lunes, noviembre 19

Cuidado donde pones el pie.

Hay momentos en que es complicado opinar en un foro de fantasía épica. Da la impresión de que caminas por un campo de minas de Bosnia. Un paso en falso, un movimiento inesperado y… a tomar por culo. Se arma la de San Quintín. Pues en un foro de fantasía igual. Hay veces que sabes que lo que vas a decir va a crear polémica pero lo tienes tan contrastado (bien porque te lo haya soplado alguien, bien porque tengas el dato en la mano) que lo sueltas igualmente. Entonces ves alucinado como dos frikis, que probablemente no tengan la misma información que tú, te la rebaten, le dan la vuelta con milongas de la abuela cebolleta o, simplemente, se muestran escépticos con esa intransigencia que utilizaban los antiguos interrogadores de la SS. Entonces piensas, allá ellos, es su problema, que sigan montándose la película como les de la gana.

Hay veces, incluso, que por determinados factores que no llegamos a entender ni los autores que trabajamos para ellos, el mundo editorial va a su puta bola y cierto tipo de decisiones son incomprensibles. Pero no pasa nada. Siempre habrá un friki capaz de explicar lo inexplicable, aunque en la vida se haya cruzado con un editor.

Luego están las minas antipersonas que están escondidas tan profundo, que no eres consciente de su situación hasta que no las chafas y te estallan en los morros. Y aun así, luego te quedas con cara de gilipollas preguntándote: ¿qué ha pasado? La mayoría de estas minas vienen de seres caducos que pertenecen a otra época. Son minas enterradas hace siglos, procedentes de guerras inmaduras y exangües que ya nada tienen que ver con la situación moderna. Vestigios de una época decadente que tratan de sobrevivir en un mundo que está cambiando. Vicios inconfesables que todavía se extienden por blogs y foros anquilosados por la herrumbre pero que los lectores actuales de fantasía, ni entienden, ni quieren entender. ¡Y bravo por ellos! Porque para llegar hasta aquí, se ha recorrido un largo camino lleno de avatares, en los que muchas voces autorizadas han acabado hastiadas y han renegado del mundillo por chuminadas y reacciones parasitarias que no tienen ningún sentido para la mayoría de nosotros.

En resumidas cuentas, que las cosas son más fáciles de lo que muchos nos quieren dar a entender. Que es una pena que muchos, muchos autores se hayan retirado de los foros agobiados por los cuatro listillos de turno que escupen más que hablan. Pero el mundo de la literatura fantástica, aunque a trancas y barrancas, sigue cambiando y evolucionando, e igual que muchos de los de antes se quedaron estancados en una faceta vendida al barroquismo más recalcitrante, otros comienzan a estar desfasados en su tiempo y en su lugar, aunque todavía no sean capaces de verlo.


By David Mateo with 6 comments

domingo, noviembre 18

Nueva tira tajundrera en Sedice

Como cada 15 días, la página web Sedice y nuestro blog de Tajundra, se actualiza con una nueva tira del personaje. Y en esta ocasión toca la versión del magno poema Beowulf:


Que ustedes la disfruten con salud.


By David Mateo with No comments

viernes, noviembre 16

Los locales de Valencia

Valencia es una ciudad atípica en lo que se refiere a la policía local. ¿Se acuerdan de la Copa América? Yo vivo en la Malvarrosa, tocandito la playa (no, joé, que no lo digo por dar envidia), y durante los meses Copa América a nuestra excelentísima alcaldesa no se le ocurrió otra genial idea que declarar el estado de emergencia (o el de excepción, váyase usted a saber), así que los barrios marítimos se convirtieron en una gran jaula rodeada de controles policiales. De esos que van con la metralleta en la mano y la cadenita llena de pinchos en el asfalto, por si a alguien se le ocurre la genial idea de darle al acelerador cuando no toca. El caso es que, como cualquier hijo de vecino, por aquel entonces llevaba sin pasar la ITV (sí, ahora sí que la llevo pasada, malpensados), así que en más de una ocasión me las tenía que ver y desear para no cruzar por delante de uno de los controles. En alguna ocasión me pararon, pero como tengo cara de buen chico y Valencia es una ciudad llena de maquis, me dejaron seguir sin mayores complicaciones.

Durante los meses de Copa América sufrimos de indigestión de locales. Salías de casa: control. Girabas una esquina: control. Abandonabas una rotonda: control. Dejabas la autopista: control. Pasabas por el puerto: 200 controles. Ibas al servicio: control. Pues bien, pasan los barquitos, Valencia se vacía y ya puedes dar pasos que, como no sea para ponerte una multa o caer en un control (sí, Valencia es una ciudad propensa al control, qué le vamos a hacer) no encuentras a un local ni por casualidad.

Ayer por la noche se nos ocurre dejar el coche bien aparcadito en la Avenida Albalat dels Tarongers, algo milagroso debido a la escasez de aparcamiento que sufre la zona de la politécnica. Allí los coches se meten como piojos en costura, o como los universitarios en costura (porque últimamente hay más universitarios que piojos… gracias a Dios). Mi novia y yo nos vamos a hacer unas gestiones por la zona, a zamparnos la merendola y cuando volvemos qué nos encontramos: al típico desgraciau que te deja el coche en doble fila falcado con el freno de mano. ¿Y qué es lo primero que haces después de cagarte en todos los ancestros del capullo del golf? Ir a los establecimientos próximos a la zona donde se ha producido el conflicto. Pues oigan, me miraban como si fuera un marciano. Venga a explicarles a las señoritas oficinistas de una academia y de un gimnasio que tenía un coche cruzado con el freno de mano delante del mío y éstas mirándome como si fuera un alienígena insectoide salido de la película Starship Troopers. Al final, una de ella me dice: «Oiga, que el coche no es mío». A lo que le respondo: «¿Y no se le ha ocurrido pensar que puede ser de una de las ciento cincuenta personas que tiene metida en el gimnasio?». Obviamente, no debió gustarle mi tonito irónico porque me respondió un: «vale, vale, ya preguntaré», y casi pondría la mano en el fuego a que a estas horas todavía no ha preguntado.

