
Creo que ya lo dije una vez: hay libros que, desde el primer día que oyes hablar de ellos, los amas con la misma intensidad que si los hubieras escrito tú. Aparecen en una conversación casual, compartes comidas con su autor y mientras tú le cuentas los entresijos de tu novela, él te corresponde con los entresijos de la suya. Sufres mientras escuchas lo mucho que cuesta sacarlo adelante, lo mal que lo pasan los autores mientras zozobran por el incierto horizonte del panorama editorial… aun así sabes perfectamente que ese libro, al contrario de muchos otros, sí que llegará a buen puerto. ¿Por qué? Simple y llanamente porque detrás de esos libros hay escritores contrastados, que valen para la guerra y tienen tras de sí una carrera que los avala.
José Miguel Cuesta y José Rubio nacieron para ser escritores. Se les ve, se les huele, se les percibe. Tienen pose en una mesa de presentación, son agradables, tienen un discurso interesante, pero sobre todo: hacen buenos libros… divertidos, que en estos tiempos es lo más importante.
Pero yo creo en algo que supera esta máxima y es el buen oficio del escritor. El novelista que tiene pericia es capaz de combinar un plato con ajo y vainilla y que sepa a gloria en el paladar del mayor gourmette. «Sol de misterio» es una gran novela y como tal se reivindicó ayer: ante mucho público… no… ante muchísimo público, tanto que servidor, que estaba en primera línea, volvía el cuello y sólo veía cabezas. Los libros se agotaron en la Fnac, tuvieron que reponer dos veces, escarbamos en la estantería para satisfacer a una señora que andaba buscando desesperada libros para su vecina, hermano, cuñado o Dios sabe quién. ¿Y qué puedo decirles al respecto? Que alguien que ha sufrido con estos autores la trayectoria del libro, se siente muy emocionado al ver la aceptación que produce entre la gente.
Lo mejor de ayer:

—José Rubio en la presentación… soberbio. Y que no se me enfade José Miguel Cuesta, que también dejó el listón muy alto, pero es que este señor es una fuente de sabiduría andante. Hoy por hoy, pocas personas pueden dejarme con la boca abierta al hablar del pasado, pero este señor demostró ayer que no sólo cuenta la historia, sino que la vive con pasión, que cree en ideales, que disfruta zambulléndose en los clásicos. Domina el lenguaje como el orador más ducho y habla de los personajes de la novela y de la ambientación histórica que la envuelve con una capacidad racional que ya quisieran para sí muchos grandes escritores. Y lo mejor, lo más grande, es que lo hace con entusiasmo y eso se percibe en un discurso. Grande, José Rubio, muy grande.
—La gente… mucha gente, muchísima gente. Público entregado. Público que se sonreía con cada anécdota de estos dos autores –aunque las presentaciones de José Miguel Cuesta y José Rubio suelen ser muy divertidas-. Agotaron existencias y hubo felicitación de Quique, el responsable de actos culturales en la Fnac. Sobresaliente en todos los sentidos.
Creo, y es una opinión muy personal, que mucha gente y algunos editores se han equivocado con este libro (y repito: es una opinión muy personal, que no se me enfade nadie). José Miguel Cuesta y José Rubio son dos autores de categoría contrastada: Edebé, Timunmas… Finalistas del Planeta, del Torrevieja, del Felipe Trigo… No se puede pedir más a dos escritores que sufren cada novela, que la viven apasionadamente y que, como tantos otros, merecen recibir algo más. Me voy a despedir con una frase que tantas veces le he dicho a mi entrañable José Miguel Cuesta en esos chinos que nos hacemos de vez en esa replaceta de Justo y Pastor, al lado de su trabajo: Esto tiene que explotar algún día. No sé si será con esta o con la siguiente novela o con la que hace diez… pero estoy seguro que explotará. Simplemente hay que seguir escribiendo libros.
Y yo me lo perdí :-((
Pues ahora voy a ponerte un email porque hay alguien que quiere conocerte :D
Me da envidia. En Valladolid (o cerca) no hay presentaciones de este tipo de novelas ni nada parecido. :(
Ayer llegué tarde de viaje y ya no pude pasar por la Fnac :(
Mucha suerte a José Miguel Cuesta y a José Rubio con el nuevo libro, que seguro podremos comentar pronto.
Estuvo de puta madre. Me motivó muchísimo ver la pasión con que hablaron del trabajo de escritor.
PD: es la primera vez que tengo dos dedicatorias en un libro.
JM
Te has pasado con lo de Jose Rubio. Yo le conozco y no es para tanto.
Firmado Jose Rubio.
:-)
Es que yo soy muy melodramático y me paso en todo: en lo bueno y en lo malo.
No, en serio, enhorabuena.
¡T'as pasao! que dicen en mi tierra, sobre mi.
La verdad que estuvo bien, muy bien. Solamente recuerdo otra tan buena y fue en Zaragoza con "La promesa del almogavar", se montó un cirio magnífico. Quizás dentro de poco hagamos algo parecido en algún pueblo de Valencia con los recreacionistas.
La verdad es que ola "escuela de Valencia" es muy buena escribiendo. Gente de edades similares, provenientes, quizás de lecturas distintas, pero que les une el buen hacer.
¡Salud Valencia!
Bueno David, va siendo hora de pensar en hacer un certamen en Valencia de la importancia de la Copa America pero con escritores, teneis una mina y llena de oro pero ademas gente que lee y compra libros.
Leerte es un placer ya sea bitacora (me gusta mas que blog) o libros porque derrochas la pasion que se echa de menos en otros escritores.
Gracias y un abrazo,
Carlos Soto
Muchas gracias, tanto a Carlos como a Jorge. ¡¡Yo sí que os debo a vosotros, amigos!! Sin vuestro empujoncito nada de esto sería realidad.
Por cierto, no vas desencaminado en eso de la Copa América... puede que... en breve...
Glubs, mejor me callo.
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