viernes, febrero 12

Perdidos: 6ª Temporada

Perdidos se acaba y se disparan los comentarios y las especulaciones… y, por supuesto, las críticas. Y ahora las críticas van a arreciar porque una serie que ha creado tanta expectación, inevitablemente, se le va a exigir el final más maravilloso de todos los finales maravillosos habidos y por haber. Pero seamos claros: los finales suelen ser decepcionantes. Por un lado porque todos tenemos nuestro final en mente y todos jugamos a ser guionistas de la serie. Por otro lado, la trama ha sido tan enrevesada y tan compleja que el final, sin duda alguna, pecará de sencillo.
Voy a ser muy claro: a mí me la trufa.
He disfrutado tanto con ‘Perdidos’ durante estos últimos años que para mí, la resolución más interesante sería dejar el misterio en el aire. Un truco de magia deja de ser mágico cuando se explica. La maravilla pierde brillo cuando se mira con lupa. Para mí, ‘Perdidos’ ha mostrado a lo largo de los últimos años suficientes respuestas como para dejarme harto satisfecho. Hawking, en la estación el faro, nos dio suficiente información para especular sobre las maravillas de la isla. A través de los personajes principales hemos visto la magia de la isla y a través de los ojos de Daniel Faraday nos aproximamos a su lado más hard.
Ahora sólo le pido a los guionistas precisamente lo que nos están dando: una última temporada divertida. Y me importa tres cojones que Jacob sea Jesucristo y el AntiJacob Satán, o que ambos vengan del espacio exterior o de una dimensión distinta… me da exactamente igual. La fascinación que ‘Perdidos’ ha ejercido sobre mí comienza en la primera temporada y acaba en ésta. Son cinco años —con éste seis— enganchado como un idiota a una pantalla del ordenador esperando a que alguien subiera los subtítulos. Y eso, sea cual sea el final de la serie, no tiene precio.
De momento, los tres primeros capítulos siguen generando expectación y vuelven a dejar ese saborcillo divertido y aventurero que adquirió la quinta temporada durante los cinco o seis primeros episodios. Un templo a lo Shangri-La o Shambhala, una fuente de la vida, unos ‘otros’ más corsarios que nunca y una criatura sobrenatural que ha ocupado el cuerpo de uno de los mejores personajes de la historia de la televisión: el pobre diablo de John Locke… ¡¡incluso sale Fumanchú!! Es genial.
Y de fondo el verdadero motor que ha supuesto que la serie siempre estuviera en los primeros puestos de audiencias: los personajes. En ‘Perdidos’, una muerte no es un lastre que te puedas quitar de encima sin pestañear. La muerte de Juliet merece un capítulo completo como lo mereció la de Mr. Eko, la de Boone o la de Shannon. Para mí ahí radica la genialidad de Perdidos: que los guionistas conceden a los personajes el tiempo que necesitan para obtener una despedida a la altura de su rol en la trama.


Por otro lado, tal como vaticiné el verano pasado con mi propia quiniela (¡a la tercera va la vencida!), Juliet con su sacrificio logró crear una nueva línea temporal paralela a la real. Una línea temporal en la que la isla no existe y, por lo tanto, la magia, el misterio y la maravilla de ese lugar yace enterrado en lo más profundo del mar. Tengo la sensación de que al final de la temporada, los supervivientes de esta larga odisea tendrán que decidir entre permanecer en un paisaje extraordinario como su propio universo o desplazarse a otro donde no hay vuelta atrás y la realidad desnivela la balanza frente a la fantasía.


Además, mi instinto me dice que ahora van a jugar con líneas temporales paralelas, así que la explicación de Jacob y de los otros va a ir por ese sentido. Hawking nos mostró en el faro que la isla es un ente que se mueve libremente a través del espacio. En su interior se generan fuerzas ignotas que además de permitir los viajes en el tiempo, permiten la creación de universos paralelos; algo que la pobre Juliet tuvo que aprender a la fuerza. Si en la cuarta fuimos testigos de viajes por el espacio y en la quinta de desplazamientos temporales, ahora toca ver cómo entre las facultades de la isla está la de moverse entre dimensiones. Hemos hecho mil especulaciones sobre el origen de la estatua y hemos dado por sentado que sus constructores eran antepasados nuestros, pero toda esa simbología que rodea a Jacob no cuadra con ninguna que conozcamos. Tal vez Jacob y su opuesto sean supervivientes de una civilización parecida a la nuestra procedente de otra dimensión. Otra dimensión en la que estuviera la isla antes de dar el salto y llegar a nuestro Universo. De ese modo, estos dos seres ancestrales se convertirían en viajeros con unas facultades diferentes a las nuestras y explicarían muchos de los misterios de la serie.


Creo que la clave está en el templo. Igual que había una rueda que al tirar de ella, movía la isla de lugar o permitía desplazarse en el tiempo, el templo es la llave para viajar entre dimensiones. Pero es la isla quién decide donde quiere ir, no sus habitantes, de ese modo llegamos a la intervención de los Otros y su implicación en toda esta historia. Los otros serían los custodios de la isla. Ben y el resto de la banda no son más que meros peones de la propia isla cuyo objetivo es impedir que nadie llegue hasta la fuente de poder que permite los viajes dimensionales, algo que desea el antijacob a toda costa. Recordemos la frase: «lo que más deseo es regresar a mi hogar» y el terror que este ser instiga en los protectores del templo.
Dejando a un lado todas estas divagaciones, quedan muchos enigmas por resolver (la desaparición de Claire, la inmortalidad de Richard Alpert —por favor, que vuelvan los flashbacks y nos remontemos a la época de la llegada de la Roca Negra— o la resolución de los famosos numeritos) y otros enigmas que aún guardo la esperanza que retomen (la búsqueda insaciable de una cura para que las mujeres puedan concebir en la isla, los misterios de Walt o la confrontación entre Richard Widmore y Ben). Sea como sea, la sensación final que uno obtiene de todo esto es que Perdidos generará una reacción semejante a la de Avatar: un producto impresionante que ha logrado subyugar a miles y miles de espectadores de todo el mundo y que, lejos de ser valorado en la medida que merece, recibirá el desprecio o la antipatía de muchísima gente que jamás habría tenido la capacidad de crear algo así.
¡¡Larga vida a Perdidos!!

By David Mateo with 12 comments

miércoles, febrero 10

Enhorabuena Víctor, nuevo PREMIO MINOTAURO

Cuando un amigo, con tanta tradición en el género, se lleva uno de los mayores galardones, hay que desearle lo mejor. Desde 'La sombra de Grumm' enhorabuena a Victor Conde con todo el cariño del mundo. Servidor, que es lector entusiasta de su obra, ya está deseando tener en sus manos 'Crónicas del Multiverso'.



Acta del premio: Víctor Conde gana el VII Premio Minotauro

Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Ángela Vallvey, Laura Falcó Lara, Fernando J. López del Oso y José López Jara, en calidad de secretario, reunido en Madrid el 19 de enero, ha acordado, por unanimidad y después de las deliberaciones correspondientes, conceder el Premio Minotauro 2010, dotado con 10.000 euros, a la novela Crónicas del multiverso de Víctor Conde, que será publicada por Minotauro el próximo mes de Marzo.

CRÓNICAS DEL MULTIVERSO

La Variedad: una isla de soles rodeada por un inmenso vacío cósmico. Las quince especies inteligentes que habitan en ella están atrapadas, sin posibilidad de escapar aunque siguen tratando de desarrollar sus civilizaciones.

Lina Kolbrand es una corsaria estelar, capitana de la nave Eurídice. En un audaz golpe de mano, roba una valiosísima mercancía a los urtianos, misteriosos seres inteligentes que funcionan como un ente colectivo y que son la especie más desarrollada de la Variedad. La desmesurada reacción de los urtianos parece anunciar una guerra total contra las restantes especies inteligentes.

Pero los urtianos tienen un objetivo muy distinto. Antes que nadie, han comprendido que el universo que habitan se está muriendo. Los soles se apagan y los límites de la Variedad se colapsan. Todo el cosmos parece desintegrarse. ¿Podrán los habitantes de la Variedad escapar a su prisión, al universo burbuja que los alberga? ¿Podrán salvar su cultura y sus logros intelectuales? ¿Y qué hay más allá de los límites de ese universo?
Crónicas del Multiverso es un regreso al auténtico espíritu de la ciencia ficción, una novela en la que no hay límites para la imaginación, pero cuyos personajes viven situaciones y se enfrentan a dilemas que resultarán tremendamente cercanos al lector.

VÍCTOR CONDE

Víctor Conde trabaja como guionista para el cine y la televisión y, cuando sus obligaciones se lo permiten, se encierra en un viejo castillo a escribir. Ganador del Premio Minotauro 2010 con Crónicas del multiverso, ha sido finalista del mismo en dos ocasiones: en 2004 con la novela Mystes (publicada por Minotauro), y en 2005 con El teatro secreto. También ha publicado la serie juvenil Piscis de Zhintra y las novelas El Tercer Nombre del Emperador, El dragón estelar y la reciente Naturaleza muerta.

Fuente de la noticia: Aullidos.com

By David Mateo with 10 comments

Los babys de Villarreal

Le mango esta foto a la web del Ayuntamiento de Villarreal para que conozcáis a mis pequeños trastos de los miércoles por la tarde.