Segunda estrategia para llamar la atención del cenutrio del golf, desgañitar mi coche a base de tocar el cláxon. Sí, ese deporte que a los españoles se nos da tan bien en situaciones inabordables en lo que lo último que se debe de hacer es tocar el cláxon. Obviamente, a la media hora de tocar el pito, el dolor de cabeza de servidor era tan grande como el de los vecinos. Pero entonces se presenta ese animal tan típico y habitual en la fauna de nuestras ciudades: el arreglador. Lo primero que me dice es que detrás del golf hay un hueco lo suficientemente grande para que, con dos maniobritas, mi coche salga sobrao. Cuando le digo: «oiga, que mi coche es pequeño, pero no tiene un metro de ancho», el tío se planta en plan gorrilla y empieza a hacer señales para que maniobre. Consecuencia: mi coche se queda más atascado todavía y el tipo se disculpa diciéndome que lo que quería era aparcar en mi hueco porque en el barrio, a esas horas, resultaba muy difícil dejar el coche. Cagüen los chinos del arreglador.

Y mientras tanto, ni un mísero local a la vista, en una zona que incluso te multan desde la distancia, pero las ciudades tienen la sana costumbre de vaciarse de policías a partir de las ocho de la noche, curiosamente cuando más delitos se declaran (y se acaba la prohibición de aparcar en zona azul). El caso es que ya, después de media hora de litigio, cojo el móvil y llamo a la policía local. ¡¡Cinco minutos de reloj para que me lo cojan en centralita!! Vamos, que si me están violando me encuentran en la UVI. Tras escuchar medio millar de veces el mensajito: «Está usted contactando con la policía local de Valencia, ahora nuestra centralita está muy ocupada. Espere por favor», se pone el típico chico resabiado, escucha cargado de paciencia mis exabruptos y me dice que en dos minutos me manda un coche patrulla.

Cojonudo. Al menos al cabrón del golf que me ha tenido tres cuartos de hora varado en la nada le caerá una buena multa. En eso que aparece el arreglador (sí, ese que quería que sacara mi fiesta por un hueco de tres palmos) y para darnos un poquito más de ánimo nos dice que la policía va a tardar tres cuartos de hora, que él intentaría sacarlo por el hueco (oooooootra vez) y que se va al bar (obviamente) a tomar una cervecita y que de aquí a un rato se pasaría PARA VER cómo van las cosa. ¡Toma del frasco, carrasco!

Pues nada, a esperar a un individuo de esa raza que a menudo siembra Valencia de controles, te multan en cuanto dejas el coche en doble fila (y se da la terrible paradoja de que eres tú el implicado y no has dejado el freno de mano puesto) y montan colas interminables a las dos y media del mediodía cuando la gente va o viene del curro porque les da por cortar alguna calle. Y ya se pueden imaginar lo que hubo. El arreglador tenía razón. Hora y cuarto esperando al policía. Yo ya no le daba al cláxon por miedo a que se me descargara la batería. El arreglador en el bar poniéndose ciego a Cruz Campos, y mi novia y yo con un rebote del trece. Por aquel entonces, yo ya no quería que apareciera el notas del golf. Quería a un policía que le multara por cabrón y la grúa que se llevara el coche para que aprendiera la lección. Lo sé, lo sé, soy malo, pero es lo que hay. Prueben a pasar hora y cuarto con los brazos cruzados y comprobarán que las virtudes del ser humano degeneran tan rápidamente como la paciencia.

En eso que, allá, en la distancia, aparecen las luces de un coche patrulla. Mi novia y yo encantados de la vida: la salvación, el mesías, el séptimo de caballería. Pues no. Los cabrones giran por la primera calle y nos quedamos con cara de gilipollas. Ala, a esperar un ratito más. Mi novia quejándose de que le dolía la espalda, yo pensando a quién iba a matar primero: si al propietario del Golf o al arreglador si se le ocurría volver por ahí. De pronto aparece una chavala tan pancha y se encamina hacia el golf. Vamos, mi novia se le arrojó a la yugular como sólo saben hacerlo los dóbermans. La chavala acojoná. Le digo que es una inconsciente, que se ha librado por un pelo de que se lleve su coche la grúa, que llevamos una hora y cuarto esperándola. Se puso pálida. El caso es que le da a la manilla del Golf y dice: Ups… pero si me lo he dejado abierto. ¡Madre María Santísima… con qué felicidad vive algunas! Vamos, que si lo llego a saber, le robo el coche y dejo el mío bien aparcado. Al final, como la chavala tiene cara de buena persona, le digo que nos piremos de allí todos porque la policía está a punto de llegar (sí, en el fondo soy buen chico), o lo que es peor, puede regresar el arreglador y terminar de solucionar la situación diciendo que mi coche salía perfectamente.

El caso es que vamos a dar la vuelta a la manzana y ¿qué vemos entrar en la calle? ¡¡El coche patrulla solicitado!! Sí, aquel que pedimos hace media hora. Y seguimos por esa misma calle veinte metros más adelante y ¿qué vemos? El otro coche patrulla multando a unos chavales que se habían dejado su vehículo estacionado sobre la acera. Cojonudo, oigan, cojonudo. Valencia is different, que dirían los yanquis.

By David Mateo with 8 comments

Mandrágora, una editorial que apoya el cuento

Interesante antología la que nos presenta Editorial Mandrágora (sí, la de León Arsenal) que parece haberse lanzado al ruedo con todas las de la ley y está teniendo el valor (junto a Grupo AJEC) de sacar recopilatorios de relatos. Una práctica en desuso entre los editores dedicados al fantástico, siempre y cuando estemos hablando de autores españoles. Los internacionales, ya se sabe, tienen pábulo para lo que quieran y más.

Esta antología reúne por primera vez los cuentos escritos por Ramón Muñoz entre los años 1998 y 2005, hasta este momento sólo localizables dispersos por distintas revistas y recopilatorios de relatos de distintos autores. Aquí encontramos, ahora juntos, relatos como Bajando, acerca de la exploración de las profundidades marinas y los misterios que esconden. Los cazadores de nubes, donde se describe un deporte futurista y el precio que han de pagar sus practicantes. Las sombras peregrinas, crónica de la persecución de un monstruo abominable. O D de destructor, que nos ofrece una visión diferente del fin del mundo.

