vuelve a mirarte y, finalmente, dice un gracias que se atropella con el silencio tenso que reina a tu alrededor. Mientras se retira, te dirige una última mirada: «volveré».

—La enfermera que se encarga de la sala de espera de los pacientes en Urgencias. Yo no sé si alguna vez os habréis topado con esta señora. Normalmente se encuentra en Urgencias, pero dentro del hospital. Es una especie de sala privada en la que te confinan una vez que el médico te ha hecho la revisión pertinente y te dejan en observación hasta que te dan el alta o continúen haciéndote pruebas. Yo me la encontré sólo una vez —gracias a Dios— y debo reconocer que da un miedo terrible. La tipa está a cargo de un montón de gente que aguarda los resultados de un análisis de sangre, las radiografías, las analíticas o, simplemente, el alta. Es decir, que se pasa toooooodo el día escuchando quejas, peleándose con los familiares que traspasan el box y quieren quedarse con su enfermo o se encarga de que los más estropeados ocupen las sillas de la sala y los que están un poco mejor esperen de pie. Consecuencia: que el morro le toca el suelo. Puedo decir que nuestros caminos se cruzaron sólo una vez —gracias a Dios— cuando fui a que me revisaran un esguince; el médico me dijo a las 18:00 horas que estaba bien, que aguardara a que alguien de administración me diera el alta, me metí en la sala de espera, me topé con esta señora que no hacía más que reñir a la gente y, como me dio tanto miedo (y los administrativos se habían olvidado de mí… algo normal en Urgencias), no me atreví a decirle que tenía pendiente los papeles del alta hasta las 20:00 horas. Por supuesto, ella no me respondió. Se dio media vuelta, fue a recepción, recogió mi alta, me la estampó en la cara y me dijo: ¡Sus papeles, ya puede irse! No le dije nada. Acababa de recuperarme de una pierna rota y no tenía ganas de que me partieran la otra.

By David Mateo with 4 comments

lunes, diciembre 29

El gore como canelita en rama

¿Os mola el gore o no os mola nada el gore? Yo voy a ser honesto, de un tiempo a esta parte el gore me da fatiga. Lo veo en la tele, en las películas, incluso en los dibujos animados y… buffff… no sé, ya no me impresiona. No tanto como cuando era un adolescente imberbe y el simple hecho de eviscerar a un tío me hacía dar botes en el sofá.
Bueno… debo de ser franco, el gore gore gore gore gore no me mola. El gore gore sí. Eso de estar viendo una peli de miedo (pero una peli de miedo, no una peli gore) y que, de repente, unas tripillas o un buen tajo inunde la pantalla, le da aliciente a la peli. No sé, es como cuando mi madre prepara natillas y le hecha canela. Hay veces que se le va la mano y con cada cucharada sacas una rama de canela y, cuando te pones a masticarla, es como si comieras corteza de árbol. En cambio, cuando espolvorea las natillas con canela en polvo, están más ricas y no satura. Pues el gore es igual. Si inundas la película con escenas gore, al final te inmunizas y te da igual ocho que ochenta. En cambio, si dejas caer por aquí una escenita, por allá otra, más allá otra… al final la cosa coge su puntito de canela y te hace disfrutar en el sofá… sí, vale, y te pone la sonrisa boba en los labios. Porque no nos engañemos, el gore es como una escena romántica. Como ese besito entre los dos amantes que sabes que va a llegar en cualquier momento de la película y, cuando se produce, dices: «mira que bonito, ahí está.» Y entonces se te derrama la lagrimilla, pones la sonrisa cachondona de macho escanciao y afirmas con la cabeza satisfecho.
Eso es el buen gore: la sonrisa de satisfacción que te hace pensar que lo que estás viendo está hecho con gracia y en el momento justo.
Yo no es que sea un gran gorista en mis novelas. Intento promulgar con el ejemplo, es decir, el buen gore viene dosificado en la volumetría del libro, como el sexo. Y es que tanto el gore como el sexo son acciones que surgen espontáneamente, como el respirar. Vienen dadas por la acción, por la necesidad del argumento, por la tensión del libro. Hay amigos que al leer mis novelas, me han comentado que debería reducir el nivel de hemoglobina, hacerlas un poco más Walt Disney. A mí todo eso me parecen bobadas. Cuando respondo que yo paso de fruslerías santurronas, esos mismos amigos me dicen que a la gente el gore no le gusta, que la gente no quiere ver en las novelas sangre y vísceras.
Entonces yo pienso: series de médicos.
Sí, sí, esas series que están tan de moda ahora mismo y que todo el mundo ve por televisión (yo incluido, porque me autodeclaro auténtico fanático de las series de médicos, lo admito). Por ejemplo: Anatomía de Gray. En el ochenta por cien de los capítulos, los médicos residentes se detienen en la puerta de urgencias a esperar la ambulancia que trae al herido de turno. La mayoría de las veces, esos mismos médicos aguardan mientras frivolizan sobre cuestiones como el amor, los sentimientos, la culpa o el adulterio, pero lo que el gran público espera ver es el caso que trae la ambulancia y se la sopla bastante lo que digan los médicos. El gran público espera que el caso de esta semana de Anatomía de Grey sea más escabroso, más enrevesado, más grotesco que el de la semana anterior. Cuando el caso de la semana anterior implicaba: un empalamiento de dos tíos, un cazador al que un oso pardo le había abierto el vientre y va con las tripas colgando, un cerebro que está a punto de explotar por la presión y hay que usar un taladro, un tío al que hay que arrancarle la cara y cambiársela por otra, un indigente que se ha empalado con su propia rodilla, y así podría seguir hasta el infinito.
Y quién habla de Anatomía de Grey, habla también de House o de Urgencias. Los creativos de las series de televisión de médicos, no sólo buscan constantemente el diálogo más ingenioso o el adulterio más culebronero. No, señor. Los creativos de las series de televisión de médicos buscan los casos más escabrosos y más gores para dejar al telespectador pasmado en su sofá y babeando ante el uso de estiletes, fórceps y sierras.
Así que ya sabéis: el mucho gore fatiga, pero el poco gore es como la canelita en rama, nunca tienes suficiente.