Efectivamente, son tan peligrosos como aparentan, pero da gusto trabajar con ellos en la biblio.

By David Mateo with 10 comments

martes, febrero 9

Valencia no me lee

Valencia tiene muchísimas virtudes, pero según Las Provincias, la lectura y el interés por los libros no están precisamente a la cabeza de la lista. Al loro con los dos artículos que extraigo del periódico valenciano porque no tienen desperdicio:


08.02.10 - 16:26 - EUROPA PRESS | VALENCIA

El índice de lectura en la Comunitat se sitúa en el 54,6% y se queda a cuatro décimas de la media española

Un 15,5% de los residentes en la región valenciana se declara lector ocasional, es decir, lee alguna vez al mes o al trimestre, y un 45,4% se define como no lector.

La tasa de lectores de libros en la Comunitat Valenciana se situó en el 54,6% de la población mayor de 14 años en 2009, de los que el 39,1% lee libros diaria o semanalmente -los llamados lectores frecuentes-, y otro 15,5% es ocasional, es decir, declara leer alguna vez al mes o al trimestre. Por contra, un 45,4% se define como no lector.

Así se refleja en los resultados del 'Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros' de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), patrocinado por la Dirección General del Libro, Archivo y Bibliotecas del Ministerio de Cultura.

El informe, dado a conocer hoy, revela que el índice de lectores en la Comunitat se queda cuatro décimas por debajo de la media española, fijada en el 55%. La comunidad de Madrid se mantiene como la autonomía con población más lectora (64,4%) y supera en casi diez puntos la media nacional, mientras que Castilla-La Mancha (50,5%), Andalucía (50,2%) y Extremadura (49,4%) cierran la parte baja de la tabla.

Además, otras ocho comunidades tienen índices de lectura por encima de la media española: La Rioja (58,4%), Aragón (58,3%), Cantabria (57,8%), Navarra (57,7%), Canarias (56,9%), Comunidad Autónoma Vasca (56,8%), Cataluña (55,6%) y Baleares (55,3%).

Asimismo, son ocho las comunidades --entre ellas la Valenciana -- que no logran alcanzar el índice de lectura medio. Además de las mencionadas, se trata de Castilla y León (55,0%), Galicia (54,9%), Murcia (54,3%) y Asturias (52,9%).

En cuanto al idioma habitual de lectura , el informe señala que "el 93,3% de los entrevistados lee habitualmente en castellano , seguido por un 4% de lectores que lo hace normalmente en catalán, un 0,5% en gallego, un 0,3% en euskera y un 0,1% en valenciano ". Además, el 1,1% lee en inglés y el 0,2% en francés.

Por autonomías, en Cataluña el 22,1% de los encuestados asegura leer habitualmente en catalán y el 12,4% en Baleares; en Galicia el 7,4% de los lectores lee en gallego habitualmente. En el País Vasco, el 4,3% tiene al euskera como idioma habitual de lectura y en la Comunitat Valenciana , el 1,2% lee en valenciano .

Por otra parte, y ya teniendo en cuenta crifras de todo el país, 'El niño con el pijama de rayas' de John Boyne ha sido el libro más leído en 2009, pero Stieg Larsson lidera la clasificación por autor más leído y comprado, según los resultados del Barómetro.

El estudio constata que un 55,6% de los entrevistados compraron libros en último año, y de ellos, un 40,4% compró libros no de texto, mientras que un 31,7% compró algún libro de texto. Asimismo, resalta que el número medio de libros comprados en España en 2009 se sitúa en 10,5 libros por persona, con lo que se mantiene la tendencia en torno a este valor en los últimos tres años.

Entre los compradores de libros no de texto, el ocio o el entretenimiento es el principal motivo de adquisición (72,7%), seguido de la compra para regalo (14,5%) y la compra por motivo de estudios (4,9%).

A la hora de comprar un libro la principal referencia es el consejo de amigos y profesores (52,5%); hay un 34,4% de compradores que declaran que realizan la compra de libros por impulso y se observa un incremento en el uso de Internet para la obtención de referencias a la hora de comprar un libro, un 12,6% de los lectores compradores de libros utilizan la red para obtener información.

La literatura es la materia más comprada (79,9%) y dentro de esta las novelas y los cuentos lideran las adquisiciones (94,1%). Le sigue a mucha distancia la materia de humanidades y ciencias sociales (10%).

Para el 25,1% de los compradores de libros no de texto, el último libro comprado era de bolsillo. Son más compradores de libros de bolsillo los jóvenes, los que tienen estudios universitarios, los estudiantes y los que habitan en poblaciones de más de 500.000 habitantes.

Las novelas históricas (35,1%) son las más compradas seguidas de las de aventuras (20,8%), las de intriga / misterio (18,8%) y las de ciencia ficción / fantásticas (15,8%).
Las librerías son el lugar habitual de compra de libros no de texto para el 69,4% de los lectores compradores, seguidas de grandes almacenes (21,6%), las cadenas de librerías (16,1%) e hipermercados (15,5%).

El informe, elaborado por Conecta, también destaca que el 45% de la población se declaran no lectores, de ellos el 13,6% casi nunca leen y el 31,4 no leen nunca. MAS LECTORAS QUE LECTORES.

Un año más y al analizar el perfil del lector, el Barómetro pone de relieve que el porcentaje de mujeres lectoras (58,4%) es superior al de los hombres (51,3%). El nivel de estudios es determinante en el hábito lector y a mayor nivel de estudios se detecta mayor porcentaje de lectores. La tasa se dispara al 82% entre los que tienen estudios universitarios, se sitúa en el 60,5% entre los que tienen estudios secundarios y cae al 31,1% entre los que sólo tienen estudios primarios.

En cuanto al porcentaje de lectores por sexo según su nivel de estudios, en todos los casos las mujeres presentan también un porcentaje superior al de los hombres. Esta diferencia es mayor entre los que tienen estudios secundarios (67,9% frente a 53,8%) y disminuye entre los que tienen estudios universitarios (84,8% frente a 79,3%).

Según la ocupación, los estudiantes (73,7%), los que tienen trabajo (60,7%) y los parados (59,3%) son los que acaparan el mayor porcentaje de lectores, mientras que los jubilados (35,4%) y las amas de casa (44,5%) son los que menos leen.

El informe 2009 hace referencia a la intensidad lectora de los españoles y destaca que el 58,2% de los entrevistados mayor de 14 años declara haber leído algún libro en el último año. Entre los lectores frecuentes, el 41% de los entrevistados, el número de horas que leen por término medio en una semana es de 6,2 horas. Por primera vez se superan las 6 horas semanales de lectura .

......

09.02.10 - 01:17 - AGENCIAS | VALENCIA/MADRID

Los valencianos, poco amigos de los libros.

Un estudio sitúa a la Comunitat cuatro décimas por debajo de la media nacional en índices de lectura.

La tasa de lectores de libros en la Comunitat Valenciana se situó en el 54,6% de la población mayor de 14 años en 2009, de los que el 39,1% lee libros diaria o semanalmente -los llamados lectores frecuentes-, y otro 15,5% es ocasional, es decir, declara leer alguna vez al mes o al trimestre. Por contra, un 45,4% se define como no lector. Así se refleja en los resultados del 'Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros' de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), patrocinado por la Dirección General del Libro, Archivo y Bibliotecas del Ministerio de Cultura .

El informe, dado a conocer ayer, revela que el índice de lectores en la Comunitat se queda cuatro décimas por debajo de la media española, fijada en el 55%. La comunidad de Madrid se mantiene como la autonomía con población más lectora (64,4%) y supera en casi diez puntos la media nacional, mientras que Castilla-La Mancha (50,5%), Andalucía (50,2%) y Extremadura (49,4%) cierran la parte baja de la tabla.

Además, otras ocho comunidades tienen índices de lectura por encima de la media española: La Rioja (58,4%), Aragón (58,3%), Cantabria (57,8%), Navarra (57,7%), Canarias (56,9%), País Vasco (56,8%), Cataluña (55,6%) y Baleares (55,3%).

Asimismo, son ocho las comunidades -entre ellas la Valenciana- que no logran alcanzar el índice de lectura medio. Además de las mencionadas, se trata de Castilla y León (55,0%), Galicia (54,9%), Murcia (54,3%) y Asturias (52,9%).

En cuanto al idioma habitual de lectura, el informe señala que «el 93,3% de los entrevistados lee habitualmente en castellano, seguido por un 4% de lectores que lo hace normalmente en catalán, un 0,5% en gallego, un 0,3% en euskera y un 0,1% en valenciano». Además, el 1,1% lee en inglés y el 0,2% en francés. En la Comunitat Valenciana, el 1,2% lee en valenciano.
Por otra parte, y ya teniendo en cuenta crifras de todo el país, 'El niño con el pijama de rayas' de John Boyne ha sido el libro más leído en 2009, pero Stieg Larsson lidera la clasificación por autor más leído y comprado, según los resultados del Barómetro.

El estudio constata que un 55,6% de los entrevistados compraron libros en último año, y de ellos, un 40,4% compró libros no de texto, mientras que un 31,7% compró algún libro de texto. Asimismo, resalta que el número medio de libros comprados en España en 2009 se sitúa en 10,5 libros por persona, con lo que se mantiene la tendencia en torno a este valor en los últimos tres años.

Ocio y entretenimiento.