Ramón Muñoz (Madrid 1971), se crió en Sevilla, Málaga, Madrid y Alcalá de Henares. Ingeniero técnico de Obras Públicas, ha desarrollado su labor sobre todo en el campo de la restauración del Patrimonio Histórico-Artístico español. Ha simultaneado ese trabajo con una actividad como relatista más que considerable. Su obra se ha ceñido sobre todo (aunque no en exclusiva) al campo del fantástico, desde la ciencia-ficción al terror. Ha publicado en revistas y fancines de género español y obtenido numerosos galardones, entre los que se cuentan dos premios Pablo Rido, un premio Alberto Magno de la UPV y un Domingo Santos.

Enhorabuena a León Arsenal y todo su equipo de Mandrágora por el apoyo incondicional que está realizando a los autores nacionales con este tipo de iniciativas.


By David Mateo with 2 comments

jueves, noviembre 15

Festín de cuervos

Juanma Barranquero me pasa el boletín de novedades de Gigamesh y... ¿qué aparece?


Ochocientas sesenta y cuatro páginas y 25 euros la edición normal y 34 eurazos la de lujo. Lo peor, que la anuncian en próximas novedades. Así que todavía habrá que esperar un poquito.

Lo que sí que sale ya es la reedición de Choque de reyes y para los amantes de Anita Blake: El cadáver alegre.


Que se une al otro libro de la Hamilton que saca Timun el mes que viene: El corazón del mal.


Este parece el mes Laurell K. Hamilton.


By David Mateo with 4 comments

Te huele el aliento

Tras leer en Rescepto el artículo que han sacado los editores del blog y que atañe a la publicación por internet, veo con estupor la respuesta de una de las personas que interviene en el hilo de contestaciones. Más o menos viene decir que "hay webs que son antros de amiguismo donde publican un grupete y se la chupan entre ellos".

La verdad es que últimamente el "se chupan la polla" (discúlpenme la expresión, y más a estas horas de la mañana, cuando todavía no he desayunado) está cada vez más en boca del fandom (valga el juego de palabras). Hace poco lo leí también en el blog de Rafa Marín, cuando alguien decía que eran los autores nacionales de género los que se la chupaban entre sí. Ahora son los articulistas de webs y los editores de fanzines. Mañana serán los editores y al otro los aficionados que forman grupúsculos de frikis que se repliegan en los foros y se dedican a meter caña cuando el notas de turno dice algo en contra de lo que piensan y luego elevan los pendones de la honestidad y de la defensa bíblica.

Aquí, antes de hablar, que cada cual se ponga la mano en la boca y en la nariz, y respire con fuerza, a ver a qué huele. Muy pocos tienen derecho a recriminar o a reprochar tan a la ligera.

By David Mateo with 2 comments

Nueva novela de Andrés Díaz

He visto en Sedice la nueva portada del libro del amiguete Andrés Díaz:


Sencillamente espectacular. Parece que la mano de Calderón se esconde tras ella.
El libro responde a esta guisa:

Dos formas de entender la vida; dos civilizaciones basadas en conceptos distintos: la expansión de un Imperio basado en la explotación de los recursos, choca contra otro basado en la teocracia. Dos culturas donde caben los heroísmos y el sacrificio, junto a la alienación y la muerte.

Parece que Andrés deja a un lado, de momento, la Espada y Brujería y se lanza con la space ópera con un tocho de 500 páginas. A priori pinta muy bien.

Aquí tenéis un adelanto de la mano de Sedice y Equipo Sirius.


By David Mateo with 3 comments

miércoles, noviembre 14

Tentaciones

Ha salido a la venta el integral de los Metabarones, Alejandro Jodorowsky y Juan Giménez. ¿Hace falta contar más de este cómic que marcó un hito en la ciencia ficción? Siguiendo la estética Dune, la casta de los Metabarones narra, como su nombre indica, las vicisitudes de una familia de emperadores durante varias generaciones. Traiciones, incestos, mucha épica y grandes dosis de aventuras forman una de las mayores sagas cósmicas del comic. Vale casi 50 eurazos (para pensárselo), pero tanto estéticamente como argumentalmente es una de esas obras que merecen la pena.


En Bibliopolis se anuncia: Camino sin retorno, del polaco Sapkowski. Es decir, más Geralt de Ribia. Aunque me da la impresión de que ahora viene en forma de cuentos desperdigados. Parece que Luis no se decide a sacar La dama del lago, así que de momento calmaremos las ansias nilfgaardianas con este volumen.

Por cierto, entre las novedades de Timun Mas me han llegado dos pedazos de libros que llaman mucho la atención. Por un lado: Conan, la guía definitiva del mundo de Hiboria. A estas alturas poco queda ya por contar de la vida del cimmerio, pero el tomaco es llamativo y tiene unas ilustraciones cojonudas, además, reencontrarse con Roy Thomas siempre es un gustazo. Y como ha salido tirao de precio (es lo bueno de haber llevado una revista, las editoriales te mandan las novedades editoriales a casita) pues miel sobre hojuelas.

Y por fin le di la jubilación a mis Crónicas de las Dragonlance. Me las compré en Círculo de Lectores hace veintitantos años, así que imaginad cómo estaban las pobres. ¿Y por qué las he cambiado? Por el flamante volumen Crónicas de la Dragonlance (Edición numerada 20 aniversario), un pedazo de tocho que viene ilustrado y con anotaciones de Margareth Weiss y Tracy Hickman, como la versión comentada del director.


Y ya para acabar con la sesión de frikadas de hoy, rebuscando entre el Youtube para ambientar las tiras de Tajundra, he encontrado un video que a más de uno puede traumatizar, sobre todo si se encuentra en la franja de los treinta. Viendo esta abominación comencé a preguntarme si había llegado a la edad en que los dibujos animados ni fú ni fa. Luego, viendo otras series, comprendí que el mal no radicaba en mí, sino en las dantescas imágenes que surgían de la televisión cuando comenzaba a sonar esta canción:





Os recordamos que se ha abierto el blog de Tajundra la Moños:
¡¡Disfrútalo ya!!




By David Mateo with 4 comments

martes, noviembre 13

Juglar en SCIFIWORLD

Pues sí, si con Sedice no tenía bastante, ahora me he puesto a coordinar los contenidos de Scifiworld también (así hasta que me de un ataque al corazón y la diñe por atraco megarticulista). Debo agradecer a los amigos que van a embarcarse en esta nueva experiencia: Sergio Mars, Miguel Puente, Toni Casares, Jose Angel Muriel, Jose María Tamparillas y Juan Carlos Pereletegui, que junto a los Enric Herce, Emilio Bueso, Jose Miguel Vilar, Claudio Cerdán (cuando se decida a empezar), Rafael Marín, Anabel Z., David Jasso y Jose Miguel Cuesta y José Rubio forman la mejor troupe de colaboradores que un coordinador puede imaginar. Gracias a todos por ponerlo tan fácil.