By David Mateo with 5 comments

viernes, diciembre 26

Appaloosa y El intercambio: dos maneras de reconciliarse con el buen cine

El señor Eastwood y el señor Harris dirigiendo, o lo que es lo mismo, la veteranía es un grado. Y en el caso del primero, una bendición. Pero vamos por partes, porque ambas películas están entre lo mejorcito del año.

APPALOOSA

La ponemos como entremés, aunque perfectamente podría haber sido un primer plato si la mejor película del año («El intercambio») no se hubiera interpuesto en su camino. Aun así, Appaloosa viene a demostrar una teoría que llevo mascullando desde hace tiempo, y es que desde «Sin perdón», el western se ha reinventado a sí mismo y nos ofrece películas excelentísimas, como «El tren de las tres y diez».
Appaloosa, por tanto, es una de esas pelis que uno no puede dejar pasar. La historia de un hombre curtido, violento, castigado, en este caso Virgil Cole (Ed Harris), que junto a su buen amigo Everett Hitch (Viggo Mortensen), llegan a Appaloosa para defender los intereses de sus habitantes de un cuatrero de mala estofa llamado Randall Bragg (Jeremy Irons). La intención de Cole es vengar al anterior sheriff, asesinado por Bragg, para ello debe asumir el gobierno de la ciudad y hacer frente a los hombres de su oponente.
«Appaloosa» es una reinvención del género, pero conservando el sabor añejo de las pelis de vaqueros de los años cincuenta. Es una bella metáfora sobre hombres de honor, profesionales de la pistola (la relación entre Cole y los Shelton es brutal, sobre todo después de ver lo que ocurre entre Allison French -Renée Zellweger- y uno de los hermanos); una historia de hombres curtidos que llevan mejor eso de empuñar una pistola que los asuntos del amor.
Y me van a perdonar cuando añada que Appaloosa es una película con una importante carga romántica que se destapa en un soberbio final en el que Everett Hitch demuestra cuán importante es su amistad con Cole. La relación entre Harris y Renée Zellweger se convierte en un auténtico delirio y es el mismo Viggo Mortensen el que mejor la define en el hostal con aquello del macho dominante y la sumisión de la hembra (sí, lo sé, suena muy machista, pero cuando la vean comprenderán que lleva toda la razón).
Como decía al principio, es una de esas pelis con sabor a antiguo, con unos diálogos brillantísimos, bien elaborados, jocosos en algunos casos, y que transmiten a la perfección la rudeza de unos hombres acostumbrados a cabalgar por la estepa, pero que a la vez poseen una sabiduría fruto de la experiencia y de la misma violencia en la que viven sumergidos. Obviamente, diálogos como los de Appaloosa difícilmente se pueden encontrar en el cine moderno.
Lo dicho, una película que no podéis dejar de ver. Un western de los buenos, de esos que orbitan a la estela de «Sin perdón». Con todos los adimentos de una vieja película del Oeste: una concesión minera por explotar, un pueblo en mitad de la nada, un cuatrero con muy malas pulgas, dos hombres y un destino, apaches, ferrocarriles, pistoleros, una cárcel, un juicio, mucho honor y mucha violencia reprimida, y una chica algo ligera de cascos. ¿Acaso se puede pedir más para disfrutar una tarde de sábado?