Entre los compradores de libros no de texto, el ocio o el entretenimiento es el principal motivo de adquisición (72,7%), seguido de la compra para regalo (14,5%) y la compra por motivo de estudios (4,9%).

A la hora de comprar un libro la principal referencia es el consejo de amigos y profesores (52,5%); hay un 34,4% de compradores que declaran que realizan la compra de libros por impulso y se observa un incremento en el uso de Internet para la obtención de referencias a la hora de comprar un libro, un 12,6% de los lectores compradores de libros utilizan la red para obtener información.

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En fín, repitamos todos juntos: Puedo acercarme a los libros. Los libros no muerden. Los libros no muerden. Los libros no muerden.

By David Mateo with 11 comments

lunes, febrero 8

La carretera (The road)

Pocos, muy pocos estrenos nos quedan por analizar de las películas que van para los Oscars. Para la semana que viene me dejo «Precious» y «En tierra hostil» de Kathryn Bigelow; las malas lenguas dicen que este año las estatuillas se las van a repartir ella y su ex Cameron. Pero antes de ir con la peli de la semana, vamos con un par de recomendaciones.

La Cuarta Fase


Si hace un par de semanitas a la Milla Jovovich le metíamos palito por «Escapada perfecta», ahora le vamos a dar una palmadita en el lomo por «Cuarta fase», así la niña no se nos mosquea y no se va a su grupo de amigos a chivarles que en ‘La sombra de Grumm’ siempre la estamos poniendo a parir.
No nos encontramos ante un peliculón, pero tampoco estamos ante una castaña. La película mantiene muy bien la tensión, aunque hay escenas increíbles, por mucho que salga la Jovovich al principio diciendo que todo lo que vamos a ver a continuación esta basado en hechos reales y patatín patatán. Es más, si rebuscamos por diferentes webs, damos con enlaces semejantes a éste, en el que se deja bien claro que el pueblo de Nome no está tan aislado como se deja entrever en la película, que sí que es cierto que existe una doctora Abigail Tyler que se dedica al tema del hipnotismo, pero que jamás ha sido abducida por un extraterrestre y que toda la parte documental de la película forma parte de la campaña viral perpetrada por sus creadores. Uno comienza a cansarse de que se nos intente engañar con todo este tipo de mensajes que lo único que hacen es enguarrar la imagen de una película que no los necesitaría para pasearse con cierta decencia por las salas cinematográficas.
Y es que Cuarta Fase es efectiva, con los sustos de rigor, con los momentos inquietantes y el mal rollo que transmiten los abducidos. Imaginar que existe un pueblo como Nome, aislado del resto de la civilización y al que solo se puede llegar con avioneta, ya de por sí da yuyu. ¿Por qué querer hacer un dogma de fe de todo esto? Francamente, no lo entiendo. Supongo que todas estas campañas, a la larga, hacen más mal al cine de terror que otra cosa. Hace poco tuve la oportunidad de ver un documental titulado «Exorcismo en Connecticut» y los hechos reales que sucedieron —o al menos que plantea el documental— dan mil vueltas al bodriete de película de Peter Cornwell.

The Killing Room


Ésta no la busquéis por ninguna sala de cine porque, a pesar de haber sido estrenada en el 2009, en España ha salido directamente en DVD. El director es Jonathan Liebesman, el de la precuela de la nueva versión de la «Masacre de Texas».
El argumento de la película es muy básico: cuatro individuos metidos en una sala, dispuestos a someterse a diferentes pruebas médicas. Pero en cuanto el jefe del experimento, uno de mis actores preferidos Peter Stormare (el John Abruzzi de Prison Break o Satán en Constantine), saca una pistola y le mete una bala en la cabeza a uno de los inocentes ‘reclutas’, todos los presentes se dan cuenta de que el experimento no va a ser todo lo inofensivo que parecía en un primer momento.
La película está muy bien, aunque los parámetros ya los hemos visto unas cuantas veces en otras historias parecidas. Las pruebas psicológicas son cada vez más jodidas, los personajes no se rebelan de manera ostentosa o con reacciones increíbles. En todo momento la acción se contiene en diálogos angustiosos y pruebas que ponen al límite los nervios de los distintos cobayas. Además, la interpretación de Chloë Sevigny, la científica novata, da mucho que pensar y en todo momento te hace dudar de sus reacciones.
Es una pena que en estos tiempos en donde el cine chabacano y gore inunda las salas de cine, una película limpia e inteligente como «The Killing Room» tenga que pasar directamente al mercado del DVD.

La carretera (The road)


Iba a poner la coletilla de Cormac McCarthy, pero en realidad esta versión fílmica es de un semidesconocido John Hillcoat. Aunque la película es bastante fiel al estilo McCarthy, para lo bueno y para lo malo.
Si tengo que analizar ‘La carretera’, inevitablemente, tengo que exponer sin tapujos las sensaciones que el bueno de McCarthy despierta en mí. He leído «Meridiano de sangre» y «La carretera» y he visto la peli de los Cohen «No es país para viejos», una adaptación, según dicen, bastante fiel al libro, algo que me creo viendo la estructura del film. Obviamente, poco se le puede reprochar al ganador de un Pulitzer sobre su forma de narrar. Cormac McCarthy escribe como Dios, sus descripciones crepusculares, oscuras, detalladas, opacas, abrumadoras, siniestras, gores, sucias, minuciosas… son inigualables. Este señor tiene la capacidad de trasladarnos por mil paisajes diferentes a través de su prosa (¡algo que ha copiado con éxito el señor John Hillcoat en su película!) y sólo por la fuerza de esas imágenes abocarnos a un descenso al infierno. Luego están sus diálogos. McCarthy es perro viejo, resabiado, me lo imagino huraño, desengañado por el mundo y reñido con él. Sus diálogos, llenos de crudeza, parecen estar entretejidos con esparto y te hacen sentir incómodo mientras los lees. Es más, hay veces que me da la sensación de que el escritor se despega de sus personajes hasta tal punto que ni siquiera les da nombres y los usa como zapatillas de andar por casa, desgastándolos continuamente hasta dejarlos llenos de agujeros y sabañones. Sin embargo, hay algo que falla en sus historias… perdón, no falla, pero sus historias —al menos las que yo he leído— destrozan algo que para mí es básico en toda novela: la trama. McCarthy coge un cuchillo y corta por donde le da la gana una línea que parece desplazarse indefinidamente hacia el pasado y el futuro. Y le da igual por donde corta, porque se contenta con ofrecernos una muestra atemporal de algo mucho más grande que jamás llegaremos a atisbar.
Esto que estoy contando, en «La carretera» no acaba de ocurrir, sino que aquí sí que hay un hilo conductor que son un padre y un hijo y hay una trama más o menos estructurada (más o menos, tampoco os creáis). Quien vaya a ver ‘La carretera’ pensando que es una película comercial, saldrá de la sala decepcionado. El mejor adjetivo que se le puede decir a la película es que es una historia muy McCarthy… y con esto ya estamos diciendo muchísimo.
«La carretera» nos narra las peripecias de un padre y un hijo en un mundo postapocalíptico en donde todo se ha ido a la mierda. ¿Por qué? ¡Váyase usted a saber, porque McCarthy no pierde ni un minuto en explicárnoslo! Es un mundo gris, sin colores, sin animales, sin vegetación; un mundo de coches oxidados olvidados en la carretera, de casas perdidas en mitad del paisaje errumbroso, de cielos encapotados en los que la lluvia y la tormenta siempre se muestra depredadora. No hay zombies, pero sí que hay antropófagos (aquí el señor Hillcoat sí que se abstiene de mostrarnos ciertas escenas que McCarthy no se corta un duro en desarrollar en su novela) y gente que deambula por la carretera sin saber muy bien adónde va o qué le va a deparar el destino, entre ellos un Robert Duvall irreconocible.
Se nota que a Charlize Theron había que darle un poco de vidilla en la película, ya que en el libro apenas sale, pero como lo hace tan bien, no importa demasiado. A estas alturas, poco hay que decir de Viggo Mortensen, una mala bestia de la interpretación, que representa perfectamente al padre mortificado y hostil que trata de mantener incólume la inocencia de su chico, muy bien interpretado por Kodi Smit-McPhee, el futuro Oskar (u Owen) del remake americano de ‘Déjame entrar’.
La película es dura de cojones, pero a la vez es una crítica contundente hacia todos los desmanes que comete nuestra sociedad y hacia dónde podríamos dirigirnos si no cambiamos muy pronto el chip y nos ponemos las pilas. ‘La carretera’ deja bien claro hasta qué punto podemos convertirnos en vagabundos del mundo, en seres sin identidad a merced de un ecosistema hostil y despiadado que no entiende de familias, de sentimientos ni misericordia. Es una llamada de atención a nuestra conciencia y hacia las posibilidades alternativas que podemos encontrar en nuestro futuro más inmediato.
Lo único cierto es que ‘La carretera’ no va a dejarte indiferente si decides ir a verla.

By David Mateo with 19 comments

sábado, febrero 6

Tajundrerías


Más Tajundra, aquí.

Por cierto, os dejo con: The Lady and the Reaper (La Dama y la Muerte), producido por Javier Recio y que optará a los OSCARS en la nominación de cortos de animación. ¡¡Mucha suerte!!