Y para comenzar las columnas en Scifiworld, un título condenado a convertirse en clásico desde el mismo día en que fue concebido: Juglar, de Rafael Marín.

Cada vez resulta menos sorprendente que algunos libros de calidad desaparezcan entre el maremagno de novedades que asaltan las librerías, sobre todo cuando estamos hablando de tiradas reducidas. Pero existen algunas obras que por su calidad, por el buen hacer de sus autores y por el acertado criterio de sus argumentos no pueden pasar desapercibidas. Desde luego, las credenciales del Juglar de Rafa Marín son inmejorables; en realidad, lo que son inmejorables son las credenciales del propio autor… ¿hay que volver a mencionarlas? Exguionista Marvel, traductor de Ediciones B y Planeta, finalista y ganador de innumerables premios de ciencia ficción y fantasía, columnista de varios medios de comunicación nacionales, estudioso del mundo del comic, de los medios audiovisuales… y ya ponemos el consabido etcétera porque sino no acabaríamos hoy (por cierto, si algún día tienen oportunidad, déjense caer por alguna charla de Rafael Marín, experimentarán en sus propias carnes el deleite por la buena literatura y el disfrute de paladear una exquisita ponencia sobre este santo mundillo de la fantasía y la ciencia ficción).

El resto de la reseña en SCIFIWORLD, por supuesto.

Por cierto, mucha gente anda preguntándome estos días qué pasa con esta novela. ¿Pues qué va a pasar? Nada, leñes, que va a volver a estar distribuida muy pronto en todas las librerias y todo lo demás son historias para no dormir a las que no hay que darle más vueltas. Así que no seáis morbosillos y compradla, que ese es el principal fin de una novela: COM-PRAD-LA.

By David Mateo with 3 comments

La Mazmorra de Sfar y Trondheim

Uno de los comics más irreverentes y trasgresores que se publican hoy en día es La Mazmorra de Sfar y Trondheim. Una serie que se disgrega entre diferentes sellos: Amanecer, Zenit y Crepúsculo (y de vez en cuando sale algún ejemplar de las series Monstruos y Festival).

¿Y de qué va la Mazmorra? Vaya por delante que el comic de Joann Sfar y Lewis Trondheim no es una historia de espada y brujería más, sino es el cómic contemporáneo de Espada y Brujería. En él se nos narra la historia de Terra Amata durante las diferentes épocas de esplendor. En Amanecer el argumento gira entorno a la creación de La Mazmorra, una fortaleza en donde se guardan los mayores tesoros de reino Amata y custodiada por monstruos desahuciados. A ella acude Jacinto de Cavallère, no el protagonista (en La Mazmorra incluso los secundarios acaban siendo protagonistas) pero sí el principal aliciente de la historia. Jacinto, un tanto fundamentalista y bastante inmaduro, llega a Antípolis para quedar bajo la tutela de su tío, un mafioso que mantiene la ciudad atemorizada. Ante semejante panorama, Jacinto decide convertirse en justiciero nocturno.

En Zenit, Jacinto es ahora el guardián de La Mazmorra y Herbert, un pato repudiado por cortarle el brazo a su padre y matar a uno de sus profesores, encuentra su lugar al amparo de Jacinto y de los monstruos que se cobijan en los pasadizos de la fortaleza. Junto a Marvin, el dragón rojo, tendrá que encontrar los Objetos del Destino.

Por último, en Crepúsculo, Herbert se ha convertido en el amo de la Mazmorra y ejerce su yugo sobre Terra Amata. Además, la tierra ha dejado de rotar alrededor del sol, así que en un lado del planeta reina la oscuridad y en el otro hallamos un desierto abrasador.

Sin duda, una serie superdivertida (y adictiva) que nadie debe perderse y que, de llegar al final, se convertirá en uno de los universos fantásticos más importantes del comic internacional.

By David Mateo with No comments

lunes, noviembre 12

Homer Simpson visto por Rembrandt

By David Mateo with 2 comments

Elizabeth: la edad del pavo... digo, la edad de oro.


Nos encontramos ante un subproducto estúpido creado por un puñado de guionistas torpes y con esguince de cerebro. Los yanquis son así: o hay buenos y malos o no hay nada, y es la filosofía que se muestra a lo largo de la película. No seré yo ahora el que defienda en plan obcecado los valores de la patria, y más cuando Felipe II se lanzó a una cruzada para llevar la guerra santa a las costas inglesas, pero es que en esta película los únicos listos son la Reina de Inglaterra (dechado en virtudes y gloria que llora como una madalena cuando a María Estuardo la decapitan en el Castillo de Fotheringhay… coño, menos mal que en la película le cortan el cuello a la primera, si hubiesen sido necesarios dos o tres tajos por la inutilidad del verdugo –tal como asegura la leyenda- a esta mujer le da algo), Clive Owen (el bueno buenísimo, que se dedica a hundir barcos españoles en nombre de la Reina de Inglaterra y a arrastrar a los indios del otro lado del charco… pero no os preocupéis que ahí esta Cate Blanchett para liberarlos y ASEGURARSE de que los traten debidamente) y, por supuesto, Geoffrey Rush encarnando a Sir Francis Walsingham (el capitán Barbosa que tiene un fondo taaaaaaaaaan noble que incluso cuando está sacándole los ojos a los prisioneros pone cara de bueno).

¿Y en el otro bando quienes están? La corte de Saruman y sus patanes, es decir, el Jordi Mollá haciendo de Felipe II y reencarnando a un pseudo Grima Lengua de Serpiente, que da urticaria de sólo verlo, un puñado de becerros feos que cada vez que salen junto a Clive Owen parecen los tontos del pueblo y los nazguls… digo, los curas que rodean a la corte de Jordi Mollá. Por cierto, mensajito para los yanquis y para los ingleses que hicieron la peli. Vamos a ver, porque ustedes vengan a España y sean tan deficientes mentales que se vean incapaces de pronunciar bien el español (sí, vale, ya sabemos que para ustedes el vocabulario castellano se reduce a pincho tortilla, fúrbol, toros, cerveza y putas), eso no significa que los españoles hablemos así (joder, sí que ha hecho mal la verborrea de Alatriste). Los españoles vocalizamos, tenemos una semántica, somos bastante instruidos en el habla, gracias a Dios tenemos un vocabulario que les sobrepasa (en nuestros libros no tenemos que repetir la misma palabra dos o tres veces en la misma página), así que, por favor, instrúyanse. No nos reflejen en las películas con un idioma que no sea el nuestro. Si es que hablan mejor el castellano los ingles que los españoles; cuando sale la corte de España parece que estés asistiendo a un concilio de rusos.

