Tengo amigos que, conscientes de lo mal que llevo los abusos de ciertas editoriales hacia los autores noveles, no dudan en hacerme cómplice de sus desdichas. En este caso, no voy a meter el dedo en la yaga y voy a tratar de mantener un tono moderado. Los editores son nuevos en esta plaza, tienen derecho a equivocarse, están a tiempo de rectificar y esquivar este tipo de situaciones, así que voy a obviar los nombres de los implicados.
Desde que apareció esta editorial, a muchos nos ha dado el tufillo de que nos encontrábamos ante una empresa de coedición y autoedición. Tengo un amigo, Juanjo, que lo expresaba en estos términos durante una quedada: «seguro que estos son los típicos que publican a autores consagrados y a los mindundis nos hacen pagar para publicar.» Para mí no es la fórmula adecuada de publicación. Es decir, soy consciente de que el mercado editorial está mal, que la literatura de género no acaba de despegar y que está a punto de sobrevenir una crisis del libro (ojo, eso no lo digo yo, sino lo he oído en boca de diferentes editores), por lo tanto las pequeñas editoriales tratan de encontrar nuevas fórmulas de autofinanciarse. Es lícito que entre esas nuevas fórmulas esté la de la autoedición y coedición. Me consta que es un negocio que da dinero, sale rentable y puede ayudar a sostener el pasivo de una sociedad. Lo que ya no es lícito es buscar carnaza entre gente que no es consciente de dónde envía su trabajo.
Parnaso es el ejemplo más claro de cómo debe actuar una buena editorial y de cómo se hacen las cosas bien. Victor y Gabriella tienen dos sellos editoriales: Hipocampo y Vórtice. Vórtice está dedicado a la edición pura, convencional, es decir: «el autor pone su manuscrito, nosotros la pasta para sacarlo adelante». Hipocampo, en cambio, es la empresa de autoedición; cuando un autor envía su libro ya sabe en dónde se mete. Ábaco hacía algo parecido, anunciaba en su web la parte editorial y la parte de autoedición. ¿Quién puede reprocharle algo a un pequeño editor que hace el sobreesfuerzo de publicar una novela —con los pocos medios que tiene a su alcance y compitiendo con grandes brontosaurios editoriales— y necesita disponer de sus propios medios de autofinanciación?
El gran problema es cuando existe autoedición y coedición encubierta y uno se lleva el gran chasco de su vida. Entonces la noticia corre como la pólvora y todo el mundo gira las miras hacia ese nuevo proyecto editorial (y casos ya hay tantos que a estas alturas no vale la pena citar ninguno). ¿Es que los editores aun no son conscientes de que este mundillo es un pañuelo y en cuanto salta la noticia, noveles y no noveles, nos enteramos de todo?
Cuando mi buen amigo quiso hacerles ver esta circunstancia, el editor de turno, supongo que en un momento de enajenación transitoria (al menos eso quiero creer), le respondió con la siguiente frasecita:
En todo caso somos nosotros los que hemos perdido tiempo y esfuerzo con tu obra.
Vamos a ver, alma de dios, comienzas diciéndole al autor que: la obra ha despertado interés y que estáis dispuestos a coeditar. Más o menos, el email de respuesta es el siguiente:
Después de dar prioridad a su obra por el interés despertado en nosotros, desde NOMBRE DE LA EDITORIAL nos complace comunicarle que estamos interesados en coeditar
XXXXXXXXXXXX
Tras un exhaustivo análisis, el Departamento de NOMBRE DE LA EDITORIAL ha decidido aprobar su manuscrito para su futura publicación. Adjunto le enviamos el presupuesto de coedición.
Quedamos a la espera de recibir noticia.