Y unos cuantos cortos más de animación española:

Alma, de Rodrigo Blaas:



Margarita, de Hampa Studio:



Tachaaan! de Rafael Cano, Carlos del Olmo, y Miguel A. Bellot:

By David Mateo with 1 comment

viernes, febrero 5

Invictus

En los últimos tiempos, si hay un director de cine que no decepciona en ninguna de sus películas ese es Clint Eastwood. Desde Mictic River a El intercambio o Gran Torino, o buceando en su trabajo con obras como Sin Perdón, Space cowboys, Medianoche en el jardín del bien y del mal, Los puentes de Madison, Un mundo perfecto o El jinete pálido, el señor Eastwood nos ha dado muestras del mejor cine de autor, navegando a la deriva por suburbios decadentes o a través de campos de batalla donde la gloria de los caídos queda eclipsada por intenciones menos onerosas. En Invictus, Clint Eastwood sigue la estela de anteriores trabajos y a través de un impecable actor como Morgan Freeman, retrata la vida de Nelson Mandela desde su salida de Robben Island hasta la proclamación de Sudáfrica como equipo campeón de la Copa Mundial de Rugby de 1995.
Una vez más, hay que quitarse el sombrero ante la capacidad del señor Eastwood a la hora de retratar la humanidad de los personajes. El Nelson Mandela de Morgan Freeman es contenido, compasivo, sabio, ecuánime, entrañable, pero a su vez denota esa imagen frágil y voluble que deriva de sus problemas familiares. A través de los ojos de Francois Peinar (Matt Damon) asistimos al alzamiento de un líder que, gracias al deporte, logra levantar los ánimos de una nación que andaba en horas bajas tras el apartheid. Sin embargo, Clint nos demuestra de nuevo, que se mueve mejor entre personajes perdedores y humanos que entre héroes victoriosos; lo hemos visto en ese anciano ultraconservador de Gran Torino, en las desgracias de Angelina Jolie en El intercambio, en la miseria de los luchadores de boxeo de Million Dollar Baby, en las penumbras de Mysctic River o en ese pistolero venido a menos de Sin perdón. En Invictus, Francois Peinar se convierte en un transmisor de la voz de Mandela. Sigue su rastro hasta Robben Island y digiere su alzamiento desde la miseria de una celda hasta convertirse en el madiba del pueblo.
Como he dicho antes, Clint Eastwood trabaja mejor con los perdedores que con los héroes destinados a la gloria, y Matt Damon queda desdibujado tras la sombra de Mandela. Aunque es el gran capitán de Sudáfrica, en ningún momento llega a demostrarlo. Apenas hay escenas de vestuario; Clint Eastwood prefiere perderse en el terreno de juego que en los banquillos donde los hombres lanzan sus discursos. No nos resarce del instante en que Damon conmina a sus compañeros a cantar el himno de Sudáfrica y estos responden dándole la espalda. Eastwood nos enseña por las bravas que las acciones son más importantes que los discursos, pero eso, inevitablemente, juega en contra del héroe que queda desdibujado tras la historia.
A estas alturas queda claro que las películas con trasfondo deportivo no acaban de funcionar en España (incluso la distribuidora de Sony está teniendo problemas para colocar «The blind side», la última de Sandra Bullock, en el mercado español), pero Eastwood ya ha demostrado muchísima solvencia en sus anteriores films y creo que Invictus merece el favor del público, aunque no sea la mejor película de Eastwood de los últimos tiempos. Cualquier producto firmado por el actor de San Francisco tiene un sello de calidad altísimo, superior a cualquier película que esté en cartelera, así que vale la pena acercarse a una sala de cine y disfrutar de la epopeya de un país salvado por la mano de una figura inmortal.

By David Mateo with 2 comments

jueves, febrero 4

La Marvel de Disney

Para los que creían que el ratón Mickey iba a salir en los comics de Marvel...


ZASSSSSS, EN TODA LA BOCA!!
(Eso sí, Bendis sigue siendo muy malo, pero al menos está aprendiendo a hacer peleas divertidas)

By David Mateo with 5 comments

miércoles, febrero 3

Heredero de la alquimia: El viaje (II)

«Heredero de la alquimia», más que ningún otro libro que he escrito, narra el viaje de dos personajes en pos de su verdadera identidad. La búsqueda del alquimista, que comienza en Sodoma y acaba en Jericó, conlleva la participación, casi accidental, de los dos protagonistas de la historia: Neferet y Akbeth. Pero conforme esa búsqueda avanza, ambos comprenden que no sólo van a desgastar las plantas de sus pies tras un rastro que parece difuminarse en la marea del tiempo, sino que sus propias vidas, sus creencias, su fe y su destino están directamente relacionadas con una epopeya que los llevará al límite de su resistencia.
Todo viaje debe tener un sentido. Al inicio de ese viaje, los personajes se perfilan como elementos arquetípicos de la historia, aunque basta una segunda mirada para comprender que ambos están dotados de detalles que prometen mayor interés. Cada cual, a su manera, lleva a cuestas una mochila de secretos inconfesables que atañen al compañero de viaje. En un principio, ambos pretenden mantener esos secretos bien guardados en el morral, pero todo viaje físico conlleva grandes dosis de sufrimiento, empatía y peligro, por lo que la vinculación de maestra y alumno se va estrechando a cada paso recorrido e, inevitablemente, todos los secretos acaban aflorando, llevando la relación entre Neferet y Akbeth hasta una dimensión muy diferente a la propuesta en un primer momento.

El añadido de un trasfondo religioso, con enfoques casi mesiánicos, y la intervención de entidades sobrenaturales que van forjando el destino de ambos viajeros, convierte el éxodo de los protagonistas en una escapada inevitable hacia un fin de proporciones cósmicas.
Como ya he dicho en anteriores entradas, el escenario donde se desarrolla la novela es muy diferente al escenario que registra nuestra Historia. Los hombres conviven con razas de mestizos que derivan de los primeros días, seres primordiales que compartieron nuestros pasos y que evolucionaron hasta el momento en que arranca la novela. Pero entre todas esas criaturas, habitan entidades superiores que han sabido domeñar el tiempo y que guardan celosamente los secretos que atañen al génesis de la existencia. Un ejemplo bastante curioso es el de Maqueda, Reina de Saba y maestra cultista de Neferet, una criatura semiinmortal que deposita en las manos de su pupila/amante —no voy a negar que las mujeres de «Heredero de la alquimia» tienen un apetito bastante promiscuo— una de las muchas tareas que irán aflorando a lo largo de la aventura y que de alguna manera determina la propia esencia de Neferet.


Por supuesto, en muchas ocasiones, esas misiones ponen a prueba la voluntad de los personajes. ¿Qué sería de la literatura sin unos cuántos castigos psicológicos? Los personajes no sólo se arriesgan en la vertiente física de su viaje, sino que se desgastan, sufren para sus adentros y, en ocasiones, como humanos que son, se equivocan y pagan las consecuencias. Nunca he creído en el héroe perfecto. Me repelen los arquetipos pulcros y prefiero dejarlos fuera de mis novelas. Al contrario, adoro la imperfección, la duda y la fatiga intelectual. Hasta el ser más sabio se puede equivocar y deparar un paso en falso que provoque la tragedia. Si contempláramos con claridad el camino que el héroe debe seguir, sin ingerencias psicológicas u otras meteduras de patas, las novelas se convertirían en persecuciones insustanciales en las que el malo siempre persigue al bueno. Más allá de este estereotipo, creo que el escritor moderno debe dotar a sus hijos de matices cada vez más complejos que estén al servicio de la historia y surjan en el momento más apropiado —o inapropiado para los personajes si queremos elevar la tensión de la trama—; todos estos escollos provocan que los lectores que lean la obra sientan mayor afinidad por los protagonistas y no los vean como héroes inalcanzables que rozan la perfección absoluta.
La grandeza de «Heredero de la alquimia», más allá de las aventuras y desventuras que entraña la historia, radica en la humanidad de dos personajes que están supeditados al caprichoso azar de la duda y de la autoconservación.

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martes, febrero 2

Conflictos electrónicos


Parece que los medios de comunicación profetizan una ruptura entre Amazon y las editoriales. Por un lado, El País digital nos dice lo siguiente:

La llegada del iPad enfrenta a Amazon con las editoriales

El mundo de los libros digitales a 9,99 dólares (7,20 euros) con los que Amazon ha conseguido posicionarse en el mercado del e-book parece tener los días contados. Y, curiosamente, la culpa es de Apple, la misma empresa que se negó a permitir que las discográficas le pusieran precio a la música que vende a través de iTunes.

Ante el lanzamiento inminente del iPad, el gadget con el que Steve Jones plantará cara al lector digital Kindle de Amazon desde marzo, Apple firmó un acuerdo para permitir que las grandes editoriales estadounidenses pongan precio a los e-books que venderá en su iBookstore. Eso significa que esas mismas editoriales, que hasta ahora se veían obligadas a vender sus libros digitales a 9,99 dólares si querían tener acceso al Kindle -el lector digital de más éxito-, pueden por fin presionar a Amazon para elevar los precios. Pero a la mayor tienda de libros online, la maniobra de Apple no le ha gustado nada, hasta tal punto que el pasado fin de semana, cuando la editorial Macmillan le impuso sus nuevas condiciones -las mismas que ha firmado con Apple: subir el precio hasta 14,99 dólares por libro de nueva edición-, Amazon decidió suspender las ventas de esa editorial en su web.