Y me dejo para el final lo mejor: el naufragio de la armada invencible. El descojono padre de la película. Cate Blanchett disfrazada de rohirrin en la costa de Inglaterra, arengando a sus hombres ante la batalla inminente, y los cuatro cintos mil barcos españoles preparándose para desembarcar. Pero no se vayan todavía, que aun hay más. La costa de Inglaterra a un tiro de piedra y bien iluminadita (ya se había encargado la cenutria de la reina de encender todas las almenaras para dar la bienvenida a los españoles) y entonces, al listo de turno de la armada española, se le ocurre echar el ancla ante una inminente marejada (todo menos decir: vamos a ello que la costa está a dos metros de distancia). ¡¡Cagüen la puñeta!! ¡¡Ya la hemos liado!! ¡¡Y encima el Clive Owen con su barco en el bando de los navíos ingleses!! Si no llega a ser por este detalle, casi seguro que sobrevivimos a la tormenta y conquistamos Inglaterra. Pero no, al señor Owen se le ocurre llenar sus barcos de brea y pólvora y, adelantándose 500 años a los aviones kamikazes de los japos, lanzarlos contra la armada invencible. Ale, a tomar por culo los españoles. Y yo que pensaba que la frase era: «Yo envié a mis naves a pelear contra los hombres, no contra los elementos» y no: «Me voy a cagar en el Clive Owen y en sus barcos kamikazes».

La Reina de Inglaterra, con pose de montaraz, antes de la cabalgada de los rohirrin.


Por cierto, que como la reina Elizabeth era tan lista y tan instruida en batallas navales, ideó toda la estrategia de defensa ella solita. No necesitó mariscales ni consejeros ni na de na. Sólo tuvo que plantarse encima del mapa del mundo y con una barita situar los barquitos (como en el estratego), y toda la corte inglesa riéndole las gracias y aplaudiendo lo lista que es. Eso es una reina con un par de ovarios y lo demás son tonterías.

En resumidas cuentas: si quieren ver una buena interpretación de la Blanchett y un montón de despropósitos sin sentido, La Edad de Oro es su película. Sino vayan a ver Stardust o el Orfanato, que al menos éstas sí son de fantasía.


By David Mateo with 6 comments

domingo, noviembre 11

¡¡20.000 visitas!!

Noche de fiesta, que diría Jose Luis Moreno, hemos superado las 20.000 visitas. Gracias a todos los que posteáis habitualmente y a los lectores que diariamente os dejáis caer por estos lares.

Y para celebrarlo, las fotos de los libros de Festín de cuervos que le han escamoteado a Alejo Cuervo y que ya se pueden encontrar en Barcelona:


Fotos pilladas en Fantasymundo.

Anticipo: mañana la crítica de Elizabeth: la edad de oro o "Manué, cuando veas la costa de Inglaterra ni se te ocurra echá er ancla que nos tiran barcos kamikaces".

By David Mateo with 7 comments

viernes, noviembre 9

Columna de Sedice: El cuento dentro del cuento

Echando el higadillo pero al final llego a mi cita semanal con las columnas de Sedice. Hoy toca desgranar las últimas páginas de La sombra del viento y los recursos estilísticos que engloba la novela en apenas cincuenta o sesenta páginas. Todo un portento narrativo del flashback.

Ayer, leyendo las últimas páginas de «La sombra del viento», la exitosa novela de Carlos Ruíz Zafón, me encontré de bruces con un pasaje de la historia que me pareció extremadamente sorprendente en el ámbito literario. El cuento, dentro del cuento, que a su vez está dentro de otro cuento y que acaba estando en el interior de un último cuento. ¿Qué cómo es eso? Voy a intentar explicarlo un poco más despacio y de forma más concisa, sin entrar en destripes innecesarios pero citando momentos de la obra que ayudará a quienes la hayan leído a hacerse una idea de a lo que me refiero, y a los que no la hayan leído todavía a comprender por donde van los tiros.

«La sombra del viento» es una novela que discurre entre dos líneas temporales: la de Daniel, el protagonista, situada entre 1945 y 1956, y la de Julián Carax, un misterioso escritor que tuvo que afrontar una vida trágica quince o veinte años atrás y cuya pista el protagonista se empeña en seguir a lo largo de la novela, reconstruyendo su pasado. Bien, hay un punto en la última parte del libro, en la que Daniel recibe una carta de un personaje llamado Nuria Monfort y el autor, es decir, Zafón, propone un mega-flashback de treinta años atrás (más o menos lo que hace a lo largo de toda la novela cada vez que quiere referirse a Julián Carax y su agitada vida).

Como siempre, para leer el resto, al enlace.

Por cierto, acojonante el exceso de testiculina de algunos directores de ezines ante la aparición, sorprendente e inesperada, del nuevo concurso de moda en el fandom: I Premio de las Editoriales Electrónicas. Nadie sabe de dónde viene, de dónde sale la pasta o quién ha convocado a quién. Algunos todavía lo están flipando al ver su nombre en la lista de patrocinadores del premio, otros han pillado tal rebote que si los egos tuvieran que meterse en los pantalones, las costuras reventarían. Hay veces que estas cosas suenan a chiste y con toda la razón del mundo.

By David Mateo with 6 comments

jueves, noviembre 8

NOCTE - Asociación de escritores de terror

El pasado día 3, durante la Hispacon, se presentó NOCTE, una asociación que pretende ser un lugar de encuentro para los escritores que tenemos afición por el género del terror y de lo macabro. La amable invitación de sumarme a este proyecto vino de la mano de David Jasso y del polifacético Santi Eximeno.

Foto vilmente robada a Emilio Bueso de la presentación de NOCTE en la Hispacon.
En la mesa los sospechosos habituales: Ismael, Jose María, Alfredo, David, Emilio y Juan.


