
El ochenta por cien de los presentes seguro que nos los pasaríamos follando como locos (y el otro veinte por ciento intentándolo), pero al pobre Ale (protagonista del film) no le va a dar tiempo ni a eso. Porque la película no plantea una trama construida a partir del impacto del meteorito. El advenimiento del armagedón queda como telón de fondo y el verdadero argumento plantea una historia de género negro, cruda y bizarra a no poder más, en la que el paisaje desértico de Andalucía y el pueblecito de

Ale, junto a su madre Rosa, y sus cuatro sobrinos deben resistir como numantinos el acoso de un asesino de niños: el Soro, no confundir con el reputado torero. La vida del Soro y del hermano de Ale se cruzó en un momento determinado de su pasado y deparó terribles consecuencias que han acabado por hundir la vida de Ale. En estos tres días, nuestro protagonista tendrá que resolver el rompecabezas de su pasado mientras trata de salvaguardar la vida de sus sobrinos.
Puede que no sea un argumento excesivamente complejo, pero la inminente caída del meteorito provoca que cada escena se vuelva oscura y obsesiva. Que el ambiente que se respira en

Victor Clavijo está impresionante en su actuación. El pobre Ale se va autodestruyendo conforme los días avanzan y el final de su mundo se avecina. Es un individuo marcado por su pasado, ingrato y perdedor, dejado y malhablado, que vive en uno de esos pueblos que no dan la más mínima oportunidad. Su madre, Rosa, es una mujer adusta de firmes convecciones. Espartana y preocupada hasta lo indecible por su familia. Ante la inminente caída del meteorito y recelosa por el advenimiento del Soro, deja todo cuanto tiene para acudir en ayuda de sus nietos.

La película merece una oportunidad. Sigue la línea que ya han comenzado otros directores con fenómenos como REC o El orfanato. En esta ocasión, Javier Gutiérrez se vuelca en el género negro, pero el elemento fantástico está ahí, presente en cada fotograma de la historia, y es precisamente ese elemento fantástico lo que convierte a la película en un cuento opresivo que engancha desde el principio hasta el final.
Lo mejor de todo es que se empiece a crear toda una industria hispana de cine de género, con todas las oportunidades que eso incluye.
Exacto, eso es lo que quería resaltar al principio de mi entrada. Se abre un abanico interesante en el que los diferentes subgéneros de la fantasía están representados. Si hacemos un poco de recuento hemos visto la fantasía del Laberinto del fauno, el terror sobrenatural de El orfanato, el horror pasado de vueltas de REC, o el escenario futurista de La hora fría. Entre otras. Esto comienza a dar buenas vibraciones.
Ya era hora. Esto es algo muy significativo, sobre todo si los escritores consiguen que alguno de sus libros llamé la atención de algún nuevo director.
Sería fantástico.
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