Guerra de mensajes

Macmillan, como las otras cuatro grandes editoriales -Hachette Book Group, HarperCollins Publishers, Penguin Group y Simon & Schuster-, aceptó a regañadientes en 2007 las imposiciones de Amazon cuando lanzó el Kindle. Pero aprovechándose del nuevo acuerdo con Apple, un responsable de Macmillan se presentó el jueves en las oficinas de Amazon en Seattle y le exigió que en marzo se eleven los precios. Desde entonces los botones para comprar e-books de esa editorial en Amazon han desaparecido y han sido sustituidos por un mensaje que dice: "Dígale a su editor que quiere leer este libro en el Kindle".

En un comunicado emitido el domingo, los responsables de la tienda afirmaron: "Hemos expresado nuestra disconformidad dejando de vender temporalmente los títulos de Macmillan. Sin embargo, queremos que sepan que tendremos que capitular y aceptar sus términos, puesto que Macmillan ejerce un monopolio sobre sus títulos y nosotros queremos seguir ofreciendo a los lectores sus libros incluso a precios que consideramos inútilmente elevados para un e-book".

FE DE ERRORES
En esta nocia se afirmaba por error que el consejero delegado de Apple se llama Steve Jones cuando su nombre correcto es Steve Jobs.

Y en El Mundo.es:

La que se nos viene encima

Si la industria editorial y cinematográfica han aprendido una lección de la discográfica es la de que nunca, bajo ningún concepto, debes vender tu producto a un precio fijo. Lo de las canciones a 0,99 céntimos parecía una buena idea en 2001, cuando ni siquiera Steve Jobs comparaba música por Internet. Siete años después, las discográficas lloraban por un cambio en la política de precios, una que al menos les permitiese ajustar la inflación.

Lo consiguieron en 2008 a regañadientes, oliendo muy de cerca los que los economistas llaman “rigidez nominal de precios”. La historia con la que se suele explicar este fenómeno es el de la lata de Coca Cola, que mantuvo su precio fijo en cinco centavos durante más de 70 años, hasta principios de los 80, porque la única forma de aumentar el precio era doblarlo hasta los 10 centavos (las máquinas dispensadoras no estaban preparadas para aceptar monedas de un centavo).

Las discográficas ahora han encontrado un nuevo precio psicológico, 1,29 euros. No es tan potente en la mente del consumidor como el de 0,99 pero al menos permite cierta flexibilidad (se siguen vendiendo canciones a 0,99 e incluso 0,79 céntimos, pero para los nuevos lanzamientos ése suele ser el precio). En el mundo del cine queda por ver si realmente 13,99 euros puede convencer al consumidor por tener una copia digital de una película y si 2,99 es un precio justo por un capítulo de una serie de televisión. Apple parece estar presionando para rebajar este último a 0,99 euros o crear un sistema de suscripción pero imagino que habrá mucha resistencia.

¿Y los libros? Hasta ahora nadie había logrado vender libros electrónicos con éxito suficiente como para poder sentar las bases del precio. Amazon ha sido la primera que se ha acercado lo suficiente. Los libros para Kindle cuestan unos 9,99 dólares, salvando algunas excepciones. Amazon los vende en ocasiones con pérdidas porque está tratando de popularizar su plataforma y enganchar al lector, aunque la idea es que con el tiempo, incluso a 9,99 dólares, tanto editorial como Amazon puedan sacar tajada.

Unos días antes del lanzamiento del iPad, Amazon cambió su modelo de negocio para acercarlo al de la nueva tienda de libros de Apple, repartiendo los ingresos 70/30 (70% para el vendedor, 30% para Amazon) siempre que los precios se mantuvieran entre los 3 y los 10 dólares. El precio de los libros en al tienda de Apple aún no se ha confirmado pero Steve Jobs, tras la presentación, confesó que igualarían cualquier precio que tuviera Amazon.

Macmillan, que representa una sexta parte del catálogo de Kindle, no pasó por el aro. La editorial quiere vender libros a 13,99 y 14,99 dólares, al menos los más recientes. Para Amazon la idea era intolerable porque una vez que se pasa la barrera psicológica de los 10 dólares el número de ventas cae en picado, así que decidió expulsar a la editorial de la plataforma Kindle.

La capitulación ha sido rápida. Amazon se rindió ayer, tan sólo unos días después de expulsar a Macmillan y probablemente “aconsejada” por el resto de las editoriales, que esperan hacer algo parecido. La falta de mano dura le está pasando factura a la tienda online porque sienta un desagradable precedente y da a entender que quien tiene la vara de mando no es Amazon, sino las editoriales. 15 dólares por un libro digital (sin papel, sin impresión, sin distribución)… ¿es justo o injusto?

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La dimensión membrana que se repite

La vida es un sistema automatizado en el que cada uno de los factores se repite hasta el infinito. Bucles persistentes que articulan un estribillo constante, monótono, replicante de sí mismo en una melancolía átona. Una dimensión membrana inmensa y ondulante formada por pequeñas dimensiones burbuja que flotan a la deriva; dantescas piezas sobre un tablero cósmico, en un desplazamiento programado por una voluntad divina que ni siquiera el oleaje interdimensional es capaz de domeñar.
Vivimos como autómatas, sujetos a la ecuación hambre-sueño que se renueva con cada ciclo, buscando la fricción de cada uno de sus componentes hasta que el rostro desgastado de la inercia mira hacia el infinito y comprende que ilusión y esperanza no son más que mecanismos de la fórmula eterna y pasiva del aburrimiento, del tedio, del ostracismo, del hastío, de la desgana, de la gris indiferencia que tiñe mañanas y tardes de sensaciones vulgares que concitan el alceimer de los ancianos en las mentes fértiles del mañana.
Pequeñas hormiguitas pasajeras de un universo programado por mil subrutinas; abejas condenadas a vagar de flor en flor, exprimiendo el néctar de la vida, mientras las alas se marchitan en el leve fluir de los días. Dinosaurios decadentes en la ciudad de asfalto, espíritus condenados en el último capítulo de las revelaciones que aguardan el colapso final que barrerá cada color, cada segmento, cada bostezo de las tediosas estaciones. Siempre pendientes de la próxima hoja del calendario, como si el papel representase una oportunidad más de las muchas que nos priva la vida. Pero los calendarios se acaban, las hojas se pudren, y la deriva del tiempo sigue imponiendo sus fastidiosas subrutinas que determinan el verdadero rostro del alma apelmazada por la constante.
Un desayuno frugal, viajes en coche por calles y barrios que conoces hasta el hartazgo, rostros sonrientes que eyaculan traición por los ojos, expresiones mansas que mutan en lagartos zafios tras las caretas forradas de epidermis; el entorno es el vertedero de los instintos carnales que conducen irremediablemente hacia la traición, formando parte del grotesco circo del universo elemental que nos arrastra hasta un incierto lapso de alivio que pasa de manera tan frugal como un beso o una sonrisa sincera.
El mundo es gris.
La vida se funde con un universo membrana que ha dejado de ser caótico para volverse repetitivo.
El entorno es zafio y grosero.
No hay esperanza en el desgaste de los segundos. Los ejércitos de lo imposible desertan y pasan a formar parte de la alianza de lo posible.
La subrutina invariable y programada, la rígida sucesión del tiempo, el anhelo mestizo de pasividad y amargura… hoy todo termina… hoy veremos la luz… hoy comienza el nuevo amanecer… ¡¡¡hoy comienza: la última temporada de PERDIDOSSSSSSSSSS!!!

¡¡¡¡BIENNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN!!!!


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lunes, febrero 1

Fin

Ayer estaba viendo con Yolanda el excelente programa «Página 2» y su director y presentador, Óscar López, entrevistó a David Monteagudo, el autor de «Fin», novela publicada por «Acantilado» y que parece ser se está convirtiendo en el libro revelación del año. Todavía no he tenido la oportunidad de leerla, pero sí que es cierto que todo lo que he escuchado de ella es positivo y no pongo en duda que el libro esté funcionando muy bien. Lo que ya no comparto con su autor es ese entusiasmo ante la posibilidad de que un éxito literario pueda conducir a la profesionalización.
Es una posibilidad que se dejó en el aire durante el programa y, justo en ese momento, Yolanda y yo nos miramos y dejamos escapar una sonrisa irónica. Tengo la sensación, dejando bien claro el respeto que siento por cualquier autor que ha publicado su libro, que pensar que se puede llegar a ser profesional de la escritura es el sueño onanístico de los inocentes… o de los inconscientes. Soy de los que creen que en España sólo viven dos de la literatura: Reverte y Vázquez Figueroa, y después asoma algún Zafón que puede tener un éxito arrollador que llegará a perdurar más o menos en el tiempo. Y ya está. Sé finí. Sí que es cierto que una novela (o dos, o tres…) puede ser un éxito fulgurante y situar a un escritor en una posición llamativa en la escena literaria de nuestro país, pero el éxito es frugal y salvo que seas un autor de bestsellers, el público mayoritario, tarde o temprano, acaba olvidándose de ti.
Por sistema, pongo en duda las cifras que vierten editores y escritores a los medios de comunicación. El ochenta por cien me parecen infladas, sobre todo cuando hablamos de editoriales modestas (siempre me negaré a usar el adjetivo «pequeñas») y medianas. Como ya es harto sabido entre los profesionales, aquí solo vale el baremo Nielsen para conocer la situación real de una obra y mientras ese dato no se adjunte, pongan en duda todo lo que escuchen por la tele y la radio.
La realidad de este mundillo lo captas a través de los profesionales, la mayoría de las veces en petit comité, y la realidad indica que:
a) España es un país en el que la gente no lee, por lo que es muy complicado que cualquier editorial modesta llegue a los 10.000 ejemplares vendidos.
b) Que no existe el modelo de lector fiel, y si existe el modelo es limitado y restringido a un mínimo núcleo de gente.
He conocido a escritores muy grandes y de enorme impacto mediático y su discurso siempre es el mismo: no existe público residual para que un autor pueda desarrollar en España una carrera literaria. Sí que puede darse un éxito inesperado, pero a la larga, las aguas siempre vuelven a su cauce y la expectación de la próxima novela se reduce al impacto promocional que la editorial programe sobre el libro.
Además, y sin enrollarnos mucho en este punto que ya lo hemos hablado en otras ocasiones, en el horizonte inmediato de la edición vemos una gran incógnita que se llama ‘futuro virtual’ y que está llamado a zarandear los cimientos de la industria. Pensar, hoy y ahora, en la profesionalización cuando todo parece indicar que mañana el modelo puede cambiar me parece una enorme imprudencia.