Entre la gente que compone NOCTE se encuentra un buen elenco de autores que sentimos predilección por este género y, en mayor o menor medida, solemos cultivarlo en nuestros escritos. En nuestras filas contamos con gente como: Alfredo Álamo, Emilio Bueso, Sergio Mars, Ismael Martínez Biurrun, José María Tamparillas, Juan Díaz Olmedo, Marc R. Soto y nuestra socia de honor: Elia Barceló (si me dejo a alguien, pido mil disculpas y prometo hacer penitencia). Todo un elenco sangriento, bien representativo de las modas, usos y tendencias por donde se mueve la literatura más terrorífica de nuestro país.

Espero, dentro de poco, poder dar más NOCTEcias (perdón por el chascarrillo) de nuestra asociación. ¡¡Larga vida a NOCTE!!


By David Mateo with 1 comment

miércoles, noviembre 7

A escribir en valenciano

Que triste, oiga, toda la vida pensando que escribir una novela juvenil/infantil en valenciano podía ser la panacea y, de golpe y porrazo, vuelta a la realidad: las tiradas de las novelas juveniles escritas en nuestra lengua no superan los 1.000 – 1.500 ejemplares. Es más, en la mayoría de los casos, a no ser que ganes un concurso (y creo que a estas alturas no hace falta explicar cómo funcionan los concursos) no hueles ni el anticipo. Es decir, las principales editoriales valencianas liquidan al cabo del año.

La única excepción es Bromera, pero muchos de los que pululan por esto blog ya sabemos cómo se las gasta Bromera: o ganas un concurso literario (con lo que debes batirte el cobre con las plumas recalcitrantes y charanguistas de levante) o ya has begut oli, que dirían los catalanes.

Tuve la oportunidad de aproximarme al mundo de la edición en valenciano anoche, compartiendo mesa y mantel con Pep Castellano, autor de Castellón con una envidiable trayectoria dentro de la literatura juvenil en nuestra Comunidad. Me resultó curioso encontrarme con el mundo literario que se gesta en mi propia casa porque, a pesar de que está a la vuelta de la esquina, es casi inaccesible. Es más, existe un abismo entre la propia literatura juvenil escrita en castellano, como es el caso de SM o Edebé y las editoriales que se dedican a la literatura juvenil escrita en valenciano. Son dos mundos completamente diferentes… y casi mejor no los comparemos con el de la literatura fantástica porque es como para desquiciarse.

Hay veces que hablar con un autor adscrito a otros géneros literarios es como hablar con un marciano. Aunque en esencia el oficio de escritor es el mismo (todos tenemos las mismas neuras, los mismos pensamientos, las mismas inquietudes, el mismo oficio), a la hora de mover la obra, a la hora de negociar con editores, debes utilizar estrategias que en absoluto son comparables. Huelga decir que los editores de fantasía son de Marte y los editores de literatura en valenciano son de Venus.

En resumidas cuentas, si tuviera que escribir una novela juvenil en valenciano hoy en día me lo pensaría mucho, pero que mucho mucho mucho. La lucha para entrar en el mercado de libros en lengua valenciana es enconada y ya se gastan bastantes energías bregando en este santo mundillo nuestro para ampliar o dirigir las miras hacia otros pastos cuya rentabilidad va a ser similar a la de la literatura fantástica.

Virgencita, virgencita, que me quede como estoy.

By David Mateo with 4 comments

lunes, noviembre 5

Mesa redonda en Castellón de fantasía

Por cierto, antes de que me enrolle con otras chorradas y no suba lo que es verdaderamente importante (que es un hábito bastante usual en mi vida cotidiana), el próximo jueves, 8 de Noviembre, en Castellón, en el Salón de Actos de Castalia Iuris:

La lucha de escribir literatura fantástica en España

Un servidor ha sido invitado junto a Jose Miguel Vilar (maestro de ceremonias), Juanmi Aguilera y Emilio Bueso. El acto se celebrará a partir de las 19:00 horas.

Castalia Iuris está en Pza.Cardona Vives, 10-sótano. Pues ale, avisados quedáis todos, que esto es gratis y encima dentro se está calentito. No me seais perraganes e id todos. Nos vemos los caretos en Castellón.

By David Mateo with 6 comments

A cuatro manos...


Lo he intentado un par de veces: relatos cortos, menos cortos e incluso un libro con mi buen amigo David Jasso y, tras numerosos intentos, debo admitir que pocas veces el trabajo ha llegado a buen puerto. La última ocasión que hice el amago fue con David Jasso, como ya he mencionado antes, pero traté de hacer algo imposible (al menos para mi limitada mente de autor): escribir dos libros a la vez. No lo logré y eso que escribir con Jasso es una delicia y un auténtico honor. Aunque creo que la culpa fue mía, embarcarme en un proyecto que debido a la tarea acumulada se me iba a hacer cuesta arriba. Perdóname, amigo Jasso, pero que sepas que tenemos una deuda pendiente.

El caso es que paralelamente a las novelas, cierta editorial nos ha encargado un proyecto bastante estimulante y he empezado a trabajar con una escritora: Anabel (creo que ya la he mencionado anteriormente por este blog). Resulta una delicia embarcarse en esta clase de proyectos cuando la cosa funciona. Las ideas fluyen rápidamente, los puntos en común se encuentran en seguida, la lucha de egos queda en un segundo plano (sí, de verdad, palabrita del niño Jesú) y, además, no se produce desgaste intelectual porque realmente no estás involucrándote en una historia, sino que estás redactando un ensayo; eso sí, buscando el tono coherente y el estilo más agradable para que los textos fluyan ante el lector de manera adictiva y rápida.

Este bautismo de ideas, esta forma de trabajar tan amena, ha provocado que mi idea de escribir a cuatro manos haya cambiado. Cuando te involucras en una historia, el chip argumental debe estar en marcha casi las 24 H. del día (sí, como las farmacias de guardia). A mí el argumento de las novelas suele absorberme, los personajes cobran vida, incluso la acción que estás narrando en ese momento se te incrusta en la parte del cerebro que permanece siempre despierta en el subconsciente, en un plano inferior, y comienza a repetirse una y otra vez, una y otra vez… más o menos como la canción del verano. En cambio, en un ensayo perfectamente planificado, el chip creativo lo enciendes y lo apagas cuando te da la gana (al menos en mi caso) y eso te permite enmarañarte en otros asuntos y continuar escribiendo sin que tu cerebro sufra un esguince por saturación creativa.