EL INTERCAMBIO

Que grande es el cine cuando te sientas en una butaca y el tiempo vuela, y no miras ni una mísera vez el reloj (a pesar de que la película dura dos horas y cuarto), y notas cómo los sentimientos poco a poco afloran en la piel, y te dejas arrastrar a una época pretérita en la que la violencia y la sinrazón dominaban una sociedad que se estaba formando y buscando nuevos valores. Que grande es el cine cuando el señor Clint Eastwood se pone detrás de una cámara y hace lo que le sale de los cojones. Ya nos hizo soñar con «Space cowboys», y nos acojonó con «Mystic River», y nos emocionó con «Million Dollar Baby», y nos dejó sin aliento con «Cartas desde Iwo Jima» y «Banderas de nuestros padres» y, cuando ya pensaba que «El caballero oscuro» iba a ser mi mejor película del año, se desmarca con «El intercambio» y demuestra que es el mejor director de cine del momento.
Clint es uno de esos viejos rockeros que nunca mueren. Se nota su experiencia, se nota que ha mamado del mejor cine, se nota que son setenta y ocho años en la industria, y esa experiencia la vierte en cada una de sus películas. Sus diálogos son soberbios, las tramas (¡¡y subtramas!!) maravillosas y el resultado de cada película que pasa por su objetivo es de sobresaliente (o matrícula de honor).
«El intercambio» coge lo más terrorífico de «Mystic River» y esos sentimientos que nos pusieron un nudo en la garganta con «Million Dollar Baby», los mete en una coctelera, los remueve bien y crea una película completamente distinta.
«El intercambio» dura casi dos horas y veinte, pero joder… joder… ¡¡como si hubiera durado media hora más!! Me hubiera dado lo mismo. ¿Por qué? Porque el señor Eastwood se las apaña para dar una vuelta, y otra, y otra, y otra, al guión de la película hasta transformarlo y convertirlo en otro guión completamente diferente. «El intercambio» está lleno de historias; las tramas y subtramas se van sucediendo a una velocidad de vértigo, pero concediéndose el tiempo necesario para que el resultado final sea redondo. Ante nuestros ojos vemos pasar la tortura que padece Christine Collins (Angelina Jolie) tras perder a su hijo y ver cómo la policía de Los Ángeles lo sustituye por otro, nos encontramos con una centro psiquiátrico demencial, la brutalidad y el atropello de un cuerpo de policía completamente corrupto, una investigación que deriva en unos sucesos terroríficos y cada vez más sorprendentes… y mejor no sigo porque el encanto de esta película es ver cómo el argumento va creciendo, va creciendo, va creciendo hasta convertirse en algo macabro y espeluznante.
Angelina Jolie se sale. ¿Qué más puedo decir? En manos de Clint Eastwood esta chica deja de ser la femme fatale de Wanted o de Tomb Raider y demuestra que es una notable actriz. Esconde su escultural cuerpo tras blusas anchas y tocados, y su mirada felina se vuelve mansa. Lástima de esos labios tan hinchados de colágeno que marcan la estructura de sus rasgos y determinan una expresión demasiado sintética o moderna. De todas formas, las peculiaridades de la Jolie tampoco es que menoscaben la peli. Todo lo contrario, la vulnerabilidad y la impotencia que demuestra Christine Collins es la que debe exhibir una mujer de 1928 separada y con un hijo .
John Malkovich, en el papel del reverendo Briegleb, no se deja ver excesivamente en pantalla, pero cuando aparece, uno no puede evitar levantarse de la butaca y aplaudir con euforia para desprenderse de la tensión acumulada. Poco a poco, Malkovich se va convirtiendo en el adalid de la honestidad frente al cuerpo corrupto de la policía (encarnado por el capitán J.J. Jones -Jeffrey Donovan- y el jefe de policía James E. Davis -Colm Feore-) y en el principal aliado de Christine Collins. Mención especial también merece Michael Kelly, en el papel del detective Lester Ybarra, que es el que irá tirando de la madeja de la desaparición de Walter Collins hasta dar con la aterradora verdad (papaítos especialmente susceptibles con sus retoños, abstenerse de ir al cine).
En definitiva, una película rodada con pulso firme, con un guión poderoso, absorbente, lleno de denuncia social, con mucho drama, con momentos de intriga, de investigación policial y tan aterradora que acaba encajándote a la butaca. Para servidor, la mejor película de un año que no ha sido tan negativo como parece a primera vista.
Clint Eastwood está rodando una clase de cine incomparable. Un cine de marca, a la antigua usanza, un cine sin concesiones, lleno de sentimiento. Un cine que hace sonrojar al resto de producciones que merodean por la gran pantalla. Ahora a esperar «Gran Torino», aunque desde USA ya anuncian que es una pequeña decepción, sobre todo debido a la rapidez con que se filmó (aunque Eastwood es de los que desenfunda rápido y rueda más rápido), y, sobre todo, «The Human Factor», la primera incursión de Eastwood en lo paranormal.
¡¡Gracias, Clint, por no abandonarnos!!