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sábado, enero 30

Tajundrerías


Más Tajundra, aquí.

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viernes, enero 29

Heredero de la alquimia: Las guerras alquímicas (I)

Siempre me han gustado los grandes escenarios de batallas. Desde pequeño he consumido hasta el hartazgo esos peplums de romanos en los que los ejércitos acaban chocando y provocan el fragor de la tierra. Una de las primeras películas de las que me enamoré y, aún hoy, suelo revisar muy a menudo es «Helena de Troya». La contienda de Grecia y Troya por el corazón de una mujer me cautivó en su día y todavía hoy sigo disfrutándola. La grandeza de esta película es ese final apoteósico, del que carece la «Troya» de Wolfgang Petersen, en el que Menelao atraviesa con su acero al llorica de Príamo y se lleva en su barco a Helena para seguir fornicando en las tierras griegas.
Sea como sea, la magnificencia de una batalla es una de las cualidades más interesantes que siempre he encontrado en la literatura fantástica. Por supuesto, mi buen amigo Javier Negrete, uno de los alumnos tributarios y más destacados de Bernard Cornwell, ha conseguido que un servidor alcance el éxtasis con batallas memorables como las que se pueden leer en «Salamina», «Alejandro y las Águilas de Roma» o el irrepetible final del «Espíritu del mago».


Hace un par de años, andaba yo mascullando una historia en la que pudiera jugar con esos conceptos. Pero quería hacer algo diferente: una guerra entre magia y alquimia. Una guerra entre superstición y ciencia… o al menos todo lo científica que pueda considerarse la alquimia. Pensé que Argos, la tierra donde se focalizan las historias de «La tierra del dragón», podría ser el escenario adecuado. Ya os he dicho más de una vez que soy muy vago y crear un nuevo escenario sólo para contar una historia me parecía terriblemente tedioso. Así que opté por echar mano del calendario, subir las cifras unos cuantos siglos y especular cómo serían las cosas en Argos varios siglos después de las batallas que acontecen en «Nicho de reyes».
Pero lo cierto es que la decisión, al final, me resultó redundante y demasiado estereotipada, así que opté por desecharla y volver al plan original: un nuevo mundo, con nuevos conceptos, nuevas ideas y nuevos cimientos. Había que barrer la casa, abrir las ventanas y que la atmósfera oliera limpia. Además, no quería que los nuevos lectores se sintieran cohibidos a la hora de entrar en un libro cuya mitología ya derivaba de otra saga, ni quería que mis viejos lectores pensaran que estaba estirando demasiado el chicle.
Tenía los fundamentos de una nueva historia y eso merecía un nuevo mundo.
Pero mi mente todavía se negaba a asumir la colosal tarea de recrear un universo tan complejo como el de Argos. Andaba ya un poco desmoralizado cuando vi esta foto:


En ella vemos a Lot huyendo de la furia de Dios y al fondo un gran cráter del que exhala fuego a raudales e ilumina la cúpula celeste. Ahí debieron estar las dos ciudades más siniestras que construyó el ser humano: Sodoma y Gomorra. Antros de perversión donde los hombres y las mujeres daban gusto a sus cuerpos en una orgía desenfrenada. ¡Interesante! Comencé a investigar y rápidamente descubrí que las dos ciudades hermanas no eran más que las capitales de un país poderoso y cruel conocido como la Pentápolis. Y leyendo los textos sagrados, di con el nombre de las otras ciudades y de algunos de sus reyes. ¡Todo comenzaba a encajar! Grandes imperios surgidos del origen de los tiempos, ciudades imposibles que se arracimaban alrededor de un Mar Muerto, linajes que mi imaginación estiró hasta lo imposible y los convirtió en herederos de tradiciones mágicas que arrancan con el advenimiento de Dios… y lo más importante, un bien que convertía a la Pentápolis en la perla más codiciada de todas las ciudades situadas en Oriente: el asfalto.
Casi sin darme cuenta, me di de morros con el mundo que andaba buscando… y a su alrededor dos potencias tan poderosas que marcarían los primeros pasos de nuestro tiempo: al oeste Egipto y al este Sumeria. El tablero estaba colocado, las piezas desplegadas y justo en el centro el botín más anhelado: la Pentápolis. Había dado con mi universo de ensueño y ahora sólo faltaba comenzar a jugar con él.

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miércoles, enero 27

Extra, extra...


¡¡Confirmado... si el 2010 será el año del heredero de la alquimia, las noches del 2011 en Valencia se llenarán de sal!!



By David Mateo with 34 comments

La mejor cultura

Este año 2010, la verdad, es que está deparando más trabajo de lo que esperaba en un principio, por lo que inevitablemente tendré que descuidar el blog más de una vez. Hay muchas posibilidades de que obtenga, un año más, la organización de la Feria del libro de Moncofa, estamos luchando por la gestión de la feria de la Vall d’Uxó y por un proyecto muy especial en una de las poblaciones más grandes de la Comunidad Valenciana. Por otro lado, lo mismo la semana que viene comienzo a hablaros de un proyecto radiofónico en colaboración con la web hermana ‘Anika entre libros’ y, lo más importante, una iniciativa muy interesante con Metro Valencia y el TRAM Metropolitano de Alicante. Son historias que todavía están en el aire o pendientes de un par de reuniones, pero de una importancia capital en todos los aspectos. A nivel literario tengo ya las galeradas de ‘Heredero de la alquimia’ en el escritorio, hay un par de editoriales interesadas en ‘Noches de sal’ —alguna un tanto peculiar por su procedencia— y una propuesta de guión encima de la mesa en la que me está ayudando muchísimo José Luís Mora. También ha habido una editorial que ha mostrado cierto interés por ‘Carne muerta’, el libro que ando escribiendo y que está un poquito olvidado en el trastero por la cantidad de trabajo que me está llegando y que implica continuos desplazamientos a Moncofa, Onda, Villarreal o la Vall.
Por cierto, los chicos de Moncofa siguen sorprendiéndome por su inherente genialidad. Estábamos realizando una actividad que implicaba realizar un dibujo teniendo en cuenta una pista que yo lanzaba al aire. Cuando mencioné la palabra ‘FANTASÍA’ un montón de chavales respondieron dibujando fantasmas, sirenas o dragones, pero Rodrigo, que es una de las mentes más lúcidas de la clase, dibujó un folio en el que podía leerse claramente: CONTRATO INDEFINIDO.
Pero lo mejor llegó cuando mencioné la pista ‘CULTURAL’. Mar levantó la mano y, sin esperar a que yo le diera permiso, soltó a bocajarro ‘JAMÓN IBÉRICO’, inevitablemente tuve que girarme hacia la pizarra para descojonarme vivo.
De lo que sí que estoy muy orgulloso es del grupo que se ha formado en Onda. Seis o siete chavales de doce a quince años que les mola mogollón leer, tienen iniciativa a la hora de escribir y muchos valores que se intuyen a simple vista. Pero en el grupo siempre hay alguien que te toca la fibra sensible por cualquier razón y atrae un poquito más tu atención, y ese es Viçent. El chico, de raíces italianas y españolas, es un seguidor irredento de la fantasía y de la mitología griega. Ayer me estuvo bombardeando continuamente con preguntas relacionadas con dioses griegos para un relato que está escribiendo. Creo que, como yo a su edad, tiene mogollón de conceptos muy interesantes en la cabeza que con un poco de orden podrían deparar buenas historias, pero todavía tiene que aprender a desbrozar lo bueno de lo malo. Supongo que siento cierta afinidad con el chico porque sus gustos son muy parecidos a los míos a su edad.

Por cierto, ya es un hecho, Fox ha comunicado que Avatar se ha convertido con 1843.7 millones de dólares recaudados en la película más taquillera de todos los tiempos. Y aún hay quien pone a parir a James Cameron.

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lunes, enero 25

Up in the air

Antes de meternos con el peliculón de la semana, me vais a permitir cuatro líneas para otro film: «Escapada perfecta» de la Milla Jovovich.