A día de hoy, el libro que llevo entre manos va viento en popa y, además, junto a Anabel estoy desarrollando un segundo trabajo que va a más y no entra en conflicto con las pajas mentales que escribir una novela conlleva para un autor. Cuando nos ponemos delante de un ordenador (el tandem fantástico de la muerte que te cagas) fluyen las ideas fácilmente y existe esa complicidad necesaria para entrelazar argumentos y redondear conceptos. Parece que al final mi novela saldrá adelante (al menos en lo que se refiere al trabajo de escritor… luego comenzará la brega por publicarla, pero eso ya es otro cantar… ¿a algún editor le interesa una novela de terror ambientada en Valencia?), pero lo que más me entusiasma es ver que al fin soy capaz de desarrollar un trabajo a cuatro manos sin dejar con el culo al aire a mi compañero y eso da una paz interior y una satisfacción difíciles de explicar.

OTRAS COSAS QUE SE PUEDEN HACER A CUATRO MANOS

Una capea:

Tocar el piano:


Un masaje:
Operar:


Tocar la guitarra:

Currelar:

Y, por supuesto, el deporte nacional en España:


¡¡Hacer el tonto!!

By David Mateo with No comments

sábado, noviembre 3

Más Tajundra.

Nueva tira de Tajundra en Sedice:

¡¡Que la disfruten con una sonrisa en los labios!!


Os recordamos que se ha abierto el blog de Tajundra la Moños:
¡¡Disfrútalo ya!!




By David Mateo with No comments

viernes, noviembre 2

El cimmerio regresa...


¡¡Ya era hora, por Crom!!

Y para los que tenían ganas de ver las Dragonlance animadas, ya está disponible el primer trailer. Eso sí, vaya mi pésame por delante.




By David Mateo with 3 comments

Va de niños...

Mi columna de esta semana en Sedice trata sobre mi experiencia en ese magnífico e inexplicable universo que envuelve a los niños y sobre las consecuencias que ocurren cuando choca con el universo de la fantasía. Dos años de experiencia y unos cuantos talleres a la espalda me han revelado que la fascinación que ellos sienten hacia esa cosmología maravillosa se refleja en un lugar concreto de su rostro. ¿Dónde? Pues empezad a leer…


En la sonrisa del niño está el sentido de la vida, la esperanza del futuro y la satisfacción de un trabajo bien realizado. Cuando un niño te mira a los ojos y abre mucho los suyos, es muy fácil dejarse llevar por una fuerte sensación de deleite y complacencia que te hace orbitar hacia otros mundos localizados a miles y miles de años luz. Es la faz de la inocencia, el sentido de la sorpresa desmesurada, la convulsión del éxtasis y del placer llevados a su máxima expresión. Por eso me encanta trabajar con ellos y transmitirles ese sentido de la maravilla que mi amiguete Juanmi Aguilera tanto menciona en sus ponencias y tan bien refleja este fastuoso universo que es la literatura fantástica.

La experiencia me dice que la fantasía es el mejor vínculo para enganchar a un niño y mantenerlo pegado a la silla con los cinco sentidos clavados en ti. Hablarle de hobbits, de dragones, de elfos, de naves que surcan las estrellas, de piratas que abordan barcos fantasmagóricos, de almas en pena que vagan por los pasillos de un castillo encantado es la mejor manera de captar su atención.

Para leer el resto, ya sabéis, al enlace.

By David Mateo with 2 comments

jueves, noviembre 1

Perdidos en Jacob, la Teoría Otomo

Durante todo este tiempo he escuchado muchas, muchas, muchas teorías sobre la serie Perdidos y, puestos a divagar, me molaría exponer la mía. Aunque digo desde ya que en realidad la teoría no es del todo mía, sino que se basa en los fundamentos del germá Juanmi Aguilera, que me parecieron que se adaptaban al argumento de la serie como anillo al dedo. Servidor lo único que ha hecho ha sido concretarlos un poco más.

Las fichas del ajedrez caen consecutivamente. Comienza el baile. Casualidades.

De eso estamos hablando, de casualidades. Detengámonos a analizar esa retahíla de casualidades que concretan los primeros pasos de esta teoría. La serie se compone de flashbacks que van uniendo los destinos de los protagonistas. Es decir, el padre de Locke, Anthony Cooper, es el detonante de que los padres de Sawyer (o James Ford, como ustedes prefieran) se suiciden. Jack Shephard opta por salvar a su mujer y provoca, involuntariamente, la muerte del padre de Shannon y Boone. Jack y Claire son hermanos porque al padre de Jack se le ocurrió ir a Australia a echar una canita al aire. Hugo Reyes, debido a su problema de obesidad, provocó el hundimiento de la pasarela del barco en el que viajaba el marido de Libby, y ambos acabaron cruzándose en el sanatorio mental donde ingresó Hugo. Casualidades que se concretan en el Oceanic 815 cuando todos los implicados se reúnen y sufren el accidente sobre un punto indeterminado del océano y van a parar a la isla.

Y en ese momento se produce la madre de las casualidades, es decir, cuando el vuelo de nuestros protagonistas surca la isla, Desmond Hume decide abandonar la escotilla (y su responsabilidad con la barrera que protege la isla) y opta por seguir los pasos de Kelvin. Consecuencia: Oceanic 815 a tomar por culo y todos los protagonistas, señalados por encuentros involuntarios, han llegado a la isla. Es en ese momento cuando parece que todo este tinglado empieza a oler a chamusquina y uno piensa que quizás, y sólo quizás, tras la casualidad haya una mano negra y que el destino los haya elegido para hacer algo en la isla.

Teoría Otomo.

Ojo, que van espoilers de la tercera temporada.

La isla parece dotada de vida propia. Los personajes la perciben, los miembros de la iniciativa Dharma mandaron varios equipos para explotar y experimentar con los “yacimientos” psíquicos que expele la isla, se producen visiones, espejismos, aquellos que tienen poderes sobrenaturales (sí, estamos hablando de Waaaaaaaalt) los desarrollan hasta límites insospechados, incluso la isla parece curar a varios de los protagonistas o a aquellos que la isla considera que son indispensables para sus planes o, simplemente, son buenos y no representan una amenaza para ella, es decir Rose.