Voy a pecar de pardillo y voy a pensar que esto no es un email tipo que se remite a todos los autores que envían su novela, en el que X es una variante sustituible por el nombre propio del libro. Pensemos que la novela de mi amigo es, efectivamente, una novela interesante para su publicación y que merece una oportunidad. Sea como sea, ¿cómo se puede tener la santa geta de decirle a un autor que ellos han realizado UN ESFUERZO y HAN PERDIDO TIEMPO a la hora de llevar a cabo la función básica de una editorial que va dándosela por los foros de ser el nuevo enclave de la literatura fantástica patria? Por favor, cuiden un poco las formas. Si en un futuro próximo todo les va bien (desde este blog les deseo todos los parabienes posibles, que crezcan, vendan millones de ejemplares y se conviertan en otra gran editorial de género fantástico) se van a cansar de invertir esfuerzo y tiempo en la lectura de originales. No olviden jamás que el principal recurso de una editorial es el escritor, por lo tanto, menospreciarlo, vituperarlo o burlarse de él conlleva traicionar los valores fundamentales del buen editor. Servidor, que conoce y aprecia a la mayoría de los editores de género fantástico de España, jamás ha recibido un mal comentario de ellos, ni siquiera cuando era un desconocido. Ni los editores más modestos, ni los editores de las grandes editoriales tratan mal a los autores que remiten sus obras. Las formas son fundamentales (y más cuando te recriminan un error cometido y que atañe a la publicación del libro, es decir, el hecho de que tengas que PAGAR para publicar), así que cuiden un poco sus respuestas porque el error, en este caso, no es del autor, sino de ustedes por no anunciar convenientemente sus fórmulas de publicación.
Bueno, vamos a otro extracto de la conversación:
Respetamos que no estés a favor de la coedición (en todo caso somos nosotros los que hemos perdido tiempo y esfuerzo con tu obra), pero tengo que pedirte que no nos compares con otras editoriales que lo que se dedican es a estafar a los autores, cobrándoles cifras exageradas sin que éstos reciban beneficios, o engañándoles sin ningún tipo de pudor con falsas promesas, mala distribución, etc.
Hombre, cuando sacas una coedición y no pagas al autor ya es un acto hasta delictivo y penal. Conozco muchas editoriales que se dedican a la autoedición o coedición de manera encubierta, pero que encima no paguen al autor… ya me parece el colmo. ¿Falsas promesas? ¿Mala distribución? Eso ya es harina de otro costal. La mala distribución la padecen hasta las editoriales consagradas. Supongo que mi amigo habrá tomado buena nota para ver qué tal distribuye este nuevo sello. Es más, si yo depositara mi confianza en ellos y me decidiera a pagar y a distribuir mi obra con esta editorial, tras esta declaración de intenciones tan osada, estaría muy al loro de dónde y dónde no está el libro.
Mi amigo: Desde el momento en que contempláis este tipo de modalidad contratual sois una editorial de coedición, no exclusivamente de coedición, pero lo sois. Editoriales de género patria como Sirius o AJEC publican tanto a nóveles como a consagrados y no por ello les ofrecen a los primeros coedición. Otras como Parnaso distinguen perfectamente su línea de edición de su línea de autoedición. Yo a eso le llamo transparencia.
Editor: Te equivocas en muchas de las cosas que dices con respecto a otras editoriales que nombras.
Mi amigo: Decir que me equivoco respecto a las editoriales que menciono sin decir porqué no es decir gran cosa. Sí que puedo añadir que varios autores que publican en ellas son buenos amigos y que no hablo por hablar.
Ahí, ahí, fomentando el buen rollito con la competencia. Si es que no hay nada en este mundo como ser torerillo, sin saber exactamente a qué clase de miura te enfrentas. Y si no que se lo digan a las víctimas de Manchita.
Debo decirte que no somos una editorial de coedición. Otra cosa muy distinta es que contemplemos la coedición como una posibilidad de publicar aquellas obras de autores noveles en las que, inicialmente, no podemos invertir el 100% de los elevados recursos económicos que se necesitan para sacar un libro al mercado, teniendo en cuenta, además, el elevado riesgo que eso supone.
Del mismo modo, estamos trabajando para publicar obras de autores de reconocido prestigio internacional que, por supuesto, no van a coeditar, con el objetivo de aunar dentro de una misma colección a autores noveles y consagrados, con todos los beneficios que ello supondrá para los noveles, cosa que no hace ninguna editorial de coedición.
¿Lo ves, Juanjo? Duda resuelta, al final va a ser que sí. Es decir, los guiris gratis y el grueso de los españolitos a soltar la pana y sostener la empresa. Si es que los españoles tenemos los cojones como pelotas de baloncesto. No sólo rentabilizamos nuestras obras vendiéndolas a familiares y amigos, sino que encima pagamos los derechos de autores internacionales. Ole, ole y ole la furia española, que con la selección no pasamos de semifinales pero en el terreno literario nos follamos hasta la Pantoja.