ESCAPADA PERFECTA


El único aliciente que tiene esta peli es ver a la Jovovich en plan ‘perra caliente’, por lo demás os advierto que es una de las peores películas que he visto en mucho tiempo. El argumento, a parte de ser predecible y estúpido, es tramposo hasta decir basta. La Jovovich y Steve Zahn interpretan a una pareja de recién casados que están de viaje de novios en una islita de Hawai. En mitad de un idílico paseo hasta una cala perdida, se percatan de que hay un asesino en serie siguiendo sus pasos; a partir de ese momento, los dos protagonistas se cagan las patas pa’bajo ante la posibilidad de que ellos sean las siguientes víctimas y comienzan a sospechar de los compañeros con los que comparten viaje.

IMPORTANTÍSIMO SPOILER
«Escapada perfecta» se nos ha vendido como una reinterpretación de «Psicosis» en la que a mitad del film sucede algo terrible y toda la perspectiva cambia. Eso acontece justo en el instante en el que los protas se convierten en los asesinos y los asesinos en los protas. Pero es que la ESTAFA se consuma cuando te lo ves venir desde el principio y al prestar atención a los diálogos privados de Jovovich y Zahn percibes claramente que están acojonados y hacen cábalas ante la posibilidad de que sus compañeros de viaje sean los asesinos. ¿Por qué los asesinos se acojonan ante la posibilidad de ser acompañados por otros psicópatas? No tiene el menor sentido y ahí es donde toda la película se va a la mierda ante el descuido de unos guionistas que juegan a trampear la inteligencia del espectador.
Además, desde el momento en que la verdadera naturaleza de Jovovich y Zahn se revela, el director tiene que volver a contar toooooooda la película, pero esta vez mostrando el lado humano de los que al principio eran los sospechosos y desvelando esa verdad imposible que amaga la naturaleza de los dos protas.
FIN DEL ESPOILER

En resumidas cuentas, pasa de «Escapada perfecta» —porque la Jovovich tampoco es que enseñe nada que no hayamos visto ya— y métete a ver el peliculón de la semana.

UP IN THE AIR


Ryan Bingham (George Clooney) se ha desvinculado de su familia, no tiene pareja y su casa se reduce a un insulso apartamento que visita una vez al año. Tiene un trabajo que colma su vida: vuela de ciudad en ciudad para despedir a tipos que curran para otras empresas. Su faena es la de amansar a la fiera, desligar a la empresa de cualquier eventualidad legal y que el empleado desahuciado acepte el finiquito. El resto del tiempo lo pasa de terminal en terminal y de hotel en hotel, disfrutando del lujo que ha logrado amasar tras una vida entre las nubes.
Pero la ostentosa forma de vida de Ryan amenaza con venirse abajo cuando su empresa contrata a la joven Natalie Keener (Anna Kendrick) y su proyecto de despido a través de videoconferencia. Ryan Bingham, en un intento desesperado de salvar el culo, convence a su jefe de que el despido tiene que acarrear cierto grado de ‘humanidad’ que no se transmite a través del monitor de un ordenador, así que éste le ordena que adiestre a la joven Natalie en las peculiaridades del oficio para optimizar el servicio de videoconferencia.
Lo primero que hay que dejar claro es que el papel de Ryan Bingham se ajusta a Clooney como un guante. El personaje transmite a la perfección el cruel desapego por las emociones de aquellos que son despedidos, la falsa empatía y los discursos grandilocuentes con un fondo vacío. La vida de Bingham, que se columpia entre terminales VIPS de aeropuerto y suits conseguidas a base de acumular millas, se reduce a una maleta con ruedas en la que incluye lo justo. Los sentimientos, la familia y los bienes materiales quedan fuera.
Obviamente, la incorporación de Natalie Keener en los viajes de Ryan, cuya visión de la vida es diametralmente opuesta a la de su compañero, conlleva que la película incorpore una carga muy interesante de reflexiones sobre la madurez, el destino, la familia y la soledad. Además, Ryan comenzará a sentir poco a poco mayor interés por Alex Goran (Vera Farmiga) una hermosa mujer de negocios con la que Ryan tiene encuentros esporádicos por todo el país y que rápidamente se convierte en un alma gemela.
«Up in the air» es una película sencilla que te hace reflexionar. Clooney demuestra que es un actorazo de los de antes, capaz de comerse la pantalla con una sonrisa y ocultar el lado mezquino de su personaje tras una falsa máscara de cordialidad. A lo largo de la película, su personaje va transformándose con naturalidad, sin necesidad de romances imposibles o situaciones inverosímiles; en «Up in the air» todo transcurre de manera lógica y a la vez con un tono descarnado que te hace darle muchas vueltas a la cabeza.
Por supuesto, los testimonios de aquellos que son despedidos, te tocan el corazón, sobre todo cuando comprendes que las situaciones que plantea la película no son tan diferentes a las que vivimos a nuestro alrededor.
Creo que ésta va a convertirse en una de mis pelis favoritas del año y la veré más de una vez. Sentimientos humanos para una película muy humana… ¿qué más se puede pedir?

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domingo, enero 24

Cada vez más cerca...

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sábado, enero 23

Tajundrerías


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viernes, enero 22

Entrevista en 'Arrels'


La prestigiosa revista Arrels, de Onda, publica una entrevista que mantuve con Victor Alós hace un par de semanas con motivo de la inminente inauguración del I Taller de Literatura Fantástica. Si os apetece leerla completa, podéis encontrarla en el blog 'Crónicas de Sapelaci', concretamente aquí.

Y otra entrevista, aunque en ésta ni pincho ni corto nada, pero sí que se gestó mientras un servidor hizo las veces de anfitrión en la 2ª Feria del libro de Moncofa y es la que Antonio Garrido, autor de 'La Escriba' le hace a Óscar López, director del programa 'Página 2' de TVE, para Anika entre libros. La podéis leer aquí.

¡Ah, y ya se saben los finalistas del Minotauro!

"Bionómicon", de Rodolfo Skujins.
"Con otros ojos", de Fabián Plaza.
"Crónicas del Multiverso", de Víctor Conde.
"El faro", de Hugo Stuven.
"Tierra de nada", de Miguel Palacios.

¡¡Suerte para todos los finalistas, aunque mi corazoncito inevitablemente late a ritmo de Conde!!

Por cierto, os dejo el video promocional del tercer festival 'Cortos con Ñ' que organiza mi buen amigo José Luís Mora:

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jueves, enero 21

El futuro editor

Os dejo con un artículo de Luisgé Martín bastante interesante que salió ayer publicado en El País digital y que nos habla de la posición del editor en el futuro panorma electrónico.

¡Mueran los 'heditores'!

Sufrimos un bombardeo de mensajes que predican, con voz epifánica, que Internet libera a la cultura de la tiranía de los editores y otros empresarios. ¿Estamos seguros de que, de ser así, represente un claro progreso?

Aristóteles distinguió hace ya muchos siglos entre la democracia, que es el gobierno del pueblo, y la oclocracia, que es el gobierno de la plebe o, si se prefiere, de la muchedumbre. En la primera, elegimos a los que creemos mejores y delegamos en ellos -bajo vigilancia crítica- para que nos dirijan. En la oclocracia, en cambio, no elegimos a nadie ni delegamos nada: todos opinamos de todo, todos hacemos todo y todos somos sabios en cualquier materia y profesión.
En estos días se repite hasta la saciedad que Internet democratiza la cultura, pero yo creo que lo que va a hacer, si nadie lo remedia, es oclocratizarla, y eso, lejos de parecerme una virtud o un beneficio social, me parece una amenaza apocalíptica.

En el artículo de Javier Calvo Por un libro universal (EL PAÍS, 24 de diciembre de 2009) se repetían algunas de esas ideas recurrentes en las que se predica, con voz epifánica, el advenimiento de una cultura liberada por fin de las cadenas de los editores. ¿Pero esas cadenas tan esclavizadoras son reales?

A las oficinas de una editorial media llegan al cabo del año casi 1.000 manuscritos. En España deben de circular durante ese tiempo más de 5.000 originales diferentes. La inmensa mayoría de ellos son impublicables, como sabe bien cualquiera que los haya ojeado, y lo primero que hace el editor (gastando dinero para ello) es separar el grano de la paja. Luego, de entre todos los granos elige aquellos que tienen más afinidad con su línea editorial: literatura de autor, best sellers, creación experimental... Mi biblioteca, como la de cualquier lector curtido, está llena de libros de las editoriales que publican el tipo de literatura que me interesa. Es decir, me he aprovechado de la labor y del saber hacer de sellos como Anagrama, Seix Barral, Alfaguara o Tusquets, y lo he hecho porque confiaba en el criterio profesional de sus editores.

Pero los editores, además, editan los libros, si se me permite decirlo de un modo tan tautológico. Es decir, les aportan valor añadido: hacen sugerencias, corrigen deslices o erratas, proponen cambios, pulen el estilo... Los autores estamos absolutamente ensimismados en lo que hemos escrito y aquellos amigos a los que pedimos opinión no son capaces siempre, aunque lo intenten, de examinarnos con distancia, de modo que los editores son los únicos que pueden enfrentarse a la obra con competencia y desapego a la vez.