A estas alturas, queridos lectores, la providencia o la casualidad no parecen elementos arbitrarios en el destino de la isla. Más bien parece que alguien se esconde “tras la cortina” y maneja a su gusto el destino de los personajes, llegando a ahondar en su pasado y escogiéndolos por un motivo que, aun hoy, se me escapa. ¿Y quién es ese hombre? Aquí está la clave de mi teoría (o la de Juanmi, para ser más exactos). ¿Recordáis Akira, el magistral manga/anime de Katsuhiro Otomo? Pues para un servidor, Perdidos no es más que una adaptación libre y engañosa de esta película. Para los que no la hayáis visto, Akira trata sobre los experimentos genéticos realizados sobre un niño cobaya potencialmente desarrollado a nivel psíquico y cuya eclosión derivó en la destrucción Tokio a finales de los 80. Akira representaba el inicio y el fin. El desarrollo máximo de la matriz humana. Ostentaba la capacidad de cambiar la realidad, de mutar los elementos con su poder, de alcanzar metas sobrehumanas que cualquier mortal jamás haya podido imaginar.

¿Y quién es Akira en Perdidos? La isla o Jacob; es decir, Jacob es la forma humana que adquiere la isla para presentarse ante John Locke y ante Benjamin Linus en esa cabaña perdida en medio de la selva. La primera vez que John Locke se encuentra con Jacob (vamos a llamar a la isla a partir de ahora de este modo) se desvela bajo la forma de ese tentáculo neblinoso que arbitra quién debe prevalecer. Jacob (cuya mentalidad preveo debe ser la de un simple niño) analiza a los náufragos del Oceanic 815 y decide, mediante una lógica infantil, quién debe vivir o quién debe morir porque es bueno o malo, o es una amenaza para sí mismo (¿y si no ahí tenéis el ejemplo de Mr. Eko?). Jacob quiere a Locke y ya, en la primera temporada, se le revela como algo maravilloso, una visión contraria para aquellos que lo ven como un monstruo y que el propio Jacob los juzga como amenaza.

Los hostiles o, mejor llamémoslos, la línea de defensa de Jacob

Jacob, perdido en mitad del océano, escondido tras una fachada ignota, necesita protección. Es justo en ese momento cuando aparece la Iniciativa Dharma (la primera expedición, no la de Benjamin Linus) y comienza a hacer sus indagaciones en la isla. Jacob, que se siente amenazado (más tarde veremos por qué) inmediatamente se hace con el control de los primeros refugiados y los pone bajo su servicio. Así nacen los hostiles que supondrán el expolio de futuras expediciones de Dharma.

Es en una de esas expediciones cuando aparece un niño con un poder mental que defiere del resto de los hombres que hasta ahora han pisado la isla: Benjamin Linus, nuestro Tetsuo particular. Jacob siente cierta inclinación por los niños, probablemente porque él mismo sea un niño o sufra el síndrome de Peter Pan (y la prueba se constata ante el interés que sienten los Otros por capturar a los hijos de los náufragos de la cola del avión que más tarde utilizarán para comunicarse o mediar con el propio Jacob). Es más, Ben comienza siendo una especie de ángel guardián del propio Jacob, pero poco a poco sus intenciones malsanas se van desvelando y el Tetsuo ansioso de poder que lleva dentro lo aboca a actuar a espaldas de Jacob.

En un momento dado, Benjamin Linus trata de desarrollar una progenie desde “el interior” de Jacob, porque de alguna forma esos hijos de nuestro Akira isleño estarían bendecidos por su vasto poder, pero Jacob se rebela y provoca la muerte de las madres que han procreado en la isla (o en su propio seno). De ahí que Benjamin Linus tenga que recurrir a Juliet Burke y a su novedoso método de fertilización. No obstante, Jacob es consciente de que Ben comienza a conspirar en su contra y comprende que este último aspira, de una manera u otra, a hacerse con sus facultades, así que opta por no mover un dedo cuando Ben sufre las consecuencias del tumor cancerígeno en la columna. Por suerte para Linus, la providencial aparición del doctor Shephard acaba salvándole la vida.

Sea como sea, las cosas se han puesto difíciles para Jacob. Su pupilo, Ben se esconde tras un doble juego incomprensible, Locke (el que parece va a ser la antítesis de Linus) no acaba de comprender el verdadero significado de la isla y no encuentra su rol en esa partida de ajedrez que propone el propio Benjamin y, tras la caída de la barrera magnética al final de la segunda temporada, entra en juego la mayor pesadilla del Jacob: sus creadores y el motivo de ese exilio auto-impuesto.

El inicio de todo.

¿Quién creó a Jacob? ¿Por qué decidió huir y se camufló bajo el aspecto de una isla perdida en mitad del océano? ¿Por qué necesita de los hostiles? La respuesta está en sus creadores, la verdadera amenaza de Perdidos. Me inclino a pensar que tras toda esta cortina de humo se encuentra la mano negra del gobierno norteamericano, que desarrollaron el poder de Jacob hasta límites insospechados para convertirlo en un arma. Aunque también cabe la posibilidad de que tras todo este tinglado haya una fusión de grandes multinacionales dedicadas a la investigación genética: ¿Charles Widmore e Industrias Widmore? ¿El padre de Sun y su misteriosa corporación? Si es este último quizás el hijo que Sun tiene en su vientre pueda ofrecernos algunas respuestas, ya que ha sido concebido en la isla.

No obstante, la estabilidad de Jacob ahora peligra. Nuestro Akira isleño, a través de Walt, le advierte a Locke que le queda trabajo por hacer e impide que se suicide. Locke se arma con una pistola y mata a sangre fría a Naomi, la inesperada invitada de última hora que pertenece a la facción misteriosa que aguarda en el barco que se encuentra en las inmediaciones de la isla. Pero ya es demasiado tarde. Jack ha destapado la caja de Pandora y ha hecho una invitación formal a los creadores de Jacob para que desembarquen en la playa, probablemente ahora la caza del hombre que se encuentra tras la cortina se vuelva más violenta y desgarradora y comiencen a desvelarse los motivos por los que Jacob ha escogido a los ocupantes del vuelo 815.


Si la cosa es así, la cuarta temporada de Perdidos puede ser uno de los eventos televisivos más impactantes de los últimos tiempos.

By David Mateo with 8 comments

    • Popular
    • Categories
    • Archives