By David Mateo with 15 comments

jueves, diciembre 25

Dentro de la casita…


No se me ocurre mejor cosa que regalaros que un cuento. Pero no un cuento cualquiera. «Dentro de la casita…» es un cuento muy especial, al menos para mí. Lo escribí hace unos cuantos meses y lo tenía guardado para algún concurso literario. Sin embargo, éste no es un cuento que pueda a presentar a cualquier certamen con aspiraciones ganadoras. Es un cuento fantástico, de terror, disparatado, enfermizo, con fuertes dosis de erotismo. Es decir, tiene todas las etiquetas para convertirse en un solemne perdedor.
Tampoco quiero publicarlo en ningún ezine. No porque desconfíe de la sufrida gente que los edita o los deja de editar, ni mucho menos. Pero creo que este blog es su lugar natural, el lugar donde debe de estar. De aquí todo el mundo lo puede coger, imprimirlo, leerlo, releerlo, difundirlo por otros medios… no me importa (siempre y cuando se respete la integridad de la obra). Alguno estará pensando que estoy desaprovechando un relato. También me la sopla. Yo lo considero muy bien aprovechado, sobre todo si los que lo vais a leer sois vosotros, los lectores de mi obra y los lectores habituales de este blog.
Son diez mil palabras a vuestra disposición, con arte del genial David Rus, que ha trabajado a contrarreloj para redondear las ilustraciones que habitan entre las palabras.
Gracias, una vez más, David.
No recordaba que mientras escribía «Dentro de la casita…», falleció un colega escritor: Enrique Timón. Se lo dediqué en su día y vuelvo a dedicárselo hoy. Va por ti Enrique, allá dónde estés.
Por lo demás, deciros que «Dentro de la casita…» es la continuación de un relato titulado «El regalo de bodas», publicado en la antología Perversa. No es que sea una continuación al uso. Simplemente un personaje (que ni siquiera aparece en escena) constituye el nexo de unión entre ambas obras, un guiño para dejar claro que alguien que debería estar muerta no lo está del todo. E igual que «El regalo de bodas» era una adaptación del cuento de Blancanieves, «Dentro de la casita…» es una versión macabra de ese relato, ya de por sí siniestro, protagonizado por dos hermanitos que se pierden en un bosque y dan con una casita de…
Mejor no sigo. Descubridlo vosotros mismos.
Brujas, demonios, nigromantes traficantes de órganos, lombrices, gatos, un sótano oscuro y mucho chocolate constituyen los detalles de este presioso cuentesito de Navidad no recomendado para menores de 13 años.
Como he dicho al principio, no se me ocurre otro modo de felicitaros las fiestas, daros las gracias por vuestra constancia y seguimiento a lo largo de este año y desearos lo mejor de lo mejor en el próximo 2009.
¡Mucha salud y cuidado con los excesos! ¡Feliz Navidad!

LEER CUENTO
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By David Mateo with 12 comments

miércoles, diciembre 24

¡¡ Fotos reveladoras de la conspiración robótica!!