Lo que se nos propone ahora es la desaparición del editor. La extensión del modelo de edición tradicional al e-book, se nos dice, es "perjudicial para el autor y el lector". ¿Es beneficioso, entonces, que en vez de 150 novedades anuales clasificadas por sellos editoriales definidos haya en la Red 5.000 textos sin depurar? ¿Es beneficioso que José Saramago y mi prima Paqui (que es casi analfabeta pero se divierte contando historias) estén en pie de igualdad? ¿Es beneficioso que los textos tengan faltas de ortografía, incoherencias narrativas y redundancias? Y aún peor: ¿es beneficioso que desaparezcan esos libros de no ficción que impulsan las propias editoriales, encargándoselos a autores? ¿Quién se ocupará de traducir una novela a otro idioma, de adelantar el dinero que supone ese trabajo?

En la mayoría de los comentarios que predican el nuevo Edén digital se huele el incienso de la España católica: ganar dinero es malo, es pecado; el editor, avaro, insaciable, no lee novelas, sino cuentas de resultados.

Yo, en cambio, he conocido a muchos editores preocupados sólo por llegar a final de año, por mantener puestos de trabajo y por poder editar libros arriesgados aunque su rentabilidad fuera dudosa. Claro que se han hecho algunas fortunas con la edición: ¿y qué? Pero lo peor es que los mismos que abominan del editor mercader nos aseguran sin empacho que una de las soluciones para que el autor tenga ingresos es introducir publicidad en el propio libro. "Cuando una mañana Gregorio Samsa se despertó de unos sueños agitados, se encontró en su cama de Ikea convertido en un monstruoso bicho". ¿Es de eso de lo que hablamos? ¿O de que al cambiar de capítulo en Ana Karenina salte en la pantalla del e-book un banner con un anuncio de agencias matrimoniales? No sé si es que me he hecho demasiado viejo para entender los códigos morales de la post-postmodernidad -o lo que sea esto-, pero reconozco que me escandaliza ver el desparpajo con que se mezcla la ética de Fidel Castro con la de Esperanza Aguirre. Por un lado se sataniza al editor empresario y por otro se recomienda poner un anuncio de Coca-Cola en mitad de una novela para defender así la independencia autoral y la libertad del lector. Antes había "visiones del mundo"; ahora, al parecer, sólo hay ángulos ciegos.

El otro asunto que me desconcierta es el del papel que se le asigna al autor en el nuevo mundo e-editorial. Dado que el editor debe desaparecer, se propone que el autor se comporte como un empresario de sí mismo y asuma el desarrollo informático y administrativo, la gestión comercial y la promoción de sus libros.

Es decir, que además de escribir bien, a partir de ahora para ser autor habrá que tener ánimo empresarial, adquirir conocimientos de márketing, elaborar banners y páginas web, dedicar tiempo a infectar viralmente la Red con nuestros productos, preparar performances y poseer algo de dinero para la inversión informática y los viajes promocionales. Los autores, por tanto, no sólo no cobraríamos, poco o mucho, sino que pagaríamos para escribir. Todo ello con la esperanza vaga de que se produjera un retorno de la inversión que nos permitiese al menos comer. Ese retorno no vendría del pago -barato o caro- de los lectores, que se considera impertinente, sino de algún tipo de publicidad como los ya mencionados.

¿Puede alguien imaginar a Kafka, a Dostoievsky o a Scott Fitzgerald en estas lides? Los autores, sin llegar al tópico romántico, suelen ser seres inadaptados, neuróticos y con una cierta incapacidad para las cosas terrenales. Hubo incluso que inventar la figura del agente literario para que se ocupara de sus asuntos. Y ahora pretendemos que compongan la melodía, dirijan la orquesta y toquen todos los instrumentos. A lo peor alguien como Saramago decidía abandonar la literatura, abrumado por esos deberes mundanos (no olvidemos que hay autores que no soportan ni las giras promocionales), pero mi prima Paqui, en cambio, saldría literariamente reforzada, pues es formidable en las relaciones públicas y en la promoción personal.

Saramago y mi prima Paqui pueden convivir en la Red, por supuesto, pero está en juego el tipo de literatura triunfante, el estilo de libro que queremos para el futuro. Con el e-book desaparecerá aproximadamente un 75% del coste actual del libro -papel e impresión, distribución, venta minorista y gastos de financiación de los invendidos-, de modo que el precio podría abaratarse enormemente sin empeorar la calidad y sin poner a la literatura en manos de Repsol o de Nokia. La distribución, por otra parte, sería universal y perpetua: un libro estaría disponible en Lima y en Tokio, hoy y dentro de 20 años, posibilitando así la difusión ilimitada de los autores, simplificando al máximo la logística de las editoriales y permitiendo a cualquier lector tener acceso a títulos hoy inencontrables. Y técnicas de comunicación digital como la de regalar el primer capítulo de una novela, ahora todavía en pañales, podrían suponer una nueva revolución en los costes de publicidad y una indiscutible garantía para el lector indeciso. ¿Nos parece poco paraíso?

No nos engañemos: lo que peligra con un sistema en el que no haya editores ni haya venta no son los beneficios de los accionistas ni los privilegios de unos pocos, sino la dignidad del libro y de la cultura que transmite. Oclocracia o democracia, that is the question.


Por cierto, por si todavía alguien no lo ha visto, el vídeo de los COLLEJEROS:


By David Mateo with 14 comments

miércoles, enero 20

Marc Webb en el reboot de Spiderman

Marc Webb podría estar ya fichado por Sony para el controvertido reboot de Spiderman, al menos eso se desprende de las palabras del director: Es un sueño hecho realidad. La virtuosa puesta en escena de Sam Raimi es un precedente reverencial sobre el que hay que construir. Firmo no para arrebatar nada de las manos de Sam, lo que sería imposible y arrogante. Estoy aquí porque se trata de una oportunidad para ideas e historias que añadirán una nueva dimensión, un nuevo lienzo y una nueva voz creativa a Spider-Man. Fuente: Las horas perdidas.

La apuesta de Sony es atrevida, recordemos que Webb solamente tiene una película a sus espaldas: ‘500 días juntos’ ¡¡¡¡¡Pero qué peliculón!!!! Para servidor, con diferencia, una de las MEJORES PELÍCULAS DEL AÑO PASADO. Supongo que ahora surgirá la típica panda de niñatos y de gañanes aficionados a las malas películas de superhéroes gritando en contra de esta apuesta, pero Marc Webb merece la oportunidad (¿quién no vio en ese maltratado Tom Hansen una reencarnación puesta al día del Peter Parker de Stan Lee? ¡Desde La sombra de Grumm abogamos YA por la incorporación de Joseph Gordon-Levitt al proyecto!); su película supuso un éxito de crítica y público, rompió con la escena del cine independiente y dio lugar a una historia tierna, amarga, con toques muy divertidos, pero sobre todo real y coherente… coherente con el amor, con el trasfondo de una relación y con los lazos que unen a una pareja. Está clarísimo que Spiderman no va a ser ‘500 días juntos’, porque Spiderman es un comic de aventuras y Marc Webb va a tener que trabajar mucho en este aspecto y es donde tiene que demostrar cosas que no ha demostrado todavía, pero no tengamos ninguna clase de dudas: con este director ni vamos a tener que cargar con Zac Efron, ni con Robert Pattison ni con otros ídolos de preadolescentes femeninas (a no ser que Sony lo imponga); vamos a tener a un Peter Parker real que verdaderamente va a descubrir la importancia, y la responsabilidad, de ser señalado por la araña.
Como podrán comprobar, no puedo estar más contento con la decisión. Todo lo que era malo, de repente, se convierte en bueno. Estoy deseando sentarme en la butaca del cine y ver cómo Marc nos va a recontar la vida de Peter Parker en el instituto. Con este señor, ya no temo ver a un Peter Ultimizado o Mephistalizado o Quesadastizado… porque sé que la genialidad de Marc le va a llevar a crear un Peter Parker con unas características que sólo un director de la escena indie es capaz de ofrecer.

By David Mateo with 9 comments

martes, enero 19

Taller de literatura fantástica 2010 de ONDA


Hoy estamos de enhorabuena. Estrenamos nuevo taller y esta vez en Onda. En colaboración con la Biblioteca Pública Municipal, arranca un nuevo taller dedicado a la literatura: creación de historias, de personajes, tipos de escritores, el proceso de elaboración de un libro, animación lectora, juegos, concursos… Una horita cada semana en la que nos acercaremos al mundo de los libros y disfrutaremos con mil historias.
El taller va a estar dirigido para chavales que tengan entre 12 y 16 años, es decir, que ya estén un poco curtiditos en el tema de la lectura y aprovechen el taller 1000 por 1000. Durante el mes de diciembre, hemos recorrido los colegios e institutos de la localidad y hemos llevado el taller a las aulas… ahora toca pasárnoslo bien en la biblio, así que si eres del mismo pueblo o de alguna pedanía circundante, todavía estás a tiempo de apuntarte.

Por cierto, que ayer me enteré que el amigo Chimo Bayo se presenta a Eurovisión con una canción dedicada a Valencia titulada: ‘La fiesta del fuego’. No esperéis una canción a lo Xenoa ni a lo David Pispal. Chimo Bayo ha creado una letra muy original para la ocasión en la que los acordes U-AH… ESTA SÍ, ESTA NO… BOMBAS BOMBAS… se perciben claramente a lo largo de la narración. Yo ya le he votado y aquí podéis hacer lo mismo. ¡¡¡¡¡CHIMET A EUROVISIÓN!!!!

By David Mateo with 6 comments

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