En fín, que el planteamiento que hace el editor está muy bien. Muy sesudo, muy realista, muy calculado, pero eso mismo podría leerse también en los foros y en las páginas web donde se anuncia esta editorial. Ya que el editor lo comenta de una manera tan concisa y sucinta en un email de respuesta a un autor, como si fuera lo más natural del mundo, ¿por qué no expresarse en estos mismos términos en los anuncios publicitarios? Si no pasa nada, ¿no? Se está realizando una exposición lógica de los hechos. ¡¡Hagámoslo público!!
Además, a los noveles también les ofrecemos ediciones si estamos seguros al 100% de apostar por él, cosa que no ha ocurrido con tu obra. De hecho, ya estamos trabajando en la publicación de una novela de autor novel en forma de edición. Por eso no aparece que somos de coedición en la web y si invertimos tiempo y esfuerzos por ello en algo que no tiene al final recompensa es nuestro problema.
Es decir, que la obra que en un principio era tan buena, ya no lo es tanto. La fórmula de coedición se presenta para el material de segunda mano. Me pregunto si esta aseveración se habría hecho tan a la ligera si mi amigo hubiese estado dudoso y hubiera pedido un informe literario sobre su novela.
No entiendo tu postura. Si en lugar de la coedición que te hemos ofrecido te hubiéramos dado la negativa a publicar tu obra, te hubieras quedado tan tranquilo y ya está.
Pues sí. Supongo que este editor vivirá en otra galaxia pero, desgraciadamente, la situación del mercado actual es la que es y el rachazo está a la orden del día. Vamos, que a estas alturas de la corrida ningún autor novel va a saltar desde un puente por recibir un documento tipo que ponga: «Tu obra nos parece muy interesante, desgraciadamente en estos momentos no tiene cabida en nuestro plan editorial.»
Encima que vemos otras posibilidades para facilitar la publicación de tu obra, la tomas con nosotros, acusándonos de estrategas y de que nos atengamos a las consecuencias.
De verdad que no lo entiendo. Si no te interesa, como es el caso, pues lo rechazas como has hecho y ya está. Lo demás creo que sobra.
No es mi intención el enfrentarme contigo, ni tengo intención de responder más correos porque esto no lleva a ninguna parte. Simplemente quería que supieras que no te entiendo y que siento si te hemos ocasionado alguna molestia, cosa que no pretendíamos en ningún momento, ya que, aunque no lo creas, todo lo que estamos haciendo es con la mejor de las intenciones.
Esto es lo que más jode de este mundo editorial tan castigado: la falta de moral. La situación actual esta tan estropeada que los editores se dedican a plantear un juego moral lleno de trampas y engaños. Ustedes no están planteando una fórmula de publicación convencional (fíjense si es tan atípica que no la mencionan en su página web), por lo tanto no pueden confundir los sentidos del autor novel con aseveraciones victimistas del tipo: «no te entiendo», «simplemente quería que supieras», «publicación alternativa», etc etc… No, es que así no se juega. Si ustedes se anuncian como editorial al uso, son una editorial al uso, ni coedición, ni autoedición, ni Perico el de los Palotes. Lo que sucede es que en este santo país los valores editoriales y las fórmulas de edición se están enrevesando tanto que se está creando un caldo de cultivo para que los trileros de las palabras saquen provecho de ello. Y no quiero decir que esta editorial sea perniciosa. Prefiero pensar que son editores noveles y que han metido la pata, pero, por favor, sean un poco más contemplativos. Si todos sabemos que los editores lo tienen muy chungo y alabamos la osadía de aquel que se pone el antifaz del zorro y se lanza a la aventura de la edición. Pero igual que los autores asumimos esa faceta, los editores deben comprender que los escritores también lo tenemos muy mal y con artificios y jugarretas semejantes no vamos a ningún sitio.
Personalmente me sentiría muy mal si la aparición de una nueva editorial se viera eclipsada con casos como éstos. Estoy seguro de que todos aprendemos de nuestros errores y que la conversación que mi amigo y este editor mantuvieron ayudará a que las posturas se aproximen, el editor tome buena nota de sus errores y no vuelva a lanzarse a la piscina sin comprobar si hay agua dentro.