¡¡Humanos de la Tierra, no nos dejemos engañar por el mensaje sentimentaloide que están lanzando las facciones robóticas por Navidad para provocar un falso sentimiento de ternura en nuestro corazón!!
Porque la realidad es otra:



Y es que el mundo robótico está más revolucionado en estos días porque se han producido los primeros encuentros entre altos líderes políticos de la esfera terrestre y representantes de la diplomacia robótica.

Inteligencia Secreta ha vertido numerosos informes sobre el primer sujeto infiltrado en nuestra sociedad. Su nombre: Baloncito. Bajo una inocente fachada de balón de reglamento, se esconde una mente despiadada y vil. Un asesino implacable que durante la Segunda Guerra Mundial se dedicó a robar información armamentística tanto a los aliados como a los alemanes para filtrarla a la Mente Maestra y encauzar los primeros movimientos de lo que en años venideros será conocida como: ¡¡LA PRIMERA INCURSIÓN ROBÓTICA!!
Inteligencia encontró numerosas fotos de Baloncito en partidos amistosos que se llevaron a cabo en campos de concentración nazis.


Tras contemplar estos documentos espeluznantes, uno no puede dejar de preguntarse: ¿hasta qué niveles habrá podido infiltrarse este espía que podría considerarse como: el agente perfecto? La respuesta aquí mismo:


¡¡Sí!! Tal como pueden comprobar con sus propios ojos, la humanidad está perdida. España va a ser uno de los primeros países en los que los robots van a establecer su hegemonía. Los contactos políticos y las negociaciones entre la Menta Maestra y nuestros líderes van a volverse más exhaustivas en los próximos meses hasta establecer un pacto de no agresión. Se salvarán algunas vidas importantísimas para la estabilidad social de nuestro país, como por ejemplo Sancho Gracia, icono número uno de la televisión española según TV-Más, Valentín Villagrasa, creador de los Lunnis, y, atención, Eva Arguiñano por sus deliciosos postres.
Los robots no perdonarán a Karlos Arguiñano porque los informes que han recibido afirman que los platos que prepara en su programa están a medio hacer.
¿¿¿Pero de verdad piensan que la conspiración androide acaba aquí??? Contemplen entonces la segunda foto que ha obtenido el servicio de Inteligencia:


¿Complicada de descifrar?
Tras pasarla por un bioscanner de alta frecuencia éstas son las respuestas obtenidas:


Recordemos que Número 5 es el robot perfecto, mejor que T-800, Robby o HAL9000. Adaptado para la guerra y para ocasionar bajas indiscriminadas. Es visceral y siniestro, capaz de romper rótulas y rodillas con una facilidad pasmosa. Se cree que la Mente Maestra introdujo a la unidad Johnny 5 en la película Cortocircuito para cambiar nuestra perspectiva, pero el verdadero Número 5 no se detendrá ante nada ni ante nadie, dejando tras de sí un montón de cadáveres ensangrentados.
Hoy hemos desvelado las fotos más comprometidas que vinculan a la facción robot con nuestros representantes y políticos, imágenes tan espantosas como estas pueden estar más próximas que nunca:

Un estúpido robot que patina.

El robot ALSOK que te tira de la oficina y luego la quema.

El robot que seduce a tu novia... (jeee, más quisieras que la de la foto fuera tu novia)

... el robot que se tira a tu novia.

Los gilipollas que se esconden detrás de los robots.

El robot que arranca dedos a mordiscos a los bebés.

Los robots que se conectan en colmena y forman la Mente Maestra.

El robot renacentista.

El cutre-robot perro, que se caga y se mea en la alfombra.

Si el robot perro ya es cutre de por sí, imaginen la cabra robot.

¡¡El robot lesbiana con delantera!!

El robot violinista, programado para tocar a medianoche de lunes a domingo.

¡¡EL ROBOT MANGA!! AAAAAAAAAAAAAAH... QUE HORROR.

El robot que te casa y oficia de padrino, madrina y de invitados.

El maligno robot Quesadilla. El robot más temido por los seguidores de Spiderman.

Ejem... este modelo casi que no lo destruimos.

¡¡No desfallezcan!! El futuro no implica resignación, sino lucha, resistencia y pundonor. ¡¡Todos juntos podremos detener esta invasión maléfica!!



By David Mateo with 5 comments

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